DESARROLLO ORGANIZACIONAL ES DESARROLLO HUMANO
08 / 2003
Hablar de Desarrollo Organizacional es hablar de Desarrollo Humano. Sin
embargo, a menudo pasamos por alto el elemento humano y ponemos más
énfasis en los nuevos métodos de producción o en los sistemas
cuantitativos que prometen mágicamente incrementar la productividad sin
el involucramiento de los empleados.
Y es un error muy común hacer a un lado a los trabajadores en los
programas de cambio. En muchas empresas, para tomar decisiones de
cambios, sólo bastan un par de juntas de staff administrativo, analizar
algunos datos presentados por los expertos y anunciarle a la gente de
piso, sin tantas formalidades ni preámbulos, los nuevos cambios que se
van a implementar. Pero, la experiencia nos demuestra que esto no
funciona así.
Varios de mis compañeros de generación, Monarca 30, y yo también,
pensábamos que eso era Desarrollo Organizacional. Cuando iniciábamos
nuestros estudios en la UDEM éramos demasiado optimistas, creíamos que
íbamos a ser los nuevos “agentes de cambio” que revolucionaríamos las
empresas donde laborábamos. Nos veíamos como “médicos organizacionales”
que, después de realizar un diagnóstico, detectaríamos la “enfermedad”,
prescribiríamos un programa de pasos para el mejoramiento de la
organización y los problemas quedarían solucionados de una vez por
todas.
Afortunadamente no pasó mucho tiempo sin que comprendiéramos la
verdadera esencia y proceso del Desarrollo Organizacional. Este es
profundamente humanista. El proceso de cambio comienza en el individuo,
luego en su entorno –sea su grupo familiar o laboral–, y finalmente
ocurre en el nivel organizacional. Sin embargo, por lo regular los
procesos de cambio organizacional en las industrias se conciben y
generan a nivel de grupos ejecutivos y de ahí bajan en cascada a través
de la jerarquía.
Otra característica notable sobre el cambio en nuestros días es que éste
no es planeado. Simplemente ocurre y sólo hasta entonces, muchas veces
demasiado tarde, los grandes jerarcas organizacionales reaccionan con
prescripciones tan drásticas como la reingeniería, Mean Manufacture,
fusiones al vapor o cierres de plantas. A veces da la impresión de que
no hay gente en las organizaciones, sino puestos, títulos y funciones.
Una de las cuestiones que empiezan a preocupar a mis estudiantes de
Administración que trabajan en maquiladoras es cómo se verán impactados
por los últimos planes de reingeniería. Por lo pronto, los viajes y la
capacitación están detenidos. “Somos víctimas de los corporativos,” me
comentó un gerente recientemente. En lo personal, más que víctimas, creo
que somos peones del gran ajedrez de la industria mundial.
Además del cese de capacitación y desarrollo en la industria debido al
cierre de plantas causado por la recesión en los Estados Unidos, las
fluctuaciones en los mercados internacionales, la sobreproducción de
productos que fueron manufacturados sin que los clientes los pidieran y
alguien creyó que otro alguien iba a necesitar, se cierne en Nuevo
Laredo una seria amenaza de despidos causadas por decisiones
corporativas y programas de reingeniería.
En nuestra ciudad se está decidiendo quién se va y quién se queda. Las
cifras extraoficiales de desempleo en la industria maquiladora para los
primeros seis meses arrojan más de 1000 desempleados. 300 empleados en
la planta “S”, 150 en la “D” y 150 en la ”H”, además de otros 50 en la
“U” y 400 trabajadores de otras diversas subsidiarias.
Un gerente de una de estas compañías comentó ante este proceso: “estamos
corriendo a los buenos, se están quedando los malos y están renunciando
los que saben.” Definitivamente nos hace mucha falta aprender más sobre
cómo responder a los cambios del entorno con programas adecuados y
planeados, nos falta ver a los empleados como seres humanos con
identidad, pensamientos, sentimientos y necesidades propias.
En resumen, hace falta desarrollar primeramente a las personas para
poder lograr el Desarrollo Organizacional.
Marco
A. Franco M.D.O.
Marco A. Franco es Bachelor of Science por la
Secondary Education, y Master en Desarrollo Organizacional por la
Universidad de Monterrey (UDEM), de México. También es Diplomado en
Recursos Humanos por el ITESM. Estudió Kaizen (Mejoramiento Continuo)
junto a Masaaki Imai, su creador, y en el Kaizen Institute of America.
Coordinó la aplicación de programas de Kaizen en una importante cantidad
de empresas. Vea su currículum completo
monarka30arrobayahoo.com