
como recuerdo, porque era con la que su abuelo había iniciado su
negocio hacía muchos años. Muy grande fue su sorpresa, cuando el
comprador le dijo:
- "Pueden ustedes quedarse con esa máquina, con el mobiliario y con el
edificio, ya que a nosotros solamente nos interesa su cartera de
clientes. Pensamos construir una nueva planta, más moderna y eficiente,
en un terreno que ya hemos comprado".
Efectivamente en los millones que pagaron los compradores no se incluyó
ni el edificio, ni el mobiliario de oficina, y en la viejas
instalaciones quedaron una buena parte de maquinaria, que finalmente se
terminó vendiendo para fundir metal.
La enorme cartera de clientes, distribuidores en todo el país, acumulado
por muchos años por la empresa en cuestión, eran un activo enorme.
Esos distribuidores que compraban el producto en forma regular, que
conocían la empresa, que confiaban en su producto, y quienes a su vez lo
vendían a consumidores finales, eran un activo intangible, que
constituía el capital real de la empresa.
Una empresa depende fundamentalmente de los clientes.
Se pueden tener muy buenos productos para vender, pero si los
clientes repetitivos, que compran regularmente no existen, no se tiene
absolutamente nada. Solo se tiene entre manos una mera expectativa de
negocios.
De ahí que resulta muy natural y lógico, para una empresa extranjera que
entraba en el mercado, comprar la cartera completa de clientes,
contratar los mismos vendedores, conservar el nombre y marca.
Consiguieron de inmediato clientes, eliminando de paso la principal
competencia. Con moderna tecnología comenzaron a producir más, al mismo
precio, limitándose a hacer los ajustes conducentes a perfeccionar los
sistemas de distribución ya existentes.
La decisión de la empresa norteamericana que compró la fábrica de mi
amigo, no debe extrañar.
Debemos recordar que hacer un cliente nuevo es enormemente caro.
Dependiendo de la inversión en mercadeo que una empresa haga, la suma
para conseguir un nuevo cliente puede sobrepasar los US $500.00
(quinientos dólares).
De ahí la enorme importancia que se está dando en este momento a los
programas de computadora destinados a conseguir mantener por largo
tiempo la fidelidad del cliente, esto es hacer un cliente para un tiempo
largo.
Conseguir esto también requiere una inversión para capacitar al personal, administrar adecuadamente las relaciones con los clientes y conseguir que funcione a la perfección la cadena de distribución.
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