La fiebre del Fracking, una amenaza real al Acuerdo de París

Fracking y calentamiento global

El fracaso del Acuerdo de París sería el fracaso del Homo sapiens. Si no revertimos el incremento del calentamiento global y no apoyamos la sostenibilidad en nuestro planeta todos seremos perdedores. Hay claros indicios de que vamos en dirección contraria a los acuerdos de 2015, como se puede apreciar en este trabajo. La creciente fiebre del fracking, debido al abaratamiento de los procesos de extracción del shale gas y el shale oíl, sumado a los enormes yacimientos encontrados no son buenas noticias. Tampoco lo son los millones de litros de agua que se requieren para activar cada pozo mediante la fracturación hidráulica, una tecnología insostenible a todas luces por la escasez del vital líquido existente en muchos lugares. El fracking va en vías de convertirse en el gran obstáculo para salir airosos en la batalla contra el cambio climático y lograr la meta de limitar el incremento de la temperatura mundial a menos de 2ºC para finales de siglo. Para ello se requiere disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), hasta su total erradicación.

Un nuevo tablero de ajedrez energético mundial, insospechado para muchos

Existen dos situaciones que amenazan seriamente a los convenios climáticos alcanzados en 2015. La primera es la fiebre creada en torno a la tecnología del fracking, que ha cambiado por completo el tablero de ajedrez energético mundial, incorporando nuevos jugadores al lado de los tradicionales. Para tener una idea de esto, Estados Unidos está a punto de desplazar a Arabia Saudita como mayor productor de petróleo mundial, gracias a su explotación de petróleo no convencional. Los otros países que producen activamente combustibles de esquistos son China, Argentina y Canadá. Hay otros que están comenzando a incursionar en el fracking, entre ellos Colombia y México, este último el más adelantado. Hay muchas otras naciones que poseen grandes reservas energéticas no convencionales.

La segunda amenaza es la intención de extraer petróleo tradicional en sitios hasta ahora vedados. La administración de Donald Trump “planea abrir una gran superficie oceánica a la exploración marina y, por primera vez en 40 años, permitir la perforación en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico (…) con unos 11.800 millones de barriles de crudo técnicamente recuperables”. El apetito por los combustibles fósiles continúa vivo, como queda en evidencia por los continuos descubrimientos de yacimientos petrolíferos y el entusiasmo de los países “favorecidos” por los hallazgos, lo cual pone en tela de juicio la credibilidad de sus compromisos respecto al Acuerdo de París.

No miramos lo que dicen sino lo que hacen

Se ha dicho que no debe tomarse en cuenta lo que dice una persona sino lo que hace, al referirse a un individuo cuya actuación contrasta notoriamente con su discurso. Esto también es aplicable a los países. El Acuerdo de París fue aceptado por 197 naciones que al estampar su firma se comprometieron a ir disminuyendo sus emisiones de GEI a fin de alcanzar el objetivo de los 2ºC, necesario para detener el incremento del calentamiento global. Pero, las noticias traen informaciones que contradicen muchas veces la letra y el espíritu del convenio climático.

Se avecina un choque de constelaciones

Se vislumbra un conflicto entre los partidarios de los combustibles fósiles y quienes luchan contra el cambio climático. Una colisión entre los negacionistas y los que creen en el calentamiento global y sus daños previsibles. Un desencuentro entre lo que se dice y lo que se hace. La fiebre del fracking es un fenómeno que ya involucra miles de millones de dólares en inversiones, lo cual refuerza la hipótesis del choque de constelaciones, el cual muy pronto podremos evaluar, puesto que la activación del Acuerdo de París está prevista para 2020, momento que requerirá del compromiso de los 197 países, además del desembolso de los primeros 100 mil millones de dólares para el Fondo Verde del Clima.

La acción para luchar contra el cambio climático está en marcha

Es de reconocer que existe un importante movimiento para introducir energías limpias como la energía solar o la energía eólica y una Acción Climática –así se llama– impulsada por la ONU mediante un excelente trabajo, organización y dedicación, con especial énfasis en involucrar a niños y adolescentes en la materia. También es obligatorio mencionar el compromiso de la industria automovilística para incorporar el auto eléctrico a las líneas de ensamblaje, y planes para incrementar anualmente la producción de unidades enchufables. Por otro lado, Noruega ha indicado como fecha tope para prohibir el tránsito de motores de combustión interna el año 2025, Francia 2040 y otros países como la India y Alemania están estudiando el tema. Pero también es de presumir que la abundancia de combustibles fósiles provenientes de las nuevas tecnologías y el hallazgo de enormes yacimientos convencionales va a inundar el mercado con petróleo y gas tan baratos que las industrias de energía solar y energía eléctrica van a tener que trabajar duro para poder competir con el gas y el petróleo.

El shale gas y el shale oil ya no son tan cotosos

La fracturación hidráulica es una tecnología no convencional, de vieja data, pero en años recientes ha visto su expansión debido a varias razones: el temor al agotamiento de los depósitos tradicionales de hidrocarburos, la laxitud de la permisología para su explotación, la disminución de los controles ambientales y acabar con la amenaza del uso del petróleo y el gas natural como armas geopolíticas. Por otra parte, la necesidad de competir durante los períodos de precios bajos del petróleo tradicional obligó a mejorar la eficiencia en todo el proceso, logrando considerables rebajas de los costos operativos, abaratando los dos productos finales del fracking: el shale gas, también conocido como gas de esquisto o gas de lutita y el shale oil o petróleo de lutita. Todo esto alienta la fiebre por las fuentes de energía halladas bajo el patio de la casa, en países que ni siquiera eran productores de gas o petróleo convencionales, pero ahora son poseedores de enormes riquezas. La cuestión es tan intensa que se ha creado una “estrategia de mercado por conocimiento”. Por ejemplo, China, uno de los mayores poseedores de mantos de esquistos bajo sus suelos, intercambia tecnología con los Estados Unidos, país abanderado en la fracturación hidráulica, a cambio de concesiones para la explotación de sus yacimientos mediante las nuevas tecnologías.

Descripción figurada del proceso de fracturación hidráulica

El esquisto o pizarra consiste en un lecho de rocas sedimentarias poco porosas o de baja permeabilidad, que en su proceso de formación atraparon cierta cantidad de hidrocarburos. El lecho ha estado allí por millones de años, oculto a varios kilómetros de profundidad, hasta ser descubierto por los humanos. Imaginemos el proceso del Fracking como un largo sorbete que debe romper y penetrar una gruesa y enorme formación de piedra y luego extraer su contenido. El lecho de esquisto es como un gigantesco contenedor natural de gas o petróleo, ambos de características similares a sus pares más cercanos a la superficie, mas no la tecnología necesaria para extraerlos. El figurado sorbete, al entrar en contacto con el lecho comienza a curvarse hasta adquirir la línea horizontal, tras lo cual sigue avanzando en esta posición varios miles de metros. En su recorrido va haciendo fracking, rompiendo el contenedor para ir liberando el hidrocarburo, el cual sube por presión a la superficie.

Un acercamiento al fracking basado en la explotación del shale oil en Argentina

Parte de la información de esta sección la hemos tomado de un reportaje realizado en mayo de 2015 por el medio español Eldiario.es, en Vaca Muerta, provincia de Neuquén, en la pampa Argentina. Este reservorio, con una formación geológica de 30.000 km2, convierte al país austral en el segundo con más recursos de gas no convencional en el mundo y el cuarto en petróleo no convencional. La visita se realizó específicamente a Campo Campana, la obra más importante de estimulación hidráulica fuera de Estados Unidos. Allí trabaja la petrolera YPF en conjunto con Chevron. YPF fue adquirida por la empresa española Repsol en 1999 y expropiada por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en 2012. El proceso que narramos a continuación y los datos se refieren, en algunas de sus partes, a la extracción del shale oil en Vaca Muerta.

La torre de perforación tiene 54 metros de alto, desde la cual los operarios controlan el trabajo a través de monitores. La mecha del taladro tiene seis pulgadas de diámetro. Una vez hecho el agujero, se cubre con tubos de acero y se sella con cemento, presuntamente para evitar filtraciones. En este caso particular se alcanzó una profundidad de 3200 metros. De los detalles de la fracturación o estimulación hidráulica propiamente dicha, es escasa la información que proporciona el reportaje. Solo dice que al llegar a esa etapa la actividad se multiplica, hay hasta un centenar de personas en el pozo y se reúnen entre 15 y 20 camiones con motores conectados a mangueras, listos para introducir en el pozo una mezcla de agua, arena y productos químicos a una altísima presión. Es el propio momento del fracking, proceso muy cuestionado por grupos medioambientalistas, el cual se realiza durante cuatro días, entre 10 y 15 veces, dependiendo del tamaño del pozo. Cuando la presión y los químicos superan la resistencia de la roca se produce la fractura, de manera controlada en el fondo del pozo. La fuerza del agua provoca grietas en el núcleo de la roca y toca a la arena la función de mantener las fisuras abiertas, para que el gas o el petróleo puedan fluir libremente a la superficie.

“No hay escenas cinematográficas de chorros azabache emergiendo en medio del desierto. En realidad, todo se mueve por esas tuberías que viajan decenas de kilómetros hasta las plantas en las que se separan y almacenan los combustibles”. En total se necesitan dos meses de trabajo, las 24 horas del día, para poner un pozo en funcionamiento. En los primeros tres años suele haber “surgencia natural”, luego se debe recurrir a un aparato de bombeo similar a los tradicionales. Una vez en funcionamiento, un pozo de shale oil puede estar en producción durante tres décadas, supuestamente, ya que ningún pozo tiene suficiente edad para comprobarlo. Los especialistas indican que un pozo no convencional no se comporta igual que uno convencional. En un principio se aprecia una curva muy alta de producción, pero luego baja abruptamente. Una vez terminada su tarea, la torre se desplaza por sus propios medios a unos 10 metros por hora, de modo que no es necesario desarmarla y volverla a armar. Los pozos deben estar a una distancia mínima de 350 metros para evitar problemas o filtraciones durante la estimulación.

Los alegatos de los defensores del fracking

Sostienen que la técnica no tiene mayores riesgos que los de otras tecnologías utilizadas por la industria. Insisten en los beneficios económicos de los enormes volúmenes de hidrocarburos solo extraíbles mediante el fracking. Argumentan que en los casos en que se ha producido contaminación, ha sido por malas prácticas, como fallas en el proceso de perforación, encementado de los pozos o inadecuado tratamiento de las aguas residuales, pero no de la tecnología en sí misma.

Las denuncias de los grupos ambientalistas

Se refieren al impacto medioambiental de la fracturación hidráulica, que implica contaminación de acuíferos, elevado consumo de agua, contaminación de suelos, aguas y aire, retorno de los gases y químicos utilizados hacia la superficie, además de probables efectos en la salud. También señalan casos de incremento en la actividad sísmica.

Ochenta piscinas olímpicas de agua para inyectar en una sola plataforma

Por algo llaman hidráulica la fracturación. Algunas fuentes señalan que una plataforma con seis pozos de 2 km de profundidad y 1,2 km de recorrido horizontal puede necesitar hasta 210.000 toneladas de agua, sólo para la fase de fractura, equivalente a más de 80 piscinas olímpicas. Si la tecnología se expande por el mundo, la escasez de agua potable en el planeta sin dudas se verá afectada.

Del tema del agua se han escrito gruesos libros. Aquí veremos solo dos ejemplos, suficientes para ilustrar la gravedad del problema. En China, que apuesta por el fracking, la escasez de agua es una preocupación clave. Los expertos advierten que el país enfrentará una creciente escasez de agua en los próximos años. Las industrias intensivas en agua, como la minería, compiten por fuentes del vital líquido cada vez más escasas. La falta de precipitaciones en el noroeste del país, “donde se cree que está gran parte de la lutita, significa que estas áreas tendrán que depender de aguas subterráneas limitadas y finitas. Ante esta escasez, China estableció (…) un programa de siembra de nubes en 2012”. En Sudáfrica, según una noticia fechada el 30/03/2017, leemos que el gobierno aprobó la utilización del “fracking” en el desierto del Karoo, con expectativas de extraer más de 1,4 billones de m3 de gas de esquisto. La contradicción es notable cuando leemos una noticia del 31/01/2018, en el NYT, sobre el “el día cero” en Ciudad del Cabo, en el que la capital de Sudáfrica se quedará sin reservas de agua en menos de tres meses, debido a una severa sequía que ya dura tres años, considerada la peor en un siglo.

Toneladas de químicos y productos tóxicos al fondo del pozo.

Entre un 98% y un 99,5% del fluido inyectado es agua y arena a una presión entre “345 y 690 atmósferas, equivalentes a la presión que hay bajo el mar a profundidades entre 3450-6900 m”. El porcentaje restante equivale a entre uno y dos toneladas de productos químicos, algunos de ellos muy tóxicos.

Contaminación por el retorno de una parte de los químicos con las aguas residuales

Otro problema es el manejo del fluido de retorno que sube a la superficie junto al shale. La parte no recuperada permanece en el subsuelo desde donde pudiera emerger hacia la superficie y en su trayecto contaminar los acuíferos. El compuesto es altamente tóxico y sigue fluyendo en ciertas cantidades durante largos períodos, con riesgos de contaminación y enfermedades para las poblaciones cercanas. Un informe emitido en 2011, por la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo, concluyó que mediante el fracking se produce una “emisión de contaminantes a la atmósfera, afectando las aguas subterráneas debido a caudales de fluidos o gases provocados por escapes o vertidos, fugas de líquidos de fracturación y descargas no controladas de aguas residuales, así como la utilización de más de 600 productos químicos para liberar el gas natural”. Ese mismo año “el Departamento de Salud Pública de la Universidad de Colorado y la Universidad de Duke también apuntaron a la contaminación por metano proveniente de los procesos de fracturación hidráulica. La contaminación de los acuíferos por metano tiene efectos adversos sobre la calidad del agua, y en algunos casos extremos puede llegar a causar una explosión”. El metano que se escapa a la atmósfera, aunque sea en pequeñas cantidades, puede incrementar el calentamiento global, pues su contribución al efecto invernadero es 21 veces mayor que el del CO2. En 2014 La Comisión Europea emitió recomendaciones para garantizar la protección adecuada del medio ambiente a los países miembros que deseen producir hidrocarburos no convencionales, utilizando la fracturación hidráulica.

Países donde está prohibido el fracking o existe una moratoria sobre su implementación

En Francia la técnica de fractura hidráulica fue prohibida por el parlamento el 30 de junio de 2011. También en Bulgaria, el 18 de enero de 2012. En mayo de ese mismo año, el gobierno alemán decidió detener temporalmente sus planes de implementación de la fractura hidráulica. En España, en 2012 y 2013, las comunidades autónomas de Cantabria y La Rioja, respectivamente, prohibieron la fractura hidráulica en su territorio y Valle de Mena (Burgos) se declaró municipio libre de fractura hidráulica. Suiza ha prohibido el uso de la tecnología mediante una moratoria nacional. En Italia dos proyectos de explotación de gas de esquisto fueron paralizados, uno mediante la protesta social y un segundo por el propio gobierno. En Irlanda del Norte, en 2011, el parlamento votó a favor de una moratoria de dos años sobre la fractura hidráulica. El senado lo avaló en junio de 2017. En Irlanda, en 2013, el gobierno estableció una moratoria informal de dos años sobre la explotación del gas de esquisto. En Estados Unidos, algunos estados y ciudades han prohibido el uso de la técnica. Es el caso del estado de Vermont en 2012. Ese mismo año el estado de Nueva Jersey prohibió el depósito de residuos procedentes de la extracción de gas de esquisto en su territorio. Otros estados y ciudades han declarado moratorias para la fractura hidráulica, entre ellos el estado de Nueva York. En Inglaterra, la primera ministra Theresa May, en 2016, decidió quebrar la moratoria y dar un impulso al fracking, y de paso a la energía nuclear, al tanto que suprimía el Departamento de Energía y Cambio Climático. Una de las primeras licencias concedidas fue a la compañía Cuadrilla en el condado de Lancashire, precisamente el escenario de la batalla contra el fracking realizada por grupos ecologistas.

Fuentes:

Wikipedia. Petróleo de esquisto. Recuperado de https://es.wikipedia.org/wiki/Petr%C3%B3leo_de_esquisto

Eldiario.es. Así se trabaja en un pozo de ‘fracking’. Recuperado de http://www.eldiario.es/internacional/funciona-pozo-fracking_0_392311804.html

Fractura Hidráulica No. Qué es el shale gas y el fracking. Recuperado de http://www.fracturahidraulicano.info/gas-fracking.html

Villa de Neila. Fractura Hidráulica Recuperado de http://www.villaneila.com/web/index.php/fracking

The Diplomat. The “Fracking” Revolution Comes to China. Recuperado de https://thediplomat.com/2013/03/the-fracking-revolution-comes-to-china/

Bloomberg. The Dark Side of America’s Rise to Oil Superpower. Recuperado de https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-01-25/the-dark-side-of-america-s-rise-to-oil-superpower

Wikipedia. Hydraulic fracturing. Recuperado de https://en.wikipedia.org/wiki/Hydraulic_fracturing

_____________

Para conocer más del autor visite:
Sitio Web: sgerendask.com
Twitter: @sgerendaskiss y @ sandorgerendask
Facebook: Sandor Alejandro Gerendas-Kiss y Los libros de Gerendas-Kiss
LinkedIn e Instagram

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

Tu opinión vale, comenta aquíOculta los comentarios

Comentarios

comentarios

Compártelo con tu mundo

Cita esta página
Gerendas Kiss Sandor Alejandro. (2018, febrero 26). La fiebre del Fracking, una amenaza real al Acuerdo de París. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/la-fiebre-del-fracking-una-amenaza-real-al-acuerdo-paris/
Gerendas Kiss, Sandor Alejandro. "La fiebre del Fracking, una amenaza real al Acuerdo de París". GestioPolis. 26 febrero 2018. Web. <https://www.gestiopolis.com/la-fiebre-del-fracking-una-amenaza-real-al-acuerdo-paris/>.
Gerendas Kiss, Sandor Alejandro. "La fiebre del Fracking, una amenaza real al Acuerdo de París". GestioPolis. febrero 26, 2018. Consultado el 19 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/la-fiebre-del-fracking-una-amenaza-real-al-acuerdo-paris/.
Gerendas Kiss, Sandor Alejandro. La fiebre del Fracking, una amenaza real al Acuerdo de París [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/la-fiebre-del-fracking-una-amenaza-real-al-acuerdo-paris/> [Citado el 19 de Septiembre de 2018].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de perthhdproductions en Flickr
DACJ