Prueba del acumulado esfuerzo de más de una década, son los muy
diversos pronunciamientos institucionales, así como los sendos proyectos
en el Congreso y la gran reocupación mostrada por la correspondiente
Comisión Congresal. Pero, de una manera u otra, ahora felizmente el tema
está entre las primeras líneas de la Agenda Pública.
Esta coyuntura requiere un enfoque pausado. Es una oportunidad en la que
se puede hacer mucho bien con la decisión, o mucho daño, si la decisión
no es la adecuada. Esta es una gran oportunidad y un gran riesgo, porque
si la decisión no es bien tomada, para que se dé otra oportunidad de
esta categoría, pues pasará mucho o simplemente, no se dará en el
tiempo.
I) La problemática ambiental es amplia, grave y de corto plazo
La contaminación del aire, del agua, del suelo y del ambiente en
general. El tratamiento de los residuos sólidos, líquidos y gaseosos. La
pérdida de glaciares y nieves de altura, proveedores de agua dulce,
especialmente para la costa. El calentamiento global y la pérdida del
ozono troposférico. La pérdida de bosques y de cobertura vegetal, la
desertificación. La lluvia ácida. La pérdida de especies animales y
vegetales. La sobre pesca, la sobre caza, la perdida de habitats. La
amenaza tecnológica vinculada a los cultivos, con los transgénicos, los
monocultivos, los plaguicidas y en ganadería, los promotores de
crecimiento. La amenaza que implica la clonación, cuya producción y
comercio acaba de ser lanzado por los EEUU, al aprobar la FDA, esto es,
la Food & Drug Administration, el comercio de la carne de animales
clonados.
La pobreza y la inequidad de género. El explosivo crecimiento
poblacional, la inseguridad y el centralismo. La educación ambiental. La
salud frente a nuevas amenazas (VIH, Cáncer, organismos resistentes, la
“vaca loca”, la gripe aviar, etc, etc.)
Finalmente, el suministro de energía de fuentes renovables, el
ordenamiento territorial y la implantación de la gestión ambiental, para
sólo terminar un apretado resumen de algunos de los principales
problemas y objetivos ambientales, que enfatizan la amplia y grave
problemática.
Por el otro lado, merecen una mención especial son los plazos, ya que no
hay suficiente atención a este aspecto tan importante. Tenemos la
tendencia a creer que tenemos todo el tiempo del mundo, y esto no es
así. Es más bien una tragedia de corto plazo la que tenemos entre manos.
Una tragedia como la esbozada por Garrett Hardin en “La tragedia de los
Comunes”, y en el mismo sentido que el planteado por el filosofo
Whitehead, cuando dice que “la esencia de la tragedia no reside en la
tristeza, sino en la solemnidad despiadada del desarrollo de las cosas,
en la inevitabilidad del destino, en la futilidad de la huida”.
Si, tendremos impactos graves, que por ser de un efecto no lineal,
amenazan la vida misma en nuestro planeta. Impactos que se darán
inevitablemente en el corto plazo.
La Organización de las Naciones Unidas estima que para el 2015, habrán
cientos de miles de pobladores del África que requerirán asistencia
externa para satisfacer sus necesidades de agua. El retiro de los
glaciares de la cordillera que abastece la costa del Perú, permite
estimar que en no más de 15 años, el stress hídrico de la costa impedirá
sostener la población y actividad empresarial proyectada. El daño
acumulado a nuestro cerrado e inexpandible ecosistema, ya producirá, si
o si, impactos muy duros de soportar, y otros peores si no se cambia la
tendencia derivada del patrón de producción –consumo - acumulación.
II) El Estado y sus necesidades de modernización
Por el lado de las incapacidades de gestión en el Estado, el tantas
veces postergado y distorsionado Programa de Modernización, nunca ha
producido un cambio medular en la organización, interacción y capacidad
de gestión estatal. Simples parches y fuegos artificiales se han llevado
no sólo el presupuesto, sino la atención distraída, pretendiendo vender
que modernización del Estado es minimizar el tiempo de atención en el
aeropuerto o reducir el costo del pasaporte; ampliar los horarios de
atención en algún ministerio o dependencia pública, o fusionar programas
de asistencia social.
Como tantas otras dependencias del Estado, que no pueden ni por cercanía
cumplir su objeto de creación, el CONAM ha devenido en una entidad
insuficiente para enfrentar la problemática ambiental. Sin capacidad
para coordinar, normar y sancionar respecto de decisiones vinculantes en
materia ambiental y con marcadas limitaciones en las capacidades
dirigenciales, ha naufragado sin capacidad de recuperación en el mismo
esquema organizacional del Estado.
Y ahora, el Presidente García anuncia que promoverá la formación de un
Ministerio del Ambiente. ¿En que quedarán las ideas y propuestas
acumuladas en más de una década? ¿Cómo será el proceso de decisión en
tamaña coyuntura?
El ya obsoleto modelo sectorial y quienes tiene el control del
“conveniente” desbarajuste, se defienden pidiendo que el Ministerio del
Ambiente no vea los temas mineros. Y es que las capacidades de
coordinación objetiva y por lo tanto de gestión en el modelo sectorial
que impera en Perú, son insuficientes para satisfacer la muy dinámica
interacción de conceptos y de tantas autoridades, limitando la relación
funcional del Estado, que tiene que verla pasar, porque deviene en
incapacidad de reacción y más aun de acción.
El Perú tendría con el proyectado Ministerio del Ambiente, dieciséis
ministerios. Y si les sumamos las OPDs y otras diferentes entidades
adscritas a la Oficina del Primer Ministro, a los Ministerios y a los
Organismos Supervisores, en realidad tenemos varias decenas de entidades
con autoridad que supuestamente debe hacer prevalecer como vinculante.
El encuadre de la Autoridad Ambiental, sea o no con la creación del
Ministerio del Ambiente, requiere ser abordada en el marco de la
modernización del Estado.
En un esfuerzo de modernización del Estado, no sólo habría que discutir
si todos los ministerios actuales se justifican, si son suficientes o se
requieren más, si el concepto de OPD o el de Organismo Supervisor se
justifica, etc, etc. También habría que discutir si el orden sectorial
sigue siendo valido y si no hay otro más moderno que mejore la
interacción de tantas autoridades.
Nadie se imagina un Ministerio de Economía cuyas disposiciones
económicas y financieras no se cumplan transectorialmente. Nadie podría
aplicar un presupuesto que no tenga o gastar un dinero del que no se
disponga, sin incurrir en causal penal. La necesidad de hacer vinculante
transectorialmente aspectos de la gestión del Estado, es fundamental
para mantener la orientación y sostenibilidad del mismo, así como la de
la calidad de vida de su población.
Hay pues una clara distinción entre por lo menos dos tipos de Ministerio
o autoridad de gestión estatal, los de corte sectorial, como puede ser
minería o salud y los de acción transectorial, que por tener autoridad
vinculante en su tema, deberían adquirir una posición distinta en el
ordenamiento de la organización del Estado.
La acción de la Autoridad Ambiental, debe ser transectorial, y el modelo
sectorial genera espacios duplicados y que hacen coincidir la condición
de juez y la de parte. La coyuntura ambiental y la necesidad de
modernizar el Estado son dos caras de una misma moneda.
III) La opción Matricial
La creación de un Ministerio del Ambiente debería conllevar la
extracción de casi todas las funciones distribuidas en todos los
ministerios y dependencias públicas que dispongan de unidades
ambientales, concentrando la especialización en el nuevo ministerio. Así
mismo, habría que evaluar al personal involucrado, vigilando su
capacitación y ausencia de sesgo sectorial, adecuando todos los
procedimientos al nuevo ordenamiento.
Además y más importante, deberá darse un cambio cultural, ya que tendrá
que entenderse bien no sólo que el que contamina paga y que los plazos
son cortos, sino que en el tema ambiental, todos los sectores
productivos y sociales, deberán considerar vinculantes las disposiciones
y controles ambientales emanadas y supervisadas por el nuevo Ministerio
del Ambiente.
Existen pues autoridades de carácter sectorial y otras de carácter
transectorial. Así mismo, se pueden distinguir autoridades de primer
nivel que sean permanentes y otras que sean transitorias, pudiendo un
ministerio representar un ejemplo de entidad permanente y un programa de
descentralización o de sierra exportadora, ser ejemplo de entidad de
carácter transitorio.
También, se pueden distinguir entidades de carácter permanente, que
cobran importancia especial en un periodo transitorio, como podría ser
una campaña nacional en pro de la educación, con lo que el Ministerio de
Educación, eminentemente de carácter sectorial, podría adquirir
condición transectorial por el período de tiempo que la campaña indique.
Un paso trascendental para la modernización del Estado, podría ser el
adoptar una organización matricial, paralelamente a la creación del
Ministerio del Ambiente.
La organización matricial tendría ministerios de corte sectorial y
ubicados de la forma tradicional, esto es, dependiendo verticalmente de
la Presidencia de la República y el Consejo de Ministros. Así mismo,
tendría ministerios de corte transectorial, cortando la línea funcional
de los sectores y también dependiendo de la Presidencia de la República
y del Consejo de Ministros, pero con atribuciones especiales que le
otorgan prioridad cuando los objetivos del sector se contraponen a las
del transector.
En la siguiente figura se puede observar un esquema organizacional como
el propuesto.

En la propuesta se podrían distinguir dos grupos de ministerios en el
lado Sectorial. El grupo de los ministerios de la producción, como
serían el de Agricultura, Energía y Minas, Industria y Pesquería,
Transportes y Comunicaciones, Vivienda y Construcción, y finalmente, el
de Comercio y Turismo.
Así mismo, otro grupo de los ministerios sociales, como serían el de
Salud, Educación y Cultura, Trabajo, Justicia, y finalmente el de la
Mujer y Desarrollo Social, que bien podría denominarse Ministerio de la
Familia.
En el lado transectorial, también se podrían distinguir dos grupos de
autoridades. Las autoridades transectoriales de carácter permanente,
como el Ministerio de Economía y Finanzas, el de Relaciones Exteriores,
el de Defensa, el del Interior y finalmente, el nuevo Ministerio del
Ambiente.
Así mismo, las autoridades de perfil transectorial de carácter temporal,
como podría se el Ministerio de Educación, si se diera un programa
quinquenal con objetivos tales como erradicar el analfabetismo,
introducir computadoras en todos los colegios y/o lograr la evaluación y
capacitación de todos los maestros. Así mismo, como podrían ser los
programas de gobierno con nivel ministerial, tal y como debería haber
sido el Consejo Nacional de Descentralización y como podría ser el
Programa Sierra Exportadora o el de TLC hacia adentro.
IV) Conclusiones
La propuesta de abordar la decisión sobre la creación del Ministerio del
Ambiente en el ambiente de Modernización del Estado, permitiría darle al
nuevo ministerio, la indispensable característica transectorial que
requiere y sin la cual, el modelo de Ministerio bien podría no servir
para los objetivos ambientales que motivan su creación.
La propuesta formalizaría la condición que de hecho tiene el Ministerio
de Economía y Finanzas. Así mismo, permitiría mejorar las capacidades de
interacción del Estado, especificando que temas son prioritarios
respecto de otros, que aunque son muy importantes, nunca podrían
sobreponerse a otros como las relaciones exteriores, o el orden interno,
o la defensa nacional, o la estabilidad económica, o el ambiente.
También definiría el espacio para los programas temporales que requieren
la autoridad necesaria para no naufragar, como lo hizo el CND o lo esta
haciendo Sierra Exportadora, y tomando toda la fuerza que se requiere
para implantar los cambios requeridos, como podría se el caso del TLC
hacia adentro.
Es importante considerar el relanzamiento que podría tener el Programa
de Modernización, si se le da la condición temporal del nivel
ministerial y la transectorialidad.
Finalmente, este esbozo puede constituir una base de análisis que
recogiendo el concepto matricial, construya una ambiente organizacional
del Estado, en el que la alternativa del ministerio para el tema
ambiental, no naufrague y sea otra oportunidad perdida.
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