Estudio sobre las horas de trabajo en el Perú

15Econoa y Sociedad 55, CIES, marzo 2005
Una de las dimensiones del empleo que no ha sido
explorada, en profundidad, por la literatura económi-
ca peruana es la de las horas efectivamente trabaja-
das. La investigación desarrollada postula que es ne-
cesario rescatar esta variable para analizar de manera
más completa el nivel objetivo y las percepciones de
bienestar de la población. La pregunta eje del estudio
fue si, como consecuencia de la reducción de la re-
muneración real por hora, producto de la crisis eco-
mica de largo plazo en el país, los individuos se
han visto obligados a incrementar elmero de horas
de trabajo ofertadas con el fin de tratar de mantener
un nivel mínimo requerido de consumo pero, a la vez,
afectando su bienestar, por la mayor fatiga que sufren
y el menor tiempo de ocio que gozan.
horas de trabajo) es dominado por el efecto ingreso
(que indica que la menor remuneración por hora em-
pobrece a los trabajadores que, como consecuencia,
disfrutan de menos ocio y ofrecen más trabajo).
La estimación de las funciones de oferta de horas tra-
bajadas conside un modelo empírico de tres eta-
pas. Las dos primeras corresponden a la estimación
insesgada de las remuneraciones por hora, mediante
el procedimiento de Heckman. La tercera etapa, to-
bit, estimó las horas trabajadas en función de la re-
muneración por hora –predicha previamente y un
conjunto de variables sociodemográficas y ecomi-
cas para diferentes grupos de la población. Tanto la
pendiente negativa de la oferta, así como otros ha-
llazgos a partir de estas estimaciones, ayudarían a
explicar el aumento promedio de las horas de traba-
jo registrado en el mediano plazo en el Pe2. En efec-
to, tomando la serie comparable de la ENNIV 1985-
2000, se observa que la remuneración promedio por
hora se ha reducido en 71% en rminos reales; mien-
Gustavo Yamada y José Gallegos CIUP
Más horas de trabajo: ¿quiénes y por qué?
1
1/ Resumen del documento Horas de trabajo: Determinantes y di-
námica en el Perú Urbano”, elaborado en el marco del concurso
CIES 2003, auspiciado por ACDI-IDRC. Pod decargar la ver-
sión completa del documento desde http://www.consorcio.org/
programa2003.asp
2/ Otro factor importante detrás del aumento global de horas traba-
jadas es el persistente incremento de la participación laboral fe-
menina y su creciente destino a trabajos de tiempo completo.
Una oferta de horas de trabajo
de pendiente negativa
Hemos encontrado evidencia empírica robusta de que
la oferta de horas de trabajo en Lima Metropolitana y
el resto de áreas urbanas del país es de pendiente ne-
gativa. De esta manera, cuando la remuneración real
por hora cae (aumenta) se ofrecens (menos) horas
de trabajo. Este resultado, aparentemente inusual, es
contemplado por la teoría microeconómica cuando
el efecto sustitución (que señala que una remunera-
ción por hora menos atractiva lleva a ofrecer menos
«la remuneracn promedio
por hora se ha reducido en 71%
en términos reales; mientras que
ha ocurrido un incremento de
6,8% en las horas promedio
trabajadas […] una proporción
importante de trabajadores […]
se podrían considerar con
jornadas excesivas: [] 33,4%
de los trabajadores tuvo jornadas
de más de 60 horas semanales en
el año 2002 y 18,5% tuvo
jornadas de más de 70 horas»
Foto: CIES
16 Econoa y Sociedad 55, CIES, marzo 2005
Una interpretación alternativa extrema a la relación
negativa encontrada entre las horas y la remunera-
ción real por hora es que existia un pago fijo total
por semana o por mes para el trabajador, y que los
empresarios se aprovecharían de la crisis en el em-
pleo y de su mayor poder de negociación para exigir
la extensión de la jornada laboral sin pagar más (ca-
yendo, por tanto, la remuneración por hora). No se
puede descartar la existencia de situaciones de abu-
so como las mencionadas, a pesar de que la legisla-
ción laboral establece un pago mayor por las horas
extras que se debería estar respetando, al menos en
el sectors formal de la economía3. Pueda ser que
estas situaciones abusivas sucedan sobre todo en la
micro y pequeña empresa, en donde la capacidad
de fiscalización del Estado es casi nula4. Por otro lado,
también podría ser cierto que esta extensión en la
jornada se considere un recurso necesario extremo
para mantener la competitividad de empresas que
enfrentan una intensa y creciente competencia local
e internacional.
Sin embargo, nuestros resultados econométricos son
altamente consistentes con la hitesis de que, ante
los femenos de caída en la demanda laboral (por
la crisis y estancamiento hisrico ocurrido en el país)
y aumento en la oferta laboral (por la explosión de-
mográfica acontecida) que provocan reducciones en
la remuneración por hora, la reacción endógena de
los trabajadores haya sido ofertar y trabajar más ho-
ras para tratar de mantener su capacidad adquisitiva
relativamente constante (es decir, movimientos a lo
largo de la curva de oferta de trabajo de pendiente
negativa). Una pista de que este resultado es el que
tras que ha ocurrido un incremento de 6,8% en las
horas promedio trabajadas: pasaron de 47,4 horas a
50,6 horas entre 1985 y 2000 en Lima Metropolitana
(véase el gráfico 1). Este último promedio esconde
una proporción importante de trabajadores que se
podrían considerar con jornadas excesivas: así, 33,4%
de los trabajadores tuvo jornadas de s de 60 horas
semanales en el año 2002 y 18,5% tuvo jornadas de
más de 70 horas.
¿Pero quiénes son los que individuos que trabajan
más de 60 horas a la semana? Los resultados indican
que en su mayoría son hombres, principalmente je-
fes de hogar y con niveles de educación menores al
promedio de la población, pertenecen a hogares de
escasos recursos y con un número mayor de miem-
bros dependientes. En general, nos encontramos frente
a trabajadores con un perfil de baja productividad y
que, como consecuencia de ello, se ven forzados a
incrementar su nivel de oferta de horas trabajadas con
el fin de aspirar a un nivel de consumonimo de
subsistencia.
Gráfico 1
Evolución de las horas promedio trabajadas
a la semana y de la remuneración real por
hora. Lima Metropolitana ENNIV 1985-2000
Fuente: ENNIV 1985, 1991, 1994, 1997, 2000.
Elaboración: CIUP
30
35
40
45
50
55
1985 1991 1994 1997 2000
2
4
6
8
10
Remuneración real por hora en la ocupación principal- ENNIV
Horas promedio - ENNIV
3/ El Perú ha seguido tradicionalmente el Convenio OIT Nº1, que
establece un pago por hora extra de 25% sobre el valor de la
hora ordinaria. Las excepciones a la vigencia de esta legislación
han sido entre 1992 y 1996, en donde el pago por hora extra se
incrementó a 50% y desde 2002, en donde se estableció un pago
de 35% a partir de la tercera hora extra en horario diurno y en
todas las horas extras en horario nocturno.
4/ El Ministerio de Trabajo ha estimado, con datos de la ENAHO
2003 (encuesta que no estuvo disponible durante la realización
de la presente investigación), que 13,9% de los trabajadores asa-
lariados privados en empresas de 10 y más trabajadores de Lima
Metropolitana declaró trabajar horas extras y 46,4% de ellos
manifestó no recibir remuneración adicional por dichas horas
extras de trabajo.
17Econoa y Sociedad 55, CIES, marzo 2005
Cuadro 1
Estimación tobit de oferta de horas trabajadas, Pe urbano
Corte transversal, tercera etapa, ENAHO 2002
Total Hombres Mujeres Dependientes Independientes Lima Resto
Metropolitana urbano
Coeficiente (β) de -1,009 -0,914 -2,658 -0,720 -2,486 -1,179 -0,928
la remuneración por (5,89)*** (4,53)*** (6,99)*** (4,56)*** (3,79)*** (3,75)*** (4,64)***
hora predicha
Valor absoluto del estastico t en paréntesis.
*** Coeficientes significativos al 1%
Fuente: INEI (2002). Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2002
Elaboración: CIUP
siones en un amplio espectro de sectores, que va des-
de las microempresas industriales de confecciones,
calzado y metalmecánica hasta las grandes tiendas
de departamentos y compañías de seguros privadas5.
Por otro lado, los resultados del pool de datos esti-
mado sobre la base de las encuestas ENNIV 1985,
1991, 1994, 1997 y 2000, usando el modelo de las
tres etapas, demuestran que esta relación inversa en-
tre el nivel de las remuneraciones y la oferta de horas
de trabajo se mantiene a lo largo del ciclo ecomi-
co (véase el cuadro 2). Además, las diferencias en los
coeficientes, a lo largo de estos quince años, son con-
sistentes con el estado de la economía en cada uno
de los años capturados. Así, la pendiente negativa de
la oferta de trabajo parece hacerse más pronunciada
en años de mayor crisis ecomica (1991 y 2000), lo
cual es un sustento adicional a nuestra hipótesis cen-
tral de reacción de los individuos a través de su ofer-
ta de horas para tratar de proteger sus niveles de con-
sumo alcanzados.
La estimación del pool de datos permitió también
determinar el efecto, en la oferta de horas trabaja-
das, de la explosión demogfica ocurrida en las últi-
mas décadas. Los resultados obtenidos sugieren que
los individuos pertenecientes a las cohortes s cer-
canas al pico de la explosión demográfica (las más
recientes) pueden llegar a trabajar 4 horas semanales
más que sus pares pertenecientes a las cohortes me-
nos numerosas (las s antiguas), dado que se ven
más se adecua al mercado laboral peruano es que la
pendiente negativa encontrada se mantiene a lo lar-
go de todos los grupos de la población que fueron
analizados, tal como se aprecia en el cuadro 1.
Tanto en el caso de hombres como mujeres, así como
entre los residentes en Lima Metropolitana y en el
resto urbano, la pendiente negativa se mantiene. Lo
mismo ocurre para los trabajadores dependientes y
para los autoempleados. Y en el caso de los autoem-
pleados, es evidente que si bien puede ser una deci-
sión forzada por las circunstancias de crisis, al fin y
al cabo es una decisión autónoma.
Un resultado interesante, al comparar las pendientes
negativas estimadas para la oferta de horas de asala-
riados e independientes, es la mayor elasticidad para
el caso de los independientes, debido a la mayor fle-
xibilidad relativa en el autoempleo. En el caso de los
asalariados, sobre todo los formales, elementos con-
dicionantes como los turnos de trabajo, el pago por
horas extras, entre otros, hacen que la flexibilidad de
las horas sea menor. No obstante, la pendiente nega-
tiva ha resultado todavía bastante significativa.
Una característica del mercado asalariado peruano
que posibilita esta pendiente negativa de la oferta de
horas sería la relativa importancia de mecanismos de
pagos a destajo (por pieza o producto) y por comi-
5/ Lamentablemente, las encuestas de empleo actuales no permi-
ten identificar claramente la importancia cuantitativa de este tipo
de contratos como proporción del mercado asalariado total. Hasta
el momento, los cuestionarios han incluido en una misma cate-
goría la identificación del tipo de relación laboral o contrato con
el tipo de modalidad de pago.
«la pendiente negativa
de la oferta de trabajo
parece hacerse más
pronunciada en años de
mayor crisis económica»
18 Econoa y Sociedad 55, CIES, marzo 2005
la distribución de horas trabajadas incrementan, en
mayor medida, sus horas trabajadas ante una dismi-
nución de los salarios que aquellos que se encuentran
en los primeros y últimos deciles.
Aproximaciones a consecuencias
en el bienestar
El estudio también ha encontrado indicios de que los
incrementos en las horas trabajadas, cuando superan
límites razonables, pueden afectar otros aspectos del
bienestar de los trabajadores y sus familias. Hemos
detectado que con las jornadas excesivas se descui-
dan aspectos importantes como la capacitación la-
boral, el cuidado de la salud, la inversión en la cultu-
ra, el esparcimiento y las redes de capital social. Sin
embargo, esta parte de la investigación ha sido la más
bil por la ausencia de un módulo detallado del uso
del tiempo total por parte de los trabajadores en las
encuestas de hogares, que permitiría una radiografía
más exacta de las consecuencias negativas en el bie-
nestar de las jornadas excesivas. Estimamos que un
módulo especial en este sentido, que se agregue cada
cierto tiempo a las encuestas de hogares, sería de gran
beneficio para el país6.
También se podría medir mejor la incidencia de la
pobreza, si se considerara un umbral máximo razo-
nable de horas de trabajo. Así como la base de la
medición oficial de la pobreza es una canasta míni-
ma apropiada de consumo de alimentos y otros bie-
nes y servicios, la contabilidad de los ingresos labo-
rales debería considerar unximo apropiado de
horas trabajadas. Esto es, resulta discutible concluir
que se ha superado la pobreza, cuando se realizan
jornadas de 60, 70 u 80 horas semanales para conse-
guir un ingreso mínimo suficiente y poder adquirir la
canasta básica de consumo.
Una metodología tentativa para estimar niveles de po-
breza ajustados por horas sería la siguiente: primero,
Cuadro 2
Estimación tobit de oferta de horas trabajadas,
Pe urbano, pool de datos, tercera etapa,
ENNIV 1985 2000
Coeficientes (β)
Remuneración por hora predicha, 1985 -0,966
(7,29)***
Remuneración por hora predicha, 1991 -2,874
(10,31)***
Remuneración por hora predicha, 1994 -2,457
(8,57)***
Remuneración por hora predicha, 1997 -1,982
(6,18)***
Remuneración por hora predicha, 2000 -2,278
(6,22)***
Valor absoluto del estastico t en paréntesis.
*** Coeficientes significativos al 1%
Fuente: INEI (varios años). Encuesta Nacional de Niveles de Vida (EN-
NIV) 1985, 1991, 1994, 1997 y 2000
Elaboración: CIUP
obligados a competir con un mayormero de tra-
bajadores en su cohorte. El estudio demuestra, pues,
que son las condiciones de menor demanda laboral
y mayor oferta laboral las que han empujado a los
trabajadores a extender sus jornadas laborales en las
últimas dos décadas.
El estudio también demuestra, sobre la base de la me-
todología decuantiles, que la pendiente de la oferta
de horas es negativa, tanto para los grupos con necesi-
dades o preferencias por jornadas de trabajo más cor-
tas como para aquellos con necesidades o preferen-
cias por jornadas más largas (véase el cuadro 3). Sin
embargo, la capacidad de respuesta ante disminucio-
nes en la remuneración por hora es distinta entre estos
grupos. De acuerdo con las estimaciones, los indivi-
duos que se encuentran alrededor del sétimo decil de
6/ También sería deseable mejorar la captación de la información
acerca de la ocupación secundaria en las encuestas de hogares.
Por ejemplo, no queda claro si un profesor que reporta su traba-
jo en la escuela pública como ocupación principal y realizaca-
chuelos de dictado y tutoría de clases en las tardes y noches,
reporta estos últimos como parte de sus horas dedicadas a la
ocupación principal o como ocupación secundaria. Creemos que
la segunda opción reportada sería la más exacta, pero resulta
ambigua la captación de la información con los cuestionarios
actuales. Esta ambigüedad, felizmente, no lleva a mayor distor-
sión en el número total de horas trabajadas, pero sí en la compo-
sición entre la ocupación principal y secundaria (esta sería una
de las razones de la aparente subvaluación de la incidencia de
la ocupación secundaria en nuestro país y la imposibilidad de
desarrollar este tema en forma independiente todavía).
Foto: CIES
19Econoa y Sociedad 55, CIES, marzo 2005
y pobreza extrema respectivas, para evaluar si cada
familia o individuo es pobre o pobre extremo. El cua-
dro 4 muestra los resultados calculados para el año
2002, tomando como jornada máxima las 48 horas
semanales: la incidencia de la pobreza total urbana se
Cuadro 3
Estimación tobit de oferta de horas trabajadas, Perú urbano
Metodología decuantiles, ENAHO 2002
Cuantil 10 20 30 40 50 60 70 80 90
Coeficiente (β)0,109 -0,734 -1,208 -1,139 -1,445 -1,526 -1,646 -1,467 -1,097
remuneración por (0,36) (0,073)*** (0,114)*** (0,127)*** (0,179)*** (0,206)*** (0,215)*** (0,258)*** (0,203)
hora predicha
Valor absoluto del estastico t en paréntesis.
*** Coeficientes significativos al 1%
Fuente: INEI (2002). Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2002
Elaboración: CIUP
se dividia los ingresos totales obtenidos por cada tra-
bajador entre el número total de horas trabajadas, con
lo que se estima el ingreso horario. Luego se multipli-
ca este ingreso horario por las horas trabajadas acota-
das con un tope máximo de, digamos, 48 horas sema-
nales. Desps se agregan los ingresos, laborales y no
laborales, en cada hogar y se ajusta este agregado por
la relación consumo/ingreso7, con el fin de encontrar
el consumo total ajustado por jornadas laborales máxi-
mas. Finalmente, se comparan estos consumos ajusta-
dos totales o per cápita con las líneas de pobreza total
Cuadro 4
Incidencia de la pobreza urbana con y sin jornadas ximas de trabajo (48 horas semanales), en porcentajes
Estimaciones INEI Estimaciones propias
(sin considerar jornadas (considerando 48 horas como jornada
máximas de trabajo) máxima de trabajo)
Pobreza total 34,6 42,2
Pobre extremo 7,4 14,7
Pobre no extremo 27,2 27,5
No pobre 65,4 57,8
Fuente: INEI (2002). Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2002
Elaboración: CIUP
7/ Este factor se calculó como la relación consumo total sobre in-
greso total por hogar (sin ajuste por horas).
«son las condiciones de
menor demanda laboral y
mayor oferta laboral las que
han empujado a los
trabajadores a extender sus
jornadas laborales en las
últimas dos décadas»
Foto: CIES
20 Econoa y Sociedad 55, CIES, marzo 2005
incrementa de su nivel oficial estimado de 34,6% a
42,2%. Más aún, la incidencia de la pobreza extrema
urbana pcticamente se duplica, pasando de su nivel
oficial estimado de 7,4% a 14,7%. Estas cifras revelan
por sí mismas la importancia cuantitativa de las jorna-
das excesivas de trabajo y la potencial subvaluación
de la pobreza oficial.
Conclusión e implicancias
¿Q hacer ante esta realidad? La manera más endó-
gena y sostenible de reducir el número de horas tra-
bajadas en el futuro sería a través de incrementos en
la demanda de trabajo y reducciones en la oferta de
trabajo. Este último camino parece poco realista, dado
que si bien es cierto que en los próximos años debe-
ría empezar a ceder la presión de la explosión de-
mográfica sobre la oferta laboral, también se esperan
incrementos adicionales en la participación de las
mujeres en el mercado de trabajo (tanto en rminos
de sumero como de sus horas ofertadas).
Por tanto, el camino más sostenible para reducir las
horas de trabajo es a tras de aumentos sostenidos
en la demanda laboral, que ocurren fundamental-
mente con el aumento en la productividad laboral
por hora laborada. Este último tema escapa al ám-
bito desarrollado por el presente estudio, pero tiene
como fundamentos la inversión en bienes de capi-
tal, en tecnología, en investigación y desarrollo, en
capacitación laboral, en organización empresarial,
entre otros aspectos. Por último, cabe mencionar que
pretender reducir la duración de las jornadas labo-
rales a través de incrementos artificiales en la remu-
neración por hora real o por decreto, lo único que
haa sería desincentivar la contratación del factor
trabajo.
Foto: CIES

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Económica Y Social (CIES) Consorcio de Investigación. (2006, junio 26). Estudio sobre las horas de trabajo en el Perú. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/estudio-sobre-las-horas-de-trabajo-en-el-peru/
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "Estudio sobre las horas de trabajo en el Perú". GestioPolis. 26 junio 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/estudio-sobre-las-horas-de-trabajo-en-el-peru/>.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "Estudio sobre las horas de trabajo en el Perú". GestioPolis. junio 26, 2006. Consultado el 7 de Diciembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/estudio-sobre-las-horas-de-trabajo-en-el-peru/.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. Estudio sobre las horas de trabajo en el Perú [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/estudio-sobre-las-horas-de-trabajo-en-el-peru/> [Citado el 7 de Diciembre de 2018].
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