Sistema de medición y avance de la productividad en empresas en Cuba
02-2006
La recomendación 195 de la OIT sobre el desarrollo de los recursos
humanos, destaca la necesidad de crear mecanismos de aprendizaje
continuo en las organizaciones capaz de dar una respuesta efectiva a los
retos globales actuales en las organizaciones.
La propuesta Simapro -que permite aterrizar esta recomendación - se
orienta hacia el trabajo decente en las organizaciones, enfocándose en
la participación, la comunicación y la integración de todos los
trabajadores, con la finalidad de alcanzar la mejora de la productividad
y de las condiciones de trabajo.
Con tales fines se ha implementado en varios países y en diferentes
sectores fundamentalmente en la Industria Azucarera.
En Cuba se ha implementado experimentalmente en la industria Azucarera,
la Industria Ligera y en la Construcción, teniendo en cuenta las
peculiaridades de cada una de las actividades.
El presente trabajo recoge aspectos de la implementación de esta
herramienta en dos empresas de Proyectos de la Construcción.
Introducción
El Sistema de Medición y Avance de la Productividad (SIMAPRO) es un
modelo desarrollado por Pritchard y asociados en la Universidad de Texas
en la década del 80 del pasado siglo, Productivity Measurement and
Enhancement System (PROMES, por sus siglas en inglés).
Parte del supuesto de que el comportamiento de los trabajadores
repercute en la productividad de la organización, por lo que la
modificación adecuada del comportamiento debe conllevar a un incremento
de la productividad.
En la década del 90 el enfoque se extiende a países industrializados, de
modo que para el año 2004, once de ellos ya lo han aplicado.
La Oficina de la OIT en México con el objetivo de instrumentar la
recomendación 195 sobre el desarrollo de los recursos humanos, la cual
destaca la necesidad de crear mecanismos de aprendizaje continuo en las
organizaciones, toma la propuesta Simapro y en convenio con la
Universidad de Tilburg, Holanda, lo introduce para su aplicación -a modo
de prueba- a cargo de Mertens.L. en una empresa del sector azucarero en
México (1995).
Los resultados positivos de la aplicación favorecieron su extensión a 17
empresas del mismo sector e igualmente, a servicios de asesoría a
pequeñas empresas rurales, maquiladoras de exportación y otras ramas del
servicio. Al mismo tiempo, se fue aplicando en otros países de América
Latina, como República Dominicana, donde el INFOTEP lo retomó dentro de
su programa de servicio de asesoría a las empresas.
Esta experiencia se extiende a Cuba producto de la necesidad de poder
contar con un instrumento que logre optimizar, de forma productiva y
humana, la gran inversión en la formación de las personas.
Sus antecedentes se remontan a la “Empresa Azucarera 30 de Noviembre”
(2002), perteneciente al Ministerio del Azúcar (MINAZ), en la que la
aplicación del Simapro produjo resultados satisfactorios, por lo que se
decidió su extensión a un central azucarero por provincia y a otros
organismos. Para tales fines, se realizó en el año 2004 el Seminario
Taller Internacional Simapro (Sistema de Medición y Avance de la
Productividad), en Ciudad de la Habana, auspiciado por la Oficina de la
OIT en México.
A partir de ese momento, otros organismos se comprometieron con la
implementación de esta experiencia en dos Empresas de Proyecto y en una
de las Fábricas del mueble perteneciente a estos organismos, con el fin
de poder contar con una metodología que hiciera posible su extensión en
aras de incrementar la productividad del trabajo y el mejoramiento de
las condiciones de trabajo, teniendo en cuenta las peculiaridades de
cada una de las empresas objetos de experimentación.
En el caso particular de las empresas de proyectos y que de hecho se
convierte en el objeto de este trabajo fue necesario tener en cuenta la
forma de elaboración del servicio (por proyectos), ya que la misma
responde a requisitos y exigencias específicas, como por ejemplo: la
profesionalidad, creatividad y conceptos únicos.
Estos requerimientos fueron los que hicieron posible desarrollar un
Simapro completamente diferente en relación con la experiencia que hasta
el momento se ha venido desarrollando en Cuba y en otras experiencias a
nivel internacional.
Por tanto, se propuso incluir en la experiencia de la Empresa de
Proyecto un proceso de capacitación que facilite el desarrollo endógeno
a nivel individual, colectivo y de la organización, utilizando para ello
el método de la Cultura de la Confianza, en concordancia con los
objetivos de la experiencia y el fortalecimiento de la misma basado en
los principios del trabajo en equipo como nueva forma de organización
del trabajo.
Se consideraron como procesos del sistema los siguientes:
Apoyo y confianza en la Presentación del Modelo
Familiarización con la Experiencia
Generando alineamiento con los valores, la visión, misión y metas de la
organización
Medición, procesamiento y evaluación
Avance
Simapro teniendo en cuenta los requisitos expuestos con anterioridad
prescinde de una nueva conceptualización, entonces: ¿Qué es Simapro para
estas nuevas condiciones?
Es un Sistema de Medición y Avance de la Productividad (SIMAPRO) que
nace de una gestión socialmente responsable, en el ámbito de los propios
gestores de la producción, a saber, todos los trabajadores; dirigentes y
dirigidos, y desde los colectivos de base; en consecuencia es una
propuesta de amplia base social.
Es un proceso que empieza por visualizar desde el nivel de base, los
indicadores más sensibles o de mayor influencia sobre los procesos
productivos, de manera tal que permitan un alineamiento entre los
objetivos estratégicos del colectivo de base, cualesquiera que sea la
unidad organizativa, y los objetivos estratégicos a nivel de toda la
organización.
Incluye el monitoreo y seguimiento de los indicadores de forma grupal y
participativa, como parte del contenido técnico. Como resultado de este
proceso Simapro presupone un incremento de la productividad, sobre la
base de un mayor nivel de inclusión social en la gestión productiva, o
de la llamada dimensión social.
No es un proceso lineal, y permite abrir un espacio para una
programación de ciclos de retroalimentación, de medición periódica y de
seguimiento a los compromisos de mejoras adquiridos (Contenido
Sistemático).
-

El Simapro, visto desde este enfoque, es un instrumento que logra
modificar el modelo mental, de que la responsabilidad y el control de la
productividad como indicador de eficiencia de la empresa no es tan solo
de las áreas directivas de la misma (como Economía y Recursos Humanos),
sino que debe integrar la participación activa de los colectivos
laborales de base.
En la misma medida en que se multiplica el trabajo a nivel de colectivos
de base, se logra cambiar la cultura organizacional y del trabajo.
Sin embargo, no es un proceso sostenible en el tiempo, por cuanto
tampoco lo es la motivación a la transformación y al cambio en el
comportamiento, una vez obtenidos los resultados.
Pata llevar a cabo esta transformación, se requiere la constancia y la
luz larga de una Dirección de la Organización capaz y dispuesta a
comprender y asumir las disfunciones del sistema de su empresa y atisbar
como “sistema” la vía de transformación. Además es necesario evaluar el
“nivel de satisfacción” de las necesidades en los miembros de la
organización, conocer las visiones que orientan los valores de la gente
y la empresa, así como conocer el grado de armonía que tiene la misión
empresarial y social de la gente con su vida diaria (Rojas N.E y
Hernández N. I 2006).
Tradicionalmente los cambios han estado orientados al logro de
resultados o al cumplimiento de la tarea, y de lo que se trata es de
integrar a la persona como elemento fundamental dentro del proceso de
cambios.
Para que las personas logren modificar sus comportamientos se necesita
desarrollar a nivel individual, grupal y organizacional, procesos de
aprendizaje sobre la base de la reflexión e indagación con una
orientación a valores éticos, que invita y motiva la transformación de
sus creencias, sus intereses, aptitudes, conductas en beneficio del
desarrollo y crecimiento de la organización; existirá entonces una
necesidad de contribuir de forma participativa con la organización.

Como parte del proceso de aprendizaje que se produce con Simapro, no es
tan sólo alinear los objetivos operativos y estratégicos a nivel
personal, grupal y de la organización sino trabajar la estrategia a
nivel personal y del colectivo, utilizando para ello la herramienta de
Cuadro de Mando Integral elaborada por Norton y Kaplan (1992) y en el
dominio del Diálogo y la Discusión como prácticas de aprendizaje en
equipo, conceptualizadas por David Bohm y desarrolladas por Esteban
Rojas e Isabel Hernández en el Diplomado de la Cultura de la Confianza.
Es preciso iniciar la larga andadura que permita retroalimentar a la
gente para que encuentre su visión personal a la par que ayuda a modelar
la visión de la organización. Una visión que motive y conecte con las
necesidades del individuo, del colectivo laboral y de la sociedad en su
conjunto. Para que la Misión de la organización pueda sostener su
motivación ha de conectar con las necesidades legitimas de la gente y de
la sociedad.
Lograr conectar con esta fuente, requiere honestidad y compromiso.
En nuestra experiencia esto es esencial para que la Misión de la
empresa resulte profundamente motivadora, mas allá de la tradicional
participación del trabajador por argumentos de transacción económica. La
visión fraguará en el momento en que se alcance la masa critica.
Es un camino en el que a la luz de las disfunciones comprendidas en
la empresa, las distintas áreas de la organización y la dirección de la
empresa desarrollan una vocación de alcanzar soluciones de forma
integradora y audaz.
Desde las 4 Disciplinas de la Cultura de la Confianza se pueden
comprender las disfunciones en comunicación y valores de la organización
y de sus miembros.
Hasta el momento se han tratado factores que tradicionalmente no se han
trabajado en la organización del trabajo y que se le denomina Dimensión
Social, la cual ha retomado gran importancia en los últimos años.
Por tratarse de una actividad intelectual, los resultados y la medición
del avance SIMAPRO, son básicamente cualitativos tanto en la eficiencia
como en la efectividad y va a estar expresada en términos de aplicación
de los conocimientos adquiridos durante la implementación, como por
ejemplo: Pensamiento Sistémico para el rediseño de las soluciones que se
brindan en cada uno de los procesos; Valores éticos y Necesidades
humanas para el desarrollo de la estrategia a nivel personal y el
colectivo.
Conclusiones
· Es insuficiente la integración del nivel operacional con los niveles
táctico y estratégico para el desarrollo de la Dirección estratégica.
· Para establecer nuevos hábitos de trabajo, de comportamiento, y
producir cambios en las relaciones de dirección, empezando por los
métodos y estilos empleados, para la asunción de un nuevo modelo de
gestión y dirección más social, es necesario crear conocimiento útil,
donde la nueva concepción sobre Simapro será importante.
· Son importantes las dimensiones cualitativas de la eficiencia y la
efectividad, como las competencias, el compromiso y la satisfacción; así
como el desarrollo hacia el interior del individuo, el colectivo, la
organización y los cambios en la cultura. Ejemplos de este planteamiento
son: la contribución del grupo a la elaboración de la estrategia a nivel
personal, colectivo y a la revisión de la estrategia a nivel
organizacional; el dominio de las prácticas del diálogo y la discusión
como nuevas formas de comunicación efectiva y de aprendizaje; cambio en
las creencias y en los comportamientos de los individuos tras generar
procesos de desarrollo de los valores éticos.
· Reconocimiento de la necesidad de orientación de los individuos,
colectivos o grupos de la organización a valores éticos como fuente de
motivación transformadora.
Recomendaciones
· Extender y sistematizar el trabajo transformacional del comportamiento
a nivel individual, colectivo o grupal y de la organización, para que de
esta forma se lleguen a obtener resultados superiores, tanto a nivel
cuantitativo como cualitativo, de productividad, eficiencia y
efectividad.
· Es importante seguir profundizando en la gestión de motivación, en la
comunicación, información y participación a todos los niveles.
Bibliografía
Alhama B, Rafael; Alonso A, Francisco y Martínez N, Tania: Dimensión
social de la Empresa. Editorial Ciencias Sociales, Cuba, 2005.
Colectivo de autores: Guía Simapro para Empresas Azucareras en Cuba,
Marzo de 2004.
Mertens, Leo: Formación, Productividad y Competencia Laboral en las
organizaciones, 2004
Rojas N, Esteban y Hernández N, Isabel: Diplomado de la Cultura de la
Confianza. España, 1997
Rojas N, Esteban y Hernández N, Isabel: Las 4 disciplinas de la Cultura
de la Confianza (en preparación)
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Tania Martínez Núñez -
proyinvarrobaceniai.inf.cu
Investigadora del Instituto de Estudios e
Investigaciones del Trabajo en Cuba, graduada de Ingeniería Mecánica en
el Instituto Superior Politécnico "José Antonio Echeverría" y Master en
Administración de Negocios en la Unversidad de La Habana.