Resumen
En un mundo de cambios acelerados, los enfoques establecidos sobre el
desarrollo de estrategia se prueban demasiado estáticos para ser útiles.
Esta falla anima a mucha gente a abandonar completamente el análisis, y
atender en su lugar a la buena visión y el liderazgo. Infortunadamente,
la rapidez del cambio crea, si acaso crea alguna cosa, un imperativo aún
mayor de hacer buenas elecciones estratégicas.
Para hacer posible la toma de decisiones estratégicas mejor
fundamentadas en estas exigentes circunstancias, este artículo resume
una rigurosa serie de estructuras que captan el comportamiento
estratégico a través del tiempo.
El método descrito en esta Panorama está consistentemente basado en
hechos, y exige a los gerentes una gran voluntad de investigar con gran
detalle los fundamentos del modo en que su empresa opera e interactúa
con otras de la misma industria. El enfoque capacita a los gerentes para
diseñar una arquitectura estratégica para su organización, que puede
construir, sostener y extender su ventaja competitiva. Los estructuras
componentes que constituyen esta arquitectura estratégica se ha
desarrollado y evaluado durante varios años, en una serie de empresas y
consultoras. Esta evaluación ha permitido refinar las ideas y
presentarlas en una forma que ha demostrado ser intuitiva para los
gerentes de todo tipo de organizaciones, ya sean comerciales, de
servicios públicos o sin fines de lucro.
El enfoque tiene por fundamento la importancia de los recursos
estratégicos como “depósitos” de factores útiles, un principio ya
establecido en el campo de la estrategia. Estos depósitos de recursos se
construyen y se agotan en el tiempo, y este comportamiento es verdadero
tanto para los factores “suaves”, y sin embargo críticos, como la moral
y la reputación, como para los aspectos “duros”, como el personal o los
clientes. El crecimiento y la caída de cada recurso en el tiempo
dependen de otros recursos del negocio.
Hay varios desarrollos posibles a partir de este principio. Las
aptitudes de una empresa determinan cuán rápidamente puede construir los
recursos estratégicos que necesita, y estas aptitudes a su vez crecen o
se debilitan según cuán bien aprenda la organización. La rivalidad misma
se manifiesta como la pugna entre los competidores por desarrollar y
mantener los recursos estratégicos en el tiempo. Finalmente, pueden
extenderse las estructuras para explicar la interacción entre las
unidades del negocio dentro de estructuras mayores de corporaciones,
incluyendo aquellos efectos generados por la diversificación, la
adquisición, las alianzas, las redes de negocios, y así sucesivamente.
Este artículo se dirige a dos audiencias. Los ejecutivos y los
consultores tienen una necesidad de herramientas prácticas pero potentes
para abordar desafíos estratégicos importantes, por lo que estas
herramientas se ilustran en el contexto de diversas situaciones comunes.
Al mismo tiempo, los académicos y los estudiantes necesitan estar al
tanto de las conexiones con los conceptos y la teoría establecida de la
Estrategia, de manera que se ofrece un mínimo número de referencias a
estos documentos.
Los artículos y otro material relacionado de donde está extraído este
artículo se describen en el apéndice.
Índice Página
1. El patrón de tiempo del rendimiento estratégico
2
2. Cómo contribuyen los recursos estratégicos a la ventaja competitiva
5
3. La empresa como un sistema de recursos 10
4. Los recursos intangibles 11
5. Las aptitudes 13
6. El control de objetivos políticas 15
7. La rivalidad 17
8. Consecuencias más amplias
20
APÉNDICE: Documentos y material relacionado 22
(C) Kim Warren. Se recomienda la libre distribución de este artículo, en
forma física o electrónica, siempre que no sea alterado en modo alguno.
Pueden citarse libremente extractos siempre que se reconozca la autoría.
Más documentos –artículos, capítulos de libros y material de aprendizaje
basado en simulación- están disponibles en www.strategydynamics.com.
1. El patrón de tiempo del rendimiento
estratégico
Hay tres preguntas que imponen una exigencia a todos los ejecutivos, más
allá del tamaño el sector de sus empresas (figura 1).
1. ¿Por qué el comportamiento histórico de mi negocio ha seguido este
patrón de tiempo?
2. ¿Adónde nos llevará el patrón de comportamiento futuro, si seguimos
de esta manera?
3. ¿Cómo podemos alterar para mejor ese futuro?
Mientras que los gerentes tienen de ordinario cierta libertad para
ajustar el comportamiento a corto plazo, se enfrentan a una
incertidumbre considerable en cuanto a los resultados de medio y largo
plazo. Sin embargo, se espera de los gerentes que se comprometan con
proyecciones confiadas. No son adecuadas las vagas aproximaciones sobre
lo que ha sucedido o hacia dónde se dirige el negocio, ni las ideas
borrosas sobre los planes futuros. Lo mismo vale cuando los empresarios
buscan capital especulativo o financiar adquisiciones: los inversores
esperan ver pronósticos bien justificados sobre las ganancias futuras.
Los mismos gerentes senior no piden menos de sus subordinados cuando
buscan ayuda para los pronósticos, los planes de negocios y nuevas
iniciativas. Se espera de los ejecutivos de todos los niveles que puedan
decir confiadamente que desempeños llevan al fracaso.
Figura 1
El patrón de tiempo del comportamiento estratégico
CASO A – Un banco minorista líder se enfrenta al desafío de racionalizar
su red de sucursales ante la perspectiva de un volumen de transacciones
en descenso. Como los bancos tradicionales de muchos países, esta
empresa está perdiendo negocios frente a nuevos servicios bancarios
ofrecidos a través de Internet, el teléfono y el correo.
Figura 2
Gráfico de las implicaciones de la racionalización de sucursales en
bancos minoristas en función del tiempo
Esta confianza debe apoyarse en intenciones claras sobre qué ha de
hacerse, cuándo, y hasta qué punto, a través de todas las funciones
principales del negocio, con el fin de alcanzar el rendimiento
prometido.
Ejemplos de desafíos de estrategia dinámica
Los tres estudios siguientes, tomados de casos recientes, ilustran la
dificultad y la importancia crítica de las tres cuestiones enumeradas
más arriba.
Aunque el banco del Caso A es él mismo un protagonista en el crecimiento
de nuevos canales de servicios (servicios bancarios por Internet, por
teléfono y en línea), se enfrenta sin embargo al tramposo desafío de
decidir cuán rápidamente racionalizar sus sucursales. Muchos clientes de
alto valor de la red están particularmente atraídos por los nuevos
servicios pero, al mismo tiempo, otros clientes valiosos y establecidos
desde tiempo atrás esperan continuar usando las sucursales. El banco
sabe que, cada vez que se cierra una sucursal, una proporción de sus
clientes pasa a los competidores, incluso algunos de los clientes que
han estado con el banco durante muchos años y nunca antes consideraron
abandonarlo. Los competidores tradicionales del banco están pasando por
el mismo proceso, de modo que es posible obtener algunos de sus clientes
desilusionados.
El banco enfrenta decisiones difíciles sobre la escala y el momento de
sus acciones. Si recorta la red de sucursales en forma demasiado lenta,
se desprenderá de ella con costos no competitivos, y quedará atrás al
ayudar a su personal a hacer la transición del viejo estilo bancario al
nuevo. Por otra parte, si cierra sucursales demasiado rápidamente, el
banco acelerará la reducción de su base de clientes, dejando menos que
puedan conseguirse para los nuevos servicios.
El Gerente General de la compañía farmacéutica del Caso B enfrentó un
ataque en el producto más rentable de su carpeta, que contribuía con el
30% a las ganancias de su división. Este producto había gozado casi de
un monopolio durante muchos años, pero el mayor competidor había
desarrollado un producto virtualmente idéntico y se esperaba que tomara
una gran porción de su sector del mercado. El competidor tenía buenas
razones para confiar –y el Gerente General tenía buenas razones para
preocuparse- porque sólo doce meses antes, lo mismo había ocurrido en
otro sector, y el 25% del mercado había sido adquirido por el
competidor. La fuerza de ventas de la empresa, ya desanimada por este
daño anterior, temía otro revés en sus bonos, y los clientes principales
(médicos) estaban buscando tener alguna influencia sobre el precio del
producto.
CASO B – Un proveedor farmacéutico se enfrenta a un ataque en el mercado
de su principal producto por un rival que está a punto de lanzar un
producto casi idéntico. El Gerente General de esta unidad de negocios de
200 millones de libras se enteró de que tenía exactamente cuatro semanas
para prepararse para una embestida del rival dominante de la empresa.
Figura 3
El ataque del rival a la posición dirigente de un proveedor de
farmacéuticos
El Caso C describe una oportunidad atractiva que enfrenta BBC Worldwide,
el arma comercial de la corporación, para vender su programación de alta
calidad en el mercado internacional. Sin embargo, debe ser cuidadoso con
la velocidad a la que desarrolla la oportunidad. Si la BBC sencillamente
vende toda la programación que puede, la librería se agotará rápidamente
y sus clientes (distribuidores de cable) tendrán pocas posibilidades
para elegir salvo llenar sus horarios con material menos atractivo. La
pobre mezcla resultante de la programación dejará desilusionada a la
audiencia, se restringirá el crecimiento del mercado, y las ventas de la
BBC antes de alcanzar su potencial de largo plazo. Esto hará difícil
justificar la inversión en más programación nueva para reemplazar la
librería de materiales agotada. Por otra parte, si la BBC es demasiado
lenta al librar sus programas a la venta, el crecimiento de su segmento
de audiencia de alto valor se retraerá, los competidores aprovecharán la
oportunidad y las ventas tardarán en desarrollarse. Una vez más, se hará
difícil lograr la inversión en nueva programación.
CASO C – La BBC tiene una de las mejores librerías de programación de
televisión de alta calidad del mundo, y desea construir un mercado
fuerte para su material en el sector de distribución de cable en
Sudamérica. La programación se ha construido en muchos años, y se sabe
que es popular en ciertos segmentos de audiencia de alto valor en muchos
países. Esto es atractivo para las compañías de cable y estimula altos
ingresos en anuncios.
Figura 4
Las ventas esperadas de la BBC en programación de alta calidad para
canales de cable sudamericanos
Los elementos críticos de la definición de los efectos de la estrategia
dinámica
Las tres situaciones esbozadas más arriba suscitan hondas preocupaciones
sobre la administración involucrada en ellas. ¿Cuál es la perspectiva de
la empresa bajo las políticas actuales? ¿Qué lecciones y recursos de la
experiencia pasada pueden incorporarse al problema? ¿Qué puede hacerse
para mejorar esta perspectiva? Cada una de las descripciones ilustra
tres características críticas de un efecto dinámico definido con
propiedad:
En cada caso hay una escala substancial y definida del problema o la
oportunidad, y la diferencia y entre el éxito y el fracaso es
considerable. El banco perderá inevitablemente millones de clientes,
pero la diferencia entre la declinación gradual y el cierre demasiado
rápido de sucursales vale billones de euros en ganancias. La empresa de
productos farmacéuticos está por perder decenas de miles de unidades de
ventas en el segmento de su producto clave, con el consecuente perjuicio
a las ganancias futuras en toda esa división de la empresa. La BBC se
halla en la necesidad urgente de los ingresos considerables que se
obtendrán al revender un cierto número de horas de programación de su
librería, pero todavía tiene que alimentar este valioso recurso para el
más largo plazo.
Junto a estos tres dilemas, hay también una escala de tiempo sobre la
que debe operar la estrategia, y alcanzar la velocidad suficiente en el
progreso es vital. El banco debe esperar perder clientes de sus
sucursales progresivamente durante una década o más, pero las decisiones
tempranas influirán en su caída en forma acumulativa. La batalla por el
mercado farmacéutico, aunque seguirá su curso por varios años, habrá,
efectivamente, de decidirse sólo en unas pocas semanas. La BBC tiene que
conseguir la tasa buscada de distribución de programación en las
primeras cuatro a seis semanas.
Finalmente, cada ejemplo exhibe un patrón de tiempo en su progreso. El
negocio de una compañía no empieza y termina sencillamente en puntos
específicos, sino que se desarrollan según una tasa variable, según se
hace visible su futuro. El banco debe equilibrar su programa de
racionalización del modo más cuidadoso para asegurar que la pérdida de
clientes sea lenta y estable, en lugar de ocurrir como un colapso
calamitoso. El proveedor de productos farmacéuticos verá pronto una
dramática brecha entre sus ventas y las de su rival, mientras la fuerza
de ventas, altamente motivada, va por sus clientes mayores y persuadidos
más fácilmente. La BBC debe alcanzar una tasa mínima de crecimiento de
ventas de programación en los primeros meses, para que se llegue a la
penetración posible en el mediano plazo, y maximizar los ingresos de más
largo plazo. Al mismo tiempo, a un aumento demasiado rápido en las
ventas podría seguir plausiblemente un ciclo de fracasos en los dos años
siguientes.
2. Cómo contribuyen los recursos estratégicos a la ventaja competitiva
La mayoría de los gerentes comprende la importancia de construir y
conservar los recursos de su negocio. Estos recursos pueden ser aspectos
“duros”, tangibles, como el capital, la planta, los clientes, los
productos o el personal, o factores “blandos”, intangibles, como la
calidad del producto, la moral del personal o los estándares de
servicio. Aún más, los gerentes saben que los recursos son
interdependientes. Una calidad de producto consistente ayuda a construir
una reputación sólida con los clientes, y una fuerte base de clientes
atrae a los mejores empleados. Ordenar los recursos según su
importancia, o buscar recursos “centrales” es inútil: si cualquier
recurso clave está en malas condiciones, todo el negocio está en
peligro.
Las características que deben poseer los recursos, si han de proveer una
ventaja sostenible, están bien establecidas en la literatura de
estrategia.1,2
· Los recursos deben ser duraderos: no deben “envejecer” rápidamente.
Las habilidades de los empleados para el servicio al cliente pueden
mejorarse mediante el entrenamiento, pero pueden olvidarse todas muy
pronto.
· Los recursos no deben ser móviles ni comerciables. Si los rivales de
una compañía pueden simplemente comprar los recursos, o persuadirlos de
otra manera a irse, el negocio no gozará de beneficios duraderos. Por
ejemplo, equipos de profesionales, en sectores tan diversos como los
bancos de inversiones, la tecnología de la publicidad y la información,
frecuentemente pasan de una empresa a otra en respuesta a las ofertas y
a la mejor remuneración.
· Los recursos no deben ser fáciles de copiar para los rivales. Los
nuevos productos en servicios financieros al cliente peden ganar
clientes rápidamente, pero el tiempo necesario para desarrollar y
ofrecer un producto casi idéntico es, en este sector, extremadamente
corto para cualquiera de los numerosos rivales, o para todos ellos.
· Debe ser difícil para los rivales encontrar un sustituto para el
recurso. Muchos proveedores de PC han evitado los problemas de persuadir
a los minoristas de que compren sus productos creando sistemas de venta
que hagan posible vender directamente al consumidor final.
· Finalmente, los recursos deben ser complementarios: capaces de
funcionar bien juntos. Un nuevo gran producto tecnológico no sirve de
mucho, por ejemplo, si los distribuidores de la empresa carecen de la
capacidad de sustentarlo y no tienen acceso a los clientes que pueden
quererlo.
Limitaciones a los criterios establecidos sobre recursos estratégicos
Estos criterios establecidos pueden parecer pruebas razonables de sí
cualquier recurso estratégico será capaz de ofrecer una ventaja, pero
padecen dos problemas.
En primer lugar, ninguno de los criterios es siempre sencillamente
verdadero o falso; cada uno es válido en cierto grado. Pocos recursos
son totalmente duraderos, absolutamente no enajenables, o imposibles de
copiar o sustituir.
En segundo lugar, si un recurso particular es duradero o móvil, si puede
replicarse o sustituirse es, fundamentalmente, una cuestión dinámica.
Las empresas deben siempre comprender, y administrar, la rapidez con la
que ellas y sus rivales pueden cambiar el nivel de cada recurso
importante.
Los criterios establecidos, pero estáticos, para las ventajas en
recursos limitan el valor de otra idea común en la estrategia (aunque
tomada de la economía); a saber, que poseer recursos crea “barreras en
la entrada” contra los rivales y, recíprocamente, que no poseerlos es
una barrera que nos previene de tomar nuevas oportunidades. Caracterizar
la tenencia de recursos como una barrera en la entrada es una
descripción de la realidad desesperadamente pobre. Frecuentemente las
empresas participan en cierta medida en una industria con un poco de
cada recurso estratégico, compiten con más fuerza con más de cada
recurso, y construyen ventaja competitiva haciendo crecer estos
recursos. Los recursos estratégicos son, evidentemente, no tanto
barreras a la entrada como “colinas” de altura y pendiente variables,
que las empresas deben subir y desde las que pueden competir en mayor o
menor grado, según cuán lejos hayan subido.
Los recursos estratégicos y el rendimiento en el tiempo
De esta manera, la visión “basada en los recursos” de la estrategia
sugiere que el comportamiento depende de los recursos estratégicos que
tenemos. Pero hay un problema aquí: el comportamiento actual puede
calcularse precisamente desde sólo unos pocos recursos (en su mayoría
tangibles) y algunas condiciones externas. Los ingresos de hoy dependen
de la base de clientes y el precio de hoy, a través del volumen de
ventas que sigue, y así sucesivamente (figura 5).
Figura 5
Los recursos estratégicos y el comportamiento de la empresa
Difícilmente la figura 5 sorprenda a nadie. Nuestros contadores pueden
decirnos precisamente, a partir de la información sobre nuestros
recursos, la tasa de ganancia en cualquier momento particular. En
efecto, han estado haciendo esta tarea durante miles de años. Las
consecuencias parecen profundas. No se necesita nada salvo estos simples
aspectos para explicar el comportamiento de la empresa – los recursos
intangibles, las aptitudes, la visión estratégica y el liderazgo parecen
ser todos irrelevantes. Sin embargo esto es claramente un absurdo: tales
aspectos deben implicar una diferencia, de modo que necesitamos
excplicar cómo influyen en los recursos que determinan direcyametne el
comportamiento.
La solución a este problema yace en el hecho de que la conexión
inmediata entre los recursos tangibles y el comportamiento es meramente
una instantánea de la empresa en un tiempo particular. Si la cantidad de
estos pocos recursos tangibles que tenemos hoy determina precisamente
nuestra rentabilidad hoy entonces su escala ayer contaba para nuestro
comportamiento entonces, y su escala mañana explicará también nuestra
rentabilidad en ese momento (figura 6). El elemento que falta en una
explicación completa de la dinámica del comportamiento es, por lo tanto,
una comprensión de cómo el nivel de cada recurso cambia en el tiempo.
(Los diagramas de flechas y palabras como el de la figura 5 se destacan
en los escritos contemporáneos sobre administración, pero las flechas y
palabras tienen una amplia variedad de significados. En contraste, cada
elemento en nuestra estructura tiene un significado específico. Las
cajas simplemente denotan contenedores que tienen la cantidad actual de
un recurso particular. Las flechas curvas no significan que haya una
vaga relación entre dos aspectos. Las flechas establecen que un ítem
puede calcularse directamente a partir de otro. Se usan gráficos
similares a lo largo de este artículo, y siempre tienen estos
significados específicos.)
Cómo se comportan los recursos en el tiempo
Afortunadamente, hay un modo de explicar el proceso de construcción de
recursos, representado en la figura 6. Los escritores sobre estrategia
reconocen el desafío que enfrenta la administración al tratar de
construir y mantener el nivel o la cantidad de cada recurso.[1] Los
recursos se acumulan fomentando el flujo de nuevos recursos hacia el
negocio: ganar clientes expande una base de clientes; promover los
productos y los servicios aumenta la atención del mercado; la
capacitación aumenta el nivel medio de habilidad del personal; y así
sucesivamente. A menudo, sin embargo, la administración vacila al
prevenir la pérdida de los recursos, mientras los clientes se pasan a
los competidores, las renuncias reducen el número de empleados y la
acumulación de experiencia de la organización, y la mayor expectativa s
de los clientes reducen el valor de los efectos actuales de los
productos.
Los gerentes desean de ordinario construir y sostener a los recursos
para que hagan a un negocio más grande y más fuerte. Estos imperativos
son tomados en la estructura de “acumulación y flujo” (stock and flow)
como el núcleo de un método conocido como Dinámica de Sistemas.[2]
Aunque puede que el nombre de este enfoque no llame instantáneamente la
atención, la mayoría de la gente puede entenderlo lo bastante bien para
adquirir una verdadera comprensión de hechos como los descritos en los
ejemplos anteriores.
Figura 6
Los niveles de los recursos estratégicos determinan el comportamiento en
cualquier momento, pasado, presente o futuro
Una analogía usual para este proceso de acumulación y vaciamiento es
concebir un recurso como agua fluyendo hacia o desde un baño. La figura
7 ilustra esto para la ganancia o pérdida de una base de clientes. El
patrón de tiempo del recurso refleja la historia de todas las ganancias
y pérdidas que han ocurrido. Nótese que las unidades de estos flujos
entrantes y salientes son siempre las unidades del recurso “por período
de tiempo”, y que el alcance del recurso es la red de flujos entrantes y
salientes (inicialmente +10 por trimestre). De la figura 7 surgen
algunos datos importantes:
Este hecho fundamental de los recursos –que se acumulan y escapan en el
tiempo- ocurre todo el tiempo en la vida. Sucede en todos los contextos,
y no sólo en los negocios. El nivel de agua en un tanque sube y baja
según cae la lluvia y se consume agua; la deuda pública sube y baja
según los presupuestos anuales pasan del déficit al superávit; la
cantidad de pescado aumenta y disminuye en respuesta a las tasas de cría
y de pesca.
La idea de que el nivel de cualquier recurso aumenta y disminuye en el
tiempo es por lo tanto no una porción de teoría abstracta, sino una
verdad básica de la realidad. El número de clientes (u otro recurso) que
tenemos hoy no está “correlacionado” con nada. Es simplemente la suma de
todos esos clientes ganados alguna vez, menos todos los perdidos en
algún momento. En consecuencia, no hay cantidad de análisis estadístico
ni grillas de 2 por 2 que sirva para explicar el estado actual de los
recursos del negocio ni el comportamiento de ganancias que generan.
Dado que los niveles del recurso que tenemos hoy son la consecuencia de
toda nuestra historia de ganancias y pérdidas, la trayectoria del
rendimiento futuro ya está “decidida” en cierto grado. A menudo los
niveles del recurso son duros de mover (ya sea para aumentarlos o
disminuirlos), del mismo modo que es difícil alcanzar una elevación
instantánea del nivel de agua de la bañera.
La mente humana no está diseñada ni entrenada para estimar estos
procesos de acumulación. Puesto que la acumulación y el vaciamiento
tienen lugar constante y simultáneamente, en todos los recursos de la
empresa, la intuición humana encontrará casi imposible anticipar la
amplia variedad de trayectorias de comportamiento que pueden ocurrir: el
crecimiento exponencial o el colapso, los límites del crecimiento, los
ciclos recurrentes de éxitos y fracasos, etc. [3]
Estas sencillas verdades valen para cualquier cosa que se llena y se
vacía, ya sea el capital, los clientes, el personal, las aptitudes, la
reputación o la moral. Es más, este proceso tiene profundas
consecuencias en el rendimiento de las empresas, y ofrece una razón por
la que las herramientas del análisis estratégico convencional brindan
tan poca ayuda:
· Si el comportamiento depende de los niveles de los recursos , y éstos
aumentan y disminuyen, no hay forma de entender el comportamiento en el
tiempo, salvo conociendo todas las ganancias y pérdidas de todos los
recursos durante todo el tiempo.
· De manera similar, no hay modo de producir una visión confiable del
comportamiento futuro, sin estimar cómo se desarrollarán estas ganancias
y pérdidas.,
· La única manera de alterar el comportamiento estratégico que tiene la
administración es mediante acciones y decisiones que cambien la
velocidad del crecimiento y la pérdida de recursos (aunque el
comportamiento en el corto plazo puede cambiarse mediante simples
reasignaciones, especialmente entre las ganancias declaradas y los
gastos).
Figura 7
Construcción, y pérdida, de la base de clientes
La primera observación no es un obstáculo tan intimidante como podría
parecer. En primer lugar, generalmente sabemos, o podemos averiguar, los
niéveles de recursos en puntos relativamente recientes de nuestra
historia. ¡Entonces no es necesario en la práctica volver a los orígenes
del tiempo! En segundo lugar, si no los conocemos, es a menudo posible
estimar las ganancias y pérdidas de los recursos clave durante el pasado
reciente. Todo lo que se necesita entonces es el esfuerzo y la paciencia
parea calcular las ganancias o pérdidas netas, u las razones para los
niveles de recursos de hoy y el comportamiento se vuelve claro. Incluso,
las estimaciones de las tasas futuras de ganancia y pérdida de los
recursos estratégicos darán buenos pronósticos de los niveles de los
recursos y las ganancias; de hecho, estos son los únicos medios para
obtener tales pronósticos.
La realimentación entre los recursos lleva al crecimiento
Las tasas estacionarias de cambio son comunes en los recursos clave, y
esto por sí mismo puede causar patrones complejos de comportamiento en
el tiempo. Por otra parte, sin embargo, la realimentación se extiende
también entre los recursos, y puede crear un crecimiento escalado, o
vertiginosas espirales de descenso, o imponer límites al crecimiento.
Un sector en el cual numerosos casos ilustran el poder de tal
realimentación es el de los bancos minoristas. Muchas empresas han
descubierto que, realizando una operación de servicio simple y de bajo
costo, pueden ofrecer tasas atractivas de interés y ganar clientes
rápidamente. Los nuevos clientes a menudo convencen a sus amigos o
colegas de las ventajas de estos nuevos servicios, lo que lleva a una
base de clientes que aumenta rápidamente. Es posible poner números a
esta base de clientes, estimar cuántos nuevos clientes pueden ganarse
cada mes, y así conseguir para el negocio crecimiento en el tiempo. Esto
se ilustra en la figura 8, donde la “R” en el medio de la estructura
indica una realimentación “de refuerzo”.
La realimentación impone también límites al crecimiento, reteniendo la
capacidad de la empresa para edificar sus recursos. [4] La figura 9
ilustra este proceso en un banco, cuya capacidad de servicio puede
enfrentarse a un máximo de sólo 50.000 clientes. La realimentación de
refuerzo se ha eliminado, de modo que el negocio está ganando clientes a
una tasa estacionaria de 10.000 por mes. La “B” en el corazón de la
estructura indica la realimentación “de equilibrio”. Cualquier
crecimiento crea presión que empuja hacia atrás, llevando a los recursos
al equilibrio y limitando su crecimiento.
Figura 8
El patrón de tiempo del crecimiento reforzado por el “boca a boca” entre
los clientes de bancos minoristas
Figura 9
Las amenazas a la capacidad limitan el crecimiento de la base de
clientes
3. La empresa como un sistema de recursos
En cualquier empresa completa, la realimentación de refuerzo y la de
equilibrio ocurren juntas, y generan un comportamiento dinámico
complejo, por la rápida penetración de nuevos productos en mercados
emergentes, a la disminución de los retornos que pueden alcanzarse, a
medida que las empresas impulsan el crecimiento más allá de su capacidad
para la demanda de servicio.
Habiendo captado la dinámica de un solo recurso estratégico, se hace
posible representar los mecanismos y la escala de la interdependencia
entre los recursos. Sin este paso, la visión basada en los recursos no
puede explicar adecuadamente cómo, o cuán rápidamente, las empresas con
pocos recursos consiguen ensamblarlos rápidamente y potentemente para
superar a los rivales dominantes.
Puede lograrse esta integración reconociendo una verdad importante: los
gerentes usan los recursos que tienen para construir otros que
necesitan.
Esta no es cuestión de elegir. Los recursos pueden desarrollarse sólo
usando lo que ya está al alcance de la mano. El personal de mercadeo
construye una base fuerte de clientes a partir de la existencia de un
producto creíble; la gente de ventas consigue ventas si la fabricación
tiene capacidad de producción de costo efectivo; es posible pagar al
personal si la empresa tiene una buena reputación en el mercado de toma
de empleados; y así sucesivamente. Esto vale incluso en los nuevos
emprendimientos, donde el empresario parece empezar sin nada salvo
algunos recursos vitales intangibles, como la credibilidad con los
inversores.
La figura 10 muestra un caso simple de interdependencia en un negocio de
marcas de consumo.[5] La empresa tiene sólo tres recursos: (1) el número
de locales, (2) el tamaño de la fuerza de ventas, y (3) el interés de
los consumidores. La publicidad intensa en el comienzo lleva a una
rápida percepción de los consumidores pero, no hasta que el interés ha
crecido en alguna medida, se vuelve la fuerza de ventas capaz de
persuadir a los comercios de almacenar la marca. Sigue haciendo falta
mucho tiempo para mantener el volumen de ventas, pues el interés
temprano entre los consumidores no se une a la disponibilidad –los
consumidores quieren comprar la marca, pero no la encuentran.
Cómo exactamente se comporte este negocio en el tiempo dependerá de las
decisiones sobre el precio, las previsiones de publicidad y el tamaño de
la fuerza de ventas. Esto es engañoso, porque los gerentes tienen que
juzgar el efecto de cada decisión sobre la velocidad a la que se
construirá cada recurso.
El sistema de recursos de la marca en la figura 10 contiene los
mecanismos del crecimiento que se refuerza a sí mismo: el número de
consumidores lleva a un incremento de los comercios que revenden el
producto, lo que, a su vez, lleva a un incremento de los consumidores.
¿Por qué entonces no exhibe el comportamiento del negocio el patrón de
crecimiento acelerado sugerido por la figura 8? Hay dos razones
principales. En primer lugar, la disponibilidad del producto en los
comercios no mantiene el paso del interés de los clientes. En segundo,
un potente límite a al crecimiento se materializa a medida que los
potenciales consumidores y comercios se explotan – cuantos más de unos y
otros se consiguen, menos quedan por conseguir. No obstante, sin el
refuerzo de la presencia en los comercios del producto, el crecimiento
de esta marca sería sustancialmente más lento.
Figura 10
Cuantificación de la rapidez con que se construye una marca, en función
de las políticas de publicidad y ventas
Con más detalle
La figura 10 es una considerable simplificación del negocio real de una
marca pero provee una estructura sólida –conocida como arquitectura
estratégica- de la que empezar. Formalmente, esto se conoce como la
Visión del Sistema Dinámico de Recursos (Dynamic Resource System View o
DRSV).
Fácilmente se adaptan estructuras similares para cualquier tipo de
emprendimiento en cualquier sector. Un cuadro más completo de la
arquitectura estratégica de una organización requiere un ulterior
desarrollo. Las secciones siguientes describirán cómo se agregan la
rivalidad, los recursos intangibles, las aptitudes y el control de la
administración. Antes de pasar a estos asuntos, es necesario notar otras
dos consecuencias del sistema tangible central de recursos.
Figura 12
Desarrollando empleados a través del negocio
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