Desde el punto de vista de la participación del ser humano en los acontecimientos de la historia de la humanidad, se puede resumir en cuatro grandes etapas.
El hombre siempre ha asumido un papel protagónico, en la búsqueda de
la supervivencia y el mejoramiento de lo que puede llamarse calidad de
vida.
Etapas:
|
El Hombre |
La actividad |
El resultado |
|
El nómada
Sociedad primitiva. |
Vivir de los privilegios de la naturaleza. |
La supervivencia. |
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El agrícola feudal y artesano. |
Vida comunitaria y del comercio sobre lo que proporcionaba la
tierra y algunas manualidades. |
Estabilidad y orden por medio de grupos sociales. |
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El industrial tecnócrata. |
Establecimiento y diseño de herramientas y métodos de trabajo. |
Empleo y remuneración de acuerdo con los resultados. |
|
El sistemático.
La informática. |
Establecimiento de procesos
de información. |
Alta calidad y eficiencia de los logros. |
Sociedad primitiva: Al construirse la comunidad primitiva, los componentes de la misma respondían a una serie de características que los identificaba de manera inequívoca.
Los hombres estaban indefensos ante los embates de la naturaleza y
subsistían exclusivamente de lo que ella les proveía, sus necesidades
primarias se satisfacían fundamentalmente de los frutos, la caza y la
pesca y, por lo anterior, los pobladores eran nómadas ubicándose en los
sectores en donde la naturaleza les proporcionaba sus medios de
sustento.
Juan Brom afirma que “la actividad principal de toda sociedad es la
producción de los bienes necesarios para su subsistencia; para los
primeros hombres, esta no solo era la actividad principal sino casi la
única y en su sentido más elemental: la obtención de los medios
físicamente indispensables para la vida.”[1]
El agrícola feudal y artesano: De igual manera, los componentes de la
misma mantenían una serie de características que los identificaban. La
base económica era el feudo que se dedicaba a satisfacer las necesidades
de sus habitantes y era una economía natural y rural representada en la
agricultura.
En ella, algunos pequeños artesanos se agruparon y desarrollaron la
actividad del comercio. Se establecieron, construyeron poblaciones y
eliminaron radicalmente la vida de nómada, por cuanto no tenían la
necesidad de trasladarse en la búsqueda de los medios de subsistencia.
“El señor feudal concedía parcelas de tierra a los campesinos.
Estos campesinos disfrutaban hereditariamente sus parcelas, pero estaban obligados a trabajar para el terrateniente, cuyos campos cultivaban con sus propios aperos y su ganado de labor, o bien, a entregarle su excedente en especie o en dinero.
Estos sistemas económicos presuponen necesariamente una relación de
dependencia personal del campesino con respecto al señor feudal; es
decir, una coerción, extraeconómica.”[2]
El industrial tecnócrata: La revolución industrial no fue un evento
histórico de aparición espontánea. Por lo contrario fue el producto de
una serie de acontecimientos que lo antecedieron y obligaron su
aparición.
Las condiciones estaban dadas: El crecimiento de la población, las
economías de mercado, las practicas comerciales a escala nacional e
internacional y el gran deseo de construir procesos industriales que
permitiera alta eficiencia por medio de resultados de gran consumo y
halagüeñas cifras financieras.
Una muestra innegable fue la industrialización por medio de procesos en
serie como lo demostró Henry Ford.
“La producción de hoy, con un ritmo de cambio prácticamente exponencial
y a una escala cuya dimensión era inimaginable a principio de siglo,
afronta constantemente el desafío de la innovación, ya no solo como una
exigencia de crecimiento sino también de subsistencia, al tiempo que
soporta el correlativo esfuerzo de adaptación”[3].
El sistemático y la informática: Es la condición del mundo actual. Han
fracturado el tiempo, las distancias y enriquecen las comunicaciones. Es
tal vez el factor más representativo de todas las fuerzas del cambio en
el que la civilización moderna debe adaptarse más rápidamente.
Si para alcanzar la época de la informática debieron pasar miles de
años, esta última etapa cambia de manera incontrolable para el común de
la gente. Sin embargo, diestramente es controlada por aquellos que
subsisten únicamente para dar una mejor calidad de vida dentro de las
variables de eficiencia y eficacia. Todo esto es producto de los nuevos
modelos tecnológicos que rigen al mundo.
Adicional del factor tecnológico, de las otras fuerzas del cambio, no
hay que desconocer los diferentes modelos comerciales y económicos que
se imponen a escala mundial como la globalización.
Esta fuerza ha obligado a todos los estados independientes a ajustar
sus economías, estilos de gestión empresarial y de la cosa publica, a
situaciones inesperadas e incomprensibles.
Estos modelos y fuerzas han generado un gran impacto en el medio social
y cultural de los individuos, llevándolos a buscar nuevas formas de
subsistencia dentro del ya mencionado tema de la calidad de vida. Estas
circunstancias han ocasionado que nuevamente existan grupos humanos
nómadas con razones y propósitos muy particulares.
Desde el homo Sapiens hasta la fecha y los acontecimientos históricos
del pasado y del presente siglo, suponen que el mundo, traducido en los
modelos económicos, los estilos de gestión, las políticas de estado y
demás factores del entorno natural del individuo, es coherente con el
desarrollo humano.
La gran y cierta realidad es que los países en vía de desarrollo no se
han preparado para asumir con inteligencia y fortaleza estos cambios que
los obliguen a realizar una transición de manera exitosa.
Que los individuos buscan como nómadas una nueva vida en fronteras
esperanzadoras con el riesgo del fracaso y la frustración y la angustia
de no lograr lo mínimo para establecer el nuevo proyecto de vida con la
dignidad que todo ser viviente se merece.
Que la etapa agrícola con la propiedad en algunos pocos y la dependencia
de la mayoría ha sido, hoy en día, como el cuadro real en los países sin
capacidad de respuesta. La industrialización, es para modelos económicos
de avanzada, con capacidad de respuesta técnica, financiera, logística y
sobre todo de pensamiento humano frente al cambio,
Por ultimo, que el elemento humano no ha podido entender que los cambios
se presentaron, que a pesar de conocerlos con la debida anticipación, no
se les dieron la credibilidad oportuna y adecuada.
Todo esto es fundamental de tener en cuenta para poder dimensionar el
mundo actual que ha tocado vivir y observar y que sobre esta realidad se
debe construir lo que se aspira lograr.
“El mundo podría dividirse en dos tipos de gente: Aquellos que
conquistan la vida y aquellos que son vencidos por ella.
Los que superan las dificultades de la vida son aquellos que lo hacen
primero en el pensamiento. Quienes son vencidos por las dificultades
de la vida, son los que no las han superado antes en el pensamiento”
Thomas Hamblin
Una manera inteligente de abordar esta realidad, es establecer
una visión personal futurista que incluya la calidad que esta dispuesto
darle a su existencia. Se puede considerar que construye verdaderamente
un norte, un faro orientador dentro de las condiciones que lo abrazan.
“Solo aquel que mantiene sus ojos en el horizonte lejano
encontrará el camino correcto”
Dog Hammarskjold
Es fundamental orientar el desarrollo personal y profesional hacia el
futuro. Es posible que en el pasado, y en razón de que los cambios eran
muy lentos y fácilmente controlables, estos podían concebirse de manera
emocional y la formulación de las estrategias se diseñaba de acuerdo a
esas condiciones.
Hoy, el cambio, la dinámica y sus exigencias deben ser analizadas y concertadas, entre todos los que son afectados por él, de manera racional, sensitiva e intuitiva lo que obliga a diseñar una serie de estrategias en las cuales no se debe olvidar que la meta óptima por excelencia, debe incluir ante todo, el éxito.
Las estrategias, deben incluir competencias fuertes y ambiciosas,
premios, retos y por que no, decepciones. Los individuos que no
construyen una visión de futuro clara, se encontraran con frecuencia a
la deriva y con incertidumbre.
La orientación debe incluir sus sueños; debe estar soportada y
apuntalada en sus principios y valores con todo aquello que más valora,
debe ser la constante y el norte de sus realizaciones.
Recuerde que los sueños cuando son auténticos, son poderosos e
impulsan a los seres humanos a tomar las acciones pertinentes para
alcanzarlos.
La visión personal y profesional debe contener entonces aspectos en los
cuales el ser humano se sienta altamente satisfecho y serán de vital
importancia para la formulación de su inmediato futuro.
Las preguntas más relevantes para él, entra otras, que le permitirán
tener una visión clara, deberán ser:
¿Lo que tiene en la actualidad le satisface? O, busca algo diferente.
¿Que expectativas tienen los demás componentes humanos de usted?
¿Considera que la nueva visión impactará positivamente su desarrollo
personal y profesional?
¿Considera que la nueva visión favorecerá su vida de manera integral?
¿Considera que la nueva visión permitirá el reconocimiento por sus
logros?
¿Su nueva visión incluye diferentes actividades productivas?
Los anteriores interrogantes son algunos que deben incluir la
formulación de su visión.
La visión de su futuro, le implicará tener claridad sobre los temas
que pueden y deben participar dentro del análisis y la formulación de
las estrategias como relaciones sociales, calidad económica, nuevos
conocimientos, poder y autonomía, riesgos y su impacto, libertad,
reconocimiento, liderazgo, libre expresión, creatividad e iniciativa,
respeto, logros, utilidades, estabilidad, individualidad y trabajo
intenso.
Todos estos aspectos, deben estar motivados por razones emocionales que
nacen del corazón y racionales que nacen del intelecto del individuo.
Una visión que incluye lo que más valora el ser, obliga a hacer un análisis cuidadoso para proyectar la vida. Lo que motiva a los seres humanos debe ser analizado bajo la óptica de sus habilidades e intereses.
Siempre que se exploren otros campos, mayores oportunidades se encontrarán en el transcurrir de la vida. Las habilidades se logran en la medida en que los intereses y motivaciones lo obliguen.
Actuar solamente con la certidumbre de lo conocido y en particular
sobre las habilidades nos muestra el riesgo de caer en la monotonía, lo
que posiblemente incrementará los niveles de insatisfacción y
dificultará los logros que se han propuesto.
La visión de futuro contempla y exige a quien desea construirla,
reconocer muy bien sus niveles de competencia.
La competencia debe incluir el conocimiento que se tiene sobre los
temas y aspectos que incluyen la visión, las habilidades para
desarrollar el conocimiento y la experiencia que logra la eficiencia y
eficacia de los resultados.
A modo de ejemplo, para establecer una visión de futuro que incluya una
aspiración laboral y/o productiva independiente, debe darse respuesta a
una serie de interrogantes que son fundamentales:
1. ¿Cuál es el tipo de empresa que le
motiva para su vinculación futura?
2. ¿En qué campos, dentro de la empresa
escogida, realmente le motivan incursionar?
3. ¿Qué exigencias tiene establecidas la
empresa que le atrae?
4. ¿Qué fortalezas tiene para una
vinculación futura exitosa?
5. ¿Qué debilidades tiene que le impidan
una vinculación futura exitosa?
6. ¿Qué otros campos del conocimiento debe
desarrollar?
7. ¿Qué habilidades debe desarrollar y/o
fortalecer a través del tiempo?
8. ¿Qué red de contactos lo apoya a
futuro?
9. ¿Qué factores de la empresa
seleccionada le motivaría?
10. ¿Qué factores de credibilidad de la empresa seleccionada le motiva?
11. ¿Qué otros aspectos son de interés para asegurar el éxito futuro?
Una visión de futuro debe ser coherente con el plan de vida personal.
Este proyecto debe visualizarse en el tiempo teniendo claro el gran
objetivo a alcanzar y el conjunto de metas a lograr paso a paso.
Todo esto implica una descripción de las actividades a realizar en el
tiempo contemplando los resultados. No hay que olvidar que el gran
objetivo se logra siempre y cuando el conjunto de metas se cumplan de
manera efectiva.
Es fundamental establecer un cronograma que incluya elementos tales
como: cuando iniciar el proceso, quienes deben formar parte del proceso,
que etapas se deben ejecutar, que resultados se deben alcanzar, si
existen desviaciones sobre las metas propuestas, cuales deben ser los
planes de contingencias adecuados, etc.
Una visión de futuro debe construirse sobre sueños reales y alcanzables.
El sentir profundamente los sueños fideliza a la persona con ellos,
motiva a que ellos se cumplan y finalmente experimenta la satisfacción
del triunfo.
“Un objetivo, una meta, un blanco, sirven para determinar
la acción de hoy y obtener el resultado de mañana”
Peter Drucker
Calidad de vida.
“Si pierde su riqueza, no ha perdido nada;
Si pierde su salud, habrá perdido algo;
Pero si pierde su paz interior,
Lo habrá perdido todo”
Pensamiento oriental
Mucho se ha comentado sobre lo que realmente encierra al concepto de
calidad de vida. Sobre este tema en particular y asociado a la
interpretación de quien la experimenta y define, solamente es el
individuo el que de manera independiente debe evaluar dicha calidad.
Porqué esta afirmación: El ser humano, es en elemento de tal grado
de complejidad, que las áreas de interés cambian de uno a otro y los
logros en dichas áreas, generan diferentes niveles de satisfacción, que
de igual manera, varían entre sí.
Se puede también precisar que la acción y el quehacer cotidiano de los
seres humanos, de una manera o de otra, se desarrollan dentro de tres
escenarios básicos. El primero está asociado con la familia.
Este escenario mueve fibras intimas, que representan mayores
compromisos internos, es en muchos casos, el más afectado por cuanto el
mundo moderno, representado en el cambio veloz y agresivo, no permite
que los actores que conforman este escenario, de manera conjunta, sean
coherentes con las demandas del mismo.
Esta circunstancia en particular puede hacer experimentar al individuo
sentimientos de fracaso ante su comunidad, que deteriora la calidad de
vida interior.
El segundo y tercer escenarios asociados y ligados muy íntimamente entre
sí, el social y el productivo, pueden generar frente a los resultados
alcanzados, el sentimiento de que las metas no fueron las esperadas,
sino, por lo contrario la evaluación sobre los mismos, fueron realmente
pobres.
Estos resultados previamente analizados, pueden generar la gran
conclusión que el individuo no se encuentra preparado lo suficiente para
alcanzar los propósitos establecidos y que definitivamente estos
objetivos deben estar enmarcados dentro de las exigencias del entorno.
La calidad de vida debe proyectarse definiendo los deseos e intereses a
alcanzar. Debe asociarse a los propósitos de individuo y la aceptación
del impacto emocional en cuanto a los resultados.
Para algunos, el escenario familiar es el motor generador de la
felicidad que favorece la calidad de vida que desea lograr y mantener.
Para otros, tal vez en un contenido mas superficial, lo social y lo
productivo le permite eventualmente generar sentimientos de poder,
posicionamiento y reconocimiento.
Cualquiera que sean los deseos de los seres humanos, estos deben medirse
en términos de resultados.
Pueden generar sentimiento de triunfo o de fracaso que de manera inmediata impactarán positiva o negativamente la calidad de vida. Cualquiera que sea el resultado final, la calidad de vida debe centrarse en emociones.
Debe estar sustentada en todo aquello que genere sensaciones por
haber logrado lo propuesto o, en caso contrario, simplemente el
resultado alcanzado debe permitirle experimentar el sentido de la lucha
ante nuevos retos, para alcanzar así el futuro deseado.
“Creo que el hombre puede ser feliz en el mundo,
ya que este se encuentra lleno
de imaginación y visión”
W. Blake
Francisco E. Diago F. es administrador de empresas con experiencia en cargos directivos en organizaciones industriales y de servicios. Docente Universitario en el campo de la administración y del servicio al cliente. Facilitador en la ejecución de programas de desarrollo empresarial. Asesor para el fomento y la creación de empresas y Consultor en temas de independencia laboral y orientación personal y profesional. Consultor de las Naciones Unidas para el Programa de Renovación de la Administración Pública.
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