Satisfacción del cliente
Implantación de sistemas de aseguramiento de la calidad
Vivimos en un entorno comercial, que se supone es de competencia
perfecta, tan imprevisible, competitivo y variable que ha convertido la
satisfacción del cliente en el objetivo final de cualquier empresa que
desee hacerse un hueco en el mercado cada vez más agresivo.
Podríamos enumerar varios apoyos que una empresa puede utilizar para
acceder al mercado y competir, pero, fundamentalmente, hay tres pilares
que resultan estratégicos y en los que siempre se termina cayendo:
precio, calidad y plazo.
La anticipación en el tiempo a las necesidades de los clientes era la
apuesta de empresas de sofisticada tecnología en el pasado pero ya no es
un hecho diferencial porque todas las empresas, sea cual sea su sector,
están en ese criterio.
Las empresas centran su estrategia actual en dos factores difícilmente
conciliables: precio y calidad. Hoy día, en la mayoría de los sectores y
mercados, se puede afirmar que tener precios competitivos es una
condición necesaria pero no suficiente para poder tener presencia en el
mismo.
Por ello, la calidad se alza cada vez más, como objetivo estratégico
para lograr la fidelidad del cliente y ampliar la cuota de mercado sobre
la base de la satisfacción de éste. Y esto se logra a través de las
mejoras en la organización y por ende en el resultado final de nuestro
producto o servicio que la implantación de un sistema de calidad
conlleva.
Entendemos que un sistema de aseguramiento de la calidad es la
aplicación de una normativa en los distintos procesos y funciones a
desarrollar en la organización empresarial, con la finalidad de
conseguir las mejoras necesarias que nos lleven a la excelencia. Como se
puede deducir de esta definición, y partiendo de la base que no hay
organización perfecta, el sistema de calidad se fundamenta en los
criterios de la mejora continua. De esta forma, nunca se consigue la
perfección en una organización porque el fallo es algo intrínseco en el
ser humano y porque cuando se alcanzan unos objetivos, se plantea la
consecución de otros más exigentes y a nuevos niveles que al principio
se implicaban menos.
Como verán se dice Sistemas de Aseguramiento de la Calidad, ello es
debido a que trata de:
1. Detectar problemas en el origen, evitando la multiplicidad de errores
futuros.
2. Permite a largo plazo reducir los costes de ineficiencias o de
errores cometidos, ya que el suministro de un producto defectuoso,
provoca coste de devolución del producto por transporte, esfuerzo
comercial doble por suministrar de nuevo el producto con los
consiguientes costes de envío, retrasos en la fecha de entrega, retrasos
en la fecha de facturación y, por ello, del cobro, sin hablar del
perjuicio que supone para la imagen de marca y de empresa.
La primera toma de contacto en la implantación con el sistema y la norma
que lo sustenta es la elaboración de un manual de calidad y otro de
procedimientos. Esto significa definir cada una de las funciones que
realiza la empresa sobre la base de normativas y criterios explicitados
de forma general en las Normas ISO. Los manuales deben ser redactados
por alguien que conozca bien la empresa y su funcionamiento. Es muy
importante que el manual lo realice la empresa con el debido
asesoramiento. Pero aún cuando nos podamos encontrar con ciertos
problemas iniciales, la elaboración de los manuales es la parte más
fácil del proceso por ser la más teórica. La implantación del sistema es
algo mucho más compleja pudiendo hacer una división en los siguientes
puntos:
1. Fijación de objetivos cuantitativos y cualitativos en los diferentes
departamentos, encaminados a mejorar la satisfacción del cliente: acotar
el número de errores, cumplimiento de los plazos de entrega y que
permitan conocer a todos de qué partimos y dónde queremos llegar.
2. Cambios en la estructura organizativa:
Definiendo funciones de los diferentes departamentos y de los empleados
de cada uno de ellos. Lo que implicará crear tareas, eliminar otras,
reasignar y realizar cambios en las que se llevan a cabo.
Delimitar los niveles jerárquicos.
3. Definición de la misión de la dirección.
Los jefes departamentales tienen un papel clave en el éxito de la
implantación del sistema. Ellos deben ser los primeros convencidos de
las ventajas del mismo, ya que su misión es transmitir la motivación
necesaria para cumplir con los procedimientos y exigir responsabilidades
a sus subordinados.
4. Enfoque de los RRHH.
Ligar el sistema de retribuciones a la consecución de objetivos. Se debe
premiar y no sancionar.
Impartir la formación adecuada y reciclar al personal.
Proporcionar el capital humano necesario.
5. Cambios en la cultura organizativa.
Potenciar el trabajo en equipo.
Hay que poner todos los cerebros a funcionar.
Facilitar la obtención de las opiniones de los empleados es la mejor
forma de conseguir su motivación y de llevar a cabo mejoras en el
desarrollo de tareas.
6. Medición de resultados y análisis de desviaciones.
Partirá del exhaustivo control de las reclamaciones de clientes,
recogidas por cualquier miembro de la organización, así como de
cualquier otro instrumento complementario de detección de errores.
7. Aplicación de las medidas correctoras necesarias y nuevos
objetivos. De forma trimestral, o al menos semestral, se hace una
reunión con el Gerente de la empresa y todos los Jefes de departamento,
con la finalidad de analizar lo que se ha logrado y los posibles
problemas que tiene la organización, con el fin de proponer soluciones
conjuntas. Hay algo que se subyace a todo el entramado que se desarrolla
con la implantación de sistemas de aseguramiento de la calidad, que es
la comunicación.
La comunicación en la empresa tiene un valor que todavía es muy
desconocido. Debemos hacer un esfuerzo en nuestras organizaciones y
poner en funcionamiento canales y sistemas de información que permitan
mejorarla y que sirvan de apoyo para la expansión de la misma.
La comunicación no sólo es vital en materia de calidad, sino que la
falta de sistemas de información eficientes y adecuados a las
necesidades de la empresa puede mermar su capacidad de crecimiento, la
obtención de beneficios y el incremento de la productividad por la
desorganización que conlleva la baja comunicación interior. Los sistemas
de Calidad articulan sistemas de información en la empresa, que
normalmente mejorarán los que, aunque sencillos y escasos, ya existían.
Las Normas ISO indican como se tienen que llevar acabo las diferentes
funciones a realizar, pero no qué proceso debe seguir la empresa para
llevarlas a la práctica de forma permanente y con éxito. Esto depende de
la creatividad, iniciativa y experiencia que en el día a día se va
adquiriendo tanto por dirigentes como por trabajadores.
Esteban Rodrigo
Técnico en gestión de calidad. Auditor. Diplomado universitario en
marketing, Miembro de: AENOR I.V.A.C. Asociación española de la calidad
Centro de promoción de la calidad (C.V.) Sociedad Latinoamericana de la
calidad
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |