Puede que usted sea un gerente comercial, preocupado por hacer frente a sus competidores y a un mercado en extremo cambiante, y ahora se esté preguntando cómo incrementar su cuota de ventas.
O tal vez sea un emprendedor joven que recién comienza su carrera en
el mundo de los negocios; de seguro, deseará comercializar cuanto antes
su producto. Sea como fuere, hay que vender más, mucho más.
Para esto no existen recetas mágicas que se apliquen en todas las
circunstancias, pero sí algunos consejos (que son fruto de la mejor
experiencia), destinados a permitirle alcanzar un mejor nivel de
resultados. Si le parece bien, recordaremos algunos.
Aplique los principios del "Marketing uno a uno" Hoy en día, para
vender hay que vender individualmente. En vista de ello, tenga en cuenta
los siguientes principios básicos: Identifique debidamente a sus
clientes: Conozca quiénes son sus mejores clientes, qué porcentaje de la
facturación generan, e instrumente pautas para atenderles mejor. Por
otra parte, mantenga bases de datos con la información necesaria para
que cualquier miembro de su organización pueda conocer al instante la
situación general de un determinado cliente; esto evita generar una mala
imagen, hacer preguntas innecesarias, y sobre todo, perder el tiempo
propio y del cliente a la hora de resolver sus problemas.
Comuníquese permanentemente con sus clientes: Tanto sea para
instrumentar una política de fidelización, como para aprovechar el hecho
de vender más a sus clientes actuales (metodología mucho más rentable
que capturar siempre clientes nuevos) es preciso mantener abiertos todos
los canales de comunicación posibles con el cliente. Infórmele sobre las
novedades que surjan en su empresa y anúnciele la extensión de nuevos
productos o servicios. Cada tanto, mantenga una reunión informal con él,
visítele a su oficina, salgan a comer juntos. Si su empresa dispone de
un boletín de noticias, instrumente los medios para que sus clientes
también lo reciban.
Todo lo que brinde a un cliente debería estar adecuado para él: Desde la
forma y horarios de una llamada para anunciarle algo, hasta los
servicios de postventa que recibe, todo, absolutamente todo debería
adecuarse a los gustos y particularidades del cliente. Esto nos
distinguirá de la competencia generalista, que aplica idénticos procesos
para todos. Piense que a cada uno de nostros nos gusta sentirnos
diferentes, individuales. Lo mismo ocurre con las empresas. Si usted las
trata como si fueran todas exactamente igual, fracasará en su empeño por
vender más.
Su estructura de asistencia al cliente debe ser personalizable: Sea que
usted cuente con un sitio Web, o tenga solamente dos líneas telefónicas
para atender reclamos y consultas, debe intentar personalizar sus
prestaciones para cada cliente.
Piense en los intereses de su cliente: Toda perpectiva de visión del
mundo cambia cuando nos ponemos "en la piel del otro". Intente siempre
conectar con los intereses de sus clientes, con la forma en que ven las
cosas, sus principios y valores. Sólo de esta manera podrá satisfacerle,
y lograr con ello una relación sustentable y duradera.
Asista lo mejor preparado que pueda a sus citas de venta
Muchos profesionales de la venta, incluso gerentes comerciales, confían
demasiado en sus dotes de encanto y profesionalidad, y descartan de
plano toda preparación previa.
Esto es un tremendo error, que puede acarrear consecuencias mayores
que la simple pérdida de la venta: puede deteriorar la imagen de la
firma vendedora. Recuerde que un cliente insatisfecho comentará su
situación con directivos amigos, por lo cual una mala imagen se
propagará más allá de lo que usted cree.
Imaginemos ahora que un vendedor se acerca a una empresa, pide una cita,
la consigue, y se presenta en la fecha indicada para promocionar tal o
cual producto.
Es lógico pensar que se espere que ese vendedor cuente ya con suficiente
información sobre la empresa destino de la venta, las actividades que
desarrolla, su estrategia corporativa, y de qué manera el producto que
viene a venderle le sirve para incrementar sus negocios.
Pero, oh sorpresa, cuando se presenta el vendedor, se descubre que no
conoce muy bien a la empresa (de hecho, puede deducirse que ha
establecido contacto mediante una lista de correo, o tomando su nombre
de una revista o del listín telefónico).
Conclusión: el cliente se molesta, pues a toda firma le gusta que la
gente reconozca su posición en el mercado y su trayectoria, sobre todo
si pretenden colaborar con ella. Pero lo más importante: el vendedor no
se dá cuenta que su tarea va más allá de lo que considera una simple
cuota de venta. Sea cual sea su producto o servicio, el vendedor es un
colaborador, un facilitador que provee una solución importante para la
empresa-cliente.
En tal sentido, debe conocerla, y para ello, nada mejor que recopilar
toda información de utilidad sobre ella: desde su filosofía de trabajo,
hasta las últimas novedades en materia de fusiones o adquisiciones que
la firma desarrolle, y que puedan repercutir en nuevos negocios para el
vendedor. Debe incorporar el hábito de consultar multitud de fuentes de
información: revistas de negocios, Internet, secciones de empresas de
los diarios, y un largo etcétera. Esto no es tiempo perdido, como
algunos consideran. De hecho, es la mejor inversión.
Sorprenda gratamente a su cliente exponiéndole, antes que él lo haga, su
conocimiento de la empresa.
Exponga aquellas cifras de negocios que fue recopilando, coméntele que ha leído recientemente sobre la planeada adquisición que proyectan realizar, y si habla con un directivo recientemente nombrado, hágale saber sus mejores deseos de éxito y ofrézcase a colaborar con él en lo que pueda.
Todo esto es mucho más importante de lo que puede parecer a simple vista. Piense que si establece una relación de confianza, calidad y credibilidad con la empresa-cliente, rápidamente podrá, con excelentes referencias, intentar vender a los proveedores de dicha empresa.
De esta manera, se aprovecha una extensa red con sólo tratar como
corresponde a una sola empresa.
Escuche mucho, hable poco y concluya en conjunto con su cliente
No puede conocerse a una persona si siempre es uno el que habla y habla
sin parar. Lo más importante para un vendedor es acercarse a su cliente,
conocerle debidamente.
Y para ello ha de escuchar la mayor parte del tiempo, evitando interrumpirle.
Con el debido permiso del cliente, se tomará nota de los puntos fundamentales de la entrevista, y todas las preguntas que posteriormente se formulen deberán acercar posiciones y despejar puntos oscuros para llegar, juntos, al cierre sin forzarlo.
Porque el cliente debe querer comprar nuestro producto o servicio
porque se ha dado cuenta que sin él deja de ganar dinero, sea directa o
indirectamente, o porque percibe que con él amplía o complementa sus
servicios.
Pero él debe percibirlo, nunca debe forzar el vendedor una conclusión
semejante, porque aunque lo intente, si el cliente no está convencido de
ello, la venta fracasará.
Y en este punto desearíamos reafirmar una obviedad.
Aquella firma que crea, hoy en día, que lo mejor que tiene son sus
productos o servicios, se equivoca de pleno, pues traslada su atención a
un enfoque de la década de los años 50. Lo mejor que tiene son sus
clientes, y la posibilidad de, con su tecnología, recursos y "know-how",
poder satisfacer sus necesidades y generar con ello tres cosas:
ingresos, fidelidad de los clientes y posibilidad de seguir en el
mercado frente a sus competidores más próximos. Por ello, hable poco y
acertadamente, escuche y conozca mucho a sus clientes, no les imponga
nada, y acerque posiciones.
Preste atención a lo que su cliente entiende como "prioridad uno" a la
hora de tomar una decisión comercial
Cada cliente es único, como son únicas sus prioridades a la hora de
tomar decisiones. Unos pueden privilegiar la relación costo-beneficio
inmediata de una prestación, y otros pueden llegar a evaluar las
propuestas por las implicancias de ascenso para quien la aprueba. Sea
cual fuere la "prioridad uno" ésta debe ser detectada rápidamente por el
vendedor, pues es su llave de acceso al cliente. Si la satisface,
concretará su venta.
Maneje las objeciones del cliente como una fuente primordial de
acercamiento
Es que no basta con escuchar. Hay que enfrentar las objeciones del
cliente (lógicas, por cierto, pues es una empresa con filosofía,
necesidades y propósitos distintos de cualquier otra) como una
oportunidad de acercarse aún más a él, entenderle mejor, y colaborar en
conjunto. Cuando alguien replica algo, desea en el fondo que se le
convenza. De igual forma, cuando alguien se calla por completo, lo que
demuestra es su intransigencia y actitud cerrada. Por lo tanto, es un
buen signo el que se contradiga al vendedor, puesto que le facilita la
tarea; le permite conocer lo que teme su comprador, lo que desea
resolver antes de decir el "sí, compro".
Promueva la empatía. Acérquese emocionalmente a su cliente
Sincronizar nuestra forma de proceder con la de nuestro interlocutor,
crea necesariamente un clima de acercamiento y diálogo fluido. Para
ello, hay que mantener nuestro tono de voz, gestos, formas de expresión
y pautas de comportamiento en relación con las promovidas por quien nos
escucha.
Cuando enumere un caso, cite cifras que puedan recordarse fácilmente
Añada cifras globales a su exposición de venta, que suministren un marco
de resultados para el cliente. Esto tiene varios propósitos, pues
permite que el cliente evalúe nuestra propuesta sobre la base de datos
objetivos que apoyen nuestros argumentos, y estimula la percepción de
calidad del producto o servicio, a la vez que estimula su compra.
Nunca, pero nunca, critique a la competencia
Hablar mal de los competidores en realidad habla mal de usted.
El intentar engrandecerse sobre la base del desmérito de otros es
propio de personalidades mezquinas y poco inteligentes. A nivel
empresarial, el respeto y la ética, junto con la honestidad a la hora de
hacer negocios, constituyen la base de toda relación sólida y duradera.
Por tanto, no hable mal de terceros, ni caiga en el juego de ciertas
conversaciones que deriven en ello. Al final, conservará su imagen de
rectitud y profesionalismo.
No discuta con su cliente
Sea cual sea la opinión o actitud de su cliente, jamás discuta con él.
Si su interlocutor muestra una postura beligerante y hasta agresiva, pregúntele por qué toma esa actitud, y si pueden tratar aquellos puntos que originaron su estado. Pero nunca discuta.
Cambie opiniones, intente siempre llegar a un acuerdo. La discusión
sólo produce que cada uno se quede con su postura y se anula todo
acercamiento entre las partes.
Nunca mienta. Sea siempre honesto
En el mundo de los negocios, estas cualidades son muy apreciadas,
justamente por lo fácil que es caer en sus opuestos. Una relación basada
desde un principio en la verdad y la honestidad, de seguro llegará a
consolidarse y generará respeto y confianza. Lo opuesto es un
suicidio. Recuerde que es siempre preferible decir "esto no puede
hacerse" o "no contamos con esa prestación" que engañar o evadir la
respuesta confundiendo al cliente.
A la corta o a la larga, él se dará cuenta del engaño, y cuando eso
suceda, adiós a su credibilidad como vendedor, y adiós a la buena imagen
de su empresa.
Una vez que venda, no se desentienda de su cliente
La venta nunca termina cuando se firma un contrato. Sigue con cada
prestación de la empresa vendedora. Si el servicio de Atención al
Cliente funciona mal, si el depósito no remite los productos a la fecha
indicada, o si los remitos están mal conformados, tenga por seguro que
su cliente lo asociará a un único denominador común: lo que compró.
E independientemente de los reclamos que haga, por los canales
establecidos, cuando vuelva a estar con usted le hará partícipe de su
disconformidad. Como puede comprender, usted no puede esbozar un "bueno,
pero eso no me compete". El departamento comercial debe interactuar
permanentemente con el resto de su empresa, buscando satisfacer las
expectativas generadas al cliente.
Y sobre todo... mantenga siempre una actitud positiva y muy motivada
Nada en esta vida se puede encarar sin una actitud positiva y sumamente
motivada. Mucho menos una venta o gestión comercial. Si el vendedor está
más preocupado por cubrir su cuota de ventas que por presentarse
relajado, confiado y sonriente a una entrevista, de seguro sus nervios
le traicionarán, intentará apresurar el cierre, y fracasará.
Muchas veces, una venta no se cumplimenta hasta pasadas varias reuniones
con el posible cliente, y como lo fundamental es llegar a ese momento,
toda ansiedad o actitud pesimista deberá estar totalmente fuera de
juego.
Si se tarda mucho en vender, en todo caso debería replantearse la
técnica o enfoque de venta, la creación de un clima propicio entre
vendedor y cliente, y la resolución de las objeciones a total
conformidad de ambas partes. Es, sí, obligación del vendedor el
controlar y reforzar estos aspectos, y motivarse mediante sus logros y
la posibilidad de realización de negocios.
Cada persona tiene sus motivadores particulares. Para algunos, el dinero
es un poderoso aliciente.
Para otros, el prestigio dentro de la empresa, el concepto que tienen sus compañeros de su labor, el estándar de vida que puede brindar a su familia, o cualquier otro.
Sea cual fuere su motivador, siempre debe estar presente a la hora de cumplimentar su labor. Mantenga además un buen estado físico, realice ejercicio y lleve una vida moderada y sin excesos.
Cuando tenga un día malo, estimúlese con los éxitos pasados; en esos momentos, recorra imaginariamente su trayectoria profesional. Piense que está donde está gracias a su esfuerzo y tenacidad. Es un profesional, a no dudarlo. Y nada de lo que pasa excede este ámbito. Y usted cuenta con todas las herramientas para revertir cualquier situación.
Entonces, adminístrese una buena dosis de autoconfianza, sonría
ampliamente y dispóngase a presentar batalla.
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