Creatividad en equipos virtuales

Autor: José Maria Viñes Aparicio

Innovación y creatividad | Tecnología e internet

21-05-2010

Lo verdaderamente relevante para una organización no es tanto su conocimiento, como su capacidad para crear conocimiento, para renovarse continuamente.

Por otro parte, Internet, ha facilitado que las personas puedan colaborar a distancia con gran eficacia. Estas tecnologías han tenido un impacto muy significativo en los procesos basados en el conocimiento, puesto que potencian la colaboración entre personas con competencias y capacidades diferentes, permiten acceder y compartir conocimiento, y facilitan su distribución y diseminación. Trabajar y colaborar virtualmente es un hecho hoy ampliamente extendido.

El foco de nuestra atención y por tanto el propósito de esta reflexión es estudiar creatividad e innovación en grupos virtuales, incorporando aportaciones de trabajos académicos, relacionándolos e integrándolos en un marco operativo que facilite diseñar y gestionar proyectos innovadores en un entorno virtual.

1. Introducción y objetivo

Las organizaciones del siglo XXI están evolucionando hacia patrones organizativos muy diferentes de los que han caracterizado el siglo anterior.

La búsqueda continua de la eficacia junto con los avances tecnológicos apunta hacia una redefinición de las condiciones y conductas en los entornos laborales. Son claves el propósito, el liderazgo y las redes sociales. Las nuevas condiciones deben permitir que las personas se sientan bien con ellas mismas y con sus compañeros, crecer, aprender, desarrollarse y construir relaciones satisfactorias.

Peter Druker hace referencia al trabajador del conocimiento, en su libro Landmarks of Tomorrow , como una persona que crea valor usando la información como materia prima con la que crea nueva información, resuelve problemas y proporciona soluciones innovadoras. El trabajador del conocimiento genera ideas, realiza análisis, argumenta, sintetiza y aplica su conocimiento experto. Hoy, y aunque todavía no se encuentra formalizado en los balances y la contabilidad de las empresas, el conocimiento es considerado como un activo intangible y hablamos de capital humano o intelectual. Pero la visión de ese activo no puede ser estática. El conocimiento queda obsoleto con gran rapidez y puede ser copiado. Lo verdaderamente relevante para una organización no es tanto su conocimiento, como su capacidad para crear conocimiento, para renovarse continuamente. Esta habilidad creativa e innovadora es una capacidad propia de los trabajadores del conocimiento, y más concretamente de los grupos, de las organizaciones.

Pero no de manera simplemente aditiva, sumar capacidades de personas no produce por si mismo nada. La diferencia en una organización la marcan aspectos como motivaciones, relaciones, cultura, confianza, clima, etc. Los trabajadores del conocimiento no se consideran a si mismos meros trabajadores, y valoran su contribución mas como socios o copropietarios, pero también pueden comportarse de manera muy independiente. El liderazgo y gestión de equipos de esta naturaleza debe ejercerse con excelencia, dada la importancia que tiene el trato con el intangible capital humano. Creatividad e innovación son propiedades emergentes de la actividad de los grupos de trabajadores del conocimiento, propiedades imposibles de gestionar directamente, lo que no excluye la enorme responsabilidad de gestionar las variables que las condicionan, favoreciendo o impidiendo su afloramiento.

Por otro parte, la implantación y disponibilidad generalizada de las modernas tecnologías de la información y de las comunicaciones y particularmente Internet, han facilitado que las personas puedan colaborar a distancia con gran eficacia. Ya no es necesaria la presencia física para intercambiar ideas en grupos de trabajo. Los equipos pueden reducir sus encuentros cara a cara, incluso suprimirlos, sin merma de la eficacia en su colaboración mediante métodos telemáticos. Estas tecnologías han tenido un impacto muy significativo en los procesos basados en el conocimiento, puesto que potencian la colaboración entre personas con competencias y capacidades diferentes, permiten acceder y compartir conocimiento, y facilitan su distribución y diseminación. Por otro lado, podemos optimizar el conocimiento que poseen las personas mediante el trabajo virtual conjunto.

Trabajar y colaborar virtualmente es un hecho hoy ampliamente extendido, sin duda, el trabajo en las modernas organizaciones se realiza en un alto porcentaje a través de medios virtuales. Estudios realizados en Estados Unidos estiman en más de un ochenta por ciento el trabajo realizado con medios virtuales. Así, la virtualidad, o los grados de virtualidad modulan, cuando no determinan, los procesos y actividades en las personas que trabajan y colaboran en busca de una meta conjunta. El foco de nuestra atención y por tanto el propósito de esta reflexión es estudiar creatividad e innovación en grupos virtuales, incorporando aportaciones de trabajos académicos, relacionándolos e integrándolos en un marco operativo que facilite diseñar y gestionar proyectos innovadores en un entorno virtual.

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José Maria Viñes Aparicio - jvinesarrobaaulatika.com

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