Honestidad y rectitud: principios para un buen crecimiento

Autor: Oscar Javier Salinas

CLIMA LABORAL

05 / 2001  

Ser honesto consigo mismo y con los demás, es aceptar que ha pesar de las fallas que se cometieron o se van a cometer, existe la disposición de cambiar para mejorar la conducta y el buen proceder que siempre debe estar con nosotros y en toda la sociedad

Actuar correctamente siempre y tener la conciencia tranquila por algo que se ha hecho, son 2 principios que deberían regir nuestra vida hasta el final de nuestros días. Es así como una empresa debe propender porque sus actividades siempre sean honestas y exigir así mismo a sus trabajadores, para que sus labores sean hechas con total rectitud y mucho esmero.

Esta introducción nos sirve para desarrollar un tema de mucha importancia pero que desafortunadamente muchas empresas no le prestan atención: los valores organizacionales. Hemos visto que en la mayoría de nuestras sociedades latinoamericanas, la corrupción y la falta de moral se campean con total desfachatez, llegando incluso a condenar a un país a vivir un verdadero infierno.

Por esta razón, la honestidad debe empezar por nosotros mismos y estar en todos los estamentos con los que tratamos a diario. En nuestro caso, las empresas deben luchar porque exista siempre un clima de rectitud y confianza en lo que se hace y que esto se vea reflejado en las actitudes y actividades que realicen sus trabajadores, para el bien propio y el de todas las instituciones.

Si una organización lucha porque se desarrollen siempre actividades correctas, lo más probable es que sus empleados se sientan comprometidos con ella y tengan un alto grado de lealtad que se verá reflejado en mejores y mayores actividades y por consiguiente, en la consecución de todas las metas propuestas.

Además, si los principios de una parte concuerdan con los de la otra, se originará un clima de autonomía al sentirse que no se están implantando reglas absurdas y se está haciendo lo que se considera es correcto. Con esto se construye un ambiente de convivencia apto para continuar desarrollando de la mejor manera todas las actividades necesarias para el buen funcionamiento de la compañía.

Al existir total comunión entre las normas personales y las de la empresa, se vigilará que estas no sean rotas y serán de fácil adaptación, ya que los principios de rectitud y buen trato son los mismos tanto para el empleado como para la organización, y se buscará no quebrar las reglas ya que se estarían violando las mismas del propio infractor.

Empresa y trabajador. Los 2 deben comprometerse a siempre dar lo mejor de ellos mismos y tratar de cometer la menor cantidad de errores.

Por tal razón, si se quiere estricto cumplimiento de la disciplina, el ejemplo debe comenzar por los superiores quienes deben respetar siempre las normas. Y no sólo de labios para afuera, sino identificándose con las decisiones adoptadas y no aceptarlas porque sí, sino con pleno convencimiento de que lo hecho corresponde al propio comportamiento.

Ser honesto consigo mismos es aceptar los errores que se hayan cometido y cambiar las actitudes que no nos permitieron actuar bien. Es ser responsables siempre ante los actos que se hayan hecho y obrar siempre bajo los parámetros y normas aceptadas con anterioridad, recordando que el quebrantamiento de una regla traerá consecuencias negativas para nosotros.

Tanto la empresa como el trabajador mismo, deben cuidar que exista respeto mutuo y claro está, honestidad mutua. No deben existir engaños entre ambas partes y las 2 deben velar porque la concordia y el buen ambiente siempre reinen dentro y fuera de la organización. Que la empresa sienta que necesita a su empleado y éste aumente su sentido de pertenencia hacia ella.

Conocer al personal e identificar las posibles fallas que éste pueda presentar, son funciones que debe cumplir a cabalidad una empresa. Exigir sin conocer las condiciones laborales o sin conocer a los propios trabajadores, es un error que no debe ser cometido en una organización. Ser "amigos" de los empleados es ganar su confianza, saber qué piensan y cómo la empresa puede ayudarles y éstos a ella.

Consejo

Manejar y tratar correctamente todos los Recursos Humanos de una compañía es necesario para obtener de ellos entrega y compromiso. Actuar siempre con rectitud y bajo normas tanto ética como moralmente aceptadas, son pasos que debemos acatar siempre y buscar que en la empresa donde laboremos también se sigan al pie de la letra para el desarrollo de la mejor de las conductas.

 

Oscar Javier Salinas

osjasayaarrobagestiopolis.com

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