Ensayo sobre política industrial e integración internacional

  • Economía
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INTRODUCCIÓN

Este documento tiene como objetivo principal, el conocer las tendencias que ha presentado la política industrial dentro del contexto de la integración económica mundial.

Para su desarrollo, el trabajo se divide en tres puntos.  El primero aborda el tema del empleo industrial y la apertura, en él se pueden observar algunas de las inclinaciones que ha presentado la política industrial en este aspecto.

El segundo trata el tema de las consecuencias para los países en desarrollo dentro del marco de la globalización industrial.  El tercero toca directamente las políticas que han adoptado diferentes bloques económicos para impulsar su aparato productivo, en este punto se incluye una descripción muy breve de la política del actual gobierno de nuestro país en torno a este asunto.

Para finalizar, se exponen algunas conclusiones que se pueden inferir de la problemática de los países menos desarrollados .

APERTURA ECONÓMICA Y EMPLEO INDUSTRIAL

Lo observado en los últimos años parece indicar que la relación entre ambos tipos de políticas es más bien conflictiva en algunos momentos, al punto que podría afirmarse que las políticas macroeconómicas que se aplican para corregir los desequilibrios de precios, fiscal y externo pueden acabar esterilizando en ocasiones, buena parte de los efectos positivos que se derivarían de la apertura e integración económica.

De hecho, la aplicación de las medidas de choque que se han adoptado al inicio de todo programa de estabilización en América Latina, elevó el tipo de cambio y la tasa de interés nominales.  Una vez controlada la inflación, el costo del dinero se mantiene alto, lo que hace que fluyan hacia los países capitales de corto plazo.

Paralelamente, la reducción de aranceles que acompaña a todo proceso de liberalización y apertura de los mercados contribuye a abaratar el precio relativo de los productos importados y, como consecuencia, el de los bienes nacionales que compiten con ellos.  No ocurre lo mismo con el precio de los productos y servicios no transables, mucho menos afectados por la competencia externa, por lo que se produce un cambio de precios relativos, aumentando los precios al consumidor (muy influidos por los no transables) más que los precios al productor de bienes transables; precios estos últimos que siguen un comportamiento similar al del tipo de cambio.

El resultado que producen estos procesos de estabilización y apertura (rezago del tipo de cambio y modificación de la relación de precios transables – no transables) es que, por una parte, el crecimiento de las importaciones sea mayor que el de las exportaciones, generándose nuevos desequilibrios en las cuentas externas y, por otra, que los retornos en moneda nacional por las exportaciones sean inferiores a los que habrían sido con un tipo de cambio de equilibrio y sin modificaciones de la estructura de precios relativos.

En este contexto, las únicas posibilidades para un nuevo ajuste las ofrece el mercado de trabajo, ya que no es posible ni una reducción brusca de las tasas de interés (que provocaría la fuga de capitales externos, necesarios

para contrarrestar aunque sea parcialmente los déficits en balanza de pagos), ni una devaluación fuerte (que agravaría el problema del endeudamiento de las empresas y las familias). [1]

Sin embargo, en el corto plazo, el aumento del empleo resultante de una expansión de la actividad exportadora podría ser contrarrestado por una reducción del empleo en los sectores que producen bienes que compitan con los importados, ya que la propia necesidad de competir en un mercado interno ahora menos protegido los obliga a aumentos de productividad que, al menos en un primer momento, descansan en gran mediada en una reducción del empleo en dichos sectores.  El efecto neto que sobre el empleo trae la apertura económica dependerá entonces de, por una parte, el comportamiento de la demanda de empleo en ambos sectores (exportador y competitivo con importaciones) así como en la construcción y en los servicios y, por otra, de la propia dinámica de la oferta laboral.  Esta evolución de la oferta de mano de obra y de la demanda sectorial tendrá sin duda consecuencias sobre el comportamiento del salario medio en cada uno de dichos sectores.

Sin embargo, para aumentar la productividad de la mano de obra y la competitividad se suele recurrir no sólo a reducir el nivel de empleo sino también a reducir el costo laboral por trabajador empleado.

Es decir, para aumentar la productividad de la mano de obra se ha recurrido a una estrategia que opera por el lado, tanto de la cantidad de trabajo como del costo del mismo.  Para facilitar esta reducción del costo laboral, muchos países han modificado la normatividad laboral a efectos de, por un lado, ampliar las causales de despido justificado y reducir indemnizaciones y, por otro, permitir la contratación temporal.  Por ello, no sólo es de esperar un cambio en la composición sectorial del empleo (exportadores, competitivos con importados y servicios) sino también, y en el caso de los sectores transables, un cambio en la estructura del empleo asalariado según modalidades de contratación.

Los países en desarrollo exportan a los países desarrollados bienes relativamente intensivos en mano de obra no calificada (que es el factor más abundante) mientras que exportan bienes relativamente intensivos en mano de obra calificada (el factor más escaso).  La liberalización del comercio aumentaría entonces la demanda de mano de obra calificada, ambas en términos relativos, y reduciría el diferencial salarial entre los dos tipos  de trabajadores.

Pero los cambios en la realidad han sido diferentes, ya que las empresas exportadoras han tenido que mejorar su productividad con la consecuente reducción de empleados y su menor remuneración.  Por otra parte, la especialización de la producción en los países (consecuencia de la apertura económica), ha hecho que las empresas  se vuelvan más intensivas en capital que en mano de obra, para así aprovechar las economías de escala y satisfacer el mercado creciente.

En cuanto a la productividad del trabajo en la industria manufacturera, ésta aumentó entre 1988 y 1995 tanto en Canadá (1.9% anual) como en los EE.UU (2.6% anual) y en México (6.7% anual). [2]

Resumiendo, a pesar de que la producción aumentó moderadamente, la productividad aumentó a tasas mucho más elevadas  como consecuencia de la reducción del empleo y de las hora trabajadas.   Sin embargo, los aumentos de productividad no se trasladaron a los salarios de los trabajadores ya que como fueron muchos los despidos laborales, esto aumentó la oferta laboral, lo que impidió que aumentara el salario real de los trabajadores. [3]   Las más fuertes reducciones del empleo industrial se observan en Perú (5.5% anual), Venezuela (4.5%) y Ecuador (3.2%).  En Colombia el nivel del empleo en el sector se ha mantenido casi estable (una reducción anual de sólo 0.4%).  Por el contrario, en Bolivia el empleo industrial aumentó significativamente (9.5% al año). [4]

Otro efecto en la estructura del empleo ha sido que aumenta la demanda relativa por trabajadores más calificados, así como el salario relativo de los mismos.  Esta mayor demanda se concentra especialmente en los sectores productores de bienes transables competitivos con importaciones y, dentro de los no transables (por un aumento en sus precios relativos), en bancos y seguros [5].  Por el contrario, el uso relativo de mano de obra menos calificada aumenta en los sectores exportadores.   Ambos comportamientos parecen responder a las previsiones de la teoría sobre los efectos de la apertura comercial en el empleo.  Por último, los diferenciales de salario entre los trabajadores de distinto nivel de calificación, contrariamente a lo esperado, no se reducen por efecto de la apertura, siendo los trabajadores calificados y los gerentes quienes se benefician en mayor medida.  Por ejemplo, en Colombia esa brecha ha crecido entre 1990 y 1995 casi un 100%. [6]

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA:

Consecuencias para los países en desarrollo

Un estudio realizado por un grupo asesor internacional sobre finanzas y negocios  llegó a la conclusión de que “el gran potencial de mercado” era el factor más importante de las inversiones extraterritoriales en el 94% de 230 compañías examinadas (en Venezuela).  Cabe señalar que el estudio determinó que ni el acceso a materias primas ni a suministros abundantes de mano de obra de bajo costo, eran ‘motores de alta prioridad’.  De hecho, la calidad de la mano de obra más que su bajo costo pasó a ser el principal determinante de las inversiones no generadoras de deuda.  Para los inversionistas extranjeros es fundamental disponer de personal local altamente calificado, sin el cual hay poca justificación para emplazar una operación industrial. [7]

El resultado anterior, permite observar que los países en desarrollo más avanzados, están obteniendo ventajas sobre los demás, ya que cuentan aun con ventajas del lado del costo de la mano de obra, y ahora con ventajas del lado de la capacidad de la misma.

Claro, se podría ver desde otra óptica, están perdiendo ventajas competitivas con los menos avanzados, ya que la elevación de los salarios en términos reales ha erosionado sus ventajas de costos, mientras que las cuotas impuestas por los países industrializados limitan su acceso a los mercados, obligándolos a reubicar algunas de sus operaciones  de elevado índice de mano de obra en economías de salarios bajos, orientándose simultáneamente hacia actividades de índice más elevado de capital y aptitudes, incluida la producción de maquinaria y equipo de transporte.

Lo que se avecina con el proceso de globalización, o lo que ya se está viviendo se podría resumir observando la siguiente lista de amenazas que plantea la globalización:

  • La declinación del Valor Agregado Manufacturero como parte del PIB, que se produce porque la industria nacional no puede competir contra las importaciones ni en los mercados de exportación.
  • El rápido aumento de los salarios, aun en condiciones de excedentes de mano de mano de obra, que obliga a la administración a ascender en la escala  tecnológica en busca de una mayor productividad para justificar nuevas inversiones y conservar la competitividad.
  • La declinación del empleo en la industria manufacturera a medida que las nuevas tecnologías genéricas sustituyen mano de obra por capital, pese a las ventajas comparativas de una mano de obra abundante.
  • Un desplazamiento hacia una mayor dependencia de la producción primaria y algunos servicios (turismo), causados por la pérdida de las ventajas comparativas debido a una actualización tecnológica inadecuada, o al cierre de industrias de sustitución de importaciones que no pueden competir en condiciones de economía abierta.  Esta es la denominada modalidad “cerrada” de comercio y desarrollo, en la que los países aprovechan los efectos de la experiencia y pasan a ser  relativamente más productivos en las actividades en que ya se habían especializado. [8]

POLÍTICAS DE LOS PAÍSES EN DESARROLLO

En un extremo del espectro se encuentran países que han logrado superar en el curso de pocos decenios los obstáculos a la convergencia de ingresos y productividad con el mundo desarrollado y, en el otro, aquellos que aun no logran identificar la manera de librarse de los obstáculos del atraso relativo y absoluto.  Los primeros están preocupados por generar sus propias fuentes de innovación y cambio tecnológico y consolidar la marcha hacia actividades de cada vez mayor valor agregado.  Los segundos deben aun experimentar con formas socialmente viables de progreso institucional y social, identificar actividades sostenibles que permitan acumular recursos en una economía abierta, instituir mercados y crear las capacidades necesarias para el cambio estructural. [9]

ASEAN

La política adoptada por los países de la ASEAN consiste en profundizar aceleradamente la estructura industrial y estimular el uso de insumos locales, especialmente bienes  intermedios y de capital, a través del desarrollo de complejos industriales que comprendan desde los productos finales hasta las industrias y actividades de apoyo que aquellos requieren , reforzando así las vinculaciones intrasectoriales, aumentando el valor  agregado local y reduciendo las necesidades de importación.  La industria local debe producir todo lo necesario para la fabricación de los componentes del producto final.

De este modo, los aumentos en las exportaciones no resultarán en aumentos similares en importaciones.  Habrá importaciones, pero estarán constituidas en gran medida por materias primas de bajo valor.  El gobierno apoyará activamente la inversión extranjera directa para aumentar el contenido local y capacitar a las empresas locales fabricar bienes con sus propias marcas.

En todos los países de la ASEAN, excepto Tailandia, se aplican políticas destinadas a aumentar progresivamente el contenido local durante los próximos años. [10]

MERCOSUR

El continuo aumento resultante en la proporción de valor agregado en el valor de la producción industrial aparece en marcado contraste con tendencias prevalecientes en MERCOSUR, donde se viene registrando un proceso opuesto, esto es, de desmantelamiento de medidas destinadas a aumentar el contenido local.  Así, por ejemplo [11], en Argentina la participación del valor agregado local en el valor de la producción industrial se redujo del 51% en 84/85 al 36% en 94/95.  Una tendencia similar, aunque más moderada, ha comenzado a operarse en el Brasil.

“Conviene, con todo, no perder de vista la perspectiva económica comparativa global.  No hay nada intrínsecamente malo en compensar déficits en bienes industriales con superávits en bienes primarios.  En promedio, los países de MERCOSUR disponen de una dotación de recursos naturales en proporción a la dotación de mano de obra, en especial de mano

de obra calificada, mucho más elevada que los países de la ASEAN.  Esto, que se expresa claramente en los respectivos perfiles de exportación, tiene, empero, poco que ver con la priorización de estrategias de apertura por el lado de las importaciones versus estrategias de apertura por el lado de las exportaciones” [12].

ASOCIACIÓN DE ESTADOS DEL CARIBE

El modelo evidente para el desarrollo de estas estrategias fueron los nuevos países industrializados (NIC) del Sudeste Asiático, en función del éxito con que impulsaron estrategias de desarrollo “orientadas hacia afuera “a través de la promoción de exportaciones.  Sin embargo, previo a su despegue económico, con frecuencia se ignora el papel que desempeñaron los estados respectivos a través de políticas industriales y de investigación, desarrollo de infraestructura y capacitación de recursos humanos. [13]

Para atraer inversión extranjera, los estados han promovido la creación de ZILs (zonas industriales libres), en el marco de exclusiones fiscales y regulación laboral más flexible, aprovechando el interés de compañías multinacionales por la ubicación geográfica cercana al mercado de EE.UU y las facilidades que da la Iniciativa de la Cuenca del Caribe y el sistema generalizado de preferencias para ingresar al mismo.  Sin embargo, el establecimiento de ZILs también está condicionado por el interés de las compañías multinacionales de aprovechar la cercanía geográfica y de utilizar la oferta disponible en aras de su propia dinámica comercial y financiera y de las negociaciones con los gobiernos respectivos, por lo tanto, “no implican necesariamente transferencia de tecnología o desarrollo de la producción de manufacturas con significativo valor agregado o la formación de recurso humano más calificado” [14].

Un ejemplo de lo que han logrado las ZILs, es Costa Rica, está logrando un éxito notable en la combinación de inversión extranjera y exportaciones.  Su gobierno logró convencer al fabricante de microprocesadores Intel para que estableciera una planta allí. [15]

COLOMBIA

Una idea comienza a tomar forma entre los empresarios de Colombia: hay que reinventar esta economía.  Hay que ensayar nuevos productos y nuevas formas de hacer las cosas.  Hay que exportar.

El gobierno actual le está apostando a incrementar al doble las exportaciones de productos no tradicionales durante su período, aprovechando mejor los mercados en los cuales sus productos no tienen aranceles (como el ATPA), además, apunta a aumentar la productividad y competitividad industrial mejorando infraestructura, educación y atrayendo inversión.  El gobierno dirige sus esfuerzos a las exportaciones, porque lo ve como el camino de salida al desempleo al y al rezago industrial.  “Hay que trabajar también dentro de las empresas.  Con la apertura, muchas firmas se reconvirtieron y lograron aumentar productividad, pero todavía falta mucho camino por andar.  Necesitan seguir mejorando tecnología, capacitación del recurso humano y mejorar la gestión empresarial” [16]

Como parte del plan, se creará un Fondo de Productividad y Competitividad para, junto con las empresas, fortalecer el aparato productivo nacional.

Lo que se puede apreciar, en términos generales, de los países subdesarrollados es:

Los estados compiten por la localización de la producción y las multinacionales tienen cada vez más poder, por lo que la soberanía de los estados se hace vulnerable a los deseos de las multinacionales.

Muchos países en desarrollo ha recibido y aplicado el mensaje de que su camino al desarrollo está marcado por la necesidad de entrar en el sistema de competencia global.  De allí buena parte de su energía la han dedicado a desmontar los viejos modelos de desarrollo y por supuesto, como esos planes se basaban en la acción del estado paternalista, entonces lo prioritario ha sido su reestructuración y modernización.  La ideología liberal con su estrategia para la modernización del estado, incluyendo como componentes centrales de la desburocratización, la privatización y la descentralización, busca exactamente liberar al estado de su carga con  respecto a la nación.

“Desde luego, esta fórmula no satisface a quienes observan que los países periféricos tienen una buena proporción de sus habitantes en condiciones de muy bajo desarrollo humano, cuya redención social sólo es posible mediante el intervencionismo del estado para proteger a los más vulnerables.  El neoliberalismo parece no ser bueno para los pobres” [17].

CONCLUSIONES

Contrario a lo que se pudiera pensar, el proceso de globalización está incrementando la brecha entre los países desarrollados y el mundo subdesarrollado.

Es lo que ocurre con el mercado global, creado por empresas de producción masiva que necesitan de éste, y en el cual los pequeños productores nacionales que abastecían los mercados internos no pueden competir, no importa si se trata de microempresarios o artesanos.

Millones de medianos, pequeños y microproductores encuentran que el mercado en el cual sus capacidades productivas eran pertinentes ha desaparecido.  Producían y comercializaban en y para mercados locales que fueron destruidos o mejor, expropiados.  Lo que era competitivo en un mercado regional o nacional no está resultando serlo en el nuevo mercado globalizado, lo cual está implicando la destrucción masiva de las capacidades productivas que se encuentran en manos de la gran mayoría de los productores y trabajadores de los países menos avanzados.

“La progresiva destrucción del mercado nacional y, por ende de gran parte de las capacidades y recursos productivos del país, implica echar por la borda lo que ya tenemos a cambio de una fantasía:  la construcción con recursos externos (financieros, tecnológicos, administrativos, comerciales, etc.) de una nueva estructura productiva competitiva en el mercado global” [18]

[1]Documento del SELA (sep./97), página en Internet.

[2]Op.Cit. SELA (1 ).

[3]IBID (1 ).

[4]IBID (1 ).

[5]IBID (1 ).

[6]En:  Dinero.  No 66. Junio 23/98.

[7]Documento ONUDI de la II Reunión del Foro Regional de Política Industrial. Página en Internet.

[8]Op.Cit. ONUDI (7).

[9]Documento SELA.  Jul./97.  Página en Internet.

[10]Op. Cit. SELA (9 )

[11]IBID 9

[12]IBID 9

[13]SELA, capítulo 46 abr./96. Página en Internet.

[14]Op.Cit. SELA 13

[15]En:  Dinero,  No 75, diciembre 14/98.

[16]Op.Cit. Dinero 15.

[17]DELGADO M. Ovidio.  Efectos de la globalización en la periferia. Página suelta en internet.

[18]FRANCO, Jorge.  Globalización y destrucción de capitales periféricos. 1995

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GestioPolis. (2000, noviembre 28). Ensayo sobre política industrial e integración internacional. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/ensayo-sobre-politica-industrial-e-integracion-internacional/
, GestioPolis. "Ensayo sobre política industrial e integración internacional". GestioPolis. 28 noviembre 2000. Web. <https://www.gestiopolis.com/ensayo-sobre-politica-industrial-e-integracion-internacional/>.
, GestioPolis. "Ensayo sobre política industrial e integración internacional". GestioPolis. noviembre 28, 2000. Consultado el 19 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/ensayo-sobre-politica-industrial-e-integracion-internacional/.
, GestioPolis. Ensayo sobre política industrial e integración internacional [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/ensayo-sobre-politica-industrial-e-integracion-internacional/> [Citado el 19 de Septiembre de 2018].
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