La presente reflexión forma parte del libro del mismo autor: “Conceptos y Reflexiones para Gerentes”. Versión Ampliada y Corregida, y es de distribución voluntaria y gratuita, esta reflexión, para quienes ya han adquirido dicho libro en su anterior versión; cumpliendo así con la promesa inicial de enriquecerlo y actualizarlo en su contenido, a partir del intercambio permanente de experiencias con colegas y alumnos.
Al inicio del referido libro, en su introducción, decíamos que día a
día las “modas” generalmente importadas dentro de una gran cantidad de
textos de impactante título y portada, parecen inundar - y seguirán
inundando - de novedosos términos y de “nuevas concepciones” al mundo de
la gerencia y el liderazgo de estas latitudes “tercermundistas”.
Recomendábamos entonces que inteligentemente había que seleccionar y
tomar con “pinzas de oro” propias – léase: sólidos criterios propios -
para no caer en la penosa situación de acumular errores siguiendo casi
incondicionalmente a los grandes “gurùes” e “iluminados”, vale decir:
los expertos internacionales y los nacionales conversos que, tal como lo
plantea Jack Trout en su libro “El Poder de lo Simple”, es mucho más lo
que ellos, los “gurúes”, han ganado monetariamente que las empresas por
ellos asesoradas.
Esta reflexión, nos permitió aprovechar la oportunidad de incorporar la
preocupación de Ramón Piñango, durante años representante máximo del
instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), quien en un
artículo sobre el tema, publicado en “El Nacional” el 31/08/2000 bajo el
título “El papel de los Intelectuales”, pareciera que hace una alerta ó
propósito de enmienda (¿ó un “mea culpa”?) al referirse a “ciertos
borregos” detrás del gran “gurú” de turno y los “simplismos que anulan
nuestra capacidad de razonamiento y disposición para preguntar, para
reflexionar”.
En verdad si a ver vamos, a fines de 1997, en una edición
de la excelente revista Debates IESA, había aparecido un artículo: "Una
Gerencia de Avanzada Hecha en Venezuela" (Vol. 3, N° 2), entre tantos
otros buenos trabajos de investigación de esa casa de estudios, con
cierta intención de llamar la atención sobre "las modas gerenciales",
que ya antes de que vinieran a nuestro país algunas organizaciones
criollas, a su modo, y sin percatarse de ello, posiblemente, las estaban
aplicando con relativo éxito. Lamentablemente, se quedó allí, la
intención de alertar, como un hecho aislado, sin mayor persistencia, sin
mayor impacto. "Brillan" aún mucho más las luces de neón de "las modas
del Norte"; baste ver el contenido de las revistas de "management" y
similares, en donde podemos ver retratados a todo color, con el mejor
traje de “ejecutivo de éxito”, a algunos de nuestros promisorios
gerentes y empresarios corredores de la voz: “¡Ultima hora...última
hora...la moda es....!”.
No obstante lo anterior, dicho libro "Conceptos y Reflexiones para
Gerentes" data de 1997 y obviamente le tomó al autor, quien suscribe
esta reflexión, muchos años de experiencia (errores y aciertos, tal vez
más de éstos) y mucha reflexión para llegar a lo que en él expone,
incluyendo la introducción particular que en él hace y esta disertación
sobre las “modas gerenciales”. El referido artículo de Piñango, en
cambio, es de más reciente data que nuestro libro y viene justamente
(¿tardíamente?) de un notable representante de los famosos llamados
“IESA BOYS” o “Yuppies”, quienes en buena parte, ostensiblemente, se
habían venido encargando de repetir en eco y al unísono los “últimos
alaridos” gerenciales, llámense: Calidad Total, Reingeniería, Out
Sourcing , Bench Marking , "Empowerment", “Coaching” Ejecutivo, “Just in
Time”, "Keep it Simple", Kaizen, Seis Sigma…y pare usted de contar; cada
una de tales "modas", según nuestros voceros y promotores criollos (no
sólo los "yuppies", en honor a la verdad), "mejor que la anterior"; ó en
actitud mas simplista y hasta osada llegando a sentenciar con aires de
exagerada autosuficiencia que "ya lo otro no sirve... ahora la onda
es...". Pero ello es cierto! Aunque Usted no lo crea, en tiempos de la
modernización del INCE (entre 1990 y 1992), cuando el autor de esta
reflexión se desempeñaba como gerente de Planificación Estratégica, y
luchaban tenazmente en la institución por asimilar, sembrar y consolidar
la filosofía de la Calidad Total, un colega gerente de PDVSA, prestado a
la institución y para el momento recién salido de un curso avanzado de
gerencia en el IESA (por razones obvias nos reservamos el nombre), se
acercó como para contar un terrible secreto y, luego e asegurarse de que
nadie le oiría, permítase la expresión, "soltó esta perla": “Francisco,
olvídate de la calidad total, estamos perdiendo tiempo, eso no sirve ya,
hay que meterle de frente a la reingeniería, !esa es la onda ahora,
hermano!. OLVÏDATE!” Imagínese usted la larga – y agria - discusión que
tuvimos...
Y así, más recientemente, estando en actividades de asesoría y como
facilitador de diferentes cursos y talleres de actualización
profesional, colaborando con amigos colegas contratados por una
reconocida empresa editorial, en varias oportunidades nos hemos
encontrado a algunos de sus gerentes en sus atestadas oficinas con unos
flamantes libros y revistas gerenciales de "última hora" en un lugar
preponderante de su escritorio y tras el saludo de rigor nos lanzaban la
indirecta, como para verificar si “estábamos en algo” ó “en nada”:
“Colegas, ¿ya lo leyeron?: ¡"EMPAUERMEN"!, y estos otros: "Gerencia por
Valores", Gerencia por Conflictos... Gerencia del Conocimiento... (no
vamos a enumerar toda esa basura ó “garbage”, como dirían los propios
gringos) ¡esto sí está bueno, me los estoy "puñaleando!". A todas estas,
todavía nuestros colegas de marras, lo aseguramos y nos resistimos a
aceptarlo, no han terminado de entender profundamente su organización,
ni su entorno y ni su gente! De hecho nunca habían asistido (ni
compartieron con sus colaboradores) a los talleres diseñados en apoyo al
mejoramiento de la gestión de su empresa: “es que están muy ocupados”
para preocuparse por ¿nimiedades? como la revisión de la filosofía de
gestión de la empresa, vale decir: la Misión, la Visión, las Políticas y
los Valores Corporativos, los Objetivos Estratégicos; y por si fuera
poco, la revisión de sus debilidades, sus fortalezas, factores
críticos…”que vaya el personal (los “subalternos”) a nosotros no nos
hace falta, somos profesionales; además, para eso están los asesores,
para que nos digan la receta, les pagamos y se van”. ¿Resultado?: se
perdió el esfuerzo y el dinero invertido en el cambio esperado. Eso sí,
los trípticos y panfletos promocionales con la flamante ¿nueva?
filosofía de gestión de la empresa en cuestión, salieron encartados en
la prensa. ¿Comentarios adicionales?: los dejamos, amigo lector, a su
saber y entender. Créannos, situaciones desconcertantes como estas las
vivimos a diario en el mundo empresarial y en la administración pública.
En todo caso, retomando nuestro planteamiento esencial, lo mas sano, lo
más sensato, hubiera sido - sería - que nuestros calificados y
entusiastas voceros criollos, al final de cada promoción de las
diferentes "modas" que siempre nos "caerán" por acá, ya sea en las
conocidas revistas de "management" nacionales e importadas ó a través de
innumerables y costosas conferencias, videoconferencias, charlas y
talleres, declarasen también a modo de una imprescindible coletilla:
"ADVERTENCIA: SE HA DETERMINADO QUE HACER CASO INCONDICIONAL DE ESTA
FÓRMULA MÁGICA ...(colocar aquí el nombre de la moda en cuestión)...Y
PRETENDER APLICARLA TAL CUAL, SIN UBICARSE INTELIGENTEMENTE EN LAS
COMPLEJIDADES DE SU EMPRESA, INCLUIDA LA GENTE! (EL SISTEMA) Y SU
ENTORNO (EL MACRO SISTEMA), PUEDE CAUSAR SERIOS DAÑOS A LA SALUD DE SU
ORGANIZACIÓN".
Parece nuestra propuesta exageradamente irónica y hasta irreverente,
¿verdad?; no obstante, dedíquese a la tarea de averiguar, por ejemplo,
cuántas de nuestras empresas han aplicado exitosamente un proceso de
reingeniería. Podemos adelantarle que entre muchos otros casos reseñados
por algunos de nuestros alumnos de postgrado en Gerencia Empresarial,
que lo han vivido en carne propia, se encuentra el de un canal de
televisión que al menos le sacó el máximo provecho a la moda al hacer
una insistente publicidad audiovisual y escrita a página entera en la
prensa, EN EL MOMENTO OPORTUNO DE LA VENTA ANUAL DE ESPACIO
PUBLICITARIO: “¡Estamos haciendo Reingeniería, estamos cambiando para
Usted!”. De mas está decir que los millones invertidos y el tiempo y la
energía empleados no llegaron muy lejos en cuanto a las expectativas
creadas inicialmente en los miembros de la organización, incluidos mis
decepcionados y desconcertados alumnos, pero ¡cuánto espacio no
vendieron a sus anunciantes!: ¿una estrategia con doble piquete?; sería
un interesante caso para analizar en otro contexto.
Otro caso ejemplar que consideramos vale la pena citar, el de un famoso
banco diseminado en todo nuestro territorio que unos años atrás
“cacareó” a más no poder (con una costosísima campaña publicitaria en
todos los medios) que había logrado la ¡Certificación ISO-9000!, con lo
cual había alcanzado “¡La Excelencia!”. Tamaña mentira, para quien sabe
exactamente de lo que se trata tal certificación y las complejidades del
proceso de implantación y logro de la misma, amén de los costos
implícitos (en dólares!). Se refería en realidad, la susodicha “presea”
internacional lograda, a apenas un producto (o instrumento, para ser mas
exactos) financiero: uno (una libreta de ahorros) entre varias decenas
que regularmente procesan y comercian los bancos; el resto de la
organización, el sistema y todos sus procesos, y en fin, todos los
aspectos claves de ella, (remítase a “Reestructurar no es lo mismo que
Reorganizar”, en la IV Parte del mencionado libro) a ser mejorados...
¡Bien, gracias!. ¿No será usted también, al igual que nosotros, un
sufrido cliente obligado de ese archiconocido banco?, ¿Qué opina del
servicio? ¿Ha tenido la oportunidad de hablar sobre eficiencia, calidad
y liderazgo con algún empleado de ese banco? De cualquier modo, al igual
que el caso de la televisora, ¿cuántos nuevos incautos ahorristas no
captó ese banco que estaba en la “moda de la calidad”?. Aquí también
huelgan los comentarios adicionales.
Para ilustrar, y reforzar aún mas, cuanto acá exponemos sobre las
alegres modas gerenciales, nos permitiremos contar una experiencia
vivida muchos años atrás por el autor, en 1983, cuando visitó y se quedó
por mucho tiempo, como asesor, en nuestro país un conocido exponente
sureño de la Planificación Estratégica (no viene al caso mencionar su
nombre). Formó parte, el suscrito, del primer grupo de alumnos junto con
una quincena de colegas participantes del curso introductorio sobre esa
herramienta gerencial. Vale destacar que entonces muchas organizaciones
públicas y privadas, particularmente las primeras, se aprestaron a
implantar la metodología por él propuesta, las otras comenzaron a
revisar lo que creían estaban haciendo bien con miras a mejorar sus
procesos de planificación y control de gestión. Recuerda que en aquel
tiempo un paisano del asesor estratega de marras, que trabajaba como
asesor de la OEA para Cordiplan (hoy MPD), organismo público donde me
desempeñaba, solía día a día preguntar a los condiscípulos si les
estaban dando teoría de sistemas como iniciación al curso de
Planificación Estratégica, a lo que para entonces, ignorantes y
despreocupados sobre el asunto, respondían que no. El lamento del
hombre, en tono muy sureño, no se hacía esperar: “...¡pero ¿cómo es
posible, viejo?, ... planificación estratégica y no están viendo
sistemas... ¿no le han hablado de sistemas?!”
De tanto en tanto, al pasar de los años, el autor de esta reflexión
siguió recordando con extrañeza e ignorancia, el por qué de la
insistente pregunta y preocupación del asesor de la OEA por la no
inclusión del tema "sistémico" en el marco de la metodología de la
planificación estratégica. Después de todo, creíamos que sabíamos lo que
había que saber sobre planificación estratégica. Fue mucho tiempo
después, a inicios de 1990 cuando llegó a nuestras manos un libro sobre
teoría y análisis de sistemas del autor C. West Churchman, “Enfoque de
sistemas”, quien también nos llevó a indagar sobre el padre de la teoría
de sistemas: Ludwig Von Bertalanffi. Mas adelante, verdaderamente
interesados y cautivados por el tema, leímos dos trabajos bastante
ilustrativos y prácticos sobre el enfoque de sistemas y su aplicación en
las organizaciones: uno de un excelente profesor de la Universidad Simón
Bolivar. Milan Juranovic, lamentablemente poco difundido en nuestro
país, y el otro de Peter Senge, “La Quinta Disciplina”, en donde resalta
el valor del Pensamiento Sistémico como una de las habilidades que deben
desarrollar las “organizaciones inteligentes”. Entendimos por fin,
muchos años después, a lo que se refería el preocupado asesor de la OEA:
¡Cuan poco sabíamos de estrategia! ¡Estábamos "construyendo el
edificio", obviando, nada mas y nada menos que las bases! Todavía hoy
día nos asombramos, por decir lo menos, que haya tanta oferta de cursos,
cursillos y talleres de planificación estratégica y de gerencia, que
descaradamente obvian la BASE, así, en mayúsculas. Igual sucede con la
emergente panacea de “Seis Sigma”: pretenden pontificar sus promotores,
basados fundamentalmente en aspectos de estadísticas aplicadas a los
procesos, que la calidad total ha pasado de moda; luego, según ellos,
los inobjetablemente valiosos principios del concepto moderno de calidad
no habrían de servir para nada, pues no los mencionan en su libro.
Imagínese! cuando allí es donde está la clave de la organización
exitosa: comprender primeramente que la calidad total compromete nada
más y nada menos que a todo el sistema: la organización, y el entorno,
incluidos los clientes, proveedores (internos y externos), la
competencia, y el centro de todo: el individuo, la Calidad Personal, la
madre de todas las calidades! La calidad como modo de vida, como
cultura! No obstante, el resultado de tales modas: aún vemos a tanto
gerente, y por supuesto a aprendices con pretensiones de líderes, que no
conocen cabalmente su organización y mucho menos su entorno; luego, no
nos extrañe que ¡sean presa fácil de las MODAS GERENCIALES!, y del
fracaso.
En función a todo lo anteriormente planteado, entonces, ¿Qué hacer?
¿Cerrar los ojos y taparse los oídos para no sumirse en la confusión que
están generando las "fórmulas mágicas para el éxito" en mucha gente de
buena fe? ¿Realmente se trata de “basura”, como anteriormente señalamos,
todo esto de las modas gerenciales? Depende: basura si usted hace caso
omiso de la ADVERTENCIA, SI NO ANALIZA INTELIGENTEMENTE LA VERDADERA
ESENCIA DE TAL O CUAL MODA. De hecho, con ello – con la promoción y
"compra" indiscriminada de tales "modas" gerenciales - muchas
organizaciones nuestras tanto públicas como privadas, grandes y
medianas, han perdido tiempo, energía y dinero; y lo peor: sus miembros,
particularmente los subestimados niveles operativos, han perdido la
confianza en el liderazgo de la organización, así como la motivación y
el entusiasmo necesarios cuando nuevamente la alta dirección propone con
urgencia un “Cambio Verdadero” para poder salir a flote la organización.
Indudablemente, apreciado colega, hay que estar en "sintonía
inteligente" con todo cuanto pasa a nuestro alrededor. Ciertamente, hay
que mantenerse actualizado. Lea, baje de internet cuanta “formulita”
gerencial haya en venta, infórmese y actualícese constantemente. Pero,
recuerde: no hay que dejarse "subyugar" por todo lo que viene “de
afuera” (permítasenos ser reiterativos), lo cual ha sido una lamentable
y perversa constante a lo largo de nuestra historia reciente. Madure
usted sus propias conclusiones, teniendo presente desde ya que una buena
dosis de Visión inteligente de futuro, de Proactividad, de Trabajo y
Aprendizaje en Equipo, de Creatividad, de Espíritu de Riesgo, de
Pensamiento Estratégico (vale decir: Sistémico, no lo olvide), entre
otras no menos importantes habilidades y actitudes, le van a facilitar
(ó al menos le hará menos difícil!) esa diaria y ardua tarea de
liderizar, de "verdad - verdad", los cambios que requiere su
organización y pide a gritos nuestro país.