Principios de Fayol. Qué son, cuáles son, su origen y aplicaciones

Los principios de Fayol son una serie de 14 pautas de aplicación general para la administración eficiente de cualquier organización. Han sido implementadas exitosamente en empresas alrededor del mundo por más de un siglo y se consideran como una de las bases de la práctica y el pensamiento administrativo modernos.

Fayol consideraba que estos principios no debían ser tomados como lineamientos inflexibles, por el contrario, su abordaje tendría que ser el de unas normas susceptibles de adaptarse a todas las necesidades y situaciones que el administrador debiera enfrentar y solo aplicables a las personas, no a las máquinas ni a ningún recurso diferente al humano.

Origen de los principios de Fayol

Henri Fayol (Estambul 1841 – Paris 1925), propuso los principios generales de administración en Administración Industrial y General (1916), obra clásica del pensamiento administrativo en la que el autor plasmó todo el conocimiento acumulado en sus años de experiencia como ingeniero, ejecutivo y directivo en el sector de la minería.

La vida laboral de Fayol transcurrió durante la segunda revolución industrial (1870 – 1914), periodo durante el cual se acentuó en la búsqueda de la eficiencia en fábricas y talleres a los que habían llegado máquinas de diversa índole que hacían obsoleto el trabajo manual que las antecedió y que establecían nuevos retos a los directivos, ya que los métodos empíricos empleados en el pasado traían consigo múltiples inconvenientes tanto de tipo procedimental como administrativo.

Los principios de Fayol estuvieron influenciados por su admiración al orden, la estructura y otras características del ejército prusiano, una organización con áreas claramente definidas, infantería, caballería y artillería, que sabían exactamente lo que debían hacer y cómo hacerlo. En palabras del rey Federico el Grande “la infantería camina, la caballería cabalga y de la artillería se tira”, lo cual significa que la organización se define por la forma en la que se hace el trabajo, un concepto básico en las primeras teorías de la organización.

Los 14 principios de Fayol

Fayol incorporó sus principios como una especie de hoja de ruta a través de la cual se realizan las operaciones de la función administrativa, una de las seis áreas funcionales que reconoció en todas las organizaciones, cuyo mecanismo de funcionamiento es conocido con el nombre de proceso administrativo.

Aunque se les conoce como Los 14 principios, Fayol indicó que estos podrían ser ilimitados y que no siempre se aplicarían los mismos en todas las situaciones ni en todas las organizaciones; reconocía que la administración, a través del tacto y la experiencia, sabría cuáles, cuándo y en qué medida aplicar.

Los principios de Fayol enfatizan en la estructura de la organización y las personas que la componen. Para su análisis, se agrupan en las siguientes categorías: los relacionados con el poder, los concernientes a la organización (cuerpo social) y los relativos al trabajo y su remuneración.

Principios de Fayol

Las dos condiciones básicas que debe cumplir una norma para ser considerada como un principio general de la administración es que (1) persiga la eficiencia de la empresa y (2) que se encuentre avalada por su recurrente utilización.

Fayol (p. 126), señala que los siguientes son los principios de la administración que tuvo que aplicar con más frecuencia durante su ejercicio profesional:

1° División del trabajo; se trata de la especialización de las funciones y la separación de los poderes, tiene por finalidad producir más y con menor esfuerzo, permite reducir el número de objetos sobre los cuales deben aplicarse la atención y el esfuerzo.

2° Autoridad; consiste en el derecho de mandar y en el poder de hacerse obedecer, no se concibe sin responsabilidad. La autoridad se delega y la responsabilidad se comparte. Supone la jerarquización de la estructura organizacional.

3° Disciplina; en esencia se refiere al respeto de las normas y del subordinado hacia su jefe, y sobre cómo éste debe ganarse ese respeto estableciendo acuerdos claros y justos con sus subalternos. Si no hay disciplina el caos administrativo es rey.

4° Unidad de mando; cada individuo solo responde y reporta a un superior. Cuando hay dualidades se abre la puerta a la confusión, las personas entran en dilemas, se generan conflictos de lealtad y de comunicación.

5° Unidad de dirección; un solo jefe y un solo programa para un conjunto de operaciones que tienden al mismo fin. Las actividades y las personas encargadas de llevarlas a cabo han de apuntar al logro de los mismos objetivos, de esta manera se cultiva la cooperación.

6° Subordinación de los intereses particulares al interés general; el interés de un agente, o de un grupo de agentes, no debe prevalecer contra el interés de la empresa, ni los intereses de la empresa priman sobre los de la sociedad.

7° Remuneración; ha de ser equitativa, generar motivación hacia el trabajo y satisfacer tanto al empleador como al empleado.

8° Centralización; qué tanto se delegan autoridad y responsabilidad es un ejercicio de racionalización de la administración. Todo lo que aumenta la importancia del papel de los subordinados pertenece a la descentralización; todo lo que disminuye la importancia de este papel pertenece a la centralización.

9° Jerarquía; está constituida por la serie de jefes que va desde la autoridad superior a los agentes inferiores. La serie de jefes constituye una cadena o vía a través de la cual descienden y ascienden las comunicaciones formales en la empresa.  La mayor parte de estas comunicaciones, desde arriba hacia abajo, se expresan en órdenes; instrucciones; reglas; manuales y procedimientos. Desde abajo hacia arriba, se expresan principalmente, en informes, respuestas, acciones y comportamientos.

10° Orden; Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Un lugar para cada persona y cada persona en su lugar. Personas y recursos han de estar en donde se les necesita y cuando se les requiere. Para Fayol, el orden no solamente es material sino también social.  El orden social, se alcanza cuando hay una buena organización, un reclutamiento técnico del personal, capacitación adecuada y atención de las necesidades de recursos y elementos para desempeñar a cabalidad su trabajo.

11° Equidad; es el resultado de combinar justicia con generosidad. La justicia se encuentra en el cumplimiento de los convenios establecidos, la equidad se encuentra en la forma de interpretar tales convenios o en la forma de suplir sus deficiencias, la equidad no excluye la energía ni el vigor, pero requiere de mucha experiencia, buen sentido y bondad.

12° Estabilidad del personal; un alto índice de rotación de personal representa menor eficiencia, la estabilidad laboral es conveniente y, por lo general, conduce a mejores resultados ya que los cambios frecuentes repercuten negativamente en la forma en que se realiza el trabajo y en su organización.

13° Iniciativa; se trata de que la administración otorgue la suficiente libertad para que las personas propongan soluciones, planes y programas además de proporcionarles los recursos necesarios para que los puedan ejecutar y llevar a buen a término, de esta manera se puede aumentar el empeño que ponen en su trabajo.

14° Unión del personal; la administración debe buscar que el ideal “la unión hace la fuerza” se imponga en toda la organización mediante la coordinación de esfuerzos y la generación de armonía que producen el actuar con equidad, estimular la iniciativa, asumir la responsabilidad, delegar la autoridad y demás aplicaciones de principios generales que fomenten dicha unión.

Aplicación de los principios de Fayol

La obra de Fayol, que engendró toda una filosofía administrativa conocida como la Administración Clásica, se considera complementaria de la de Taylor, Administración Científica.

Ambas fueron implementadas de manera extensa durante gran parte del siglo XX, comúnmente mediante la función de Organización y Métodos (O&M), con el principal objetivo de incrementar la eficiencia de las organizaciones a través del desarrollo de soluciones para dos clases de problemas, los estructurales (organizacionales), bajo la influencia de los principios de Fayol y los procedimentales (de método), soportados en los principios de Taylor.

En la actualidad, esta función ha sido superada por la aplicación de metodologías y herramientas de diversa índole como la reestructuración organizacional, la reingeniería y otros procesos de cambio continuo con los que se busca gestionar de manera eficiente las organizaciones.

A día de hoy el proceso administrativo continúa vigente, en tal sentido los principios de Fayol, entendidos como los instrumentos que estimulan el cabal funcionamiento de ese engranaje, aún son valederos, lógicamente requiriendo algunas modificaciones que se les han incorporado con el pasar de los años. Por ejemplo:

La división del trabajo en muchas organizaciones ha dado pie a la implementación de soluciones de outsourcing como remedio a problemas de ineficiencia interna.

En cuanto a la autoridad, el mando, la centralización y la jerarquía, si bien la estructura piramidal y la comunicación descendente pueden parecer la norma, cada vez es más frecuente la adopción de estructuras horizontales o planas en las que responsabilidad y decisiones son ampliamente compartidas por todos los miembros de la organización, es el caso de los equipos autodirigidos.

Crítica a los principios generales de administración

No obstante los grandes aportes a la práctica y la teoría administrativa, la crítica más aguda y recurrente a los principios de Fayol radica en su alta apuesta por conseguir mejores trabajadores, más eficaces y más obedientes con base en su culto a la eficiencia y a través del desconocimiento del componente humano de la organización. A las personas se les considera simplemente como entes pasivos que responden al estímulo.

Como resultado han surgido iniciativas administrativas que se alejan de los principios estructurales de Fayol para fundarse en conceptos como la confianza, la reducción del control, la autogestión, la participación continua, el empowerment y la apertura de espacios para la creatividad y la innovación. Siempre teniendo en mente que el mayor activo de las organizaciones son las personas y que cuanto más motivadas estén, más participen de las decisiones y tengan mayor autonomía, mayores serán la productividad y los beneficios.

Referencias

  • Desiato, Massimo y Guevara, María. El hombre en la teoría de la administración: antropología y ética en el ámbito de la organización y gerencia de empresas. Publicaciones Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, 1998.
  • Fayol, Henri. Administración Industrial y General. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1981.
  • Medina, Alejandro. Gestión por procesos y creación de valor público: un enfoque analítico. INTEC, Santo Domingo, 2005.
  • Llaneza, F. Javier. Ergonomía y piscosociología aplicada. Lex Nova, Valladolid, 2008.
  • Münch, Lourdes. Administración. Gestión organizacional, enfoques y proceso administrativo. Pearson Educación, México, 2010.
  • Ramírez, Carlos. Fundamentos de administración. Ecoe Ediciones, Bogotá, 2009.
  • Robbins, Stephen y Coulter, Mary. Administración. Pearson, México, 2014.
  • Vélez, Rodrigo. Los clásicos de la gerencia. Editorial Universidad del Rosario, Bogotá, 2007.

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