La premisa mental del Líder estratégico

En términos estratégicos existe UNA premisa mental que guía el pensamiento del Líder. Todo el resto de su accionar se desprende de ella.

La premisa se le atribuye a un general del ejército americano: “No hago NADA que otro pueda hacer por mí”.

¡Simple!

Éste razonamiento constituye la piedra fundamental del pensamiento estratégico del Líder. En él se esconde la poderosa magia de la Delegación, la Distinción y el ejercicio de las ventajas comparativas.

Las Organizaciones que pretenden destacar en el mercado y prevalecer sobre sus competidores deben formar equipos de trabajo con mucha solvencia táctica: efectivos, independientes, rápidos y compactos. Estos equipos toman cuerpo cuando están compuestos por Especialistas con sentido desarrollado de la coordinación de actividades.

El propio Especialista comparte la lógica de “NO hacer NADA que otro pueda hacer por él”. De esto trata la coordinación entre personas que son solventes en aquello que hacen. El especialista está consciente de la solvencia que posee y distingue de los demás, pero sobre todo lo está de su ignorancia relativa respecto al conocimiento que poseen los otros miembros del equipo. ¡Así funciona eficientemente el conjunto!

El “enfoque táctico” del trabajo organizacional (ése que es indispensable adoptar donde existen dinámicas competitivas), demanda que el tratamiento de las cosas se efectúe de “abajo hacia arriba”, desde la base de la Organización que está en contacto directo con el Cliente, hacia la alta gerencia. Sólo de esta manera se toman decisiones coherentes con la realidad que presenta el entorno y la capacidad propia. El “enfoque táctico” se fundamenta en el trabajo de especialistas en lo que hacen a lo largo de la estructura y Líderes con criterio conceptual para reunir y procesar mentalmente todos los factores inherentes a la toma de decisiones: Enfoque Táctico en el desarrollo de las Tareas y Criterio Estratégico en la toma de Decisiones.

De esta manera, el Criterio Estratégico del Líder para tomar decisiones se apoya en la capacidad de los demás para hacer las tareas que les corresponden y las decisiones inherentes en los diferentes niveles de la estructura.

Cuando el Líder NO hace nada que otro pueda hacer por él, se cumple el hecho que NADIE podrá hacer lo que le corresponde a él.

  • La primera labor del Líder, aquella que incluso precede el establecimiento de la Estrategia, es la formación de un equipo de trabajo compuesto por Especialistas en las tareas que se deben hacer.
  • El Especialista no precisa soporte para hacer lo que sabe, necesita orientación para que su aporte esté siempre inscrito en el marco de los intereses mayores. Esta es responsabilidad del Líder: orientar.
  • El Especialista precisa que se le dote lo indispensable y necesario para hacer aquello que sabe, y ésta es otra responsabilidad del Líder: asegurar la proporción de recursos necesarios para la tarea.
  • El Especialista necesita medir el resultado de sus tareas y el Líder tiene la responsabilidad de fijar objetivos.

En la mente del Líder tiene sentido que mientras menos trabajo se le demanda es porque mejor está funcionando la estructura.

En la mente del Líder prevalece la premisa de “dejar hacer”, no interferir, no importunar. Ése es el ambiente de trabajo que se ajusta a verdaderos especialistas.

Para esto existe una condición esencial, posiblemente aquella que califica en definitiva a un Líder: seguridad y confianza en sí mismo. No es necesariamente un asunto de capacidad técnica o conocimiento extenso sobre aquello que la Organización hace, es un tema de Confianza. No se puede pedir a nadie que confíe en los demás si no confía primero en sí mismo. Y por otra parte, ésa seguridad y confianza en sí mismo parte del simple hecho de rodearse de personas que sepan hacer muy bien las cosas que se precisan.

El Líder “brilla por su ausencia, no por su presencia”. Consigue esto al rodearse de gente que sabe hacer lo que se necesita. El Líder es ésa “mano invisible” que está presente en todo lo que pasa en la Organización a partir de la gestión sutil de la estructura solvente que ha formado.

No existe necesariamente la “figura paterna” en el Líder, eso puede reflejar debilidades en la estructura. Finalmente todo esto se trata de hacer un trabajo y cumplir objetivos. Tampoco la lógica del “amigo” o el “compañero”, porque tanto el Líder como el Especialista saben que la tarea es una función que no representa en nada el conjunto de las cosas importantes de la vida, hay una dimensión profesional y otra personal en todos.

Se habla mucho del “factor humano” en la tarea del Líder, pero éste tiene que ser por fuerza una condición no un elemento a juzgarse en la función. Las “cualidades humanas” no pueden interponerse en la evaluación de un Líder puesto que si no existen tampoco hay nada que evaluar. El Líder que no tiene “cualidades humanas” no es un Líder, ¡punto!

Algo diferente, y que recibe menos atención, está relacionado a las “cualidades profesionales” del equipo que rodea al Líder, puesto que muchas veces el defecto en éstas “cualidades profesionales” es el que califica la “dimensión humana” del Líder. Un Profesional, en el sentido amplio de la palabra, está consciente que desempeña su tarea en un ámbito específico: ¡es una labor que debe hacerse y nada tiene que ver con el sentido integral de la vida!

A diferencia de lo que se piensa, resulta sano hacer “menos personales” las actividades y las relaciones en el trabajo. Quitarles un poco del ingrediente emocional, al menos desde los elementos de la Cultura Organizacional. Cada individuo carga siempre un ingrediente emocional y poco contribuye el afán de intensificarlo para el desarrollo de las tareas profesionales, menos aun considerando el grado de emotividad que trae aparejada la dinámica competitiva.

Una sola Premisa hace funcionar la Mente del Líder: NO hacer NADA que otro pueda hacer por él. Esto es tan simple como formar un sólido equipo de Especialistas en las tareas que deben hacerse y respetar la calidad Profesional con que hagan la labor.

DATOS DEL AUTOR.-

Carlos Eduardo Nava Condarco, natural de Bolivia, reside en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, es Administrador de Empresas y Empresario. Actualmente se desempeña como Gerente de su Empresa, Consultor de Estrategia de Negocios y Desarrollo Personal, escritor y Coach de Emprendedores.

Autor del libro: “Emprender es una forma de Vida. Desarrollo de la Conciencia Emprendedora”

WEB: www.elstrategos.com

Mail: carlosnava@elstrategos.com

Facebook: Carlos Nava Condarco – El Strategos

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Nava Condarco Carlos Eduardo. (2018, marzo 30). La premisa mental del Líder estratégico. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/la-premisa-mental-del-lider-estrategico/
Nava Condarco, Carlos Eduardo. "La premisa mental del Líder estratégico". GestioPolis. 30 marzo 2018. Web. <https://www.gestiopolis.com/la-premisa-mental-del-lider-estrategico/>.
Nava Condarco, Carlos Eduardo. "La premisa mental del Líder estratégico". GestioPolis. marzo 30, 2018. Consultado el 15 de Agosto de 2018. https://www.gestiopolis.com/la-premisa-mental-del-lider-estrategico/.
Nava Condarco, Carlos Eduardo. La premisa mental del Líder estratégico [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/la-premisa-mental-del-lider-estrategico/> [Citado el 15 de Agosto de 2018].
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