Obras artísticas y protección de derechos de autor

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Definir el objeto de protección de toda rama del Derecho es necesario para delimitar sobre que recae la misma, y por ende el alcance de esta. El Derecho de Autor tiene como objeto la obra o creación resultante del intelecto humano, la cual debe exteriorizarse en una expresión o forma perceptible y debe ser original.

En sentido general las creaciones u obras serán protegidas por el Derecho de Autor si se manifiestan en una forma concreta, pues las ideas no son susceptibles de ser protegidas por esta rama del Derecho, de hecho varias personas pueden tener una idea similar o idéntica y sólo aquella idea que sea exteriorizada en una obra concreta, palpable, que pueda ser reproducida, difundida y representada, será objeto de protección por el Derecho de Autor.

Las obras, además de ser expresadas formalmente, deben ser originales, entendiéndose esta originalidad, a los efectos del Derecho de Autor, como la manifestación de la impronta e individualidad formal del autor en una creación.

En ocasiones ha ocurrido que una misma idea es expresada por varios artistas en obras concretas; y sin embargo el resultado es disímil en todos los casos, pues cada autor en el momento de la creación imprime su sello personal. Este requisito de originalidad no significa que la obra debe ser novedosa para ser protegida, sino simplemente contar con esta individualidad que emana del creador.

Por otro lado, la protección que confiere el Derecho de Autor a estas creaciones formales, e individualizadas, no está regida por el valor, destino o forma de expresión de las mismas, y en la mayoría de las legislaciones esta protección no está sujeta al cumplimiento de formalidad alguna, naciendo esta con el acto de la creación y no por el reconocimiento de la Administración. El Derecho de Autor entonces, tiene por objeto de protección, todo tipo de obras intelectuales, que reúnen los requisitos generales, que anteriormente expusimos, las cuales según su forma de expresión y características se han catalogado como obras: literarias, musicales, teatrales o dramáticas, artísticas, científicas, audiovisuales, y otras menos tradicionales que el desarrollo tecnológico ha propiciado, entre las que podemos mencionar el software, las bases de datos y las obras multimedias. Igualmente la protección se extiende a obras que aunque sean originales, se crean a partir de otras obras preexistentes, y que se denominan obras derivadas, entre las que se encuentran las traducciones, las adaptaciones, compilaciones, etc.

En la mayoría de las normativas que regulan el Derecho de Autor se mencionan a modo de ejemplo los tipos de obras, enumeración que no está sujeta a numerus clausus, lo cual permite que aquellas modalidades de obras que surjan con el desarrollo humano y tecnológico, y que reúnan los requisitos antes mencionados, puedan ser incluidas en el marco regulador de esta rama del Derecho, sin necesidad alguna de modificar la legislación, en cuanto al objeto, y que la protección sea oportuna y efectiva.

El Convenio de Berna para la protección de obras Literarias y Científicas no establece una definición de obra, sino que en su Art.2.1 hace una mención enunciativa de los diferentes tipos de obra objeto de protección del Derecho de Autor.

Del conjunto de obras protegidas del Derecho de Autor, haremos un análisis de las obras artísticas, entre las que se encuentran, la pintura el dibujo, el grabado, la escultura, a fotografía y la arquitectura. Las obras catalogadas como artísticas crean un impacto estético en quien las contempla, y como la vista es el sentido humano más importante para apreciarlas, pueden denominarse obras visuales. Este tipo de obras son protegidas sin importar los materiales y técnicas que se apliquen en su elaboración. Igualmente los bocetos y ensayos, que en muchas ocasiones crean los artistas previamente a la elaboración de la obra, son protegidos por el Derecho de Autor.

En la elaboración de este tipo de obras el artista se expresa a través de líneas colores, formas, y diversos materiales que combina para lograr un resultado, por lo que la ejecución personal del creador es decisiva para lograr el resultado esperado; lo que no sucede con otro tipo de obras.

Es importante destacar que a los efectos del Derecho de Autor, y para una mejor comprensión del objeto de protección, existe una diferencia entre la obra y el soporte donde esta se incorpore para manifestarse, distinción que en algunos tipos de obra es factible de determinar, no sucediendo así con las obras artísticas, donde la pintura, el dibujo, la escultura son la obra, mientras el lienzo, la madera, el papel son el soporte físico donde son necesarias incorporarse; hablamos entonces del corpus mechanicum que es el soporte material en el que está expresada la obra, dígase el cuadro, la talla, y el corpus mysticum que son los trazos, líneas, imágenes que pinta el artista y que es la obra intelectual e inmaterial creada.

Esta diferenciación entre el corpus mysticum y el corpus mechanicum es muy importante, pues los derechos que podrían generarse son diferentes y por consiguiente, su tratamiento legal también sería diferente, ya que el propietario del soporte de una obra artística, aunque este sea un ejemplar único como sucede en muchos casos, ostenta derechos de propiedad, pero no necesariamente posee la titularidad de los derechos de autor sobre esta obra; por lo que la adquisición de una obra de las catalogadas como obras artísticas, no implica la adquisición de la titularidad de los derechos autorales sobre esta.

La enajenación de este tipo de obra, no implica la cesión o traspaso de los derechos patrimoniales, es por ello que para cualquier reproducción, aplicación en otro soporte, o la comunicación pública de las obras, salvo alguna estipulación contractual, es necesaria la autorización del autor, o del titular derivado del Derecho de Autor, según corresponda.

Aunque el autor de este tipo de obras venda el soporte físico, o ceda sus derechos de autor, no significa que los derechos morales desaparezcan, pues estos son irrenunciables e imprescriptibles, y pueden ser ejercidos siempre que se vulnere el derecho de paternidad y a la integridad de la obra.

La pintura, el dibujo, la escultura, el grabado, son las obras reconocidas como obras artísticas tradicionales, que tienen un surgimiento más antiguo en la historia del desarrollo humano, pero con el desarrollo tecnológico, surge la fotografía que igualmente se incluye en este tipo de obras, y que doctrinalmente se valoran en dos aristas, aquellas fotografías que por la forma del encuadre, la utilización de la luz, u otro elemento poseen originalidad, y son protegidas por el Derecho de Autor; y aquellas que no implican este grado de originalidad para considerarse obras protegidas por el Derecho de Autor, y que han sido catalogadas en diferentes normativas, como meras fotografías o simples fotografías, regulándose los diferentes regímenes que se aplicarán en la protección de este tipo de obras fotográficas.

Además de este tipo de obras artísticas mencionadas, queremos analizar las obra de diseño gráfico, el cual con el desarrollo industrial y la economía de mercado, logró un papel importante respecto a la publicidad y promoción de los productos y servicios. Al creer de muchos, el diseño no es arte, y por ende no debe buscarse analogías con las obras artísticas, pues lo esencial es que el arte se hace preguntas y el diseño soluciona problemas; no obstante considero que lo esencial a los efectos del Derecho de Autor, es que siempre que este diseño sea original y se exprese formal y concretamente, puede protegerse por esta rama del Derecho.

Los creadores de obras artísticas ostentan derechos morales y patrimoniales sobre su obra.. Los derechos morales son inalienables, irrenunciables, inembargables, inexpropiables e imprescriptibles; y están conformados por diferentes facultades de contenido diferente, por lo que en la doctrina se han dividido en facultades positivas y negativas.. Las positivas, llamadas así por que implican una iniciativa del autor, están conformadas por el derecho de divulgación y el derecho de retracto o arrepentimiento. Las segundas, se clasifican como negativas porque permiten impedir que otros vulneren los derechos morales, y son el derecho al reconocimiento de la paternidad de la obra y el derecho a la integridad de esta. El autor puede decidir divulgar su obra o mantenerla en ámbito privado, aunque en la mayoría de los casos los creadores de obras artísticas optan por exhibirlas o comunicarlas al público mediante exposiciones, u otra modalidad de comunicación pública; esto no significa que existan obras que desean mantener sin exponer al público, y solo él puede decidir que hacer con su obra.

Esta divulgación es importante, pues a pesar de que los derechos patrimoniales de autor nacen con la creación, no es menos cierto que a partir de la divulgación de la obra es que estos se pueden manifestar, no es posible ejercer un derecho patrimonial de comunicación pública sino se divulga la obra. Respecto al derecho de reconocimiento de la paternidad de un autor de obras artísticas, igualmente debe respetarse, y es importante aclarar que aunque habitualmente los autores en las obras plásticas por ejemplo ilustran su firma de manera personal, si puede darse el caso que se realicen fotografías de este tipo de obras o se reproduzca la imagen en otro formato de cualquier obra artística y no sé mencione el autor que la creó. Sobre el derecho al respeto de la integridad de la obra, igualmente debe valorarse su incidencia en las obras artísticas, pues en ocasiones se utilizan segmentos de obras plásticas, fotográficas u de otro tipo de las incluidas en este grupo de obras, mutilándose o modificándose la obra sin autorización de los autores y en muchos casos afectando sus intereses legítimos.

En la actualidad, se ha desarrollado una industria cultural dedicada a aplicar en soportes utilitarios, obras plásticas, escultóricas y fotográficas, lo que permite que personas de bajos ingresos puedan adquirir sombrillas, vajillas, adornos para el hogar, entre otros productos con aplicaciones de una copia de estas obras de arte.

Para estas utilizaciones en nuevos soportes se requiere la autorización expresa de los autores y titulares de los derechos de autor, que son los únicos autorizados a aprobar una modificación del tamaño de las obras, cualquier cambio de tonalidades de colores o la modificaciones que impongan estos nuevos soportes y formatos, siendo importante dejar claro que el propietario del cuadro, la talla, el grabado u otro, en muchas ocasiones no es el titular del derecho de autor y como consecuencia no es el autorizado a otorgar estas autorizaciones supra mencionadas.

Respecto a los derechos patrimoniales debemos exponer que son independientes entre sí, lo que significa que si un autor transmite su derecho de comunicación pública sobre una obra, esto no implica que esté autorizando la reproducción o la distribución de esta. Cada transmisión debe ser autorizada expresamente y debe especificar que derecho patrimonial abarca. Los derechos patrimoniales no están sujetos a numerus clausus, pueden ser tantos como maneras de utilización tenga la obra. No obstante, en la doctrina y la legislación, se agrupan según las diferentes formas de ejercicio de estos, a saber: el derecho de reproducción, de distribución, de comunicación pública de trasformación.

Relacionado estrechamente con las obras artísticas objeto de análisis de este trabajo, encontramos el derecho de participación o droit de suite, que es el derecho de los autores de este tipo de obras a percibir una parte del precio de las ventas sucesivas de los originales de estas obras que se realicen en pública subasta o con la intervención de un comerciante o un agente comercial.

Un último aspecto que deseamos valorar relacionado con las obras artísticas es sobre la responsabilidad que tienen los centros e instituciones que realizan actividades de exposiciones permanentes y transitorias que propician la comunicación pública de este tipo de obras, pues deben custodiar las obras y velar porque no sean mutiladas, hurtadas o dañadas, pues en muchas ocasiones estos ejemplares en exhibición son ejemplares únicos, y cualquiera de estas acciones afectaría los derechos morales del autor en primera instancia y los patrimoniales.

El respeto y la salvaguarda de los derechos de autor, propicia una mayor creación artística y que la humanidad pueda contar con obras maravillosas que nos iluminen el alma.

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Ramírez Pastor Yordanka. (2009, agosto 27). Obras artísticas y protección de derechos de autor. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/obras-artisticas-y-proteccion-de-derechos-de-autor/
Ramírez Pastor, Yordanka. "Obras artísticas y protección de derechos de autor". GestioPolis. 27 agosto 2009. Web. <https://www.gestiopolis.com/obras-artisticas-y-proteccion-de-derechos-de-autor/>.
Ramírez Pastor, Yordanka. "Obras artísticas y protección de derechos de autor". GestioPolis. agosto 27, 2009. Consultado el 20 de Enero de 2018. https://www.gestiopolis.com/obras-artisticas-y-proteccion-de-derechos-de-autor/.
Ramírez Pastor, Yordanka. Obras artísticas y protección de derechos de autor [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/obras-artisticas-y-proteccion-de-derechos-de-autor/> [Citado el 20 de Enero de 2018].
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