En el desarrollo del tema se describe de forma general los diferentes elementos o procedimientos del proceso documentado: Evaluación del Desempeño del Trabajador, que se encuentran propuestos para su implementación en la empresa “Prodal” (Producción de Alimentos) del Municipio de Regla, en la Ciudad de La Habana, Cuba. Esto a nuestro entender tiene un valor metodológico importante en función de la implementación de la Norma Cubana de la familia 3000 (Sistema de Gestión Integrada de Capital Humano).
Introducción
Dentro de lo que hoy se identifica como Gestión de los Recursos Humanos o gestión del Capital Humano, uno de los elementos componentes fundamentales lo constituye la evaluación del desempeño. La evaluación del desempeño es un tema que es necesario abordar desde un enfoque holístico, lo cual significa su conceptualización como un proceso integrado, conformado por un conjunto de procedimientos que se orientan hacia un resultado común.
La evaluación del desempeño como proceso se alimenta a partir de determinadas entradas, que van a marcar desde su inicio la calidad de las salidas previstas al final del mismo. Tratar a la evaluación del desempeño como un proceso y no como un acto, sigue constituyendo hoy día una “asignatura pendiente” en el quehacer de la dirección empresarial cubana. Por lo general nuestros directivos todavía muestran como mala práctica, el hecho de que se recuerdan de la necesidad de evaluar a sus trabajadores, días antes de arribar a término la fecha acordada para entregar los certificados de evaluación, esto en lo mejores de los casos, cuando no se incumplen con los plazos establecidos. Por tanto; el seguimiento permanente y la sistematicidad no son de los rasgos que caracterizan la evaluación del desempeño en la mayoría de las organizaciones cubanas hoy día.
En las condiciones actuales, la introducción en el ambiente organizacional de las Normas Cubanas de la familia 3000, Sistema de Gestión Integrada de Capital Humano (SGICH), constituye un significativo paso de avance en el quehacer de las organizaciones cubanas que se hallan o no, en el proceso de implantación y/o consolidación del nuevo Sistema de Dirección y Gestión Empresarial Estatal. Es además una oportunidad única, para enfrentar con dignidad y decisión la inaplazable tarea de darle un vuelco total a la forma en que se gestiona el capital humano en Cuba, en particular a la manera de cómo se evalúa el desempeño; cuál es su alcance dentro de la organización; y cómo se puede trabajar en elevar el impacto de dicho proceso, en función de la mejora continua del desempeño del trabajador, de todas las categorías ocupacionales.
Desarrollo
La evaluación del desempeño constituye uno de los módulos de la norma
cubana de la familia 3000; y es propósito de aquellos directivos y
colectivos laborales que trabajan en la implementación del mismo, hacer
de éste un proceso sencillo, comprensible, compartido y aceptado por
todos en la organización, para que sirva de herramienta generadora de un
alto valor agregado. Se incluye en ello como concepto amplio, no sólo
los procedimientos para la evaluación de los trabajadores en todas las
categorías ocupacionales, sino también de los dirigentes y funcionarios,
según la legislación vigente. La norma cubana 3000 (Vocabulario) define
la Evaluación de Desempeño como un proceso sistemático de medición de
los resultados del desempeño actual y de las potencialidades futuras del
trabajador.
En el texto de la norma se agrega además una nota aclaratoria a esta
definición que hace énfasis en la estrecha vinculación que debe existir
entre la evaluación del desempeño y la aplicación del principio de la
idoneidad demostrada, las competencias laborales y los resultados
alcanzados en el cumplimiento de sus funciones, tareas y objetivos.
Es éste hoy día, uno de los principales retos que están llamados a
enfrentar los colectivos laborales que conforman las Direcciones de
Recursos Humanos, los directivos de los niveles superiores e intermedios
de las organizaciones cubanas, y los que dirigen cada una de las
unidades organizativas empresariales.
La evaluación del desempeño es un proceso que debe integrar en sí los
siguientes elementos: Misión, Visión y objetivos, estrategias,
competencias distintivas de la organización, competencias de los proceso
principales, competencias laborales de los cargos; la planificación del
desempeño, la revisión del mismo; y la formación y desarrollo del
capital humano en función de la mejora permanente de su desempeño
integral. De forma general se pudiera expresar gráficamente este proceso
a través del siguiente modelo conceptual.
Fig. No. 1: Modelo del Sistema Integrado de Evaluación del Desempeño del
Capital Humano.

Fuente: Elaboración propia
La práctica organizacional fuera y dentro de Cuba ha confirmado que la
Evaluación del Desempeño es capaz de producir mejores resultados desde
el punto de vista integral, cuando se ejecuta como un proceso sistémico
y sistemático; y no cuando se lleva a cabo simplemente como acto
aislado, desvinculado de la estrategia de la organización, de sus
objetivos y de las competencias que se necesitan movilizar para alcanzar
un desempeño superior a nivel organizacional. Por lo tanto, se puede
explicar entonces, como un ciclo integrado por los siguientes momentos,
que caracterizan en su totalidad lo que se conoce como “Círculo PDCA” o
“Rueda de Deming”, empleado en la mejora de los procesos. Modelo este
utilizado por W. Edwards Deming en sus estudios sobre la Calidad Total,
al intentar exitosamente mejorar el ciclo de calidad propuesto por
Shewhart.
Gráfico No. 2: “Rueda de Deming” para la mejora de procesos aplicada al
proceso de Evaluación del Desempeño.

Fuente: Ruiz-Canela López J. La Gestión por la Calidad Total en la
empresa
moderna. 2004.
Un equipo de profesores-consultores del Centro de Estudios de Técnicas
de Dirección de la Universidad de La Habana, en conjunto con un grupo de
especialistas y trabajadores de vasta experiencia empresarial (equipo de
consultores internos), vienen desarrollando una consultoría colaborativa
en la empresa “Prodal” (Producción de Alimentos), ubicada en el
municipio de Regla, Ciudad Habana y que pertenece al Grupo Empresarial
“INDIPES” del Ministerio de la Industria Pesquera (M.I.P) La consultoría
que se ejecuta en dicha organización tiene como propósito cooperar con
la empresa en la creación de las premisas suficientes y necesarias para
la implementación del Sistema de Gestión Integrada de Capital Humano
(SGICH), norma cubana de la familia 3000. La empresa “Prodal” aspira a
lograr en un breve plazo la certificación de la norma cubana 3001.
La empresa “Prodal” se encuentra inmersa en el proceso de
perfeccionamiento empresarial y muestra de forma evidente una marcada
voluntad de trabajar en función de implementar los diferentes sistemas
empresariales que refrenda el Decreto 281 (Reglamento para la
Implantación y Consolidación del Sistema de Dirección y Gestión
Empresarial Estatal) y de las demás normas cubanas; revelando una amplia
visión estratégica y un enfoque de mejora continua.
El modelo que desde un inicio se asumió como expresión conceptual y base
del análisis realizado para la construcción del módulo Evaluación del
Desempeño fue el siguiente:
Gráfico No. 3. Cadena de proceso de la Evaluación del Desempeño.

Fuente: Elaboración propia.
Dicho modelo refuerza la idea de que la Evaluación del Desempeño es un
proceso, visto en la integración de cada una de sus partes y
procedimientos, los cuales exigen de igual atención y ocupación por los
directivos organizacionales y los colectivos de trabajadores de la
entidad, incluyendo las organizaciones sindicales. En el presente
trabajo abordamos sólo el sistema de procedimientos vinculados a la
Evaluación del Desempeño de los Trabajadores.
Breves antecedentes de la evaluación del desempeño del trabajador
Los antecedentes de la evaluación del desempeño del trabajador en Cuba
se inscriben oficialmente a partir de los inicio de la década del 80 del
pasado siglo, con la Resolución 765 del 10 de junio de 1981 del Comité
Estatal de Trabajo y Seguridad Social. Anteriormente a esta fecha, el
sistema de evaluación del desempeño individual, según lo legislado en
Cuba, no contemplaba las categorías de obrero, administrativo y los
servicios, que representaban el mayor número de integrante de la fuerza
laboral cubana, lo cual revelaba una fuerte contradicción en la base
conceptual y práctica que sustentaba el proceso de evaluación del
desempeño del recurso humano en el país.
Aunque desde el punto de vista legislativo, después de 1981 quedaba
refrendada, la posibilidad de desarrollar programas integrales para
evaluar el desempeño del trabajador, en cualquiera de las categorías
ocupacionales, prácticamente ninguna de las empresas cubanas utilizó
esta oportunidad. De hecho, no se trabajó seriamente en ello, para
lograr la implementación de un sistema permanente de evaluación del
desempeño del trabajador, el cual estuviera en condiciones de integrarse
a la evaluación de los cuadros, dirigentes, funcionarios y técnicos,
como un proceso único dentro de la organización.
En estas condiciones, a finales de los años 90, las organizaciones del
sector del turismo (hoteleras y extrahoteleras) inician un movimiento
vinculado al proceso de evaluación del desempeño de sus trabajadores,
abarcando a todas las categorías ocupacionales. Este proceso se asimiló
por muchas organizaciones, como una posibilidad real de contar con un
instrumento de medición cuantitativa que permitiera distribuir lo que en
el sector se le llamó estimulación, pero que en realidad no era más que
un factor de mantenimiento del recurso humano. Estas acciones se
materializaron en un primer momento a través de la entrega de un módulo
de aseo personal con productos de alta calidad y demanda, y
posteriormente con la entrega de una suma de dinero en la moneda
convertible cubana (c.u.c) . No obstante en sus inicios estos
indicadores en la mayoría de las ocasiones no reflejaban los resultados
claves a alcanzar, revelando así el hecho, de que en la práctica
empresarial “no existía correspondencia entre el sistema de evaluación y
la dirección por objetivos” y muchos menos con las competencias a
movilizar.
Ya en años recientes, como parte de la Resolución 8 del 2005 del
Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, se deja plasmado de forma
explícita la evaluación del desempeño del trabajador, cuando se señala
en la misma, en su artículo 110 que: “La evaluación del desempeño se
realiza por el jefe del evaluado y comprende a los trabajadores de todas
las categorías, excepto a los cuadros, dirigentes, y funcionarios, que
se rigen por los decretos leyes números 196 y 197, ambos de 15 de
octubre de 1999”.
No es hasta el año 2007 con la Resolución 21 del Ministerio del Trabajo
y Seguridad Social que se publica una resolución única, en la cual se
aborda de forma integral la cuestión vinculada a la evaluación del
desempeño del trabajador. En estas condiciones las empresas, en especial
aquellas que se encuentran en perfeccionamiento, han comenzado a
trabajar con total seriedad y responsabilidad en la implementación de un
sistema de evaluación del desempeño del trabajador.
Proceso integrado para la Evaluación del Desempeño del Trabajador
En el presente trabajo, se partió de la concepción de que la Norma
Cubana de la familia 3000, debe quedar integrado no sólo al Sistema de
Gestión de la Calidad de cada organización, sino también (como
subsistema), al sistema general de gestión de la empresa. Por lo tanto,
es desde este sistema único y a partir de este enfoque, que los
directivos tanto a nivel de la empresa, como en cada una de las unidades
organizativas podrán gestionar la norma anteriormente mencionada y todas
las demás que conforman el amplio espectro del Nuevo Sistema de
Dirección y Gestión Empresarial Cubano.
No obstante, el Sistema de Gestión de la Calidad brinda amplias
posibilidades en el ámbito de la dirección y la gestión, al ser un
sistema integrador que abarca todas las áreas y actividades de la
empresa en un sentido transversal a partir de un enfoque de proceso, y
que no es sólo (como algunos piensan) el sistema de gestión que se
encarga de controlar y mejorar la calidad de los productos y los
servicios. Teniendo en cuenta este enfoque el Sistema de Gestión de la
Calidad Empresarial bien pudiera servir como herramienta que le permite
a los directivos, independientemente del nivel en que se desempeñen,
orientar el enfoque para gestionar con eficacia de forma integrada sus
diferentes sistemas organizativos y de gestión.
Partiendo de esta concepción general como base integradora en el trabajo
que nos ocupa se utilizó como formato para la elaboración del
procedimiento documentado: Evaluación del Desempeño de los Trabajadores,
el sistema categoríal y esquema que como regla, utilizan los
especialistas de la Dirección de Gestión de la Calidad para presentar
cada procedimiento organizacional. Es por ello que el proceso
documentado que se construyó de forma conjunta: consultores externos y
consultores internos (a partir de varias sesiones de trabajo en grupo,
el análisis del contexto organizacional de “Prodal” y otras
actividades), y que fue avalado por los principales grupos de expertos
de la entidad, quedó conformado por los siguientes aspectos generales:
1. Alcance
2. Términos y definiciones
3. Referencia
4. Anexos
5. Responsabilidades
6. Implementación del proceso:
ü Planificación del proceso de evaluación
ü Objetivos
ü Principios
ü Premisas
ü Procedimiento de aplicación (Diagrama de flujo del proceso).
ü Aseguramiento
ü Procedimiento de aplicación
ü Calificación de la evaluación
ü Conclusiones de la evaluación
ü Tratamiento de las inconformidades
7. Comunicación
8. Evaluación integral del proceso
9. Registros
Cada uno de los elementos recoge de forma general una descripción
detallada que le sirve de guía a cada directivo en su unidad
organizativa, para comprender como se hace la evaluación del desempeño
del trabajador y poder aplicar el procedimiento, teniendo en cuenta las
particularidades de la misma.
El elemento alcance deja claro los sujetos que abarca todo el proceso de
evaluación del desempeño del trabajador y aquellos que se excluyen del
mismo por disposiciones estatales propia de su gestión como son los
cuadros, dirigentes y funcionarios. El procedimiento abarca todas las
categorías ocupacionales y no sólo la de técnicos como ocurría antes.
El elemento término y definiciones conceptualiza la evaluación del
desempeño y por tanto establece el marco conceptual y la figura
principal que gestionará el proceso. Queda claro aquí que el proceso de
referencia es ante todo un proceso de construcción en las condiciones de
una sistemática interacción y mutua influencia evaluado-evaluador.
El elemento referencia define los documentos legales y normativos que
sirven como base al proceso de evaluación del desempeño, especialmente
se destaca aquí la Norma Cubana de la familia 3000: 3000, 3001 y 3002; y
la Resolución 21 del 2007 del MTSS: Evaluación del Desempeño del
Trabajador.
Los anexos recogen todo un grupo de gráfico, tablas, registros, guías
para la evaluación, que salen del cuerpo del contenido de la explicación
del procedimiento, pero que no dejan de tener una vital importancia para
la aplicación del mismo por parte de los evaluadores, a partir de las
particularidades de cada área organizativa.
En el aspecto responsabilidades se definen claramente el papel que
juegan las diferentes áreas de dirección en la aplicación del presente
procedimiento desde el ápice estratégico hasta el núcleo de operaciones.
Especial énfasis se hace en la decisiva e incuestionable responsabilidad
que los directivos de base tienen con la planificación, organización,
gestión, aplicación y control de todo el proceso de evaluación del
desempeño del trabajador. El éxito de la Evaluación del Desempeño del
Trabajador se define precisamente en la base de la organización, en el
seno de los colectivos laborales.
Se identificó una gran sección del sistema que se definió como
Implementación del proceso, es precisamente aquí donde se explica cada
uno de los procedimientos a llevar a cabo en el ámbito de la evaluación
del desempeño del trabajador, se describe las interrelaciones que
existen entre ellos y se revela los elementos a tener en cuenta para
ajustar el procedimiento como traje a la medida a cada unidad
organizativa.
Parte integrante de la implementación del proceso, lo constituye la
planificación del proceso evaluación del desempeño del trabajador. En la
misma se definen los objetivos, principios y premisas sobre las cuales
se fundamenta este proceso en la entidad empresarial “PRODAL”. Para esto
se tuvo en cuenta y se partió de la misión, visión, valores, objetivos
estratégicos y el sistema de competencias distintivas, definidos todos
por el colectivo de dirección y los grupos de expertos en trabajos
anteriores. No se perdió de vista en ningún momento que esta es una
empresa que pertenece a un grupo empresarial y a un ministerio que
establecen prioridades como expresión de los intereses sociales de la
población.
Se desarrollo como parte fundamental del proceso documentado un aspecto
que se definió como procedimiento de aplicación. Es aquí, donde de forma
detallada, “paso a paso” se explica cada uno de los procedimientos, o
sea, que debe hacer cada directivo en su unidad organizativa para
ejecutar con eficacia y eficiencia el proceso de evaluación del
desempaño del trabajador. A esta etapa del procedimiento se le brinda en
el proceso de documentación una especial atención. Para su mejor
comprensión se describe todo el proceso de principio a fin a través de
un diagrama de flujo.
En esta fase se hace especial énfasis en el momento de preparación y
planificación del procedimiento que culmina con el Certificado de
Compromiso del Trabajador y se ajusta en el tiempo al período de la
Planificación dentro del Sistema de Dirección Estratégica de la entidad
y de la Dirección por Objetivos (DPO). Se le presta especial atención a
esta etapa ya que, se considera que es uno de los momentos
trascendentales de la evaluación del desempeño del trabajador, aunque no
sea de los que se atiendan con el mayor celo por los evaluadores y
colectivos laborales.
El certificado de compromiso del trabajador está estrechamente vinculado
al sistema de competencias laborales que éste debe movilizar en su
contexto específico en el período que se evalúa, para alcanzar
determinados resultados cuantitativos y cualitativos en la producción y
los servicios de forma demostrada.
Se clarifica además en este procedimiento, como llevar a cabo los
términos de calificación (con apego a la legislación vigente), las
acciones conclusivas y proyecciones para actuar en función de la mejora
del desempeño del trabajador, así como, el tratamiento adecuado a las
inconformidades surgidas como resultado del proceso.
Se definen las diferentes acciones para lograr un nivel mayor de
claridad y transparencia en este proceso a través de una comunicación
amplia, efectiva y eficaz.
Se identifica como una etapa definitoria y de vital importancia la de
auditoría y evaluación integral del proceso. Este procedimiento
establece las bases, los indicadores y herramientas para evaluar de
forma integral todo el proceso de evaluación del desempeño, desde
principio a fin, y su impacto en los resultados fundamentales esperados
en el ámbito de la eficacia y eficiencia de la gestión del capital
humano y de la organización en general. Se intenta aquí establecer las
bases fundamentales para poder medir el impacto de la evaluación del
desempeño del trabajador, en los resultados económicos y sociales de la
organización, y en el mejoramiento de la vida laboral desde su dimensión
económica y psicosocial. Esta etapa constituye a su vez fuente
importante de información de la cual se nutre el módulo Autocontrol del
SGICH.
El hecho de concebir la evaluación del desempeño como un proceso que
merece de la atención y ocupación permanente y sistemática por
evaluadores y evaluados, refuerza la visión de la misma como herramienta
de vital importancia para lograr la mejora continua del desempeño
integral de cada trabajador, de las unidades organizativas y de la
organización en general.
En la medida en que este procedimiento que se describe, sea compartido y
aceptado por los colectivos laborales y se gane comprensión por parte de
los directivos, especialmente en la base, de la necesidad y de la
responsabilidad que le corresponde en esto, se estará avanzando
necesariamente en la consolidación de las condiciones objetivas y
subjetivas para poder vincular dicho proceso a los sistemas de
estimulación material y moral, diseñados por la organización.
La evaluación del desempeño del trabajador, no se puede concebir como un
subsistema aislado de los demás módulos que conforman el Sistema de
Gestión Integrada de Capital Humano, de lo contrario no seríamos
consecuente con lo que comunicamos, cuando nos referimos al carácter
sistémico del SGICH. La relación evaluación del desempeño del
trabajador- estimulación material y moral es una relación que tiene que
ser directa, clara y medible para cualquiera dentro de la organización y
más aún, para el trabajador directamente vinculado a la producción y los
servicios, sobre los cuales recae el peso fundamental de las acciones
para generar la propuesta de valor a los clientes.
Sino no somos lo suficientemente audaces y creativos, para instrumentar
en la práctica lo que en la teoría hace mucho tiempo que se viene
fundamentando, (nos referimos a la relación directa que debe existir
entre evaluación del desempeño-estimulación material y moral), entonces
el procedimiento documentado evaluación del desempeño del trabajador no
dejará de ser un mero ejercicio mental, sin fuerza alguna para lograr un
alto impacto en la mejora continua que se espera alcanzar en el
desempeño de los trabajadores.
El acercamiento que se logre cada vez más en la relación entre la
evaluación del desempeño y la estimulación material y moral, constituye
uno de los medios principales capaces de contribuir a que el trabajador
pueda tener una participación más consciente y activa, en todo el
proceso de producción y distribución de la riqueza social desde su
propio puesto de trabajo, y que pueda realizarse además como verdadero
propietario de los medios de producción y de los resultados de ésta como
individuo.
Para ello, sería un marco adecuado vincular los resultados de la
evaluación (en base a criterios cuantitativos de calificación) al
procedimiento para el cálculo del Coeficiente de Participación Laboral
(CPL) y medir con eficacia el aporte real de cada trabajador, a partir
del conjunto de competencias que sea capaz de movilizar para el logro de
un desempeño adecuado o superior, y no sólo de su calificación y tiempo
laborado por el mismo. Lo anterior permitiría que el CPL pudiera
expresar con claridad y objetividad, cual ha sido el aporte individual
del trabajador en el cumplimiento de los planes de producción y de los
servicios, desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo, a partir
de la valoración de las competencias laborales movilizadas e
identificadas para cada puesto de trabajo.
Es esta además, una de las tesis principales que defienden y comparten
un importante grupo de especialistas, directivos y trabajadores en las
organizaciones cubanas hoy día, y que expresan su sentir al respecto a
través de los instrumentos de diagnóstico aplicados, el trabajo conjunto
desplegado en las acciones de consultarías y en el marco de las
actividades educativas que como docentes desarrollamos.
Conclusiones
La evaluación del desempeño del trabajador debe tratarse como un proceso
integrado hacia el interior del mismo y del propio Sistema de Gestión de
Capital Humano del cual es parte. Lo cual significa la necesaria
vinculación con los demás subsistemas que conforman el SGICH y en
especial con el módulo de competencias laborales y el de estimulación
material y moral.
La evaluación del desempeño debe convertirse en nuestras organizaciones
en un instrumento de vital importancia en manos de los directivos
organizacionales en función de la mejora continua del desempeño del
trabajador y de la organización en general. Así como, debe contribuir
necesariamente a la mejora de todo el sistema de relaciones
psicosociales en que trabaja nuestro principal recurso.
Bibliografía
Alhama B. R. Capital Humano. Autorrealización y reconocimiento
social. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2008
Cuesta, S. A. Tecnología de los Recursos Humanos, IPJAE. Ciudad de La
Habana, 1997.
Chiavenato, Idalberto. Administración de Recursos Humanos. Ediciones
McGraw Hill Interamericana, Santa Fé de Bogotá, Colombia, 1995.
Mesa Espinosa, M. A. “Propuesta de perfeccionamiento del Sistema de
Evaluación del Desempeño en el Grupo Rumbos”. Tesis presentada en opción
al grado de Master en Dirección, La Habana, 1998.
Ruiz-Canela, L.J. La gestión por la Calidad Total en la empresa moderna.
Edit. Alfaomega Grupo Editor, S.A. de C.V. México, D.F, 2004.
Normas Cubanas: 3000, 3001, 3002 del 2007. Sistema de Gestión Integrada
de Capital Humano.
Ms. C. Francisco Rodríguez González
Profesor-Consultor del Centro de Estudios de Técnicas de Dirección (CETED) de la Facultad de Contabilidad y Finanzas de la Universidad de La Habana. Economista y Profesor de Economía Política, graduado de la Universidad Estatal de Kiev, Ucrania.
Master en Dirección de la Universidad de La Habana, con 22 años de experiencia en la docencia universitaria. Ha sido profesor invitado en la Universidad de Córdoba, Colombia.
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