Se describe el paso de un esquema profesional y retributivo tradicional
basado en la descripción de puestos a la implantación de un modelo más
flexible y dinámico centrado en la persona y el desarrollo de sus
competencias, dentro de una empresa industrial, donde las tareas físicas
y repetitivas son las dominantes.
En este artículo quiero rescatar la idea de cómo algunos conceptos
utilizados en las empresas de la nueva economía pueden ser aplicados,
con sus matices, por empresas tradicionales, en sectores industriales.
Sin dejar de agradecer al Doctor Sandalio Gómez López-Egea, por sus
contribuciones.
Para situarnos partimos de un grupo industrial, especializado en la
manufactura del vidrio plano, dedicada principalmente a la fabricación
de ventanas de doble acristalamiento y vidrios de seguridad. Este sector
si bien ya maduro había evolucionado de manera favorable gracias a su
creciente utilización en la construcción, donde el vidrio tradicional
monolítico ha sido suplantado por materiales de mejores prestaciones en
materia de seguridad y aislamiento.
La empresa contaba con 8 centros de trabajo, con una plantilla media de
40 trabajadores, ubicados principalmente en Cataluña, España. Cada
centro de trabajo abastecía su zona de referencia, teniendo una
importante cuota de mercado y liderando en algunas de ellas.
La empresa contaba con maquinaria moderna e infraestructuras acorde a su
capacidad productiva. Los procedimientos de trabajo estaban
estandarizados y respondía a una estructura jerárquica basada en la
especialización del operario en el puesto de trabajo. Los procesos de
trabajo estaban contrastados y resultaban eficaces.
El proceso de producción se dividía principalmente es tres fases, que
coinciden con las áreas de producción:
Corte de vidrio
Ensamblado y manufactura
Expedición del material acabado.
Las personas que se incorporaban en general lo hacían sin experiencia en
el sector y mediante una formación teórico-práctica en el puesto de
trabajo, dada por un compañero de mayor experiencia, bajo la supervisión
del jefe de sección, lograban adquirir los conocimientos necesarios para
desarrollar su trabajo. La idea que sostenía este esquema es que a mayor
especialización en las tareas realizadas, se ganaba en experiencia y
asociada a esta la eficiencia y productividad necesarias. Se trata de un
trabajo físico, mecánico, que implica movimientos repetitivos, donde hay
una interrelación directa entre las secciones, repercutiendo en la
siguiente cualquier desperfecto o retraso en el proceso de producción.
Si bien cada sección requiere un tipo de habilidades específicas muchas
de ellas son compartidas, ya que el material tratado es el
mismo. Existía un importante problema de rotación de personal, lo que
hacía que el modelo no llegaba a consolidarse de manera definitiva, ya
que de manera frecuente existía personal en formación, sin garantías de
continuidad prolongada.
El sistema de retribución era el pactado en el convenio del sector,
basado en los grupos profesionales previamente definidos, y en las
tareas asignadas a cada puesto de trabajo. La movilidad funcional era un
tema excepcional, ya que solo se aplicaba en las ocasiones que por
absentismo era necesario cubrir un puesto en otra sección o al
producirse una vacante se proponía que fuese cubierta por una persona en
concreto.
En el año 2005, se presentan unos cambios en la dirección del grupo,
separándose una de las empresas de la matriz, para iniciar su andadura
en solitario y un proyecto de desarrollo de negocio distinto al vigente,
basado en la creación de unidades de negocio más ágiles, con menor
estructura, dotadas de la última tecnología para especializarse
principalmente en productos modernos, de mayor valor añadido, con una
fuerte demanda insatisfecha, en lo que respecta a plazos de entrega y
servicio.
En este momento se produce mi incorporación como responsable del área de
recursos humanos, teniendo por delante la apertura de un centro de
trabajo y con ello la oportunidad de generar desde el inicio un esquema
profesional distinto, acorde a la nueva cultura y filosofía.
Además teniendo en cuenta que nos encontramos en un mercado muy
competitivo y segmentado, donde las empresas consolidadas defienden su
posición e intentan copiar cualquier ventaja competitiva detectada en
otro fabricante. Era necesario rápidamente ganar cuota de mercado y
alcanzar los niveles de facturación previstos para garantizar el éxito
del proyecto.
En primer lugar nos encontramos con maquinaría de última generación para
manufacturar el vidrio, mesas de corte, pulidoras, maquinaria de control
numérico, etc, lo que de entrada daba la necesidad a un perfil distinto
al vigente, ya que se necesitaba personal de mayor cualificación o con
potencial de adquirirla, además de la necesidad de fidelizarlos debido
al importante coste de selección y formación de los operarios, que se
desarrollaba previamente en una de las fábricas del grupo.
Era necesario detectar las principales causas de rotación de personal,
basado en la experiencia previa, se llegó a la conclusión que si bien se
ofrecía un trabajo estable el mismo se tornaba rutinario y monótono,
debido a la especialización de tareas que utilizaba el esquema anterior,
además que no se contemplaba ningún tipo de retribución variable que
pueda distinguir y premiar las aportaciones individuales, por lo que en
un mercado de trabajo en expansión no se disponían de muchas
herramientas de retención.
El nuevo esquema de trabajo necesitaba de personal flexible, ya que como
valor añadido al producto se decidió salir al mercado con un
ofrecimiento de plazos de entrega un 50% inferior a la media actual
ofrecida por los competidores, lo que nos situaría como la empresa de
más rápido servicio, condición muy valorada en los potenciales
compradores. Esto nos situaba en un esquema donde la movilidad funcional
era una premisa indispensable si se quería sortear los posibles cuellos
de botella que pueden darse en una sección, sin tener que
sobredimensionar la plantilla.
Otro tema relevante a solucionar era atraer a profesionales del sector
que puedan aportar su experiencia y trayectoria, ya que sin estos
referentes, se hace muy difícil el éxito de la empresa, debido a que la
curva de aprendizaje si toda la plantilla es nueva se hace muy
larga, con la exposición que esto tiene ante el mercado, debido a los
posibles fallos en la calidad del producto acabado. Este objetivo debía
lograrse sin romper el futuro esquema retributivo, ni crear
desigualdades insuperables una vez puesto en marcha.
Este último punto es importante si se quiere fomentar el trabajo en
equipo, ya que todos medimos el esfuerzo comparándolo con la retribución
que percibimos, si creemos que existen desigualdades importantes, no
sentiremos que la idea de sacar adelante la nueva empresa, nos
compromete a todos de igual manera, por lo que podrían fomentarse
conductas individualistas que en nuestro caso hubiesen desarticulado la
estrategia y cultura del nuevo emprendimiento.
En este punto, no podíamos ver más que las ventajas de la nueva
estructura, por lo que superadas las posturas más conservadoras y la
incertidumbre ante lo desconocido, se decidió apostar por un modelo más
flexible, centrado en las personas y el desarrollo de sus competencias y
no en el puesto y el perfeccionamiento de una técnica repetida hasta el
cansancio.
Se respetaron las áreas de producción, pero dentro de ellas no se aplico
el modelo tradicional, donde cada persona tiene asignada una tarea, sino
que se agruparon las tareas en un esquema más amplio para que sean
desarrolladas por todas las personas de la sección. Logrando mayor
polivalencia y flexibilidad, además de un desarrollo de las capacidades
individuales y colectivas. Esto produce que el conocimiento del producto
final sea mayor, lo que permite realizar aportes para la mejora del
proceso y el fomento del trabajo en equipo, por comprender mejor el
trabajo del otro, porque ayer fue el mío.
Si bien lograr esto es un proceso gradual que debe realizarse sin poner
en riesgo la productividad, ni el desconocimiento de las mayores
aportaciones individuales en determinados puestos, permite que el
esquema retributivo, premie de manera variable a aquellas personas que
van dominando las distintas tareas de su sección y posteriormente las de
otras, para generar un esquema de varios escalones, acordes al nivel
profesional que reconozca sobre todo a la persona y sus competencias,
alineándola con la estrategia empresarial.
Pablo Martín Smircic - Licenciado en Psicología. Argentina. Master en Recursos Humanos. EADA. Barcelona. Postgrado en Gestión y Dirección de RR.HH. España. Experiencia como Consultor y Responsable de RR.HH. Algunas empresas que he colaborado: Grupo SSV, Grupo Eulen, Randstad, Hotel Arts Ritz Carlton, Cervecería Quilmes, Decathlon, Carrefour, Tibbet & Britten, Grupo Antolín, Arvin Meritor, Volvo Maquinaria, Flex, Copesco, Grupo Izaza. www.smircicrrhh.blogspot.com pablosmircic@hotmail.com
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