¿La conoce usted? Aún no se ha creado, pero ¡cuán necesaria es su existencia! Lógicamente si no existe es porque no interesa. ¡Excelencia laboral! - ¿Para qué? ¿Por qué? ¿A quién beneficia?
Desde mi punto de vista, la pregunta clave es ¿A quién perjudica?
Afortunadamente, les puedo asegurar, como experto en management y en
gestión estratégica organizacional, que son muchos los beneficiados, y
muy pocos los perjudicados.
La EXCELENCIA LABORAL, es un concepto innovador y necesario, para
afrontar la crisis actual. Es la misión de empresarios, equipos
directivos y trabajadores, que quieran mantener la rentabilidad, la
competitividad y la subsistencia de sus empresas en la vorágine de los
mercados internacionales.
Se equivocan, - y mucho – quienes sólo creen en la excelencia
empresarial; quienes insistentemente hablan de I+D+I, de las
innovaciones tecnológicas; y rechazan totalmente, ni quieren escuchar la
frase: excelencia laboral.
Los profesionales que llevamos años difundiendo conceptos de mejora
organizacional: mejorar el rendimiento empresarial, mejorando la calidad
de vida laboral; que creemos en las empresas, y en sus trabajadores, que
apostamos por las empresas SOCIALMENTE RESPONSABLES con la sociedad en
general, con sus trabajadores, y con sus clientes; nos sentimos muy
satisfechos por la labor realizada en beneficio de la sociedad en la que
nos ha tocado vivir. Una labor ardua, silenciosa, de vivencias intensas
de soledad profesional, de inseguridades económicas.
Quiero compartir con usted mi alegría por haber servido, en mi parcela
de trabajo, a la sociedad. Felicidad de compartir conocimiento e ideas
sobre management y recursos humanos. Ahora bien, esta misma felicidad
profesional es la que me ayuda a reflexionar y a profundizar, con más
interés, y preocupación, en las circunstancias adversas que atravesamos.
Tenga muy claro que el concepto excelencia laboral es fruto de la
INTELIGENCIA PRÁCTICA, y no de la teoría – de salón -. Las experiencias
vividas en empresas, dirigidas y gestionadas, por excelentes empresarios
y profesionales, son las que lo confirman.
No han sido responsables de la actual crisis, las innovaciones
tecnológicas, ni los empresarios y profesionales que trabajan hacia la
excelencia profesional y laboral, con valores de compromiso gerencial,
de estilos de gestión empresarial saludables y sostenibles, de un
liderazgo democrático y servidor.
Los comportamientos gerenciales tóxicos: basados en el egocentrismo del
enriquecimiento personal (de unos pocos), a costa de perjudicar a las
empresas que dirigen, a los sectores económicos que representan, a los
trabajadores, y a la sociedad (en su conjunto), son los causantes de la
situación en la que nos encontramos.
Para superar las circunstancias adversas en las empresas, es necesario
acciones positivas en tiempos de cambio, y para ello necesitamos mejorar
nuestras infraestructuras mentales: llenas de prejuicios y complejos
corporativos y profesionales.
Es muy necesario, para generar empleo, fomentar nuevas iniciativas e
ideas, empresariales y profesionales, desmaquillando a unos cuantos
expertos en el buen vivir: golfos de salón; que sin escrúpulos,
perjudican gravemente a las empresas que dirigen y asesoran.
La actual crisis, nos sitúa en un nuevo escenario, en el que el
teatrillo organizativo de unos personajes tóxicos: los miméticos, los
acomodaos, los expertos en humo, los mandaos, los cuenta cuentos y los
compadres; son foco de atención de miles de familias (empresarios y
trabajadores) que están atravesando unas circunstancias económicas,
sociolaborales, y personales, muy difíciles y duras.