PRESENTACIÓN.
Las ideas que van más allá del Modelo Antropológico de la dirección de
negocios, no está totalmente agotado. De hecho, en El Salvador aún es un
tabú hablar de ética, cuando en otras naciones se ha constituido en un
verdadero imperativo. El interés particular en este modelo y en la
aplicación ética a las decisiones de negocios surge a raíz de la
investigación académica que desarrollo para optar al grado de Master en
Admón. Financiera en la Universidad de El Salvador.
El estudio ha sido más que enriquecedor y se ha constituido en una
motivación interior de gran fuerza en pro de contribuir al
esclarecimiento de vías que tiendan a impulsar a las empresas en El
Salvador hacia senderos de mayor responsabilidad social.
1) EL MODELO ANTROPOLÓGICO DE DIRECCIÓN DE NEGOCIOS.
El modelo tiene sus antecedentes en la Escuela de las Relaciones Humanas
surgida posteriormente a la segunda guerra mundial, y descansa sobre los
estudios históricos erigidos en torno al fenómeno de la “motivación
humana”.
Precisamente, se basa en los avances de la Teoría de la motivación,
desde las consideraciones de Abraham Maslow relativas a la pirámide de
la jerarquía de las necesidades; pasando por “el enfoque de motivación”
de Frederick Hersberg; “la teoría de la equidad” de Porter y Lawler; el
estudio de la teoría "X" o "Y" de Douglas McGregor y la “teoría de la
motivación con base en las necesidades de David McClelland. Teorías en
las que sus autores, han tratado de rectificar, ahondar o superar los
alcances de las que les precedieron.
En términos sencillos, el Modelo[i] considera la existencia de 3 tipos
de motivaciones, que efectivamente se han conocido en otros tiempos,
éstas son: las externas, las internas y las trascendentales.
Las motivaciones externas obedecen a fuerzas que inducen a actuar con el
fin de obtener una respuesta desde el exterior. En ese sentido, generan
la acción de las personas porque, éstas, buscan una recompensa o desean
evitar un castigo. Su paradigma, es el dinero. Todo se traduce en que se
estará mejor si se desarrollan las labores sin protestar, y se deben
hacer lo mejor posible, porque eso garantizará nuestro bienestar. Con
ello se relacionan con la capacidad y la búsqueda de la eficacia en la
gestión administrativa.
Las motivaciones internas, se refieren a las fuerzas que inducen a que
las personas actúen, porque al hacerlo obtienen satisfacciones muy
propias. Estas satisfacciones impulsan a rechazar costos de oportunidad
que suelen ser económicamente racionales. Y da razón de ser al argumento
que expresa, “que no toda decisión económica es, a veces, la mejor”.
Incluso este tipo de motivación se encauza hacia el logro de cierto tipo
de aprendizajes que terminan cualificando más a las personas. Estas
motivaciones se relacionan con la satisfacción que obtienen las personas
al laborar para cierto tipo de empresas, las cuales generan motivos que
no necesariamente son de orden económico y tienden a generar compromiso
de dichas personas para con sus organizaciones.
Las motivaciones trascendentales son muy importantes porque revelan una
fusión de los dos primeros tipos de motivaciones y trascienden más allá
del alcance de ambas, ya que son las fuerzas que impulsan a que las
personas actúen considerando las consecuencias de sus acciones sobre
otras personas. Generando en consecuencia toda una unidad empresarial
que gesta y alimenta un compromiso con terceros.
El Modelo Antropológico en ese sentido, crea un paradigma antropológico
en el cual se funden los tres tipos de motivaciones, prevaleciendo las
motivaciones trascendentales, porque con ellas, las personas actúan en
función de la organización, primeramente porque saben que con ello
satisfacen las necesidades de otras personas y segundo, porque se
sienten útiles sirviendo, porque al servir saben que contribuyen al
objetivo final de la empresa a la que pertenecen.
El objetivo final es un objetivo que se conoce desde la génesis de la
historia occidental, con el pensamiento aristotélico, que cifra a la
verdad de una forma práctica, y que se traduce como “la conformidad del
intelecto con la buena voluntad”[ii] y que aplicado a los negocios,
significa que la buena voluntad se conceptualiza como servir, o como
“prestar servicio a la sociedad”.
De ahí que este objetivo final, propugnado por el Modelo Antropológico
tienda a ir mucho más allá que el objetivo financiero de “crear valor
para los accionistas” a través de “la generación de mayor valor de
mercado posible para los titulares de capital de riesgo”. A juicio de
Termes, el objetivo final va más allá del objetivo tradicional, pero no
necesariamente son opuestos o antagónicos. De hecho, el objetivo
instrumental u operativo, de crear más valor para la empresa, alimenta
el objetivo final de “servir a la sociedad”.
Siendo así, ¿cómo se sustenta que el objetivo final de toda empresa sea
el de servir a la sociedad? La respuesta viene siendo estudiada y
difundida por la misma realidad económica que se cierne sobre la
dinámica de las empresas. Y dicha realidad gira en torno al rol que
actualmente está jugando la “Ética Empresarial”[iii]
Para Termes, la Ética se basa en la aplicación de la verdad, ya que esta
genera credibilidad, confianza y lealtad. Pero la aplicación de la
verdad requiere por parte del cuerpo gerencial una capacidad
estratégica, para que la empresa sea eficaz; una capacidad ejecutiva
para que se genere el compromiso de los empleados para con la empresa
misma; pero fundamentalmente, se requiere de la aplicación o presencia
de un liderazgo ético, porque el líder que actúa éticamente no es un
obstáculo para que las personas trasciendan cuando quieran y deban
hacerlo; y al mismo tiempo les enseña a captar el valor real de sus
acciones, predicando siempre con el ejemplo de sus acciones.
Siendo así la aplicación de la Ética derivará en mayores niveles de
productividad, y lo que es más importante en la construcción de más
permanencia para la empresa u organización. En concreto, contrario al
pensamiento del enriquecimiento desmedido de corto plazo[iv], deriva en
diferir el rendimiento del corto al mediano y largo plazo, si con ello
se garantiza la permanencia y el desarrollo de la empresa en el tiempo.
Pero, ¿Qué ha provocado un interés por la aplicación de la Ética a los
negocios? ¿Por qué se está estudiando dicha tesis desde la década de los
años ochenta en Universidades como la de Harvard, en los Estados
Unidos?[v]
2) LA TECNOLOGÍA DE LA INFORMACIÓN, CAUSA DE NUEVOS CAMBIOS.
Los cambios del entorno actual se han convertido en impulsores de hechos
y acciones, que hace unos 30 años parecían inconcebibles. Basta con
observar que el inmenso desarrollo de la Tecnología de la información se
encauzaba hacia la veneración de una deidad tecnológica, que signaba su
razón de ser en el establecimiento de una distancia que separaba a los
negocios de los principios éticos, considerados en el pasado como
irrelevantes y entorpecedores para una adecuada toma de decisiones,
recayendo la dirección de negocios en gerentes que se esforzaban por
diferenciarse, siendo en extremo competentes con los números y datos; su
actitud era de alta seriedad, y mientras más lejos se ubicarán del
contexto que rodeara a los demás, mejor. La visión que se tenía en el
pasado reflejaba a dirigentes pragmáticos, preparados intensamente en
sus campos académicos que los individualizaban y alejaban de su mismo
entorno. De ahí que se esperara que un Gerente en los tiempos actuales
tuviera la capacidad para administrar todos los recursos sin
involucrarse directamente en las operaciones. Ejemplo de ello, lo
demuestran las oficinas gerenciales de directivos en las que se ubicaban
televisores que constantemente transmitían imágenes de las acciones o
actividades desarrolladas por los colaboradores; o la ubicación de las
oficinas de los Gerentes, con vidrios polarizados y con una amplia
visión del territorio laboral que se constituían en su dominio
jerárquico.
Pero la dinámica social giró y contrariamente a lo esperado, la
actividad empresarial derivó, paradójicamente, en algo contrario y
totalmente diferente a lo que se esperaba años atrás. Las teorías
empresariales de la dirección de negocios fueron transformándose, de una
teoría “X “ se pasó a una “Y”, o a una teoría “Z”, dándose una explosión
de técnicas que derivaron en postulados sobre el Liderazgo y la
capacidad para decidir y actuar. Y el hecho sorprendente fue el regreso
hacia posiciones impensables, como la necesidad de actuar verdaderamente
de forma ética, que se ha venido constituyendo en la única manera que le
va quedando a las empresas para seguir teniendo permanencia en el largo
plazo.
3) EL MODELO ANTROPOLÓGICO, LA EXCELENCIA Y LA ETICA.
El Modelo Antropológico de la dirección de negocios sostiene que el
cambio existe siempre, y como tal, la calidad (excelencia) es un fin que
no tiene límites, en consecuencia siempre se debe mejorar. Pero para
ello se debe actuar en extremo rigor, de forma ética. Los valores éticos
se han impregnado en el acontecer empresarial y se está experimentando
un retorno de la espiritualidad, en el sentido de impregnarse de valores
morales que reflejen un comportamiento más integral, pero este regreso
hacia una posición particular no obedece a un signo de carácter
religioso puro, sino que a un signo exclusivamente empresarial, que se
relaciona con el fin último de toda empresa, el cual es el de servir a
la sociedad donde se inserta y que se rodea de fines operativos
importantísimos ligados estrechamente a la obtención y generación de más
valor para las empresas mismas. En consecuencia, el objetivo de los
Gerentes de que sus empresas sean más valiosas, se supedita a una
actitud y a un comportamiento de todos sus dirigentes que se liga, a su
vez, con la permanencia en el largo plazo. En suma, el actuar éticamente
no obedece a un puritanismo de los nuevos dirigentes, sino que a una
necesidad para la obtención de mayor valor para sus empresas. Este valor
se traduce en mayor competitividad, mayor productividad, mejor atención
de clientes y proveedores y consecuentemente, posicionamiento, que
implica ganar una mayor participación de mercado.
3.1) LA CREACIÓN DE VALOR EN LAS EMPRESAS.
La base del “valor” reside en la forma como los nuevos gerentes dirigen
los negocios. Ya no basta con ser un “gerente competitivo” sino que se
debe experimentar una transformación a “líder”; que ante todo sabe, que
es una persona y que está rodeado de personas. Ello implica en ocasiones
el perder la condición de Gerente “parco” y aceptar la de ser el eje
central de las actividades que desarrollan todas las personas en la
empresa que dirige.
Consecuentemente, el Modelo Antropológico sitúa en el centro a las
personas, ya no como un recurso “más”, sino como seres que merecen el
mejor y mayor de los respetos. Estas personas son los accionistas, los
directivos, los proveedores, los empleados y los clientes. Y tratarlos
como personas equivale a generar un clima propicio para el logro de la
más alta de las productividades que se refleja en el logro inevitable de
los más altos rendimientos mercadológicos, económicos y financieros.
De ahí que el actuar éticamente sea una necesidad, no porque se
prescriba en textos místicos, sino porque con ello estamos preparados
para alcanzar éxitos financieros que conducen al crecimiento y
desarrollo permanente de las empresas.
Esta actitud, del quehacer ético, está ligada al intenso desarrollo de
la tecnología de la información, y a pesar de que siempre existe
corrupción, fraudes y engaños, ahora es mucho más fácil detectarlos y es
en la actualidad que ahora se vive, que se sabe, que más temprano que
tarde, la verdad será conocida.
El líder sabe que la empresa es, ante todo, una conjunción de varias
personas, los accionistas; los ejecutivos; los proveedores; los
clientes; los empleados y todos se acoplan a la dirección que él, como
dirigente, realiza por él mismo, o a través de sus funcionarios o
ejecutivos. Y todos deben de trabajar en unión para alcanzar el objetivo
final de la empresa, precitado, que por un lado es crear o adicionar
riqueza (valor económico) y por otro prestar un verdadero servicio a la
sociedad en la cual se ubica la organización. Es decir, que la creación
de riqueza se debe complementar con la búsqueda del bien común, con el
que se realizan las aspiraciones de todas las personas que intervienen
en la actividad económica[vi].
Pero la consecución del valor económico es uno de 3 valores que realizan
las empresas, los otros se denominan: el valor psicológico y el valor
ético. Con el valor económico, todos los que hicieron aportes a la
actividad productiva reciben su compensación que les permitirá
satisfacer sus necesidades. Con el valor psicológico, los que participan
del proceso productivo logran asimilar el aprendizaje para la toma
adecuada de decisiones que afectan a otros o a ellos mismos de forma
directa o indirecta. Y con el valor ético, se aduce al cambio que se
produce en el interior de las personas.
Estos dos últimos valores son subjetivos pero su influencia es decisiva
para la generación del valor económico. Supone un costo de oportunidad
porque probablemente se renuncia a ciertos beneficios en el corto plazo,
pero se ha demostrado que las mejores alternativas se concretan en el
largo plazo, porque permiten el desarrollo integral de las personas.
De ahí que algunos académicos ratifiquen que el objetivo final de toda
empresa “consiste en prestar servicio a la sociedad, el propio de cada
empresa, y generar rentas suficientes para la satisfacción de todos los
que integran la empresa, mediante actuaciones que, en todo momento y
circunstancias, sean congruentes con la dignidad de las personas que
integran la empresa, o están en contacto con ella desde el
exterior”[vii]. Esta es la verdadera razón de la creación de valor en
las empresas[viii].
4) EL LIDERAZGO ETICO Y LA ETICA EMPRESARIAL.
El “Liderazgo Ético” es entonces una necesidad que hace mejor y más rica
a la empresa. Por el contrario, si se busca el enriquecimiento acelerado
y sobre bases ilícitas, la empresa se condena a sí misma.
Ya en estos tiempos, nadie puede negar la importancia de la inteligencia
emocional para la toma de decisiones en las empresas; que el cliente es
cada día más y más exigente y más difícil de engañar; que el mundo
entero se ha reducido por efecto del inmenso desarrollo de las
telecomunicaciones y que el temor a una demanda por efecto de un error
que afecte a terceros, es ahora muy latente en todos.
Es por eso que la ética empresarial está teniendo, hoy más que nunca,
una presencia determinante en la dinámica de las empresas modernas. Ya
no es el tiempo de las glorias pasadas, alcanzadas sobre pedestales
débiles o falsos. Es el momento de valorizar o revalorizar las actitudes
y valores gerenciales, de tal manera que se comprenda que la ética
empresarial es ahora una necesidad y no una virtud. Ciertamente,
estudios actuales revelan que las empresas internacionales están
sometidas a una creciente presión para que las conductas de sus líderes
de negocios se adecuen a comportamientos éticos. Y los hechos confirman
que las actitudes relacionadas con malos manejos gerenciales están
siendo castigados severamente, sino basta con ver las multas impuestas a
grandes empresas, cantidades millonarias que tras ellas llevan la
semilla que margina a dichas empresas del entorno de los negocios.
Más profundamente la ética empresarial, tiene mucha relación con el
acatamiento de las leyes, independientemente de los países en que se
aplican. Y aún en aquellas naciones donde existe la impunidad, la ética
debe correr la suerte de emerger, para ubicarse sobre los pilares de la
corrupción, el tráfico de influencias y otras desviaciones mayores o
menores que atentan contra la vida y dignidad de las personas. Es por
ello que pocos se atreven a negar la importancia y el alto significado
que tiene la ética en la dirección de los negocios.
En el pasado, era relativamente fácil engañar y estafar, de tal manera
que se creía que con la aplicación de estas falsas cualidades se podía
alcanzar el éxito en los negocios. Es obvio que quienes lo aplicaron se
lucraron, a costa de ver cómo sus empresas fenecían en el largo plazo.
Actuar de esta manera ya no es tan fácil, a pesar de todas las argucias
a que recurren quienes así lo hacen. En la actualidad, hasta el gerente
más pragmático necesita actuar con ética, porque el actuar ético, está
demostrando, que le da vida permanente a los negocios, todo porque se
adquiere credibilidad y confianza, y las personas terminan siendo leales
a los productos o a las marcas. Eso lo demuestra el caso de la empresa
norteamericana Jhonson and Jhonson en 1982, cuando ordenó retirar del
mercado 31 millones de frascos de las gotas Tylenol, debido a que una
persona llenó con cianuro una pastilla y murieron varias personas.
¿A cuánto ascendería la pérdida para esta empresa? Sin embargo, dos años
después, su producto estaba nuevamente posicionado en el mercado, y la
sentencia de la Jhonson and Jhonson: “el respeto a la vida de una sola
persona debía prevalecer sobre el negocio”, se hizo famosa y modificó
los parámetros con que los consumidores responderían con su lealtad.
Concluyentemente, todo significa que el valor financiero de las empresas
debe medirse en función de los intangibles, y entre ellos se encuentra
la relación con los empleados, clientes, proveedores, la comunidad y
finalmente con los accionistas. El problema es que el valor bajo este
concepto es difícil de medir y las empresas prefieren obviarlo por lo
tradicional. En ese sentido, se minimiza la valoración de las empresas
mismas.
Con la aplicación de valores éticos, por parte de un nuevo tipo de
liderazgo, las empresas tienen la posibilidad de sobrevivir los embates
del mercado en el corto plazo y de tener una permanencia en el largo
plazo. Los estudios en ese sentido, siguen confirmando que la aplicación
de la ética no es un lujo sino una necesidad, debido a que sin valores
éticos se ronda el fracaso y contrariamente, con valores sólidos, se
puede enfrentar con más opción, a los mercados internacionales. Esa es
la tendencia que se está marcando, por ejemplo, en E.E.U.U. y se refleja
en el hecho de que la mayoría de las empresas que se asocian a la
revista “Fortune”; y que más del 60% de las principales empresas de
Inglaterra, tengan en cuenta los dilemas éticos en las decisiones de
negocios.
La aplicación de la ética a los dilemas en los negocios entonces,
llevará a la cúspide la polémica de sí se atiende a la responsabilidad
individual o si se revalúa dicha responsabilidad en pro de convertirla o
transformarla en una responsabilidad social hacia adentro o hacia afuera
de las mismas empresas.
5) ÉTICA VRS. NEGOCIO.
EL SIGNIFICADO DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL.
Antes se creía que los negocios eran la negación misma de la ética, y el
acontecer de los últimos años se ha empeñado en demostrar lo contrario.
Y hoy más que nunca la cuestión ética ha adquirido una significativa
importancia.
En toda época y realidad se plantea la disyuntiva de actuar
correctamente, es decir, en función de principios éticos. Cuando se
trata de los negocios se plantean serias polémicas que aún en nuestros
días resultan difíciles de dirimir. Sin embargo, estas polémicas
resultan interesantes, dadas las condiciones que se viven en la
actualidad. Y precisamente, por ello, se deben hacer esfuerzos por
comprender el entorno bajo el cual las empresas se desenvuelven.
La polémica fundamental se cierne sobre la vigencia o negación de la
“responsabilidad social” de las empresas. Milton Friedman[ix] fija una
posición “los negocios sólo tienen una responsabilidad social: emplear
sus recursos y emprender actividades encaminadas a aumentar sus
utilidades, siempre que se mantengan dentro de las reglas del juego, es
decir, en competencia libre y abierta sin engaños ni fraudes”. Desde
esta posición, las empresas y en especial, quienes las dirigen deben
servir a los accionistas y procurar la obtención de utilidades bajo el
marco de principios éticos marcados por el cauce del respeto a la ley.
No les es permitido derrochar los recursos que no les pertenecen en
actividades ajenas al giro del negocio, en ese sentido, no pueden
participar directa ni abiertamente en actividades de índole social,
porque con ello se dilapidan los recursos y se termina por imponer a la
misma empresa de un “impuesto” que erosiona sus utilidades. Con esta
posición se mantiene el argumento de que “los ejecutivos corporativos
son empleados de los dueños de los negocios. Son directamente
responsables ante sus empleadores. Esa responsabilidad consiste en
manejar el negocio de acuerdo con los deseos de los dueños, que
generalmente serán ganar tanto dinero como sea posible, ciñéndose a las
reglas básicas de la sociedad, tanto las que están incorporadas en las
leyes como las que están incorporadas en las costumbres sociales...”.
¿Pero que sucede, cuando en las sociedades actuales predomina el
irrespeto por el marco jurídico? Es obvio que la posición señalada por
el Friedman no encaja con la realidad. Primero, porque presupone un
sistema económico de libre y abierta competencia, sin engaños ni
fraudes, lo cual no existe; y segundo, porque considera que a pesar de
que el objetivo es la consecución de riqueza, (válido en todo sistema de
libre empresa y propiedad privada), dicho objetivo lo adhiere al
principio ético del respeto a la legalidad y la costumbre de la
sociedad. En ese sentido, es concluyente que aún el objetivo de
obtención del máximo lucro se debe acompañar de principios éticos, en
este caso del respeto a la ley.
La segunda posición, la esgrime el Dr. Kenneth H. Blanchard[x]; la cual
expresa que al buscar utilidades a cualquier costo, se riñe con los
principios éticos más fundamentales, y afirma por el contrario, que “las
empresas exitosas a largo plazo tienden a ser empresas éticas”, en
consecuencia, el logro de los máximos rendimientos no debería ser la más
alta prioridad de las empresas. Según esta posición, la actitud de
lograr beneficios a toda costa como fin máximo, puede generar un
crecimiento desmedido en el corto plazo y éste a su vez, entrar en
serias contradicciones con la legalidad y las costumbres sociales. De
hecho, considera que las empresas que anteponen el enriquecimiento por
sobre todo, son empresas que tenderán a desaparecer porque olvidan el
entorno, es decir, el medio ambiente, la sociedad misma y más
específicamente, olvidan a sus empleados y a los que son más
importantes, a sus clientes. Desde esa perspectiva, el afán de lucro
impedirá que se reflexione si al cliente se le engaña o no; si nuestros
empleados están o no contentos con su trabajo. Incluso se basará en el
trabajo directriz de Gerentes “complacientes” que sólo les interesará
estar bien ellos y nada más, llegando incluso a despreciar el trabajo de
sus competidores, de sus proveedores, de sus clientes y hasta de los que
realmente son su soporte vital, sus propios subalternos.
Bajo esta óptica, las dos posiciones son discrepantes, debido a que en
la mayoría de naciones del mundo no se da la libre y abierta competencia
ni mucho menos está exenta de los engaños y fraudes. Pero la realidad
socioeconómica actual, parece tomar distancia de la primera posición y
enfatiza más el afán empresarial que se liga cada vez más al compromiso
de la “responsabilidad social”, que se relaciona con la posición del
liderazgo transformacional y privilegia la anteposición de los derechos
de la sociedad y la naturaleza, a los derechos de consecución de los
rendimientos excesivos de los empresarios, con base en la predominancia
del mercado.
Lo anterior conduce a la Ética a considerar el compromiso con la
“responsabilidad social”, puesto que en el fondo, no riñe con la
obtención del máximo rendimiento posible, siempre y cuando se logre,
primero, en un marco de abierta y libre competencia en el que prevalezca
el respeto a la ley; y segundo, que el accionar de las empresas se rija
por una serie adicional de principios éticos que tienen que ver con el
entorno, con los proveedores, con los clientes y con los empleados. Su
aplicación y fomento continuo es lo que puede hacer que el éxito
empresarial perdure y le dé larga y plena vida a los negocios.
6) CONCLUSIÓN.
El Modelo Antropológico de Dirección de Negocios, enfatiza el valor de
la Ética empresarial y del Liderazgo Ético, y se fundamenta en el
impulso de las motivaciones humanas trascendentales y se cierne
sólidamente sobre el paradigma antropológico que en la actualidad es
considerado como el único paradigma completo que se relaciona
directamente con la responsabilidad social que deben tener las empresas.
Es un modelo que centra su eje en la persona, sea ésta directivo,
ejecutivo o empleado. Es una forma organizacional mediante la cual la
empresa es capaz de lograr la eficiencia competitiva que el variante y
globalizado entorno exige cada vez más.
Considera que la empresa es una “comunidad de personas” relacionadas
entre sí y que además, interaccionan con otras personas del mundo
exterior. Este conjunto de personas se conciben tratadas como
corresponde a la dignidad de seres racionales y libres.
Es indispensable que se conozcan sus motivaciones, para que la empresa
alcance su objetivo prioritario, que no es exclusivamente economicista.
De hecho, el modelo antropológico expresa concluyentemente que “nada se
opone a que todas las acciones encaminadas a crear valor sean tomadas
teniendo en cuenta los aspectos éticos” y entre estos es fundamental el
papel del líder, de quien depende que la empresa trascienda los niveles
normales de crecimiento y desarrollo. El liderazgo que desarrollan los
empresarios y ejecutivos bajo este modelo es así, integralmente ético,
porque está impulsado a preocuparse no tan solo de que se hagan ciertas
cosas que convienen a la organización para que sea eficaz, ni tampoco de
que esas cosas sean más o menos atractivas para las personas que las
realizan, sino que buscará, sobre todo, que las personas actúen por una
motivación trascendental. Generando un ambiente interno y externo
altamente motivado por la intencionalidad de ser útil a los demás
agentes económicos que interactúan con la empresa.
Desarrollado: por Mauricio Alfredo Paz Manzano
Email: mapazma@hotmail.com
Como contribución al desarrollo del 1er. Encuentro de la Red
Centroamericana de Antropología realizada del 21 al 23 de febrero del
2001 en el campus de la Universidad Tecnológica. San Salvador, El
Salvador.
NOTAS.
[i] Ha sido presentado y denominado así, por el Dr. Rafael Termes
Consultor e investigador español, autor del Manual de Finanzas,
Inversión y Coste de capital”, libro difundido en El Salvador.
[ii] Termes, R. En el Modelo Antropológico de Dirección de Negocios, en
la Jornada de Estudio para empresarios organizada por la Universidad
Internacional de Cataluña, el 13 de noviembre de 1998.
[iii] Entre los estudios en que se basan las ideas presentadas en torno
a la Ética se citan, el de Tom Morris que derivó en su libro denominado
“Si Aristóteles dirigiera la General Motors”; el de “La Administración
del Absurdo: Las paradojas del Liderazgo” de Richard Farson; “El
Imperativo Ético” de John Dalla Costa y “El Liderazgo y la lucha por la
integridad” de Joseph Badaracco y Richard Ellsworth.
[iv] Las empresas en El Salvador actúan en función de lograr los mayores
rendimientos en el mayor corto plazo posible, a costa de que dicho fin
sea incompatible con el desarrollo de la sociedad. E incluso,
incompatible con la permanencia de la empresa en el largo plazo
[v] La Dra. Lynn Sharpe Paine, de la Escuela de Negocios de Harvard, ha
venido desarrollando y presentando los resultados de sus
investigaciones, que tienden a fortalecer un nuevo credo. En “Liderazgo,
Ética e Integridad Organizacional”. Es tiempo para un nuevo credo.
[vi] A propósito de la creación de valor, puede estudiarse esta óptica
según sea la retribución para los que participan en el proceso
productivo. Si se consideran los 3 elementos vitales de las empresas
como: el capital, el trabajo y el espíritu empresarial; para la mayoría
de gerentes, el valor agregado de las empresas se debe de conocer en
función del aporte que brindan los 2 primeros, y de los frutos que
reciben al finalizar un período de trabajo contable. Sin embargo, el
líder lo define según lo que aportan a las empresas, así el accionista,
su capital de riesgo; el trabajador, su mano de obra y el empresario, su
espíritu empresarial. Es esta última clasificación, la útil para definir
el valor agregado o la riqueza creada por todos los que intervienen en
la actividad productiva de la empresa. Comúnmente, se conoce lo que la
empresa obtiene al ordenar en forma de cascada, los ingresos y gastos de
las empresas, éstos se pueden presentar didácticamente así:
Ventas (-)
Costo de las materias primas
Costo de la mano de obra
Gastos generales
Amortizaciones
Costos financieros
Impuesto sobre las utilidades (=)
Beneficio neto para los accionistas
Pero existe otra forma por la que se puede conocer lo que se entrega a
los que hicieron aportes a la empresa, este esquema se puede presentar
así:
Ventas (-)
Costo de materia primas
Otros costos incurridos en su transformación (=)
Valor económico agregado
En este esquema no se incluyen los gastos personales ni las
amortizaciones (porque son gastos sin desembolsos) ni los intereses y
otros costos financieros de las deudas. Lo que se ha obtenido es la
riqueza que han generado los elementos de la empresa , y por eso, es lo
que se reparten según ha sido su contribución al proceso productivo. Lo
que se ha obtenido es la renta generada por todos los que hicieron sus
aportes, que es única y se distribuye de la siguiente manera:
A los que aportaron capital de riesgo: beneficios
A los que aportaron capital de deuda: intereses
A los que aportaron trabajo (operativo y directivo): salarios
Al Estado: impuestos
Lo que no se paga más las amortizaciones se capitaliza.
[vii] Op. Cit. Termes, Rafael.
[viii] Sin embargo, el líder que actúa éticamente, no olvida que debe
enfrentar y evaluar los riesgos, de hecho, sabe que toda decisión se
enfrenta a distintos tipos de riesgo. Para las personas que toman
decisiones al interior de las empresas es de suma importancia que posean
una gran responsabilidad en pro de prever las diversas consecuencias que
éstos generan. En todo caso, un líder ético debe considerar las
probabilidades de que los eventos sucedan y sus distintos efectos sobre
la empresa y los que participan en su actividad productiva. Para evaluar
los riesgos, el líder o ejecutivo que actúa moral y éticamente debe
aceptar que los riesgos existen, que éstos se intercambian y que se
presentan cotidianamente de diferentes maneras. Para enfrentarlos, en
consecuencia, se necesita aceptar que la incertidumbre existe y eso
conduce a que el entorno sea impredecible. Por eso, lo que el ejecutivo
debe preguntarse es ¿Qué puede o podría haber ocurrido?, se deben
considerar las probabilidades de ocurrencia de los fenómenos. De hecho,
“cuando los ejecutivos actúan como si el mundo fuera más cierto de lo
qué es, se exponen a malos resultados tanto para ellos como para otros.
Es antiético ignorar el riesgo por cuenta propia, pero es poco ético
hacerlo en nombre de otros”. El ejecutivo, debe prepararse continuamente
para analizar las probabilidades de ocurrencia de los fenómenos y estar
atento a los efectos que pueden causar en las empresas que dirigen. Sólo
de esa forma se incrementa su capacidad de aplicación de principios
éticos que redunden en mejores decisiones, al afrontar los riesgos y la
incertidumbre. En “Liderazgo ético y sicología de la toma de
decisiones”. Por David M. Messick y Max H. Bazerman. Rev. INCAE, VOL. X,
No.1. 1997
[ix] Premio Nóbel en Economía, 1976: “por sus logros en el campo del
análisis del consumo; sobre la historia y la teoría monetaria y por su
demostración de la complejidad de la política de estabilización”.
[x] El Dr. Kenneth H. Blanchard, ha sido distinguido con altas
condecoraciones por sus aportes en las áreas de la “Ética Empresarial” y
el “Liderazgo”. Es autor del libro “The one minute manager” y Co-autor
de “The Power of Ethical Management”
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
mapazmaarrobahotmail.comAcerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |