Sector de la construcción estadounidense: fortaleciendo la generación de
empleos
08-2005
Sabemos que el crecimiento económico es indispensable aunque no
suficiente para alcanzar desarrollo económico en los países. Son tres
los enlaces típicos por medio de los cuales el aumento de la producción
se traduce en desarrollo: (i) los ingresos directos que dan los
gobiernos –caso de las estampas de alimentos, por ejemplo; (ii) eficaces
sistemas de seguridad social; pero sobretodo esto último, (iii) empleo
productivo.
Por lo general, las recuperaciones económicas estadounidenses, requerían
como máximo, entre 13 y 17 meses para impactar en los niveles
ocupacionales.
Actualmente, el crecimiento económico que principió a fines de 2001,
necesito 25 meses para repercutir significativamente en el empleo.
Es aquí en donde surge la importancia del sector de la construcción.
Esta actividad junto con el turismo, son de las que producen un mayor
efecto multiplicador en la economía. Proyectos de este tipo, dan
ocupación a mucha gente –constructores, operarios, transportistas,
intermediarios, extractores, arquitectos.
El sector de la construcción en Estados Unidos, se está viendo
fortalecido no sólo por la necesidad de adquisición de casa, el logro
del “sueño americano”. También se ha promovido a raíz de las tasas de
interés bajas que hasta ahora han prevalecido en los mercados
financieros estadounidenses, desde inicios de 2002.
Es cierto que ha disminuido el desempleo en Estados Unidos, pero tenemos
que ver con más detenimiento las cifras. Tal y como recientemente lo ha
dado a conocer The Washington Post, desde diciembre de 2001, los empleos
en las manufacturas o industrias han caído 17%, mientras que ha
aumentado en 58% la membresía de la Asociación Nacional de Vendedores de
Inmuebles.
Se concluye que no sólo el empleo en este sector servicios se ha
fortalecido.
También la compra de inmuebles es resultado del aumento del consumo en
el mercado interno norteamericano, responsable de un 66% del crecimiento
económico durante al menos los pasados 16 años.
Cifras oficiales federales dan cuenta de que la escasa capacidad de
ahorro en Estados Unidos, está asociada a los niveles de endeudamiento
para compra de tanto de bienes perecederos como imperecederos. En los
pasados cinco años se han agregado a la compra de vivienda unos 150,000
millones de dólares, lo que se ha traducido en la generación de 1.5
millones de puestos de trabajo. Esta cifra sólo es comparable con los
1.3 millones de empleos que habría creado el gasto armamentista en el
país.
Es cierto que el fortalecimiento al sector de la construcción, se ha
visto además influenciado favorablemente por los recortes de impuestos
que con motosierra y carácter retroactivo, realizara la actual
administración republicana.
Sin embargo solamente un 11% de ese recorte se habría vinculado
directamente con la adquisición de casas. De manera que aunque
favorable, el efecto fiscal ha sido limitado.
Además del alivio en el pago de impuestos, que ha posibilitado un
aumento de la renta disponible de los hogares, y de los bajos niveles
que por ahora tienen las tasas de interés, las familias se han estado
endeudando. Esto si puede constituir un peligro tanto en lo nacional
como en el ámbito personal.
A nivel del país, porque una mayor demanda de crédito presionaría al
alza a las tasas de interés, haciendo que el circulante tienda a ser
“escaso”. Aunque de una manera complementaria, este factor promueve que
disminuya la capacidad de ahorro, y por tanto de generación de recursos
internos, reduciendo la inversión y reinversión doméstica.
En lo personal el riesgo puede ser de mayor impacto. Si ese crédito para
adquisición de vivienda, que normalmente es a largo plazo -10, 15 ó 20
años- se basa en tasas flexibles de interés, los montos de la deuda
pueden desbocarse al terminar la fase actual de créditos relativamente
baratos. Recuérdese que el Federal Reserve está ya aumentando las tasas
de interés. Se esperaría que las mismas llegaran a 4 o 4.25% para el
próximo diciembre.
Las deudas personales, similar a lo que ocurre con los déficit de
gobierno, son aspectos a los que no se debe temer, siempre que ocurran
en niveles manejables, que exista capacidad de pago, y que el destino de
las deudas sean eficientes procesos de inversión.
En Estados Unidos, el consumo es dominante, y con ello continuará la
presión al alza para el déficit, tanto de gobierno como el
correspondiente al comercio internacional. Lo importante además de la
construcción, es fortalecer la inversión nacional. Promover la
competitividad es un legado indiscutiblemente valioso para el desarrollo
permanente de cualquier país.
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Giovanni E. Reyes -
giovrarrobayahoo.com
University of Pittsburgh