Cinco reglas que pueden ayudarle a calcular el costo de un nuevo
negocio.
Idee un buen plan… y cámbielo
No tenga prisa
Calcule correctamente los tiempos y los precios
Prevea el momento de inicio adecuado
Sea realista acerca del precio del dinero
Idee un buen plan… y cámbielo
En casi toda la literatura sobre cómo emprender un negocio se comenta la
necesidad de tener un buen plan de empresa. Y es cierto, pero eso no es
todo para calcular los costos iniciales.
Jeff Shuman, que dirige los estudios empresariales en Bentley College
(Waltham, Massachusetts, Estados Unidos), comenta que «según el modelo
tradicional, el empresario ve una oportunidad, elabora un plan de
empresa para sacarle partido, establece el capital que necesita, lo
consigue y lo emplea en crear el negocio de acuerdo con el plan».
Pero hay un problema esencial en este modelo, según Shuman: que todo
gira en torno a la idea de conseguir el objetivo a la primera, lo cual
no es fácil que ocurra. «La realidad nos demuestra que algunas de
nuestras ideas iniciales son bastante buenas, pero que otras no valen
más que el papel donde las escribimos», afirma.
Tanto Shuman como otros especialistas coinciden en señalar que el
cálculo de los costos iniciales implica la revisión periódica de
nuestros planes y la modificación del modelo de negocio original.
Redactar un plan de empresa tiene la ventaja de obligarnos a poner por
escrito todos y cada uno de los elementos necesarios para emprender el
negocio: asistencia jurídica y fiscal, suministros de oficina,
equipamiento, correo, oficinas, salarios de empleados, seguros, etc.
Pero es bueno tener en cuenta que ese plan primario va a ir cambiando de
cuando en cuando conforme vayamos aprendiendo cosas nuevas y las vayamos
incorporando.
No tenga prisa
Es muy tentador sumar todos los elementos que ha ido acumulando para el
negocio por todo lo alto proyectado y decidir que todo eso es lo que
necesita para empezar.
Pero parar un poco e ir por un modelo más reducido puede ser una forma
de empezar sin arriesgar tanto capital. Shuman se sirve del ejemplo de
una persona que calcula que el costo total para iniciar un negocio al
por menor en un centro comercial local asciende a unos 1.600 dólares
estadounidenses por metro cuadrado.
Podría empezar por ahí y definir un plan de empresa basándose en esa
cantidad», nos dice, pero quizás le convendría más poner un carrito y
comprobar qué demanda hay para sus productos en ese centro comercial.
Esta prueba reduce sus costos iniciales. En este primer ciclo de su
negocio, no se dedica tanto a generar beneficios como a generar
información. De este modo, fundará su empresa según un principio de
ciclos completados, comenta Shuman. Cuando inicie el segundo ciclo y
desee ampliar su negocio, las cifras no estarán basadas en estudios o
análisis, sino en experiencias reales.
No tenga prisa
Es muy tentador sumar todos los elementos que ha ido acumulando para el
negocio por todo lo alto proyectado y decidir que todo eso es lo que
necesita para empezar.
Pero parar un poco e ir por un modelo más reducido puede ser una forma
de empezar sin arriesgar tanto capital. Shuman se sirve del ejemplo de
una persona que calcula que el costo total para iniciar un negocio al
por menor en un centro comercial local asciende a unos 1.600 dólares
estadounidenses por metro cuadrado.
Podría empezar por ahí y definir un plan de empresa basándose en esa
cantidad», nos dice, pero quizás le convendría más poner un carrito y
comprobar qué demanda hay para sus productos en ese centro comercial.
Esta prueba reduce sus costos iniciales. En este primer ciclo de su
negocio, no se dedica tanto a generar beneficios como a generar
información. De este modo, fundará su empresa según un principio de
ciclos completados, comenta Shuman. Cuando inicie el segundo ciclo y
desee ampliar su negocio, las cifras no estarán basadas en estudios o
análisis, sino en experiencias reales.
Calcule correctamente los tiempos y los precios
El cálculo del flujo inicial de efectivo es una parte de la previsión de
costos iniciales. Se trata de una faceta en la que los empresarios
suelen mostrarse menos optimistas de lo que deberían. «Los pequeños
empresarios tienden a pensar en precios muy bajos, en la creencia de
que, cuanto menores sean sus precios, más competitivos serán», según la
opinión de Barbara Bird, quien dirige el programa de administración
empresarial de American University (Washington D.C., Estados Unidos).
«No tiene por qué ser así por fuerza.
Prevea el momento de inicio adecuado
Sí, en los comienzos de un negocio, el tiempo es, literalmente, dinero.
Digamos que tendrá que enfrentarse a un costo fijo del tipo de un
alquiler mensual. Si tiene que hacer reformas en el local antes de
empezar, esos costos fijos van a ir aumentando en tanto no pueda abrir
al público. Me he encontrado a muchos empresarios que habían trazado un
calendario pero que se vieron atrapados en un mar de inspecciones de
seguridad, permisos y otros requisitos técnicos exigidos por las
autoridades locales.
Por este motivo, opino que uno de los primeros lugares que debe visitar
un futuro empresario (incluso antes que el banco) es la oficina de la
autoridad local competente en materia de apertura de negocios. Los
permisos de construcción y las inspecciones pueden retrasar en meses
cualquier plan inicial de apertura al público. Si no prevé de manera
adecuada el gasto que supone este tiempo de espera agregado, podría
quedarse sin dinero antes de poder empezar.
Sea realista acerca del precio del dinero
Muchos pequeños empresarios financian sus proyectos cargándolo todo a
sus tarjetas de crédito. Otros lo solucionan hipotecando sus casas, una
opción muy atractiva en Estados Unidos dados los mínimos históricos de
los tipos de interés en 2003.
Pero la autofinanciación no es práctica en lo que toca a empresas más
grandes. Tom Emerson, director del centro de estudios empresariales en
la universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh (Pennsylvania, Estados
Unidos), señala que, al comenzar un proyecto, el empresario debería
computar el costo de la financiación en el cálculo de los costos
iniciales y del flujo de caja. «Este costo equivale por norma general al
interés que pedirían en el mercado por una cantidad similar invertida en
algún negocio de riesgo similar», aclara Emerson. «Suele ser una cifra
de unos pocos puntos porcentuales o más sobre la tasa preferencial.
Diana Fontanez - www.comerciohispano.com
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