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·
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Las empresas certificadas ISO 9000 garantizan que sus productos
tengan calidad internacional. Estas normas reflejan que para gestionar
adecuadamente la calidad debe partirse de un enfoque de procesos. Ellas
establecen que los procesos son la piedra angular de la gestión de la
calidad.
También, el Modelo EFQM (Modelo de Excelencia Empresarial Europeo) es un
marco de trabajo no prescriptivo que reconoce que la excelencia de una
organización se puede lograr de manera sostenida mediante distintos
enfoques.
Uno de los puntos esenciales de este modelo de excelencia resulta el
cómo gestiona, desarrolla y aprovecha la organización el conocimiento y
todo el potencial de las personas que lo componen, tanto a nivel
individual, como de equipos o de la organización en su conjunto; y como
planifica estas actividades en apoyo de su política y estrategia y del
eficaz funcionamiento de sus procesos.
El potencial de cada una de las personas de la organización aflora
mejor porque existen valores compartidos y una cultura de confianza y
asunción de responsabilidades que fomentan la implicación de todos.
Unido a esto, hace referencia a cómo diseña, gestiona y mejora la
organización sus procesos para apoyar su política y estrategia y para
satisfacer plenamente a sus clientes y otros grupos de interés. Las
organizaciones actúan de manera más efectiva cuando todas sus
actividades interrelacionadas se comprenden y gestionan de manera
sistemática, y las decisiones relativas a las operaciones en vigor y las
mejoras planificadas se adaptan a partir de información fiable que
incluye las percepciones de todos sus grupos de interés.
Como se ha visto, este modelo hace énfasis y reconoce a la Gestión por
Procesos como una de las vías actuales más difundidas y relevantes para
el logro de la efectividad organizacional, y relaciona a la misma con
las competencias de los trabajadores en función de sus procesos.
Otra tendencia que se relaciona con los procesos es la de Gestión por el
Conocimiento[2]. Ya se ha hablado anteriormente de la dinámica cambiante
que envuelve a la sociedad y, más específicamente, al mundo empresarial
en los últimos años. Esto ha provocado que, para lograr ventaja
competitiva sostenible, se haya colocado al hombre como centro del
desarrollo de las instituciones.
Para lograr esto, se ha planteado un nuevo paradigma que busca
mejoras económicas, fidelización de clientes y mejores posicionamientos
en el mercado. Este paradigma es lo que se conoce como Gestión por el
Conocimiento o Knowledge Management (KM). (Lorenzo-Heva, 1999;
García-Tapial, 2002; Zorrilla, 1997).
Existen muchas formas de definir la Gestión por el Conocimiento. La
causa de que estas definiciones sean tan variadas estriba en el propio
concepto de conocimiento y sus variadas definiciones[3]. De todas
maneras, ellas concuerdan en que es un proceso continuo de adquisición,
distribución y análisis de la información que se mueve en el entorno de
la organización para hacer más inteligente a sus trabajadores (más
creativos e innovadores) y de esta manera ser más precisos en la toma de
decisiones, dar una respuesta más rápida a las necesidades del mercado,
obtener un desarrollo sostenible y ser más competitivos en este entorno
tan turbulento y lleno de incertidumbre. (Sedeño Prado, 2002; García
Azcanio, 2003).
La Gestión por el conocimiento es, en definitiva, la gestión de los
activos intangibles que generan valor para la organización. La mayoría
de estos intangibles tienen que ver con procesos relacionados de una u
otra forma con la captación, estructuración y transmisión de
conocimiento. Por lo tanto, la Gestión por el Conocimiento tiene en el
aprendizaje organizacional su principal herramienta.
La Gestión por el Conocimiento es un concepto dinámico o de flujo. Se
puede agregar que la gestión por el conocimiento es un conjunto de
procesos y sistemas que permiten que el capital intelectual de una
organización aumente de forma significativa, mediante la gestión de sus
capacidades de resolución de problemas de forma eficiente, con el
objetivo final de generar ventajas competitivas sostenibles en el
tiempo.
En este punto resulta indudable la relación que tiene la gestión por el
conocimiento con la gestión por procesos. Al ser el hombre el centro de
una organización, se plantea que la sociedad del futuro es la sociedad
del conocimiento (Drucker, 1992) y contar con un cliente interno
preparado, que esté al tanto de la estrategia, misión y objetivos de la
institución, que conozca la importancia de las actividades que realiza y
cómo estas tributan a un proceso mejorado[4] y alineado con la
estrategia, la misión y los objetivos.
Por último, en este trabajo se hará referencia a la Gestión por
Competencias otra de las tendencias de la gestión empresarial. Cada día
se hace más evidente, a la hora de concebir una organización eficiente y
eficaz, la importancia que tienen, para lograr este objetivo, los
individuos que integran dicha organización. (García Azcanio et al.,
2005). Así, cuando se habla de capital humano[5], se refiere a las
personas que trabajan en la empresa y que son los máximos responsables
del éxito o el fracaso de las metas y objetivos de dicha organización.
En otras épocas se trataba de gestionar la tecnología y el trabajador
debía adaptarse a esta o quedaba fuera. Hoy, los adelantos tecnológicos
son tantos y con la globalización están tan al alcance de cualquier
empresa del mundo desarrollado, que los directivos se han dado cuenta
que la diferencia radica en los trabajadores de la institución, en sus
capacidades y motivaciones.
Sobre el rol estratégico del factor humano, Becker[6] (2002) plantea:
“El capital humano se entiende como la inversión en dar conocimientos,
formación e información a las personas; esta inversión permite a la
gente dar un mayor rendimiento y productividad a la economía moderna.
Es, por consiguiente, una economía basada en el factor humano. Los
resultados económicos dependen de cómo se cambien y se aproveche el
talento de las personas”.
Este tema reviste mucha importancia porque su implementación conlleva a
tener un personal preparado y acorde a las actividades que va a
desempeñar en una empresa determinada.
La gestión del talento humano es un área muy sensible a la mentalidad
que predomina en las organizaciones. Es contingente y situacional, pues
depende de aspectos como la cultura de cada organización, la estructura
organizacional adoptada, las características del contexto ambiental, el
negocio de la organización, la tecnología utilizada, los procesos
internos y otra infinidad de variables importantes.
Las personas son proveedoras de conocimientos, habilidades, capacidades
y, sobre todo, del más importante aporte a las organizaciones: la
inteligencia, que permite tomar decisiones racionales e imprime
significado y rumbo a los objetivos generales. En consecuencia, las
personas constituyen el capital intelectual de la organización. (Chiavenatto,
2004).
Hoy la detección de las competencias necesarias y su gestión para el
logro de los objetivos propuestos, y de una manera eficiente, resulta
una tendencia actual y altamente difundida en las organizaciones. De
igual manera, la formación y desarrollo de manera continúa resultan una
necesidad y son una responsabilidad de la empresa.
Tradicionalmente se ha trabajado la Gestión por Competencias enfocada en
el puesto de trabajo, ya que se adapta ese concepto de mejor candidato a
una plaza en una empresa a las especificidades de cada puesto en
particular[7].
En la actualidad, se privilegia un enfoque basado en la
identificación de las competencias que tributan a la efectividad de los
trabajadores que intervienen en cada uno de los procesos claves,
trasladándose el foco de atención desde los puestos de trabajo hacia los
procesos claves en una empresa. (Sarmentero Bon et al., 2004).
Así, se define el término competencias laborales como un grupo de
habilidades, aptitudes, actitudes, destrezas, etcétera., tanto
cognitivas como emocionales, poseídas por un individuo, que tienen en su
base a factores biopsicológicos y culturales que las determinan,
que pueden ser potenciadas y que permiten obtener una actuación
exitosa en una determinada actividad o actividades que integran uno o
varios procesos, a partir de las características y exigencias del mismo,
posibilitar la efectividad de dichos procesos y su alineación
estratégica con la misión y los objetivos empresariales. Dentro de las
habilidades emocionales, se incluye, por supuesto, todas aquellas
características personológicas del individuo en cuestión. (García
Azcanio, 2003).
Por otra parte, según Diego y Marimón (1998), la Gestión por
Competencias es “el proceso que optimiza, tanto a nivel individual como
organizativo, la adecuación de las características personales
(conocimientos, habilidades, experiencia, aptitudes, actitudes, valores,
etcétera) a la efectividad de su actuación profesional (Performance)”.
A partir de la definición brindada de competencias se desprende la
importancia de la aplicación de un modelo de Gestión por Competencias
que tribute a los procesos definidos en una organización, puesto que
éstos exigen para su realización de determinadas habilidades, aptitudes,
actitudes, destrezas, etcétera, tanto cognitivas como emocionales,
que se pueden potenciar en los individuos, para posibilitar que
su aporte al éxito empresarial sea mayor mediante el desarrollo de la
organización, de sus miembros y equipos de trabajos, en función de los
procesos empresariales definidos y su efectividad a la hora de
alinearlos con la estrategia, misión y objetivos. Así se logra que el
output del proceso contribuya a la satisfacción del cliente externo.
Dicho de otra forma, al gestionar habilidades que respondan a los
diferentes procesos en una empresa, se puede lograr un mejor
aprovechamiento de los recursos, preparación y formación del personal,
una mayor eficacia en la gestión a la hora de tomar decisiones; así como
la mejora gradual de los procesos que permiten su funcionamiento,
eficiencia y una mejor adaptación de la empresa a su entorno.
Es bueno aclarar en este punto que existe una estrecha relación de la
gestión por competencias con la gestión de recursos humanos y con la
cultura empresarial, la cual también define la manera en que se
mejorarán los procesos y las actividades que los componen.
Los modelos para la gestión por competencias deben permitir el uso de la información recogida para mejorar los sistemas de selección, desarrollo, rotación y promoción del personal así como posibilitar el establecimiento de un sistema de retribución basado en su desempeño en las actividades que están contenidas en determinados procesos, todos ellos componentes de la gestión de recursos humanos.
No se debe promover modelos de gestión por competencias, o
perfiles de competencias genéricas, de una empresa a otra, sin importar
las diferencias que puedan existir en cuanto a la cultura.
El establecimiento de un modelo de Gestión por competencias, por otra
parte, supone un cambio en la cultura organizacional, puesto que
modifica la manera en que la empresa valora el conocimiento y le da
importancia a aprender de su propia experiencia y a focalizarse en
adquirir,
almacenar y utilizar el conocimiento para resolver problemas,
anticiparse al mercado, proteger sus activos intelectuales, mejorar sus
procesos y aumentar la inteligencia y adaptabilidad de la empresa con
prioridad en lograr la satisfacción de los clientes y en la búsqueda de
la necesaria alineación con la estrategia de la organización.
En resumen, se ha expuesto hasta aquí la relación que existe entre
algunas de las tendencias modernas de la Gestión Empresarial con la
gestión por procesos, donde se evidencia la importancia que tiene en la
actualidad esta herramienta para el logro del éxito empresarial y su
utilidad a través de diferentes metodologías que ubican a “los procesos”
como parte indispensable de su cuerpo teórico. Las restantes tendencias
enunciadas serán el fruto de otro trabajo.
Bibliografía
& Amozarrain, M. (1999): “La Gestión por Procesos”; Editorial Mondragón
Corporación Cooperativa; España.
& Becker, G. (2002): “La inversión en talento como valor de futuro”; en
revista Capital Humano, No. 153, marzo, año XV; Madrid; pp. 26-28.
& Berceló, M et al. (2001): “Hacia una economía del conocimiento”; ESIC-Editorial-Pricewaterhouse
Coper; Madrid.
& Chiavenatto, I. (2004): “Gestión del talento humano”; McGraw-Hill;
México.
& Dávila, A. (1999): “Nuevas herramientas de control: El Cuadro de Mando
Integral”; IESE. Revista de Antiguos Alumnos.
& Diego, P. y Marimón, F. (1998): “Situación actual y tendencias de
futuro a nivel internacional en Gestión por Competencias”; en revista
Capital Humano, No. 108, febrero, año XI, Madrid; pp. 30-34.
& Drucker, P. F. (1992): “Managing for the future”; Ed. Truman Talley
Book Dutton; New York.
& García Azcanio, A. (2003): “Potencial Humano. La noción de
Competencias”; Trabajo de Diploma para optar por el título de Licenciado
en Psicología; Facultad de Psicología, Universidad de La Habana.
& García Azcanio, A. (2005): “La noción actual de Competencias desde la Psicología Cognitiva”; en http://www.monografias.com/trabajos24/nocion-competencias/nocion-competencias.shtml. (Revisado en Septiembre, 2005).
& García Azcanio, A. et al. (2005): “Teorías Cognitivas de las
Competencias Humanas para potenciar la Gestión por Competencias en el
sector hotelero”; CD del III Simposio Internacional TURDES 2005; ISBN:
959-16-0348-7.
& García-Tapial, J. (2002): “La importancia estratégica de la gestión
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(Revisado Mayo, 2003).
& Kaplan, R & Norton, D.P. (2004): “Mapas Estratégicos”; Ediciones
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& Kaplan, R. S. & Norton, D. P. (1999): “El Cuadro de Mando Integral (The
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& López Viñela, C. (2003): “El Balanced Scorecard (BSC)”; en http://www.gestiopolis.com.
(Revisado Junio, 2003).
& Lorenzo-Heva, J. (1999): “Gestión del conocimiento: Un modelo de gestión empresarial a favor de la productividad y la competitividad”; en revista Capital Humano, No. 124, julio, año XII; Madrid; pp. 42-46.
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Doctor en Ciencias Técnicas.
& Nogueira Rivera, D. et al. (2004): “Fundamentos del Control de la
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& Pfeffer, J. (1998): “La ecuación humana”; Ed. Gestión 2000;
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& Sarmentero Bon, I. et al. (2004): “Propuesta de competencias laborales
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& Sedeño Prado, Y. (2002): “Gestión del conocimiento: ¿Tecnología o
Cambio cultural?; en http://www.arearh.com/servicios/foro.htm. (Revisado
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& Zaratiegui, J. R: (1999): “La Gestión por Procesos: su papel e
importancia en la empresa”, en Economía Industrial; Vol. VI, No. 330;
España.
& Zorrilla, H. (1997): “La gerencia del conocimiento y la gestión
tecnológica”; en http://www.sht.com.ar/archivo/Management/conocimiento.htm#Inicio.
(Revisado Mayo, 2003).
[1] Referido en Zaratiegui (1999)
[2] El término acuñado en la bibliografía es el de Gestión del
Conocimiento, no obstante, en este trabajo los autores utilizarán el
término Gestión por el Conocimiento por considerarlo más preciso debido
a que el conocimiento no se gestiona. El conocimiento se adquiere, se
construye. Se gestiona la transmisión del conocimiento, su difusión, su
incorporación a la cultura empresarial de una organización dada.
[3] Para una revisión de la variedad de conceptos de conocimiento,
ver: Berceló, María y col. (2001): “Hacia una economía del
conocimiento”; ESIC-Editorial-Pricewaterhouse Coper; Madrid.
[4] Se debe tener en cuenta que para implementar correctamente la
gestión por el conocimiento la comunicación en la empresa debe fluir
bidireccionalmente, es decir, tanto de arriba–abajo como de
abajo–arriba.
[5] Capital humano: habilidades, talentos y conocimientos de los
empleados; según Kaplan & Norton (2004): “Mapas Estratégicos”; Ediciones
Gestión 2000; España.
[6] Premio Nobel de Economía.
[7] Sobre este tema ver Pfeffer, Jeffrey (1998): “La ecuación humana”;
Ediciones Gestión 2000 SA; Barcelona, España.
Lic:. Andrés García Azcanio, Dr.C. Alberto Medina León, Dr.C. Dianelys Nogueira Rivera y Dr.C. Lázaro Quintana Tápanes - Psicólogo. Profesor del Departamento de Técnicas de Dirección. Facultad de Ingeniería Industrial-Economía. Universidad de Matanzas "Camilo Cienfuegos".Cuba. andres.garciaarrobaumcc.cu Dr.C. Alberto Medina León alberto.medinaarrobaumcc.cu Dr.C. Dianelys Nogueira Rivera dianelys.nogueiraarrobaumcc.cu Dr.C. Lázaro Quintana Tápanes lazaro.quintanaarrobaumcc.cu Universidad de Matanzas "Camilo Cienfuegos".
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