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....cambiar para no morir, parece que es así como se hace el
progreso...”
Filomena Ferreto- Personaje de “La próxima Víctima”
Introducción
-Me gustaría que vistieras de acuerdo con tu posición, es lamentable que
te hayas hecho tan desaliñado.
-Yo no soy ningún desaliñado.
-Si lo eres. Recuerda a tu abuelo, siempre tan elegante, con sus trajes
caros y perfectamente cortados.
-¡Precisamente son los trajes de mi abuelo los que yo uso!
Anthony de Mello. La oración de las ranas.
El éxito de las empresas estuvo definido en el siglo anterior por la
clara definición de las funciones, la especialización de las tareas y el
control, entre otros. El entorno actual caracterizado principalmente por
la rapidez de los cambios, los grandes niveles de incertidumbre y el
recrudecimiento de la competencia en los mercados, impone a las empresas
una mejora en su gestión de cambio. Debido a que hay que afrontar
situaciones distintas a las que acontecían hasta ahora, las empresas
deberán cambiar la forma de afrontarlas. Por ello, se requieren
estrategias creativas y adecuadas, que contribuyan tanto al beneficio de
la persona como de la organización. Las herramientas tradicionales de
gestión del cambio no son efectivas. La respuesta está en cambiar
nuestra percepción del cambio y de su gestión.
Solo las empresas que logren adaptarse al nuevo entorno de una forma
flexible, lograrán sobrevivir y ser exitosas.
Cambio
El cambio es un fenómeno social que ocurre en diversos contextos, con
diferentes magnitudes, y con variados tipos y manifestaciones. El cambio
ha sido y es, inherente a la sociedad y al hombre desde el mismo inicio
de su existencia y aunque su ocurrencia es diaria, las personas no
pueden asumir sus repercusiones tan rápido como para no sufrir
trastornos por ello. Los cambios son originados por una interacción de
fuerzas que pueden clasificarse en:
Endógenas: son aquellas que provienen de dentro de la organización.
Exógenas: son aquellas surgen fuera de la organización, generando la
necesidad de cambios de orden interno.
De esta forma podemos identificar cuatro elementos dentro de una
organización a tener en cuenta ante un cambio: estructura, personas,
tareas y tecnologías. El cambio de uno de esos componentes siempre
afectará a los demás.
Aunque en una organización estos elementos estén aparentemente bien
definidos, hay una serie de factores externos que pueden afectarlos.
Esta influencia de los factores externos, se debe a que las empresas
como sistemas abiertos que son, están siempre “a merced” de los cambios
del medio.
Stoner (199?/ p440) plantea tres razones principales por las cuales las
empresas emprenden programas de cambio, estas son:
1. Los cambios en el entorno amenazan la sobrevivencia de la
organización.
2. Los cambios en el entorno ofrecen nuevas oportunidades para
prosperar.
3. La estructura y forma de funcionamiento de la organización está
retrasando su adaptación a los cambios del entorno.
De los planteamientos anteriores se deduce la importancia que tiene el
entorno para las empresas actuales. Es necesario entonces, considerar
cuáles son los principales cambios que han afectado al entorno en los
últimos años:
Entorno tecnológico:
· Velocidad en la generación y utilización de las nuevas tecnologías.
· Nuevas materias primas. (el desarrollo de nuevos productos ha
posibilitado la sustitución de materiales tradicionales, permitiendo la
reducción de los costos de los productos, así como la elaboración de
productos nuevos)
· Grandes avances de las NTIC. (el uso del correo electrónico, de
Internet, así como el uso de la fibra óptica en los cables telefónicos
ha permitido que pueda transmitirse información de un extremo al otro
del mundo en cuestión de segundos)
Entorno económico:
· Reducción del ciclo de vida de los productos. ( como en la actualidad
las tecnologías envejecen con tanta rapidez, las empresas se ven
obligadas a cambiar continuamente los productos y servicios que ofrecen
al mercado)
· Volatilidad de los mercados de valores y financieros. (las severas
crisis ocurridas en las últimas décadas y que han provocado importantes
e inesperadas fluctuaciones de muchos de los principales índices
financieros)
· Clientes más exigentes.
· Globalización de los mercados. (ocasionada en parte, por la rapidez de
las comunicaciones y la disminución del costo de transporte)
· Surgimiento del euro. (con el surgimiento del euro ha quedado roto el
monopolio del dólar como moneda de intercambio internacional)
Entorno Social:
· Rápida obsolescencia de los conocimientos. (los nuevos conocimientos y
cambios tecnológicos de los próximos años son muy difíciles de predecir,
esto hace que un profesional deberá renovar sus conocimientos varias
veces durante su vida laboral)
· Aumento del desempleo. (las nuevas tecnologías son de baja densidad de
mano de obra, lo cual ha producido tasas de desempleo mundiales cada vez
más altas)
· Envejecimiento de la población. (cada vez son menos las personas
activas laboralmente, esto crea también un problema en cuanto a como
adaptar la seguridad social a una población con altos índices de
envejecimiento)
· Aumento de la brecha entre ricos y pobres.
Entorno Político:
· Desaparición del campo socialista. (este cambio ha permitido a EEUU
convertirse en la potencia hegemónica a escala mundial y con esto la
imposición de sus intereses al resto del mundo)
· Extensión del modelo de globalización neoliberal.
· Desarrollo de alianzas regionales.
· Aumento de la corrupción. (la crisis de valores actual ha propiciado
el incremento de los delitos en las altas esferas de dirección de muchos
países)
Estos son algunos ejemplos de fuerzas externas que afectan en la
actualidad, en mayor o menor medida, a casi todas las organizaciones. No
obstante, se debe señalar que cada país y cada empresa viven sus propias
circunstancias. En Cuba, por ejemplo, a los cambios anteriormente
citados se le puede añadir como peculiaridad especial, el agudizamiento
que en los años 90 se produjo del bloqueo. Esta situación trajo consigo:
la prohibición del comercio con Cuba a filiales de empresas
norteamericanas radicadas en terceros países, la prohibición a empresas
norteamericanas de importar productos que entre sus componentes tuvieran
materias primas cubanas, así como de vender a Cuba productos que
contuvieran materias primas norteamericanas, entre otras.
Como consecuencias de este entorno actual tan cambiante, se pueden
encontrar en él mayor número de amenazas y oportunidades. Para lograr
una gestión que permita atenuar las amenazas y aprovechar las
oportunidades, teniendo en cuenta que actualmente las soluciones tienen
un menor período de vida, se deberá considerar la gestión del cambio
como algo permanente que exige flexibilidad, innovación, capacidad de
respuesta y sensibilidad para captar las señales que evidencien la
necesidad de cambio, lo que obliga a las organizaciones a flexibilizar
su estructura y los elementos que la componen.
Mientras las organizaciones funcionaban en ambientes relativamente
estables, el arte de gestionar el cambio se cultivaba poco.
Anteriormente, la dirección de las organizaciones se había centrado
principalmente en negociar su crecimiento y mantener su estabilidad
interna. No se experimentaba, como en la actualidad, la necesidad de
gestionar su propia transformación.
Enfoques de cambio.
Uno de los modelos más difundidos y utilizados sobre el proceso de
cambio es el modelo en tres etapas de Lewin que posteriormente fue
desarrollado por Schein. Según Kurt Lewin, todo comportamiento o
situación es resultado de un equilibrio entre las fuerzas que impulsan y
las fuerzas restrictivas. Básicamente, la idea que propone es de
descongelar valores antiguos, cambiar y recongelar estos nuevos
valores.
1. Descongelar: Al iniciar el proceso de cambio la organización se
encuentra en equilibrio. Esta primera etapa consistirá por tanto, en
hacer tan evidente la necesidad del cambio que todos los integrantes del
grupo lo acepten. Esta etapa es necesaria para superar la resistencia de
las personas que dificultan el cambio y esto se podrá lograr de tres
maneras: reforzando las fuerzas que favorecen el cambio, debilitando las
que lo dificultan, o combinando las dos formas anteriores.
2. El cambio: En esta etapa se fomentarán nuevos valores, actitudes y
comportamientos, tratando de lograr que los miembros de la organización
se identifiquen con ellos y los interioricen. Entre las actividades que
habrá que llevar a cabo para lograr que esta etapa se desarrolle de la
manera más efectiva están las siguientes: trazar un claro proyecto para
la implementación del cambio; comunicarlo a todos los afectados;
plantear retos atractivos que inciten a los afectados a moverse;
formarles y entrenarles en las nuevas habilidades requeridas y
desarrollar mecanismos de retroalimentación que permitan un seguimiento
sobre la marcha del proceso de implementación.
3. Recongelar: Convertir en regla general el nuevo patrón de
comportamiento para que pueda arraigarse en los individuos y la nueva
situación se estabilice.
Existen otros enfoques de cambio que también son de gran uso en la
actualidad. “Las diez leyes de Charles Fishman”, “Los ocho pasos de John
P Kotter”, “Las seis fuerzas de Ichac Adizes”, etc, Todos estos enfoques
son harto conocidos por los gerentes actuales y todos analizan el cambio
como un proceso secuencial que tiene un principio y un final, el modelo
de Lewin también toma esta perspectiva.
Para muchos autores este enfoque tradicional ha quedado obsoleto y solo
valdría para un mundo predecible y sin incertidumbres. Los cambios en
las organizaciones no pueden ser ocasionales porque el ambiente
evoluciona con tanta celeridad que la falta de encaje con el mismo haría
imposible la supervivencia de la empresa. Para poder desarrollarse, una
orgnización en la actualidad no tiene más remedio que ser capaz de
cambiar continuamente y sin perder consistencia interna, a este tipo de
organizaciones se les conoce actualmente como: “organizaciones que
aprenden”.
Aprender significa olvidar lo aprendido, cambiar y aprender cosas
nuevas, por eso todo cambio debe reconocerse como una fuente de
aprendizaje. Aprender constantemente es parte del proceso de la vida. De
esta misma forma una empresa debe, con frecuencia, estar adquiriendo
conocimientos nuevos.
Las organizaciones que aprenden parten de la creencia de que son parte
de un sistema, formado por muchos elementos que necesitan estar
perfectamente integrados. Al tomar esta posición estas organizaciones
manifiestan su compromiso con el cambio y la mejora continua, porque al
sentirse parte de un engranaje, producto de lo cual, toda situación es
causa y efecto de otra, están asumiendo las repercusiones que un cambio
en el ambiente puede tener en ellas y la importancia de estar
coordinados con el entorno.
Pocas organizaciones reúnen todas las características que se le
reconocen a las empresas de este tipo, pero crear una organización que
aprende es una meta a alcanzar hoy en día.
Cambio de cultura y cultura del cambio.
La cultura tiene grandes implicaciones en un proceso de cambio. Si la
cultura esta determinada por las creencias de los individuos,
lógicamente la actitud ante el cambio estará determinada en gran medida
por las creencias acerca de su capacidad para controlar el ambiente.
Temas como la participación en la implementación del cambio y la
resistencia al mismo, estarán muy influidas por la importancia que cada
sociedad proporciona a la participación democrática y la tradición,
entre otros.
La cultura organizacional es el conjunto de valores y creencias que
inspiran la vida de una empresa. Son los modos de pensar y de ejercer
las actividades, independientemente de que se encuentren o no
formalizadas. Trata sobre aquellas cuestiones y hechos que son
importantes en la vida de la institución. En términos del análisis
organizacional, la cultura es un marco de referencia compartido, por
cuanto se trata de valores aceptados por el grupo de trabajo, que
indican cuál es el modo esperado de pensar y actuar frente a situaciones
concretas.
Debido a que la cultura organizacional actual surgió de un mundo que
presentaba mayor estabilidad que el que actualmente conocemos, esta
cultura va a representar en la actualidad y en la mayoría de los casos
un obstáculo para el desarrollo de las organizaciones. Las creencias y
valores que sustentan las estructuras de las empresas han de ir
cambiando si quieren salir exitosas en su lucha por la supervivencia.
Por esto en las organizaciones resienten tanto el efecto de una cultura
empresarial en total conflicto con las nuevas necesidades de cambio.
Cambiar la cultura empresarial es muy difícil; es imposible por tanto,
pensar que un cambio cultural pueda transcurrir en semanas o meses El
cambio cultural puede suceder, pero jamás se producirá de forma simple y
rápida. Por el contrario, es un proceso lento, muchas veces necesario
para la mejora y hasta para la supervivencia de la organización.
No es posible decretar las creencias ni los valores, pues ambos son el
resultado de procesos inconscientes, que se han instalado a lo largo de
una historia corporativa y que no pueden ser cambiados con medidas
superficiales y rápidas.
Definir la cultura de una organización es una tarea empírica, que
consiste en localizar dónde está la unidad social estable, qué cultura
se ha desarrollado y cómo las culturas existentes por separado, se
mezclan en una unidad total. Esta cultura total, puede ser muy homogénea
o heterogénea en dependencia del grado en que las culturas de los
subgrupos sean similares o diferentes.
La cultura organizacional cambia al tiempo que el grupo madura. Cuando
se constituye una organización queda establecida su cultura, la cual va
a proporcionar una identidad, un sentido y un sistema de comunicación.
Años más tarde una misma empresa puede percatarse que su cultura se ha
vuelto tan tradicional, que solo refleja los valores de los elementos
más antiguos y conservadores del grupo.
El papel de la cultura juego un rol importante en el proceso de cambio,
ya que debido a ella se puede retardar, impulsar o frenar este proceso
en dependencia de la congruencia que exista o no, entre los objetos de
cambio.
Hablar de cambio cultural es también hablar de gestionar la resistencia
al cambio. No se puede hablar del primero sin pensar en como crear las
condiciones emocionales para que la resistencia al mismo sea menos
fuerte.
Resistencia al cambio
No puede existir un cambio exitoso en la organización si no existe un
cambio en la conducta de sus miembros. Que el proceso de cambio siempre
va acompañado de resistencia al mismo, es una realidad que todo gerente
debe asumir.
Todo cambio representa un estrés o un esfuerzo de adaptación y por esto
las personas tienden a reaccionar con conductas defensivas ante
situaciones que perciben como amenazantes.
La administración de la resistencia al cambio incluye la eliminación del
miedo a lo desconocido, que es lo que principalmente ocasiona la
resistencia. El gerente tendrá que producir el cambio de manera que
provoque el menor número de problemas y temores que sea posible.
Estar preparado para neutralizar la resistencia, es una de las tareas
más primordiales para un gerente pues para propiciar el surgimiento de
dimensiones tales como la creatividad y la innovación, que hoy en día
son tan requeridos por las empresas, es necesario que el cambio ocurra
de manera voluntaria. Para lograr esto Kotter propone seis estrategias
para lograr minimizarla, entre las cuales destaca la importancia de la
comunicación:
Formar y comunicar: impartir previamente una formación acerca del mismo,
esto podría ser de mucha ayuda si la resistencia está dada por
desconocimiento del tema o por creencias erróneas, la transmisión de
ideas ayuda a los trabajadores a comprender la necesidad del cambio.
Participar e involucrar: vincular a los resistentes en las actividades
de implementación del cambio. Esta estrategia puede ser muy útil cuando
los que introducen el cambio no poseen todos los conocimientos para
diseñarlo y ponerlo en práctica.
Facilitar y apoyar: es de gran importancia cuando los motivos de
resistencia son la ansiedad y el temor. Se puede lograr facilitar o
apoyar, formando gentes para nuevos oficios, escuchándola o apoyándola
emocionalmente.
Negociar y acordar: es apropiado cuando alguien va a perder algo a
consecuencia del cambio y tiene suficiente poder para resistirlo.
Consiste en el ofrecimiento de estímulo de diferentes tipos a cambio de
apoyo.
Manipulación: tratar de influir sobre los demás con disimulo.
Generalmente involucra el uso selectivo de información y la deliberada
estructuración de ciertos hechos.
Coacción explícita o implícita: cuando se obliga a los trabajadores a
asumir los cambios de manera coercitiva ya sea de forma explícita o
implícita.
Los gerentes deben estar al corriente de que la forma principal de
lograr un cambio voluntario es la comunicación. Solo de esta forma se
logrará influir sobre las personas para lograr una disposición positiva
hacia la transformación.
La resistencia al cambio ha sido concebida tradicionalmente como una
fuerza negativa que es imprescindible eliminar, pero ha quedado
demostrado que nunca es un trabajador más creativo que cuando intenta
oponerse a algo que considera perjudicial. Deberán entonces los gerentes
actuales convertir, mediante la acertada gerencia de la resistencia,
esta fuerza en un elemento positivo que permita el fortalecimiento y
crecimiento de los trabajadores y que ayude al logro de los objetivos de
la organización.
Enfrentando el cambio.
Todas las organizaciones han enfrentado en algún momento el dilema de
cambiar o morir. Aunque las experiencias de cambio de cada empresa son
particulares, todas reflejan una realidad similar: la lucha por
sobrevivir en un entorno cambiante.
Asumir el cambio como parte indisoluble de la vida empresarial, es el
primer paso que todas las organizaciones deben dar para la adecuada
gestión del mismo. Cuando las empresas asuman esta perspectiva, estarán
en alguna medida eliminando el miedo a la incertidumbre, porque
empezarán a valorar al cambio como un proceso natural que ofrece nuevas
oportunidades para la organización.
Los cambios deben surgir internamente y estar enfocados a solucionar, no
el problema existente, sino la causa del mismo. Al evaluar
conscientemente los errores que han conllevado a los problemas que
afectan a la organización y buscar las posibles vías para solucionarlos,
podremos estar preparados para un cambio profundo, qué es la única
manera realmente efectiva de cambiar.
Afrontar el cambio empresarial desde una nueva perspectiva, significa
muchas veces cambiar la manera de afrontarlo en el marco personal. Si la
incidencia de la cultura en los procesos de cambio es tan importante,
entonces será igual de importante la percepción personal que se tenga
sobre lo que el cambio implica; debido a que los cambios en la cultura
van aparejados de cambios en las personas. Para cambiar entonces la
forma actual de enfrentar el cambio empresarial, es necesario
transformar los criterios individuales de lo que el cambio significa.
En los últimos años el tema del cambio ha ido adquiriendo cada vez más
importancia y reconocimiento en todas las publicaciones sobre temas de
gerencia. Los importantes cambios actuales son la causa de muchas de las
principales tendencias del management existente, ya que estas en muchos
casos han tenido como objetivo crear el herramental que permita a las
organizaciones dar respuesta a los mismos. Pero los cambios que se han
producido no afectan solo a la esfera de la gestión, es por eso que se
necesita del estudio de las principales particularidades de los cambios
que se producen en estos días y de las posibles implicaciones de los
mismos en la vida de las entidades.
El sector empresarial cubano debe despertar a la realidad que los
cambios actuales imponen y adaptar sus propias características a los
escenarios que existen en el mundo. El objetivo no debe ser bajo ninguna
circunstancia, la copia de patrones que nada tienen que ver con nuestra
realidad. Se hace muy importante por eso el estudio de las principales
tendencias del cambio y de su gestión, para así lograr definir las
mejores ideas de los actuales enfoques y conseguir la adaptación de las
mismas a nuestra realidad.
Bibliografía:
· Codina, Alexis. ¿Por qué el cambio? Noviembre 2001. Ciudad de la
Habana.
· Codina, Alexis. Gerencia del cambio. Marzo 1999. Mar del Plata.
· Codina, Alexis. Herramientas para manejar el cambio y su resistencia.
Diciembre 2001. Ciudad de la Habana.
· Aguero Torres, María Teresa. El proceso de cambio estratégico en el
IDICT. El liderazgo y su cultura organizacional. Tesis de Maestría.
Julio 1996. Ciudad de la Habana.
· García, Salvador. La dirección por valores. Mc. Graw-Hill. 1997.
· Stoner, James y Wankel, Charles. Administración. 5.
Ed./s.l/:/s.n/,/199?/781p.
Roxana León Toirac.
CETED.
Diciembre 2002.
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