

Por otro lado, una administración mal definida y la presencia
de mandos mediocres donde se hecha de menos el liderazgo efectivo
(probablemente con la existencia de conflictos internos, agotamiento y
desorientación) empujarán fuera lo más valioso de la organización
generando una rotación perniciosa en todos los órdenes posibles.
EL CONTRATO PSICOLÓGICO
Hasta que no escuché del llamado Contrato Psicológico no fui capaz de
comprender a plenitud el tema que venimos tratando. Todo lo que hemos
visto hasta el momento se resume o recoge en el Contrato Psicológico.
El término aparece en el ambiente empresarial hacia la década del
sesenta, exactamente con la presentación de tres estudios sobre
actitudes y conductas en el lugar de trabajo. El primero fue
Understanding Organizacional Behavior (Argyris, 1960), seguido por Men,
Management, and Mental Health (Levinson et al., 1962) y Organizacional
Psychology (Schein, 1965).
Contrato Psicológico es, para precisar:
“… una adición al acuerdo económico que cubre los salarios, las horas
de trabajo y sus condiciones (…) Define las condiciones de compromiso
psicológico del empleado con el sistema” (Davis y Newstron, 1991)
“…un conjunto de expectativas, no escritas en parte alguna, que operan a
toda hora entre cualquier miembro y otros miembros y dirigentes de la
organización”. (Schein, 1992)
“… la creencia individual acerca de los términos y condiciones de un
intercambio recíproco acordado entre una persona y otra parte” (Rousseau,
1989. Cit. por Topa Cantisano)
Por supuesto este contrato es una metáfora que la ciencia ha inventado
para nombrar la manera como el trabajador define internamente su
relación con la empresa o institución que le emplea. Sucede que el
Contrato Laboral legalmente establecido no recoge todos los aspectos que
vendrán a regular (implícitamente) la relación entre el trabajador y la
organización, y que son igual de legítimos en tanto podrían romperla en
cualquier momento.
La relación laboral es algo más que horarios, contenidos de trabajo y
paga; está condicionada, como ya analizamos al estudiar la motivación, a
un cúmulo de expectativas y requisitos que la regulan. La relación
laboral, puntualicemos, se define como un proceso de reciprocidad en el
que cada uno evalúa lo que está ofreciendo y lo que está recibiendo a
cambio.
Por esto el contrato psicológico es tal en la medida que en él
recogemos (mentalmente) lo que esperamos de la empresa. Pero hay un
detalle, es psicológico, probablemente no sea conocido por los agentes
que representan a la entidad.
Tal contrato es la materialización de las motivaciones, expectativas,
juicios, idiosincrasia del trabajador, lo que este cree que es justo y
se merece. Incide en cómo va a percibir e interpretar todo los eventos a
su alrededor.
“El Contrato Psicológico – destaca Tazarona – pasa a ser el determinante
de la mayoría de situaciones cotidianas al momento que un individuo
interactúa con cualquier grupo humano decidiendo si es que permanece
integrándolo o no en función de la satisfacción de sus expectativas” (Tazarona)
El Contrato Psicológico no es estático
Algo que pasamos por alto a menudo es el sencillo hecho que las
relaciones laborales (y todas las relaciones) cambian con el tiempo, del
mismo modo que nuestras expectativas respecto al trabajo y las
condiciones de nuestro comprometimiento.
“En la medida en que las necesidades y las fuerzas externas cambian,
cambian también las expectativas, convirtiendo al contrato psicológico
en un contrato dinámico que debe negociarse constantemente”. (Arana
Mayorca, 2006)
El contrato psicológico cambia a medida que se modifican las necesidades
de la organización y del individuo. Lo que un trabajador espera de su
trabajo a los 25 años de edad puede ser completamente diferente de lo
que espera a los 40.
La reevaluación del contrato psicológico es especialmente significativa
cuando se producen cambios en la organización, cuando se plantean nuevas
políticas y procedimientos, se designan nuevos jefes, acontecen
incrementos o afectaciones en los salarios, acciones disciplinarias,
nuevos estándares de rendimiento, o con la percepción de injusticia (Guzzo
et al., 1992; Wiesenfield y Brockner, 1993. Ref. por Tena Tena).
Con el paso del tiempo, se puede dar además un cambio en el contrato a
medida que las partes varían sus percepciones por la creencia de que uno
ha cumplido con las obligaciones mientras el otro no. Se ha constatado
que las percepciones de los trabajadores de sus contratos psicológicos
cambian notablemente al creer que sus obligaciones disminuyen con el
tiempo mientras las obligaciones de la organización se incrementan (Robinson
et al., 1994. Ref. por Tena Tena)
Este detalle es muy llamativo pues, si al principio de la relación
laboral la persona se siente más obligada con la empresa, con el correr
del tiempo esta ecuación se irá invirtiendo, lo que hará probable que
perciba se han violado sus expectativas pues espera dar menos… y recibir
más.
Violación del Contrato
La violación del contrato psicológico viene a ser, a los efectos de
explicar el fenómeno de la demisión, la causa más negativa por la manera
como deteriora la relación trabajador-empresa. No está demás decir que
este trabajador probablemente nunca regrese, coopere poco durante su
partida y se convierta en un promotor negativo de la institución
comprometiendo futuros reclutamientos y hasta negocios.
Por violación de contrato psicológico entendemos la percepción de que la
propia organización ha fallado en el cumplimiento adecuado de una o
varias de las obligaciones que componían el contrato.
El uso del término violación aquí no es casual, sino que
procura transmitir esa fuerte experiencia emocional negativa, con
sentimientos concomitantes de traición e injusticia, y la respuesta de
ira o decepción que el trabajador experimenta (cambiar de empleo suele
ser, lo vimos, una decisión muy emocional)
La violación de contrato psicológico puede originarse de dos maneras:
incumplimiento o incongruencia. El incumplimiento se produce cuando el
agente de la organización conscientemente rompe una promesa hecha al
trabajador (algo bastante criticable); mientras que la incongruencia
sucede cuando entre el trabajador y el representante de la
Administración existen diferentes entendimientos acerca de una promesa.
En muchas ocasiones de incumplimiento de contrato psicológico, quienes
representan a la empresa creen sinceramente que han respondido a sus
promesas mientras el trabajador percibe que la organización le ha
fallado.
1) Modos distintos de representarnos una misma cosa, 2) la
complejidad o ambigüedad en nuestras obligaciones, 3) la falta de
comunicación, son tres de los más frecuentes factores que juegan un
papel primordial en el surgimiento de tal incongruencia.
En este sentido es importante reconocer que “vivimos en un mundo de
promesas implícitas que forman normalmente parte de la cultura de las
organizaciones, y el carácter implícito de estas promesas se hace obvio
sólo cuando se quiebran… El debería ser, expresión propia de nuestra
molestia, es la expresión de promesas implícitas no compartidas”
(Herrera)
Cuando percibimos discrepancia entre nuestra realidad y lo que
esperábamos (recordemos las Teorías de las Expectativas y la Equidad)
comienza de inmediato un proceso de comparación a través del cual el
trabajador sopesa sus propias promesas y contribuciones, por un lado, y
las promesas y contribuciones de la empresa, por el otro.
Es posible que dicho proceso de comparación desemboque en la
percepción de una ruptura del contrato, porque el trabajador encuentre
que sus contribuciones no han sido adecuadamente correspondidas.
La percepción de violación del contrato puede tener serias consecuencias
desde el momento en que daña la confianza y la buena fe que es inherente
a la relación laboral. Pueden cesar el compromiso y las conductas
pro-rol, ese extra tan necesario hoy día, cuando los trabajadores
perciben que las promesas hechas han sido rotas y que han sido tratados
injustamente.
La pérdida de confianza es especialmente importante porque se considera
crucial para la efectividad organizacional. La pérdida de compromiso y
de iniciativa del trabajador puede ser costosa para la empresa en
términos de productividad, calidad y clima laboral.
Si vamos a representarnos el efecto de la violación diremos que el
trabajador “toma distancia”, se separa psicológicamente del empleador.
Estará menos dispuesto a esperar, se implicará menos y su relación será
un poco de “toma y daca”, toma y dame, ahora, sin mayor compromiso ni
futuro3.
Puede que todavía dure un poco más en la organización, pero sin
fidelidad, sólo porque no queda más remedio. Este tipo de situación no
se refleja en las estadísticas, pero deja huellas. Un trabajador que
interiormente tomó distancias con la empresa, debilitó su apego, redujo
su dedicación a nivel moderado y permanece abierto a toda oferta de
empleo externa, sin dudas no nos dará su mejor contribución e
influencia.
La necesidad de cambio de empleo que no ha podido concretarse
(fluctuación potencial) siempre va a golpear la productividad y calidad
del trabajo, la iniciativa del trabajador y la agilidad ante el cambio
que requiere la empresa.
VAMOS A FIDELIZAR AL TRABAJADOR EFICAZ
Fidelizar Clientes, Posicionarse en el Mercado, pueden ser dos de las
metas más tradicionales y actuales dentro de cualquier empresa pero,
mirando hacia dentro de la organización, la que en definitiva produce u
ofrece servicios gracias a su gente, know how, sinergias internas,
motivación… no es descabellado resaltar la necesidad conjunta de
fidelizar al Trabajador y posicionarse en el Mercado Laboral como una
institución atractiva a los ojos de quienes están en condiciones de
trabajar.
Son numerosos los ejemplos de empresas o grupos empresariales
que han adoptado esta política y su acción comercial se ha visto
lógicamente robustecida.
En verdad nos damos cuenta que miramos con tanta atención hacia fuera de
la organización que se nos olvida quiénes somos, perdemos contacto con
nuestra identidad corporativa, lo que nos distingue y el cómo nos
estamos sintiendo en el proceso.
Al final indefectiblemente la empresa no sabe a dónde se dirige,
marcha sin estrategia ni visión, acumula decisiones contradictorias y
apenas sobrevive. Hablamos de una organización inmadura que oscila al
son del ambiente sin crear y consolidar sus fortalezas.
Simplemente no es posible aspirar al éxito y la eficacia organizacional
obviando a la propia organización, en particular su cultura y clima
empresarial.
Y dentro de la cultura de la empresa, su estrategia y políticas, una
línea central de acción es asegurarse la fidelidad de los colaboradores
cuya presencia se considera estratégicamente vital por la contribución
que realizan y el costo que implica perderlos. En nuestro ámbito
llamamos a estos: “puestos clave”.
Comencemos por identificarlos correcta y exhaustivamente (un puesto
clave puede ser algo muy relativo y circunstancial).
Segmentar para fidelizar
Si hacemos caso a los que han trabajado el tema de la fidelización del
personal, nos sumamos al consenso según el cual el instrumento de
fidelización debe idearse para una aplicación selectiva, dirigiéndose
principalmente a los más eficaces, dejando irse con celeridad a las
personas menos eficaces.
Los esfuerzos de retención deben sobre todo a ante todo destinarse a los
"empleados estratégicamente importantes" que serían difíciles de
reemplazar. En términos empresariales “no todos los empleados tienen el
mismo nivel de resultado, por consiguiente no hay motivo de sentirlo de
la misma manera cuando se van" (Dalton 2005. Cit. por Hirschfeld, 2006)
Existe un hecho que sabemos y nos desagrada mencionar: la retención de
personas poco eficaces no solamente compromete el éxito de la empresa,
sino que también se corre el riesgo de desmotivar al resto del personal.
Es evidente que el concepto de retención basado en una clasificación de
los trabajadores, requisito en boga para una eficaz gestión de personas
y derivado del enfoque de Gestión por Competencias, sólo es efectivo en
función de la calidad de la Evaluación del Desempeño.
Pero esta a menudo enfrenta serios problemas de metodología y
varía en gran medida según el evaluador. Por esta razón es recomendable
abordar con prudencia nuestra política de gestión selectiva de las
fluctuaciones.
Acciones de fidelización
Pueden desatarse muchas acciones con el fin de fidelizar a los
trabajadores valiosos de la organización pero, como diría un sabio
budista, la esencia no está en conocerlas, sino practicarlas. A
continuación presento un extracto listo para ser aplicado:
1. Diga al posible trabajador en trámites de reclutamiento lo que
realmente puede esperar de la empresa. Sea sincero y busque que entre
ambos exista una verdadera adecuación de intereses.
2. Oriente la acogida y formación inicial del nuevo trabajador, no sólo
a brindar información, sino a trasmitir la Cultura (valores, costumbres,
creencias) de la empresa y Sentido de Pertenencia.
3. Organice el trabajo de sus puestos de una manera atractiva, con dosis
de Autonomía y posibilidades de Éxito. Confíeles un papel importante que
refuerce su sentimiento de vinculación a la empresa (una acción
interesante es designarlos líderes de un grupo o proyecto)
4. Ofrezca constantemente posibilidades de desarrollo: promoción,
especialización. (Puede que aumente el peligro de que sean “desviados”
por otros empleadores pero es un riesgo necesario)
5. Desarrolle sistemas de incentivos y reconocimiento que, asegúrese,
respondan a las aspiraciones del trabajador.
6. Sondee el nivel de compromiso de los trabajadores con la empresa y la
existencia o no de intenciones de marcharse. Este sondeo debe permitir
identificar los obstáculos a la motivación y resaltar las oportunidades
de mejora.
7. Practique las Entrevistas de Separación con los trabajadores que
dejan la empresa para reunir información sobre los motivos de su
decisión y, en un ambiente de confidencialidad, obtener la información
más sincera posible sobre los puntos débiles y los problemas tal y como
los percibe el trabajador.
ASUMIR PRODUCTIVAMENTE LA FLUCTUACIÓN
Es difícil ser productivos cuando nos sentimos frustrados. Por lo mismo
la empresa -sus agentes- tienden a reaccionar con negatividad cuando un
trabajador valioso decide irse a pesar de nuestro esfuerzo por
retenerlo.
Conocemos lo que costará encontrar y ubicar a un reemplazante, la inevitable demora o renuncia de proyectos, el engorroso proceso de integrar al recién llegado, etc.
Este alto costo extra-contable explica quizás por qué la empresa
“cierra los ojos” a la posibilidad de que sus mejores hombres dimitan,
los considera completamente fidelizados y el simple hecho de que puedan
estar abiertos a otras propuestas es considerado como alta traición.
Constatamos que normalmente no se comprende ni acepta la decisión del
trabajador “desleal”. Muy a menudo los superiores "heridos" olvidan
tratar de retener a quien ha decidido irse, cuando podría existir
objetivamente esta posibilidad, sólo porque la demisión es escuchada por
la empresa como un golpe bajo que trastorna por completo la relación.
Con el anuncio de demisión cambia a fondo la actitud hacia el trabajador
pudiendo
desaparecer incluso las relaciones de cortesía.
Me parece apropiado concluir entonces nuestro análisis sobre la Gestión
de la Retención compartiendo par de ideas útiles sobre cómo sobrellevar
con positividad la fluctuación.
Comenzar por aceptar que siempre habrá trabajadores de alto nivel que
dejarán la empresa, aunque esta figure entre las mejores posicionadas en
el mercado laboral y aplique toda la variedad de medidas previstas para
retener al personal.
Lo fundamental ante esta situación es que considere como de suma
importancia la calidad de las relaciones con las personas que se marcha
de la empresa. Al respecto una planificación cuidadosa del período desde
que el trabajador anuncia su decisión hasta su separación efectiva puede
representar grandes ventajas para la empresa, los colegas que se quedan
y el sucesor.
Es esencial utilizar el tiempo que queda de manera constructiva.
CONCLUSIONES
Después de todo lo visto conmueve encontrar organizaciones que se
muestran insensibles a la fluctuación, sin políticas ni análisis
responsables al respecto, sin que exista la más mínima apreciación de
sus costos. Estas organizaciones, más frecuentes de lo que pensaríamos,
no entran a analizar y discutir dichas cuestiones, no las incluyen como
criterio de eficacia en la gestión de personas y de empresa… y cometen
un error.
Cuando la Administración se resiente o es indiferente ante la demisión,
no analiza dónde y cómo pudo hacer mejor las cosas, cuándo y cuánto
obvió el Contrato Psicológico del trabajador, qué acciones de
fidelización se quedaron sin aplicar. De esta manera desaprovecha
importantes oportunidades de mejora utilizables de inmediato.
En el momento que la Dirección de RRHH asume como problema técnico
propio la fluctuación laboral, cuando elabora análisis “legibles” para
quienes no son peritos de la materia y provee a los jefes vías y medios
para fidelizar a sus trabajadores, en este momento la Gestión de
Recursos Humanos gana relieve y significación, hace justicia a la
complejidad de su cometido y promueve en la organización algo
fundamental: la capacidad de retener su Capital Humano.
BIBLIOGRAFÍA
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Curbelo Tribicio, I. y otros: "La Fluctuación de la Fuerza de Trabajo en
la Ganadería" en Observatorio de la Economía Latinoamericana Número 28,
julio 2004. Texto completo en:
http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/cu/
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Comportamiento Organizacional. McGraw-Hill. México, 1991
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Disponible en: http://geho.blogspot.com/2005_10_01_geho_archive.html
Hirschfeld, K.: Retención y fluctuación: Retener empleados - Perder
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http://www.union-
etwork.org/Unisite/Groups/PMS/publications/Retention-ES.pdf
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Tarazona, D.: Contrato Psicológico y Expectativas Laborales.
Disponible en: http://www.monografias.com/trabajos28/contrato-psicologico/contrato-psicologico.shtml
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empresa-trabajador. Disponible en:
http://wzar.unizar.es/acad/fac/eues/REVISTA_AIS/15_AIS/AIS_15(06).pdf
Topa Cantisano, G.: Cuando la confianza se ha perdido... Valoración
del modelo de violación de contrato psicológico de Morrison y Robinson.
Disponible en: http://www.psico.uniovi.es/REIPS/v1n1/art6.html
Valdés Herrera, C.: La Motivación. Disponible en: http://www.gestiopolis.com/canales5/rrhh/lamotici.htm
[1] Castellanos Cruz, R.: “Formación Total, Capacitación y
Competitividad Empresarial hoy" en Contribuciones a la Economía, octubre
2006. Texto completo en http://www.eumed.net/ce/
[2] Dentro de los conceptos de Motivación propongo para la lectura de
este trabajo el de R. Solana: "La motivación es una combinación de
procesos […] que decide, en una situación dada, con qué vigor se actúa y
en qué dirección se encauza la energía" (p. 208)
3 McNeil (1985) propuso una distinción de los Contratos Psicológicos:
Contrato Relacional, que sería el a más a largo plazo y comprometido;
Contrato Transaccional, envuelve expectativas para “aquí y ahora”,
centrado en recompensas inmediatas, sin comprometimiento con el
empleador.
Lic. Rodeloy Castellanos Crúz -
Graduado
en Psicología por la Universidad de la Habana, Diplomado en
Administración de RRHH y Dirección Integrada de Proyectos. Certificado
como Auditor Líder de Sistemas de Gestión de la Calidad (Bureau Veritas)
Experiencia como Consultor de empresas dentro del sector siderúrgico y
petrolero, así como en el desarrollo de sistemas de gestión y su
normalización. La Habana, Cuba
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