INTRODUCCIÓN
El auge de los mercados derivados en los últimos años ha sido
espectacular, provocado básicamente por su utilización para la cobertura
de riesgos. Y precisamente, la posibilidad de separar el riesgo de las
fluctuaciones en los precios de las operaciones físicas subyacentes de
una empresa y gestionarlos separadamente, a través del uso de productos
derivados, es la mayor de las innovaciones financieras de las últimas
décadas. Pero es que, a su vez, a medida que se van creando productos
con esta finalidad se aprecia su aplicación, no solo en la cobertura de
riesgos, sino también para cubrir otras necesidades de la empresa.
En el presente trabajo se analiza como se pueden gestionar los riesgos
financieros en las empresas así como las características y clasificación
de los instrumentos derivados, entre los que se incluyen los futuros,
las opciones, los fras y los swaps u operaciones de permuta financiera,
además de exponer las ventajas que ofrecen estos productos, con el
objetivo de resaltar cómo, un uso adecuado de los mismos, no sólo puede
ayudar a cumplir los objetivos de rentabilidad, sino también a reducir
claramente las posiciones de riesgo y alcanzar una mayor eficiencia
empresarial.
Tomándose en cuenta lo anteriormente expuesto el problema que es objeto
de estudio en esta investigación es la insuficiente utilización de los
instrumentos derivados para la cobertura del riesgo en las empresas
cubanas.
La importancia del estudio del tema radica en comprender dichos cambios
porque la dinámica del entorno mundial en los aspectos económicos y
financieros han estado en constante cambio y ello requiere de la
elaboración de estrategias para enfrentarlos.
La hipótesis planteada es que si existiese una mayor aplicación de los
derivados financieros en Cuba entonces habría una mayor cobertura de
riesgo para los cambios que se realizan en la economía mundial.
Esto es de particular significado para Cuba en condiciones en que cada
vez es más urgente la búsqueda de mecanismos que permitan insertarse con
eficiencia en la dinámica de las transformaciones modernas que se
producen en las operaciones de la economía internacional. El manejo de
esta cuestión en lo que respecta a sus lecciones, debería enfocarse
hacia el logro de mayores niveles de eficiencia de la gestión
empresarial cubana, la cual está sometidas a la interacción de las leyes
del mercado capitalistas mundial y los riesgo que de este se derivan.
A partir del problema y la importancia del tema planteado en el trabajo
se trazaron objetivos específicos, entre ellos:
• Exponer como se pueden gestionar los riesgos financieros dentro de las
empresas.
• Explicar las generalidades y potencialidades de los derivados
financieros, ventajas de su uso, y empleo en Cuba para lograr una mayor
eficiencia empresarial.
La investigación pretende aportar la sistematización y síntesis de cada
uno de los aspectos planteados, los cuales se encuentran dispersos en la
literatura.
Tal vez debería señalarse algunas reflexiones de lo que este trabajo no
se propone, no intenta postular nuevas teorías e interpretaciones sobre
los derivados financieros ni incorporar todos los importantes aportes de
quienes investigan en el campo de las finanzas internacionales, sólo se
sintetizan y continúan la elaboración de ciertos temas e interpretación
tradicionales y actuales consideraciones de importancia capital para el
propósito que persigue la misma.
Durante el desarrollo de la investigación hubo todo un conjunto de
factores que en alguna medida limitaron el manejo de la misma, la mayor
rapidez y exactitud entre ellos es la dispersión del tema en la
literatura y la diversidad de criterios sobre el mismo, su poco
tratamiento por especialistas cubanos lo que en alguna medida reduce el
marco de consulta sobre estos aspectos.
El trabajo esta estructurado en dos capítulos: el primero, que trata la
gestión del riesgo financiero empresarial y el empleo de los
instrumentos derivados para darle cobertura a ese riesgo, y el segundo
capitulo que explica las generalidades de los Futuros, las Opciones, los
Fras y los Swaps, además de explicar las ventajas de los derivados
financieros enfocándolas hacia la realización de una mayor aplicación en
Cuba. Al finalizar el trabajo se llega a las conclusiones de la
investigación realizada que originan recomendaciones, entre ellas que
las empresas cubanas que realizan transacciones con empresas a nivel
mundial deben tener en cuenta los instrumentos de derivados para
protegerse del riesgo, fundamentalmente, respecto a las estrepitosas
variaciones del valor de los productos en los mercados mundiales.
CAPITULO I
1.1. La gestión de riesgos financieros en la empresa.
El marco de riesgo en el que operan las empresas ha cambiado
profundamente en la última década, planteando nuevos retos al directivo
financiero. Durante estos últimos años, se han ido abandonando las
políticas proteccionistas en materia de fijación de precios de bienes y
servicios, tipos de interés o de cambio; se han flexibilizado las
restricciones al comercio y se ha globalizado la economía, los avances
conseguidos en las tecnologías informáticas y de telecomunicaciones,
permiten la difusión de la información en tiempo real y el diseño y
utilización de instrumentos financieros de creciente complejidad. No
cabe ninguna duda de que esta nueva situación afecta de forma sustancial
a la actividad empresarial, influyendo de un modo u otro sobre sus
resultados futuros. Muchos de estos riesgos son inherentes al desarrollo
de su propia actividad productiva y son los denominados riesgos de
negocio, económicos o empresariales, ligados a la fabricación y
comercialización de los productos y servicios de la compañía. El
inversor estará dispuesto a asumir dicho riesgo cuándo la rentabilidad
esperada sea suficiente para compensarlo, pudiendo ser gestionado
eficazmente mediante herramientas tradicionales, tales como la
diversificación. Aparte de estos riesgos, de negocio, las empresas se
encuentran sometidas a otros de origen financiero, que cada vez ejercen
una mayor influencia sobre las mismas.
Luis Diez y Juan Mascarenas denominan este riesgo como riesgo ambiental,
“ es aquel que afecta a los resultados de una empresa debido a los
cambios imprevistos en el ambiente económico en el que se desenvuelve la
misma y que escapa totalmente a su control “(1). Así que este riesgo
debe ser identificado y medido, puesto que la rentabilidad de una
empresa no solo depende de lo eficiente que sean sus directivos para
controlar el riesgo propio del negocio de la empresa, sino que también
dependerá de lo bien que controlen el riesgo ambiental.
Entre los riesgos a los que esta expuesta una empresa podemos destacar:
• Movimientos de los precios de las materias primas.
• Variaciones en los tipos de cambio de las divisas en las que se
denominan dichas materias primas.
• Oscilaciones en el precio de la energía, que se necesita para procesar
dichas materias.
• Cambios en el tipo de cambio de su propia moneda ( si aumenta,
reducirá su competitividad en el exterior, ocurriendo lo contrario si
desciende, si se expresa en su forma indirecta)
• Cambios en las tasas de interés de su país, que afectaran al coste de
su endeudamiento y, posiblemente, a sus ingresos por ventas.
• Alteraciones en los tipos de interés de otros países, que afectaran a
sus competidores, y por tanto, al comportamiento de las ventas de la
empresa, etc.
.El efecto de los riesgos de mercado o ambientales sobre las empresas ha
ido aumentado a la vez que el entorno financiero mundial se hace más
incierto. No obstante, no ha sido hasta hace poco tiempo cuando los
directivos han empezado a plantearse la gestión de estos riesgos, con el
objeto de limitar las pérdidas potenciales y estabilizar los flujos
empresariales. Ante estas situaciones, que pueden afectar de forma
considerable a los beneficios de las empresas, éstas se plantean su
gestión con el objeto de mitigar o atenuar la probabilidad de sufrir
pérdidas. Las primeras técnicas que empezaron a utilizarse estaban
basadas en mecanismos de balance o en actuaciones que afectaban a las
prácticas de explotación. En este sentido, las empresas controlaban sus
riesgos de tipos de interés alineando los activos y pasivos de
vencimiento similar. Del mismo modo, las compañías exportadoras que no
querían verse influenciadas por el riesgo de tipo de cambio construían
fábricas en sus mercados estratégicos; y aquellas sometidas en mayor
medida al riesgo de precios de mercancías lo trataban de evitar mediante
la acumulación de existencias excedentarias. No obstante, estas técnicas
tradicionales plantean diversas dificultades. Por ejemplo, el
mantenimiento de existencias excedentarias de materias primas, como
protección frente a incrementos futuros de precios, puede afectar a la
calidad y cantidad de la producción. Además, la empresa se arriesga a
sufrir pérdidas si caen los precios de sus existencias. También resultan
en determinadas ocasiones costosas y no siempre posibilitan la gestión
de un determinado riesgo.
Para solventar las ineficiencias de los métodos tradicionales, se han
ido desarrollando desde los años setenta nuevas técnicas de gestión de
riesgos, que han traído como consecuencia la aparición de los
instrumentos financieros derivados. Correctamente utilizados, permiten
transferir los riesgos a los que se encuentran sometidos los agentes sin
crear riesgos adicionales, permitiendo anticiparse a las consecuencias
favorables o desfavorables de dichos cambios. Este hecho permite limitar
las pérdidas potenciales y estabilizar los flujos de caja, aportando,
además, flexibilidad, rapidez, precisión y bajos costes de transacción.
Pese a que los derivados se utilizan desde hace tiempo, sólo últimamente
han pasado a ser considerados por los directivos de las empresas como
una estrategia viable en la gestión activa de los riesgos financieros,
acentuados por la actual volatilidad de los precios y activos
financieros.
La gestión del riesgo puede ser utilizada positivamente para impulsar el
crecimiento de una empresa, o defensivamente para proteger sus
beneficios y su cuota de mercado actual. En todo caso, si se gestiona
adecuadamente, el riesgo tendera a descender y si los flujos de caja se
estabilizan la compañía tendrá mejores resultados a largo plazo y se
conseguirá un aumento del precio del mercado de la misma. En resumen se
mejorara la eficiencia de su gestión. La empresa deberá tener claros sus
objetivos de cara a la cobertura de riesgo: estabilización de los flujos
de caja esperados. El argumento para esto es que una empresa que sabe el
valor que deben alcanzar sus cobros y pagos podrá realizar una mejor
planificación estratégica manteniendo su competitividad en el mercado.
La cobertura del riesgo posibilita que los beneficios presupuestados
sean alcanzados con bastante probabilidad, lo que incidirá en la
eficiencia de la empresa
1.2. El mercado de derivados.
Los mercados financieros se componen de tres mercados fundamentales; los
mercados de deuda, (que a su vez incluyen los mercados interbancarios,
los de divisas, los monetarios y los de renta fija), los mercados de
acciones, y los mercados de derivados.
Los valores que se negocian en los mercados de derivados se “derivan”,
bien de materias primas, o bien de valores de renta fija, de renta
variable, o de índices compuestos por algunos de esos valores o materias
primas, a los que se les denomina subyacente. Están basados en activos
clásicos o convencionales, pero con algunas modificaciones en su
operativa. Por ejemplo, en las operaciones al contado o “spot” el
intercambio del activo, a cambio del precio pactado, tiene lugar en el
mismo momento en el que se formaliza el contrato. En las operaciones a
plazo, pioneras dentro de las operaciones derivadas, la ejecución del
contrato no se realiza en el momento de la formalización del mismo, sino
en un momento posterior o fecha de vencimiento. En la fecha actual o de
formalización las partes contratantes acuerdan todos los términos del
contrato, incluido el precio a plazo o precio forward de la operación.
Así los tipos a plazo o “forward rates” será el precio que el mercado
establece para un instrumento financiero que se negocia hoy pero cuya
transacción se realizará en una fecha posterior. Estas operaciones se
pueden realizar en mercados organizados, originando lo futuros
financieros o bien en mercados no organizados u OTC, como las
operaciones FRAs. En otro caso, si lo que se considera es la posibilidad
o no de la entrega del activo contratado, a elección de una de las
partes contratantes, se originan las opciones. Otra ventaja de las
operaciones derivadas, a diferencia de los activos financieros clásicos,
es la no necesariedad de que se produzca el flujo monetario por el
montante total de la operación, por lo que permiten la cobertura de
riesgos sin que exista la posibilidad de la perdida de la totalidad de
principal en el caso de impago. Dentro de los mercados derivados, es
posible distinguir entre instrumentos derivados que se negocian en
mercados oficiales organizados, donde se dan una serie de
características tales como la tipificación o normalización de los
contratos, el aseguramiento de las liquidaciones mediante la cámara de
compensación, la transparencia de las cotizaciones, el régimen de
garantías, la liquidación gradual y final de las diferencias, etc.; y
otros que incumplen esas características, y que se negocian en mercados
no organizados u OTC (Over The Counter), donde las dos partes
contratantes fijan en cada caso los términos contractuales de las
operaciones convenidas entre ellos.
A su vez dentro de los mercados derivados no organizados u OTC se
negocian las operaciones a plazo, las operaciones de permuta financiera
o swaps y las opciones OTC, entre las que también se incluyen los caps,
floor, collar y swaptions, mientras que en los mercados derivados
organizados se negocian básicamente los futuros y las opciones. La
principal aplicación de todos estos instrumentos es la cobertura de los
riesgos financieros y de mercado, a los que se encuentran sometidos los
agentes económicos, principalmente el originado por los cambios en los
tipos de interés, de cambio, precio de las materias primas y bursátiles.
1.3. Principales Operaciones del Mercado de derivados.
Los derivados presentan rasgos comunes, a nivel mundial, los cuales se
exponen de manera resumida:
1. Hay operaciones a plazo. Son operaciones en las que, entre el momento
de la contratación y el de la liquidación, transcurre un período de
tiempo suficientemente dilatado como para hacer posible y conveniente la
existencia de un mercado secundario.
2. Hay operaciones «a medida». Esta característica equivale a que las
partes contratantes eligen libremente el activo subyacente seleccionado,
la cantidad del mismo, su precio y la fecha de vencimiento. Este nivel
de concreción permite, siempre que se encuentre contrapartida, una
adecuación sumamente exacta a las necesidades de cada operador,
garantizándole un precio de compraventa para el instrumento deseado, en
la cantidad precisa y exactamente en la fecha futura buscada.
3. Ser operaciones con riesgo de liquidación. Con las características
antes citadas, las dos operaciones con derivados presentan suficientes
niveles de riesgo de liquidación como para tener que seleccionar
cuidadosamente el otro participante en la operación.
4. Operaciones con fuerte apalancamiento. Esta característica se pone de
manifiesto considerando que ambas operaciones ofrecen la posibilidad de
beneficios teóricamente ilimitados sin ningún desembolso inicial, en el
caso de las compraventas a plazo, o pagando una prima relativamente
pequeña, en el caso de la compra de opciones.
5. Pese a lo indicado en el número anterior, pueden ser operaciones
relativamente caras, si se tienen en cuenta los siguientes costes, no
siempre explícitos: de búsqueda, al no existir un mercado organizado; de
liquidez, por la ausencia de un mercado secundario; y los imputables a
los riesgos comentados.
Las principales posibilidades de utilización que presentan los mercados
organizados de futuros y opciones están ya presentes en las operaciones
a plazo «a medida».
1.4. Cobertura.
La primera función de los instrumentos derivados es la de proporcionar
un mecanismo de cobertura frente al riesgo de mercado, es decir, ante la
posibilidad de que el precio de mercado de un instrumento financiero
varíe ocasionando pérdidas o menores beneficios. Atendiendo a las causas
de esta variación, significativas para el tema tratado, cabe hablar de
tres variantes del riesgo de mercado.
La primera de ellas, el riesgo de tipo de interés, mide las posibles
pérdidas, o menores beneficios, que puede generar una variación en el
nivel o estructura de los tipos de interés. A su vez, este riesgo sólo
se asume si se mantienen posiciones abiertas, que son aquellas en las
que el plazo de vencimiento (o de modificación de los intereses, si se
trata de un instrumento financiero con tipo de interés variable) de un
activo no coincide con el del pasivo con el que se financia. Cuando el
plazo del activo es superior al del pasivo, la posición se denomina
larga y produce pérdidas, cuando los tipos de interés se elevan, o
beneficios, cuando los tipos de interés descienden. Ante variaciones de
igual signo de los tipos de interés, una posición corta (plazo del
pasivo superior al del activo) origina resultados contrarios.
La segunda modalidad de riesgo de mercado es el riesgo de tipo de
cambio, que mide las pérdidas, o menores beneficios, que pueden originar
variaciones en el tipo de cambio de la moneda nacional frente a la
moneda en la que están denominados los distintos activos y pasivos. En
este caso, la posición frente a una moneda se considera larga cuando,
para una determinada fecha, el importe de los activos supera al de los
pasivos, en ambos casos denominados en ella, y corta, en caso contrario.
Es evidente que con una posición larga respecto a una moneda, una
elevación del tipo de cambio de la moneda nacional frente a ella
(depreciación de la moneda extranjera), producirá una disminución de
beneficios, y un aumento si la posición fuese corta. La tercera forma
del riesgo de mercado que va a ser considerada, se refiere a las
posibles pérdidas originadas por variaciones en el precio de los valores
de renta variable. Es evidente que si estas variaciones se deben
únicamente a modificaciones de los tipos de interés, se tratará del
primer caso de los antes mencionados. Sin embargo, las cotizaciones de
esta clase de valores dependen de un conjunto de factores mucho más
amplios, entre los que destaca la solvencia de su emisor, que incluye su
capacidad de generar beneficios, que normalmente no influyen en el
precio de mercado del pasivo con el que se financia la inversión. Se
trata, por tanto, de una forma de riesgo de mercado heterogénea respecto
a las anteriores.
Frente a todas estas formas de riesgo de mercado, el procedimiento de
cobertura es el mismo, ya que consiste en realizar operaciones que
contribuyan a disminuir la exposición al riesgo, es decir, compraventas
a plazo o adquisición o emisión de opciones, de forma que las posiciones
abiertas previas se cierren total o parcialmente, es decir, el
procedimiento de cobertura consiste en asegurar hoy el precio de las
operaciones financieras, activas o pasivas, que van a tener que
realizarse en el futuro. Por ello, la perfección de la cobertura será
tanto mayor cuanto más exactamente coincidan para la posición abierta y
para la operación de cobertura:
a) los importes,
b) las fechas o plazos, y
c) la variabilidad del precio del instrumento financiero en el que se
registra la posición abierta y del activo subyacente en la operación de
cobertura, si no son el mismo.
Es por ello, obviamente, siempre que se encuentre exactamente la
contrapartida buscada, las operaciones «a medida» presenten el mayor
grado de precisión en las coberturas.
Es evidente que, si el activo subyacente de la operación de cobertura no
es el mismo que el que origina el riesgo, al menos los factores que
influyen en la variabilidad del precio de ambos y en la magnitud de
ésta, han de ser lo más similares que sea posible. De ahí que de las
tres formas de riesgo de mercado citadas vayan a surgir, tras el proceso
que luego se comenta, los tres mercados organizados de futuros y
opciones financieros más importantes: sobre tipos de interés, sobre
divisas y sobre valores o índices bursátiles.
Queda claro por tanto, que las operaciones de cobertura vienen dadas por
el deseo de reducir o eliminar el riesgo que se deriva de la fluctuación
del precio del activo subyacente.
De igual manera señalar que como regla general, una posición compradora
o “larga” en el activo al contado se cubre con una posición vendedora o
“corta” en el mercado de futuros. La situación inversa, es decir, una
posición “corta” en el activo al contado, se cubre con una posición
compradora o “larga” en el mercado de futuros.
La cobertura es más efectiva cuanto más correlacionados estén los
cambios de precios de los activos objeto de cobertura y los cambios de
los precios de los futuros. Es por ello por lo que la pérdida en un
mercado viene compensada total o parcialmente por el beneficio en el
otro mercado, siempre y cuando se hayan tomado posiciones opuestas.
La breve descripción realizada de los mecanismos de cobertura pone de
manifiesto dos aspectos importantes. El primero es que la necesidad de
cubrirse no deriva del volumen de operativa en los mercados, sino muy
especialmente del volumen y estructura de las carteras y de la forma de
financiarlas. El segundo es que, siempre que la magnitud y causas de la
variabilidad de su precio sean similares, es decir, siempre que sus
respectivos mercados estén suficientemente integrados, pueden realizarse
operaciones de cobertura basadas en un activo subyacente para disminuir
los riesgos derivados de posiciones abiertas en otros instrumentos
diferentes. Esto explica la posibilidad de utilizar como subyacentes
activos nocionales, que no existen en la realidad, o cestas de activos,
en las operaciones de cobertura.
CAPITULO II.
2.1. Los Futuros.
Un contrato de futuros es un acuerdo, negociado en una bolsa o mercado
organizado, que obliga a las partes contratantes a comprar o vender un
número de bienes o valores (activo subyacente) en una fecha futura
(fecha de ejercicio), pero con un precio establecido de antemano (precio
de ejercicio).
Quien compra contratos de futuros, adoptan una posición “larga”, por lo
que tiene el derecho a recibir en la fecha de vencimiento del contrato
el activo subyacente objeto de la negociación. Asimismo, quien vende
contratos adquiere una posición “corta” ante el mercado, por lo que al
llegar la fecha de vencimiento del contrato deberá entregar el
correspondiente activo subyacente, recibiendo a cambio la cantidad
correspondiente, acordada en la fecha de negociación del contrato de
futuros.
Al margen de que un contrato de futuros se puede comprar con la
intención de mantener el compromiso hasta la fecha de su vencimiento,
procediendo a la recepción del activo correspondiente, también puede ser
utilizado como instrumento de referencia en operaciones de tipo
especulativo o de cobertura, una manera de hacerlo es mantener la
posición abierta hasta la fecha de vencimiento; si se estima oportuno
puede cerrarse la posición con una operación de signo contrario a la
inicialmente efectuada. Cuando se tiene una posición compradora, puede
cerrarse la misma sin esperar a la fecha de vencimiento simplemente
vendiendo el número de contratos compradores que se posean; de forma
inversa, alguien con una posición vendedora puede cerrarla
anticipadamente acudiendo al mercado y comprando el número de contratos
de futuros precisos para quedar compensado.
El contrato de futuros, cuyo precio se forma en estrecha relación con el
activo de referencia o subyacente, cotiza en el mercado a través del
proceso de negociación, pudiendo ser comprado o vendido en cualquier
momento de la sesión de negociación, lo que permite la activa
participación de operadores que suelen realizar operaciones
especulativas con la finalidad de generar beneficios, pero que aportan
la liquidez, necesaria para que quienes deseen realizar operaciones de
cobertura puedan encontrar contrapartida. Desde hace más de dos siglos
se negocian contratos de futuros sobre materias primas, metales
preciosos, productos agrícolas y mercaderías diversas, pero para
productos financieros se negocian desde hace dos décadas, existiendo
futuros sobre tipos de interés a corto, medio y largo plazo, futuros
sobre divisas y futuros sobre índices bursátiles. Hay distintos tipos de
productos determinados con los futuros, entre los que destacan
fundamentalmente los utilizados sobre Índices Bursátiles y sobre
Acciones
2.2. Las Opciones
Una opción es un contrato entre dos partes por el cual una de ellas
adquiere sobre la otra el derecho, pero no la obligación, de comprarle o
de venderle una cantidad determinada de un activo a un cierto precio y
en un momento futuro. Las opciones negociadas son habitualmente sobre
contratos de futuros o sobre acciones y tienen en general, la
característica de ser de tipo americano, es decir, se pueden ejercer en
cualquier momento hasta la fecha de vencimiento, utilizando el precio de
cierre del subyacente, futuro o acción, para realizar la liquidación de
las opciones.
Al igual que los contratos de futuros, las opciones se negocian sobre
tipos de interés, divisas e índices bursátiles, pero adicionalmente se
negocian opciones sobre acciones y opciones sobre contratos de futuros.
Existen dos tipos básicos de opciones:
• Contrato de opción de compra (Call).
• Contrato de opción de venta (Put).
Así como en futuros se observa la existencia de dos estrategias
elementales, que son la compra y la venta de contratos, en opciones
existen cuatro estrategias elementales, que son las siguientes:
• Compra de opción de compra (long call).
• Venta de opción de compra (short call).
• Compra de opción de venta (long put).
• Venta de opción de venta (short put).
La simetría de derechos y obligaciones que existe en los contratos de
futuros, donde las dos partes se obligan a efectuar la compraventa al
llegar la fecha de vencimiento, se rompe en las opciones puesto que una
de las partes (la compradora de la opción) tiene el derecho, pero no la
obligación de comprar (call) o vender (put), mientras que el vendedor de
la opción solamente va a tener la obligación de vender (call) o de
comprar (put). Dicha diferencia de derechos y obligaciones genera la
existencia de la prima, que es el importe que abonará el comprador de la
opción al vendedor de la misma. El ejercicio de una opción call genera
una posición compradora del subyacente para el tenedor de la opción
compradora y una posición vendedora para el vendedor de la opción. El
ejercicio de una opción put, en cambio, genera una posición vendedora
del subyacente para el tenedor de la put y una posición compradora para
el vendedor de la put. Por tanto, para cada opción ejercida se genera
una posición abierta en el subyacente.
Precisar también que una opción tiene cinco características
fundamentales que la definen, siendo éstas el tipo de opción (compra -call-
o venta—put-), el activo subyacente o de referencia, la cantidad de
subyacente que permite comprar o vender el contrato de opción, la fecha
de vencimiento y el precio de ejercicio de la opción. Las opciones
pueden ser ejercidas en cualquier momento hasta su vencimiento (opciones
americanas) o solamente en el vencimiento (opciones europeas). La
comparación entre el precio de ejercicio y la cotización del activo
subyacente sirve para determinar la situación de la opción (in, at u out
of the money) y su conveniencia de ejercerla o dejarla expirar sin
ejercer el derecho otorgado por la compra de la opción.
Dependiendo del Precio de Ejercicio y del Precio del Subyacente (ó la
cotización de las acciones) en cada momento, podemos clasificar las
Opciones en : “dentro del dinero” (en inglés, “in-the-money”), “en el
dinero” (“at-the-money”) o “fuera del dinero” (“out-of-the-money”). Por
tanto, se dice que una Opción está “dentro del dinero” si, ejerciéndola
inmediatamente, obtenemos beneficio. Se dice que una Opción está “fuera
del dinero” si, ejerciéndola inmediatamente, no obtenemos beneficio. Se
dice que una Opción está “en el dinero” cuando se encuentra en la
frontera del beneficio y la pérdida.
En el caso de una opción call esta “in the money” si el precio de
ejercicio es inferior a la cotización del subyacente, mientras que una
opción put está “in the money” cuando el precio de ejercicio es superior
a la cotización del subyacente; por supuesto, una opción está “out of
the money” cuando se da la situación contraria a la descrita
anteriormente para las opciones “in the money”, con la excepción de las
opciones que están “at the money” que sólo sucede cuando precio de
ejercicio y precio del subyacente coinciden.
Según esta clasificación tendremos que:
Una Opción Call estará:
• “dentro del dinero” si su Precio de Ejercicio es menor que el precio
de la acción.
• “fuera del dinero” si su Precio de Ejercicio es mayor que el precio de
la acción.
• “en el dinero” si su Precio de Ejercicio es igual o muy cercano al
precio de la acción.
Una Opción Put estará:
• “dentro del dinero” si su Precio de Ejercicio es mayor que el precio
de la acción.
• “fuera del dinero” si su Precio de Ejercicio es menor que el precio de
la acción.
• “en el dinero” si su Precio de Ejercicio es igual o muy cercano al
precio de la acción.
2.2.1. El Precio de Ejercicio.
El precio de Ejercicio es el precio al que el comprador de la opción
tiene el derecho de compra (opción Call) o de venta (Opción Put). A las
opciones con un mismo Precio de Ejercicio y el mismo vencimiento se les
denomina “serie”. El Precio de Ejercicio no es único, por lo que se
puede comprar/vender opciones de compra y venta a diferentes precios de
ejercicio. Si se ejerce una Opción antes de que llegue la fecha de
vencimiento, se dice que se ha producido un “Ejercicio Anticipado”. Si
no se ejerce anticipadamente una Opción, sino que se deja que llegue a
la fecha de vencimiento y se ejerce entonces, se dice que se produce
“Ejercicio a Vencimiento”.
Atendiendo a lo mencionado precisar que se conoce por Ejercicio
Anticipado el que se realiza en fecha distinta a la de vencimiento. En
este caso, al ejercer el derecho, compramos (en el caso de una Opción
Call) o vendemos (en el caso de una Opción Put) acciones al Precio de
Ejercicio.
De esta manera, al ejercer el comprador su derecho obligará al vendedor
de la Opción a vender (en el caso de una Opción Call) o a comprar (en el
caso de una Opción Put) acciones al Precio de Ejercicio.
Se conoce como Ejercicio a Vencimiento el que se produce en la fecha de
vencimiento. Este ejercicio será automático, salvo que el poseedor lo
manifieste expresamente, para aquellas Opciones que estén “dentro del
dinero”, ya que una Opción “dentro del dinero” es aquella que al
ejercerla produce beneficio.
El precio de referencia que nos dice si una Opción está “dentro del
dinero” se denomina Precio Medio Ponderado. Es la media del precio de
todas las operaciones de acciones cruzadas en el día, ponderado por el
volumen.
De esta manera, se ejercerán a Vencimiento todas aquellas Opciones Call
“dentro del dinero”, es decir, aquellas con Precio de Ejercicio menor
que el Precio del Subyacente y todas aquellas Opciones Put “dentro del
dinero”, es decir, aquellas con Precio de Ejercicio mayor que el Precio
del Subyacente.
2.2.2. La Prima.
La Prima es la cantidad de dinero que el comprador de una Opción paga
por adquirir el derecho de compra (Opción Call) o de venta (Opción Put).
A su vez, esta misma cantidad de dinero (Prima) es la que recibe el
vendedor de la Opción, obligándole a, en caso de ejercicio, vender (en
el caso de una Opción Call) o comprar (para una Opción Put) las acciones
al precio fijado (Precio de Ejercicio).
Lo que se negocia en el Mercado de Opciones es la Prima, en la que
compradores y vendedores establecen diferentes precios de demanda y
oferta de las Opciones, en base a sus expectativas sobre la evolución
del precio de las acciones. De esta manera, cuando el precio de demanda
y oferta coinciden se produce un “cruce”, es decir, se realiza una
operación. Por lo tanto, al igual que en cualquier otro mercado, se
trata de comprar barato y vender caro. Hay una gran variedad de Precios
de Ejercicio y Vencimientos a disposición de compradores y vendedores
potenciales para que ellos negocien las diferentes Primas. La Prima o
precio de la Opción consta de dos componentes: su valor intrínseco y su
valor extrínseco o temporal.
El valor intrínseco de una Opción se define como el valor que tendría
una Opción si fuese ejercitada inmediatamente, es decir, es la
diferencia entre el Precio del Subyacente y el Precio de Ejercicio de la
Opción, por ello podemos precisar que es el valor que tiene la Opción
por sí misma.
Como valor extrínseco o temporal se define la parte de la Prima que
supera su valor intrínseco.
PRIMA = VALOR INTRINSECO + VALOR EXTRINSECO O TEMPORAL
Un elemento significativo es conocer cómo se determina la Prima, para
ello hay que tener en cuenta los siguientes factores:
1. Precio de la acción hoy (Precio del Activo Subyacente)
2. Precio al que queremos asegurar el precio (Precio de Ejercicio)
3. Tiempo durante el que queremos asegurar ese precio (Tiempo a
Vencimiento)
4. Dividendos que paga la acción durante ese periodo (Dividendos)
5. Tipo de interés libre de riesgo que existe en ese momento (Tipo de
Interés)
6. Las expectativas que el inversor tiene acerca de cuánto y con qué
frecuencia va a variar el precio del subyacente en el periodo
establecido (Volatilidad).
2.3. Contratos Fras.
Los contratos Fras (Forward Rate Agreement) nacieron para garantizar el
tipo de interés en operaciones de inversión y financiación, sustituyendo
a los depósitos forward-forward.
Un Fra es un contrato a plazo sobre tipos de interés mediante el cual
dos partes acuerdan el tipo de interés de un depósito teórico o
nocional, a un plazo y por un importe determinado, que se realizará en
una fecha futura estipulada. Permiten eliminar el riesgo de
fluctuaciones en el tipo de interés durante dicho período.
La aplicación fundamental de este instrumento financiero, y que ha
producido su espectacular crecimiento, es la fijación del importe de los
intereses de un préstamo/ empréstito o de una inversión, para un período
futuro determinado, sin que en ningún momento las partes se intercambian
el principal (nominal del contrato), dado que éste es teórico y no
existe.
2.3.1. Antecedentes de los contratos FRA.
Los FRAs o acuerdos sobre tipos de interés futuros nacieron para ofrecer
protección contra las oscilaciones en los tipos de interés futuros,
especialmente las que se realizan dentro del mercado interbancario. Se
incluyen dentro de los derivados OTC sobre tipos de interés. Su origen
fue la contratación a plazo de los depósitos, denominados depósitos
forward-forward, dado que tanto la fecha de entrada en vigor como la de
reembolso son futuras. En este tipo de operación las partes (tomador y
prestamista) acuerdan los términos de un depósito que se constituirá en
una fecha futura previamente estipulada. Mediante este tipo de contrato
una institución se puede cubrir del riesgo de la renovación de un
préstamo futuro o garantizarse el tipo de interés para la colocación de
una inversión. No obstante este tipo de instrumento presenta dos claros
inconvenientes que limitan su potencialidad operativa y que han sido la
causa de su desaparición a favor de los FRAs. En concreto estos
inconvenientes son:
- - Exige un movimiento efectivo de fondos, lo cual supone que la
alternativa de financiación (o inversión) y la alternativa de cobertura
deben ser las mismas.
- - Para que las entidades financieras puedan garantizar dichas
operaciones futuras, sin asumir ningún riesgo, deben realizar
operaciones de contado “sintéticas”. Por ejemplo, para asegurar un
préstamo a seis meses que concederá a un cliente dentro de tres, deberá
tomar un depósito al contado por un plazo de nueve meses y de forma
simultánea prestar por un plazo de tres, hasta que comience la operación
a plazo. Estas operaciones le suponen a la entidad financiera un
movimiento de fondos así como su aparición en balance, lo que originan
costes directos e indirectos. También limitan las operaciones de
especulación o arbitraje.
2.3.2. Mecánica operativa de las operaciones fras.
En las operaciones con fras lo único que se liquidan son diferenciales
de intereses entre el tipo vigente en el mercado interbancario (EURIBOR,
LIBOR) y el tipo estipulado. Por ello, el contrato FRA no es un
instrumento de financiación, sino de cobertura de riesgos, ofreciendo a
los intervinientes la eliminación del riesgo derivado de posibles
fluctuaciones de los tipos de interés.
A las partes contratantes se las denomina comprador y vendedor. El
comprador del FRA es la parte contratante que desea protegerse de una
subida de tipo de interés, actuando como futuro prestatario hipotético,
mientras que el vendedor de un FRA será la parte contratante que desea
protegerse contra una disminución del tipo de interés, actuando como
futuro prestamista hipotético. De esta forma, si en la fecha de la
liquidación, el tipo de referencia es superior al tipo garantizado, el
vendedor debe abonar la diferencia al comprador y a la inversa. En la
práctica sólo una de las partes es la que desea asegurase un tipo siendo
la otra contraparte una entidad financiera que actúa como contrapartida.
En este tipo de contratos se establecen tres fechas:
a) t0: fecha de contratación, en la que se firma el contrato y se
acuerda el tipo de interés garantizado, el importe teórico o nominal de
la operación, así como la fecha de inicio y el período del contrato.
b) t1: fecha de inicio del contrato, correspondiente con el inicio de la
operación teórica que se pretende garantizar. En esta fecha se produce
la liquidación mediante el pago de la diferencia de intereses entre el
tipo de referencia vigente en el mercado interbancario y el pactado en
la firma del contrato.
c) t2: fecha de vencimiento el contrato, correspondiente con el
vencimiento de la operación teórica.
El período de tiempo que dista desde que se firma el contrato hasta su
comienzo se denomina período de espera o de diferimiento, mientras que
el que dista entre esta última y su finalización sería la duración del
contrato o período garantizado. En la práctica los FRA se denominan en
función del momento en el que ese inicia el contrato y en el que vence ,
de forma que en un FRA en el que la fecha de inicio del contrato sea a
los 6 meses y su finalización a los 9 meses sería un FRA “seis contra
nueve” o FRA. En esta operación la duración del contrato o el periodo a
garantizar, tendría una duración de 3 meses.
Los contratos más frecuentes son: 1 mes contra 3 o contra 6 meses, 3
contra 6 o 12, 6 contra 9 o 12 y 9 contra 12. A plazos más largos no
tienen liquidez, por lo que su utilidad es para la gestión de tipos de
interés a corto plazo. Como ejemplo de esta operación podemos poner el
caso de una empresa que desea protegerse, dentro de tres meses, de una
subida de tipos por un periodo de seis meses para una cantidad de
100.000 Euros. Para ello compraría un FRA3/9 por un nominal de 100.000
Euros.
Si el tipo acordado es el momento de la firma es un 5% en base anual, se
podrían dar las siguientes situaciones en el momento de inicio del
contrato cuando se realice la liquidación por diferencias:
- - Que el tipo de interés de mercado sea superior al 5%. En este caso
sería la entidad vendedora del FRA quien debería asumir la diferencia,
ya que el coste del depósito será mayor que el garantizado.
- - Que tipo de mercado fuera inferior al 5 %. En este caso sería la
parte compradora quien debería asumir la diferencia hasta el tipo
contractual (5 %), ya que el coste del depósito será inferior que el
garantizado.
En ambos casos el comprador del contrato FRA se asegura que el tipo de
interés a pagar por un depósito de 100.000 euros a tres meses a obtener
dentro de tres meses será del 5%, una vez que se vea el
2.4. Swaps de Tipos de Interés (IRS).
Las operaciones de permuta financiera o swaps se han convertido, sin
duda alguna, en el instrumento financiero derivado de mayor crecimiento
de los últimos quince años a nivel mundial. Los swaps son contratos en
los que dos agentes económicos acuerdan intercambiar flujos monetarios,
expresados en una o varias divisas, calculados sobre diferentes tipos o
índices de referencia que pueden ser fijos o variables, durante un
cierto período de tiempo.
La aplicación fundamental de este instrumento financiero, y que ha
producido su espectacular crecimiento, son la gestión de los riesgos
financieros, la reducción de los costes de financiación, el arbitraje
entre mercados o la creación de instrumentos financieros sintéticos.
2.4.1. Definición y clasificación de los swaps de los tipos de
interés(IRS).
Las operaciones de permuta financiera o swaps son contratos en los que
dos agentes económicos acuerdan intercambiar flujos monetarios,
expresados en una o varias divisas, calculados sobre diferentes tipos o
índices de referencia que pueden ser fijos o variables, durante un
cierto período de tiempo. Dentro de estas estructuras podemos distinguir
entre swaps de tipos de interés, de divisas, de commodities o materias
primas y de acciones. No obstante, dado que las más utilizados son los
de tipos de interés, en este trabajo sólo nos centraremos en analizar
las características y aplicaciones de estos últimos. Un swap de tipos de
interés, o swap de intereses, es un contrato en el que dos partes
acuerdan, durante un período de tiempo establecido, un intercambio mutuo
de pagos periódicos de intereses nominados en la misma moneda y
calculados sobre un mismo principal pero con tipos de referencia
distintos. En el caso más habitual una de las partes paga los intereses
a tipo variable en función del EURIBOR o LIBOR, mientras que la otra lo
hace a un tipo fijo o bien variable, pero referenciado, en este
supuesto, a otra base distinta.
En las operaciones básicas o “plain vanilla” el tipo variable cotiza sin
margen, por lo que éste puede ser compensado con los flujos a tipo fijo,
de forma que en el swap del ejemplo anterior se pagaría un tipo fijo del
6% a cambio de recibir el EURIBOR. En estas operaciones la obligación de
pago afecta exclusivamente a intercambio de intereses. El principal, si
bien nos sirve para evaluar el tamaño del swap, no se intercambia,
sirviendo únicamente para calcular los intereses a pagar. Por esta razón
estas operaciones no tienen impacto en los balances contables de las
compañías partícipes (sólo influyen en la cuenta de pérdidas y
ganancias), por lo que son clasificados como instrumentos fuera de
balance. Los pagos que ambas partes deben intercambiar periódicamente se
suelen compensar, realizando sólo un pago por la diferencia. Esta
compensación es conocida como “netting” y vendrá dado por: Existen dos
modalidades básicas o genéricas de swaps de tipos de interés, los
llamados:
- Swaps fijo contra variable o “coupon swap”, en el que se intercambia
un flujo a tipo fijo a cambio de otro a tipo variable.
- Swaps variable contra variable o “basis swaps”, en el que se
intercambian dos flujos de intereses calculados a tipo variable, como
pudiera ser el EURIBOR 3 meses contra el EURIBOR 6 meses, EURIBOR 3
meses contra el LIBOR a 3 meses, etc.
Las modalidades no básicas se originan a partir de variaciones sobre las
características de los swaps genéricos, entre los que cabe destacar los
swaps con principal no constante, los swaps con comienzo diferido, swap
con un tipo fijo que varía a lo largo de la operación, etc. Las
principales aplicaciones de estos instrumentos, al igual que cualquier
otra operación derivada son la cobertura de riesgos, la especulación o
el arbitraje.
2.4.3. Cobertura de riesgos con swaps de tipos de interés.
La cobertura de riesgos consiste en tomar una posición de riesgo para
compensar otra de igual cuantía, pero opuesta. Ya que el swap crea una
exposición al riesgo de interés, también se puede usar para cubrir
exposiciones producidas por otros instrumentos financieros. No hay que
olvidar que la filosofía de la cobertura consiste en mantener posiciones
opuestas de forma que las posibles pérdidas en una de ellas se compensen
con las ganancias en la otra.
2.4.5. Especular o asumir posiciones de riesgo.
Dado que cualquier swap nos expone a un riesgo por las posibles
variaciones en los tipos de interés, también puede ser utilizado para
tomar posiciones de riesgo basadas en nuestras suposiciones sobre la
evolución futura de dichos tipos. No hay que olvidar que, en este caso,
se pueden producir pérdidas si no se cumplen nuestras expectativas ya
que no existe otra posición con la que compensarlas, como ocurría en el
caso de la cobertura. La posiciones de riesgo pueden asumirse de forma
independiente o bien junto a otros activos derivados.
2.4.6. Utilización de swaps para tomar posiciones de riesgo
independientes.
En este supuesto se toman posiciones de riesgo independientes de
cualquier otra posición en otros instrumentos. Consiste simplemente en
la realización, de forma independiente, de alguna de las estructuras
vistas en los apartados anteriores, en función de nuestras expectativas
futuras:
- Si creemos que los tipos de interés van a bajar, podríamos realizar un
swap de cupón, mediante el que recibamos el tipo fijo, a cambio de pagar
el tipo variable, obteniendo un beneficio en el caso de que se cumplan
nuestras expectativas.
- Si creemos que los tipos de interés van a subir, podríamos realizar un
swap de cupón, por el cual paguemos el tipo fijo, a cambio de recibir el
tipo variable, obteniendo un beneficio si se cumplen nuestras
expectativas.
- Si creemos que los dos índices de referencia van a evolucionar de
diferente manera, realizaremos un swap de bases que se beneficie de
dicha variación.
2.4.7. Operaciones de arbitraje.
Un arbitraje es una compra y venta simultánea de la misma mercancía o
activo financiero a diferentes precios para obtener una ganancia. En el
caso del arbitraje entre un swap y un activo financiero, aunque sean
diferentes instrumentos los que se compran y se venden, son asimilables
en el sentido de que ambos generan intereses calculados sobre un mismo
índice de referencia. Si un instrumento genera un tipo más alto que
otro, estando ambos calculados sobre el mismo índice, entonces se
realizará el arbitraje. Un swap se puede utilizar para recibir (o pagar)
intereses calculados sobre un mismo tipo de referencia, contra un pago
(o recibo) sobre un instrumento al contado que produce intereses sobre
la misma referencia. En un mercado eficiente, en el que intervienen
activos al contado y derivados, utilizados por inversores con idéntico
acceso a la información, se deberían mantenerse los mismos precios pero,
en la practica, surgen diferencias de valoración que producen
oportunidades de arbitraje.
Arbitraje de endeudamientos. Si la contrapartida de un swap tiene acceso
a préstamos relativamente más baratos que los de mercado, puede obtener
un beneficio realizando una permuta por la que reciba los intereses de
mercado. El arbitraje se efectuaría entre un préstamo, más barato de lo
normal, y un swap a tipos de mercado por el que se recibiría un tipo
superior al que se paga por el préstamo, dándose una diferencia positiva
para compensar el tipo variable que se tendría que pagar por el swap y,
por tanto, obteniéndose una financiación a tipo variable más barata que
la de mercado.
Arbitraje con activos. Los swaps de tipos de interés, además de poder
usarse para realizar arbitrajes con instrumentos al contado, reduciendo
el coste del endeudamiento, también pueden utilizarse para efectuar
arbitrajes entre activos e incluso activos derivados, consiguiendo
mayores rentabilidades. Como se dijo anteriormente, un swap que se usa
en conjunción con un activo recibe el nombre de swap de activos.
Se puede arbitrar con activos a interés variable como FRN´s,
certificados de depósito y pagarés de empresa, FRA, futuros, etc. Estos
activos normalmente proporcionan intereses por encima del EURIBOR,
mientras el tipo variable recibido por el swap suele ser sin margen. El
beneficio que se puede realizar entre el tipo variable recibido por el
activo y el pagado a través del swap se usa para complementar el tipo
fijo recibido por la permuta financiera, creando un activo sintético a
tipo un tipo fijo superior.
Se ha visto que la mayoría de las oportunidades de arbitraje con swaps
aparecen por las diferentes primas por riesgo de crédito demandadas para
un mismo emisor por distintos mercados. En realidad, algunos swaps se
crearon para producir oportunidades de arbitraje y reducir el coste de
nuevas emisiones de deuda, de ahí que, a este tipo de permuta, se le
conoce como swap para “arbitraje de nuevas emisiones”. De esta forma, si
el diferencial en el coste de endeudamiento de dos entidades, en función
de su calificación crediticia, es diferente según el mercado en el que
se realice se podría obtener una reducción en el mismo endeudándose en
el mercado más favorable y después utilizar un swap para alcanzar el
tipo de endeudamiento que se desee.
Por último, como las ventajas de estas operaciones podemos destacar que:
- Permiten cubrir posiciones que presentan riesgo de tipo de interés, de
forma más económica y por un mayor plazo que otros contratos de
cobertura (por ejemplo, los futuros).
- Presentan una gran flexibilidad a la hora de determinar las
condiciones del contrato, ya que son instrumentos a «medida».
- Las partes actuantes pueden determinar el perfil de intereses que
mejor se adapte a sus necesidades y características.
Respecto a los inconvenientes de estas operaciones podemos destacar que:
- Si no existe intermediario financiero, las partes han de asumir un
riesgo de crédito.
- Aunque es posible cancelar la operación, puede resultar caro en el
caso de que cambien las condiciones de mercado.
2.5. Los instrumentos derivados en Cuba. Ventajas de su utilización.
Antes de adentrarnos en las ventajas que tendría el uso de los
instrumentos derivados en Cuba es necesario hacer una valoración de las
condiciones que propician el uso de los mismos. Hasta los inicios de la
década de los noventa apenas se mencionaba el riesgo financiero en el
contexto de las relaciones económico financieras cubanas. Después que
Marx se refiriera indirectamente a el, al abordar el surgimiento del
capital de préstamo como parte disociada del capital social y que Lenin
contactara el nacimiento del capital y la oligarquía financiera, como
consecuencia de la fusión de capital monopolista bancario con el
industrial, la economía política socialista virtualmente desterró el
término, suponiéndolo ajena a la naturaleza planificada de producción
teóricamente reñida con la espontaneidad.
En el caso cubano la inserción de la isla en el campo socialista y la
consolidación del intercambio con esas naciones reafirmo ese criterio,
refrendando por las estructuras económicas del país.
Las modificaciones introducidas en la economía nacional y la
reorientación de sus nexos con el exterior motivadas por los sucesos
conocidos, acabaron con el mito de certeza que ha llevado a considerar
el riesgo como un elemento básico dentro de la economía cubana, que por
consiguiente es necesario administrar. Si se pidieran que se
sintetizaran los elementos que fundamentan el carácter objetivo del
riesgo en las condiciones actuales de desarrollo de la economía cubana,
se mencionarían tres aspectos fundamentales:
- Desaparecieron las condiciones que permitían la planificación con una
dosis mínima de incertidumbre, de la mayor parte de las relaciones
económicas con el exterior.
- Se incrementan los nexos económicos y financieros con el mundo
capitalista, mediante la participación de capital que posibilita el
acceso a nuevas tecnologías y del incremento del comercio con un grupo
creciente de países que plantean estas reglas de juego.
- Aumenta la autonomía del sistema empresarial y las instituciones
financieras en el contexto de la economía interna lo que presupone la
necesidad de cubrirse contra el riesgo de incumplimiento de las
obligaciones contractuales.
Si se dijera en pocas palabras, en las nuevas condiciones de la economía
cubana le es imprescindible alcanzar una eficiencia que poco a poco
torne competitiva sus producciones a escala internacional. No cabe duda
que las técnicas de ingeniería financiera a través de los instrumentos
derivados para cobertura del riesgo, han probado su eficacia cuando se
trata de lograr la explotación óptima de los recursos escasos
disponibles.
Si se tienen en cuenta los elementos que se plantean en este trabajo, se
comprenderá que lejos de perjudicar, el estudio del funcionamiento de
los instrumentos derivados y la utilización de las técnicas que de ellos
se derivan contribuiría al logro de una mayor eficiencia para las
empresas cubanas que realicen operaciones con el extranjero, pues le
permitiría cubrirse del riesgo ambiental que indudablemente impera en el
mundo globalizado de hoy.
No hay dudas de que el mercado de derivados ponen al descubierto la
esencia explotadora de la sociedad capitalista, pero sus técnicas pueden
ayudan a ser eficientes a las empresas socialistas. Analizaremos sus
características, potencialidades y ventajas, con el propósito de
comprender su esencia técnica para que nos ayude a alcanzar el óptimo
resultado desde el punto de vista económico. Para comprender la esencia
de los fenómenos sigamos recurriendo a la doctrina marxista. En resumen,
no le pidamos peras al olmo, pero aprovechemos su sombra.
2.5.1 Ventajas de los instrumentos derivados.
Las principales ventajas de operar con instrumentos derivados son:
• Permiten a los inversionistas que así lo deseen, cubrirse de variables
de mercado tales como tipo de cambio, tasa de interés, y precio de
activos.
• Permiten a las organizaciones efectuar una mejor estimación de
resultados, por cuanto al operar con instrumentos derivados se conocen
variables de mercado que antes eran desconocidas, con lo cual se pueden
obtener estimaciones de flujos con mayor exactitud.
• Los costos operativos de cobertura son inferiores a los de una
cobertura tradicional.
• Presentan una posibilidad de obtener resultados, es decir, con una
pequeña inversión se pueden obtener grandes ganancias, en la medida que
se cumplan las expectativas de mercado, de lo contrario, también se
puede producir grandes pérdidas.
CONCLUSIONES
1. Los instrumentos del mercado de derivados son muy valiosos para la
gestión del riesgo financiero que afecta a las empresas en el mundo
actual.
2. Las condiciones actuales del desarrollo de la economía cubana hacen
necesario el uso de los instrumentos de la ingeniería financiera, para
la cobertura del riesgo financiero.
RECOMENDACIONES
1. Las empresas cubanas que realizan transacciones con empresas a nivel
mundial deben tener en cuenta los instrumentos de derivados para
protegerse del riesgo, fundamentalmente, respecto a las estrepitosas
variaciones del valor de los productos en los mercados mundiales.
2. Estudiar por parte de los empresarios cubanos los instrumentos
derivados y analizar sus ventajas, como instrumentos para protegerse de
los cambios imprevistos en el ambiente económico mundial en el que se
desenvuelve la economía cubana.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
(1) Diez, Luis y Mascarenas, Juan: Ingeniería Financiera. La Gestión en
los Mercados Financieros Internacionales. McGraw Hill. Madrid. 1994.
Pág. 422.
BIBLIOGRAFIA
1. Adell, Ramón y Romeo, Remedios: Opciones y futuros financieros.
Pirámide, 1998.
2. Brealy, R. A. y S. C. Myers: Fundamentos de Financiación Empresarial,
4ta edición, McGraw Hill, 1993.
3. Carranza, J.; L. Gutiérrez y P. Monreal: "La desmonetización de la
economía cubana: una revisión de las alternativas", Revista Economía y
Desarrollo, no. 2, La Habana, 1995.
4. Cuervo, García, A. ; L. Rodríguez Saíz y J. A. Parejo Gámir : Manual
del Sistema Financiero Español , 5ta, edición revisada y actualizada,
Ariel Economía, 1992.
5. Fernández, Pablo: Opciones, Futuros e instrumentos derivados. Deusto,
Bilbao, 1996.
6. Fernández, Pablo: Opciones y valoración de instrumentos financieros,
1997.
7. Freixas, Xavier: Futuros financieros. Alianza Economía y Finanzas,
1998
8. Diez, Luis y Mascarenas, Juan: Ingeniería Financiera. La Gestión en
los Mercados Financieros Internacionales. McGraw Hill. Madrid. 1994
9. Ketterer, Joan Antony y Larraga, Pablo (1997): El mercado de futuros
financieros. Papeles de Economía Española, num. 29. Suplemento del
Sistema Financiero.
10. Lamothe, Prosper: Opciones financieros. Un enfoque fundamental. Mc
Graw Hill, 1997.
11. Larraga, Pablo y otros autores: Futuros sobre Indice. Ediciones
Cinco Días, 1998.
12. Martín, José Luis y Ruiz, Ramón Jesús: El inversor y los mercados
financieros. Ariel Economía, 1997.
13. Mauleon, Ignacio: Inversiones y riesgos financieros. Espasa Calpe.
14. Ontiveros, Emilio y Berges, Angel: Mercados de futuros en
instrumentos financieros. Pirámide, 1999.
15. Valero, Francisco Javier: Opciones e instrumentos financieros. Ariel
Economía, 1999.
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
Graduada en julio del año 2002 en Licenciatura en Contabilidad y Finanzas en el Centro Universitario de Las Tunas, Cuba. Profesora instructora del Departamento docente de Contabilidad y Finanzas en el Centro Universitario de Las Tunas, aspirante a Master en Finanzas por la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.
MSc. Yaicel Rancel Díaz
Graduado en julio del año 2002 en Licenciatura en Contabilidad y Finanzas en el Centro Universitario de Las Tunas, Cuba. Profesor instructor del Departamento docente de Contabilidad y Finanzas en el Centro Universitario de Las Tunas, Master en Finanzas por la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com © 2008 Carlos López / Webprofit Ltda.
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |