En artículos anteriores analizamos algunas de las razones o causas
por las que las organizaciones son mal evaluadas por sus clientes,
respecto del servicio: la primera es el incumplimiento de promesas de
venta o servicio (contacto 125) La segunda razón está relacionada con la
falta de una capacitación adecuada y completa para el personal de
contacto con el cliente (contacto 126). En esta ocasión analizaremos la
tercera gran causa de este fenómeno, y en un siguiente número nos
enfocaremos a estudiar lo relacionado con el despliegue de la autoridad
o empowerment.
La tercera gran causa por la que las organizaciones no logran que los
clientes perciban una actitud de servicio adecuada, se derivan del
problema que experimentan los empleados de contacto con los clientes
que, no obstante que desean ayudarlos, no reciben el apoyo necesario de
la empresa.
Los empresarios y ejecutivos cometemos un gran error al pensar que
contratando personal con vocación de servicio se logrará mejorar las
evaluaciones de los clientes; es decir, que consideramos que con una
contratación adecuada la organización no requerirá de ninguna otra
actividad.
A menudo escuchamos empresarios o ejecutivos quejarse de los empleados
con poca o nula actitud de servicio, sin darse cuenta de que la forma en
que opera la organización no está pensada en función del cliente final
-ya no digamos en función de los empleados que dan la cara a los
clientes.
En la realidad, en muchos casos es la forma de operación de las empresas
lo que inhibe, obstaculiza o perjudica la actitud de servicio espontánea
en los colaboradores, sobre todo por la falta de una cultura de servicio
interno en la organización y la carencia de autoridad ( empoderamiento o
empowerment) para la toma de decisiones en beneficio del cliente. A
continuación abundaremos en el problema cultural.
Falta de cultura de servicio
Es grande el número de empresas que buscan sinceramente, mejorar el
servicio que entregan a sus clientes pero enfocando sus esfuerzos
únicamente al personal de contacto con el cliente final. Y son a estos
colaboradores a los que se culpa del mal servicio que los clientes
reciben, cuando en realidad el servicio es el resultado final de los
esfuerzos de todas - o casi todas- las áreas de la organización.
Exigir a los empleados de la trinchera un servicio con calidad en una
empresa donde las demás áreas son excluidas del proceso de la medición y
responsabilidad del servicio, o en una empresa donde no se propicia un
esfuerzo igual en las demás áreas, es una utopía que resulta ineficaz y
costosa para las organizaciones.
La falta de una cultura de servicio interno es una causa grave que daña
el entusiasmo de los empleados de contacto ¿Qué podrá lograr una persona
con interés de ayudar a un cliente, pero sin apoyo del equipo? No mucho
o nada.
Imagine al encargado de servicio a cuartos en un hotel que entendiendo
la molestia del cliente que se queja por no recibir el platillo que
eligió, le ofrece llevarle el platillo solicitado originalmente.
El colaborador de contacto con el cliente ha cumplido cabalmente su
labor, sin embargo al llegar al departamento de cocina le dicen que 'ya
no hay servicio', o 'yo elaboré el platillo que me solicitaron, si te
equivocaste en pedirlo no es mi problema', o 'si, me equivoqué, pero
necesito la orden de mi jefe inmediato para cambiarlo y ahorita no
está', o 'ya se acabó mi turno, aguarda el próximo'. ¿Con esta falta de
apoyo podrán los empleados de trinchera ayudar a los clientes?
Si usted es de las personas que piensa que un empleado con actitud
correcta debe llamar al gerente de cocina o al de operaciones o al
general para resolver la injusticia al cliente, es nuestro deber decirle
que mientras más difícil sea para cualquier persona cumplir con su
trabajo más complicado será obtener los resultados deseados. Incluso, no
es infrecuente que, a pesar de que el empleado acuda con los superiores-
y no siempre están disponibles -, por un pequeño margen de espera el
cliente puede molestarse más y puede optar por cancelar la orden.
Pero hay más. Aun logrando recuperar al cliente, la práctica común de
acudir con los supervisores para solucionar problemas de servicio
interno mina las relaciones entre departamentos y, además, llegan a
ocasionar un cambio en las opiniones de los mismos supervisores.
Incluso en ocasiones los ejecutivos, después de tanta insistencia de los
empleados de trinchera, comienzan a perderles credibilidad (les parece
increíble que haya tantos problemas con los clientes, cuando sólo es el
reflejo de la realidad de la empresa) y regresan a su visión operativa
de que el cliente puede no tener la razón, lo que sería catastrófico.
Con las fricciones con otros departamentos, la posible desconfianza de
los ejecutivos y la constante exigencia de discernir, confrontar y
acudir a muchas instancias para solucionar un problema (peor si se trata
de un problema sencillo o recurrente), se mina el entusiasmo del
personal de contacto. Mientras más problemas tenga que pasar para ayudar
a un cliente final (es decir, con un problema ajeno), más tentado se
verá a no ayudarlo o a buscar una organización donde sienta más apoyo;
ambas situaciones generan que el problema del servicio vuelva a
presentarse.
En muchas empresas en las que no se promueve una cultura de servicio
interno, la mayoría de las funciones o actividades no se desarrollan
adecuadamente. Los planes (de producción, mantenimiento, sistemas, etc.)
no se cumplen, las fechas límite tampoco, el trabajo en equipo no existe
y para que un departamento obtenga un servicio de otra área de la misma
organización debe atenerse a los tiempo y condiciones- algunas veces
hasta exageradas- que imponen las áreas proveedoras.
¿Qué pueden hacer los empleados de contacto si los sistemas, políticas,
procedimientos y hasta los compañeros actúan en contra del cliente o de
ellos?
Así, muchas veces las políticas y procedimientos son excusas
extraordinarias para lograr que los clientes internos no 'se salgan con
la suya' (es decir, que no obtengan nada fuera de tiempos estándares o
nada por excepción), a pesar de que sea para beneficiar a un cliente
perjudicado. Esta postura genera que el cliente reciba un pésimo
servicio y que los empleados de trinchera se desmoralicen al constatar
que no hay apoyo en su compleja y muy importante labor.
Para que un cliente pueda percibir la actitud de servicio correcta en
una persona, las empresas deben promover y fortalecer una cultura de
servicio interno para lograr que se tenga todo el apoyo necesario para
cautivar al cliente.
La falta de una cultura de servicio interno es una causa grave que daña
el entusiasmo de los empleados de contacto.
¿ Que podrá lograr una persona con interés de ayudar a un cliente, pero
sin apoyo del equipo?
¿Cómo lograrlo?
Considere lo siguiente para empezar a crear una cultura de servicio de
manera eficaz:
1.- Como en todas las áreas de la calidad total, debemos crear un
concepto organizacional común (calidad en el servicio, en este caso)
haciendo hincapié en las dos actividades más importantes para el cliente
final- y que también lo serán para el cliente interno -, que son
cumplimiento y actitud de servicio.
2.- Recuerde que será necesario medir el desempeño en materia de
servicio interno, para monitorear el avance o progreso en el proyecto.
Es importante que se midan las causas del mal servicio interno para que
se logre identificar los puntos susceptibles de mejora.
La creación y promoción de una cultura de servicio interno permite
obtener mejores resultados con los clientes finales y en las
organizaciones, puesto que se requiere de menos esfuerzo para lograr los
resultados y la sinergia del trabajo en equipo permite encontrar formas
más adecuadas y económicas para satisfacer a los clientes.
La cultura de servicio interno ayudará mucho a los empleados a obtener
apoyo de sus compañeros de nivel similar en las organizaciones y ello
propicia una mejor coordinación de las actividades y favorece la
resolución de una parte considerable de problemas que surgen con los
clientes en los servicios que reciben.
Si en su empresa se desea brindar un servicio de calidad a sus clientes,
pero no se emprenden acciones para darles el soporte que necesitan los
empleados de contacto para lograrlo, es seguro que sus 'objetivos
atinados' se quedarán en el tintero... y sus preciados clientes quizás
se quedarán con su competencia. De esto abundaremos más en nuestra
próxima colaboración.
Víctor Manuel Quijano Portilla
Gerente General Calidad en el Servicio al Cliente, S.C
Empresa cien por ciento mexicana que se especializa en la ventaja competitiva más eficaz que existe para el siglo XX1, "Brindar un mejor servicio al cliente".
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