Valores organizacionales para afrontar las crisis empresariales

Quizá se haya repetido hasta el cansancio que la palabra crisis expresa en el lenguaje chino al mismo tiempo peligro y oportunidad. Aunque hay autores que lo desmienten voy a tomarlo como cierto. Ahora, el tema es ¿oportunidad de qué? La respuesta a esta pregunta no está en el ideograma chino.

Seguramente otros colegas podrán opinar sobre cuáles son las decisiones más adecuadas respecto a los aspectos financieros, económicos y otros específicos del negocio.

En mis empresas clientes hay actitudes disímiles, están las que restringen todo movimiento, las que deciden invertir para actualizar la parte tecnológica, las que aprovechan una menor productividad para capacitar, otras que sólo se proponen “flotar”…

En lo que sí hay coincidencias es en que, ante momentos de crisis en la empresa, hay que prepararse. Este no es un dato menor para comenzar a responder a la pregunta inicial (Crisis = peligro/oportunidad ¿oportunidad de qué?) Oportunidad de Prepararse.

¿Qué quiere decir prepararse?

En primer lugar tomar conciencia de la situación actual.

Después, pensar en el futuro, en un futuro en el que habrá acontecimientos que no dependerán de las decisiones propias si no de decisiones de otros.

Entonces prepararse es ensayar distintos escenarios posibles y qué habría que hacer si se desarrollase éste o aquel.

Esto nos lleva al presente:

¿Tenemos los recursos que necesitamos?

¿Tenemos la gente preparada para implementar los cambios que fuesen necesarios?

¡La gente preparada! … se viene repitiendo hasta el cansancio, en el management moderno, que el capital más valioso de una empresa es el capital humano, afirmación que muchas veces no se traduce en hechos.

Es en los momentos de crisis en donde adquiere su verdadera dimensión el concepto de capital humano.

Ahora bien: ¿de qué forma las empresas pueden contar con su gente en los momentos de crisis?

Apelando a los valores

Pero… ¿qué son los valores?

Son la razón por la que uno trabaja. Se dirigen a las emociones, hacen que nos importe lo que sucede.

Son una conexión entre lo que una persona hace, lo que le importa y los objetivos de la empresa. Para que esto suceda las personas (el famoso capital humano) deben sentirse parte de la empresa. La mejor forma de conseguirlo es haciendo sentir a cada uno que lo que hace es importante, ¿cómo? consultándolo y permitiéndole que exprese sus puntos de vista.

En muchas empresas los ejecutivos temen a este tipo de acciones con el argumento de la pérdida de influencia o de poder. Nada más alejado de la realidad. El poder o la influencia se pierden justamente cuando se evita la participación, cuando los directivos o superiores se mantienen aislados de “su” gente y toman las decisiones en soledad.

Mucho se habla de alinear a la gente con los objetivos de la empresa pero en la práctica poco se hace para conseguirlo. La alineación se consigue con la participación.

Una empresa consiste en personas que se reúnen, actúan juntas y comparten. Esto es esencial en tiempos de crisis.

Los valores organizacionales son intangibles y omnipresentes aunque su presencia en el día a día tiene consecuencias concretas en la gestión, en la toma de las decisiones esenciales y en el modo en que tratan a su personal y sus clientes. Si una empresa no está alineada con sus valores y no los expresan en sus actos, los valores quedan en palabras huecas que no dicen nada y no sirven como bandera.

Para que los valores no queden en meros enunciados es necesario que se transmitan al conjunto de la empresa.

Pero ¿cómo se transmiten los valores organizacionales?

A través de los actos.

Si los valores no se expresan en los actos, quedan en palabras huecas que no dicen nada.

Los valores no se aprenden con una clase magistral, sino de forma implícita, por las relaciones interpersonales, la influencia social. El aprendizaje se da en espacios de experiencias en los cuales los valores se ponen en juego, al vivir y experimentar la consecuencia que estos valores tienen en el entorno y en el comportamiento de otras personas.

Difundir los valores corporativos a través de charlas, colgar carteles, hacer presentaciones, hace falta, pero no alcanza para que cada miembro de la empresa los haga suyos.

Cuanto más incierto es el futuro más importantes son los valores organizacionales como principios guía.

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Press Eduardo. (2009, noviembre 18). Valores organizacionales para afrontar las crisis empresariales. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/valores-organizacionales-afrontar-crisis-empresariales/
Press, Eduardo. "Valores organizacionales para afrontar las crisis empresariales". GestioPolis. 18 noviembre 2009. Web. <https://www.gestiopolis.com/valores-organizacionales-afrontar-crisis-empresariales/>.
Press, Eduardo. "Valores organizacionales para afrontar las crisis empresariales". GestioPolis. noviembre 18, 2009. Consultado el 15 de Octubre de 2018. https://www.gestiopolis.com/valores-organizacionales-afrontar-crisis-empresariales/.
Press, Eduardo. Valores organizacionales para afrontar las crisis empresariales [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/valores-organizacionales-afrontar-crisis-empresariales/> [Citado el 15 de Octubre de 2018].
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