¿De qué sirve una organización ejemplar, una perfección en la
fabricación y la calidad de los productos si no se sabe como venderlos?
De ahí la importancia que tiene el conocer las técnicas de venta y los
procesos y fases que componen el proceso comercial.
LAS NECESIDADES
La gente tiene necesidades transformadas en deseos; si con nuestro
producto satisfacemos esas necesidades y deseos, el potencial comprador
lo querrá adquirir y el proceso de venta comienza a realizarse.
El problema es que a veces el cliente no es conciente que tiene unas
determinadas necesidades (no sentidas). La misión del vendedor es
despertar esas necesidades ocultas o no sentidas.
El Post-it -pequeñas hojas autoadhesivas para dejar notas- se inventó
hace unos años y antes de ello la gente se las arreglaba perfectamente
sin ellas.
Sin embargo desde su salida al mercado, se ha vendido en una forma
sorprendente; entonces ¿Cómo podemos explicar que algo pase a ser
imprescindible de la noche a la mañana? ¿Es que la gente estaba ávida de
que se inventase un papelito amarillo con uno de sus extremos
ligeramente adhesivo?
La respuesta evidentemente es que no. La necesidad estaba ahí desde toda
la vida: hacer anotaciones sobre documentos sin estropearlos, acordarnos
de lo que tenemos que hacer, etc. Y el Post-it satisface esas
necesidades y por eso se vende.
Así pues, el buen vendedor no "coloca" sus productos
indiscriminadamente, sino que se los vende a quien los necesita. Y si
desgraciadamente tiene que vender algo que (aparentemente) no necesita
nadie, será su trabajo buscar el segmento apropiado (target) y demostrar
al potencial cliente los beneficios del producto y de que no se había
dado cuenta pero sí que lo necesitaba.
LA ENTREVISTA COMERCIAL
La venta en un 90% de las ocasiones toma su forma en lo que es la
entrevista comercial.
La entrevista con el cliente puede tener distintos escenarios: las
oficinas o el domicilio del cliente, un hotel, etc. Dependiendo del
lugar donde la entrevista se desarrolle tendremos más o menos ventajas.
Lo ideal desde luego, es encontrarnos con el cliente en los locales de
nuestra empresa "nuestro terreno", lo que sucede es que esto no siempre
es posible y en ocasiones hay que ir a por el cliente a su propia casa
"su terreno".
Claro está entonces que si dominamos esta última modalidad (la más
difícil), una entrevista en nuestra oficina será mucho más sencilla para
nosotros.
Si lo que queremos es captar nuevos clientes, lo habitual es ir a su
domicilio o establecimiento a entrevistarnos con ellos. Surge entonces
la pregunta: ¿si no son mis clientes y no los conozco, cómo hacer para
saber sus datos (nombre, dirección y teléfono)?
Si tenemos pensado dirigirnos a empresas, la labor es sencilla pues
existen numerosos registros, libros y publicaciones (también en
Internet) donde podremos consultar esos datos básicos.
LA ENTREVISTA: LA PRESENTACION
Llegamos por fin a la entrevista en sí y vamos a vernos cara a cara con
nuestro cliente. Es por tanto fundamental contar con una buena imagen.
Esto no quiere decir que si no somos “bonitos” o “modelos publicitarios”
no podamos dedicarnos a la venta, pero sí que hemos de ser cuidadosos
con nuestra vestimenta y aspecto físico, para inspirar la mayor
confianza posible en nuestro interlocutor.
Si vamos a visitar al cliente a su domicilio, cuando nos abran la puerta
hemos de preguntar por la persona con la que hemos hablado por teléfono
indicando quienes somos y que hemos sido citados por ella. Esto también
vale en caso de tener que llamar a un portero automático o si estamos
visitando una empresa y nos recibe un empleado.
Cuando tengamos delante a nuestro cliente y tras repetir las
presentaciones, nuestro primer objetivo será no quedarnos en la entrada.
Debemos lograr "colarnos" dentro de la casa (o en su caso el despacho
del empresario). Una técnica que resulta bastante eficaz para esto es,
tras la presentación, solicitar rápidamente permiso para pasar. Esta
técnica de autoinvitación no suele fallar.
Una vez dentro del domicilio (o de la oficina) y una vez acomodados en
el lugar que disponga nuestro anfitrión, podemos tratar de romper el
hielo con alguna alusión al buen gusto de la decoración o cualquier otro
tema que resulte halagador hacia nuestro cliente (lo bien situado de la
casa, los cuadros o fotos, trofeos exhibidos, bibliotecas, objetos
antiguos, etc.).
LA ENTREVISTA: EL SONDEO
Esta es la fase más importante de la entrevista. En ella nuestro
objetivo será determinar cuáles son las necesidades y deseos del
cliente. ¿Cómo lograremos esto?, la respuesta es: Preguntando –
Escuchando – Analizando.
Antes de ver cómo y cuáles han de ser las preguntas para un exitoso
sondeo vamos a estudiar un concepto muy importante:
Un buen vendedor no es el típico charlatán de feria que habla como una
ametralladora y suelta su discurso aprendido sobre las virtudes de su
mercancía, sin dejar apenas hablar al posible comprador. Un buen
vendedor es el que argumenta lo justo, pregunta lo necesario y escucha
con atención todo lo que su cliente le dice.
Cuanto más hable el cliente, mejor. Así pues la comunicación ha de ser
recíproca, esto es lo que se conoce como "feed-back" y si lo conseguimos
habremos avanzado muchísimo en nuestro camino hacia la venta.
Se trata de que no hablemos nosotros solos, que el cliente se suelte y
no responda con monosílabos. Esto es importante pues está demostrado que
si logramos que el cliente charle relajadamente y se involucre en la
conversación, luego le será psicológicamente más difícil negarse a
comprar nuestro producto.
Para conseguir ese "feed-back", es fundamental elegir correctamente las
preguntas en el sondeo.
Las preguntas han de ser lo más amplias posibles en un principio, para
luego ir descendiendo hasta un nivel más concreto y han de estar
formuladas de modo que no se puedan contestar con un monosílabo (sí o
no).
¿Cuales son las preguntas que tienen estas características?
Son las que comienzan por un adverbio interrogativo, es decir: Qué,
Cómo, Cuándo, Dónde, Por qué, etc.
Estas preguntas son generales y al mismo tiempo obligan a nuestro
interlocutor a explicarse.
Supongamos que somos agentes de venta de seguros, entonces, tras la
presentación debemos recordarle al cliente que con motivo de nuestra
expansión por la zona (por ejemplo) queremos conocer sus opiniones y
necesidades.
Se trata de hacer preguntas amplias e ir acotando poco a poco las
necesidades del cliente con preguntas más concretas y procurando siempre
que contengan una de nuestras partículas interrogativas (qué, cómo, por
qué, etc.).
LA ENTREVISTA: LA ARGUMENTACION
Cuando creamos conocer cuáles son las necesidades del cliente, debemos
pasar a la argumentación.
Argumentar es explicarle al cliente por qué le conviene comprar nuestro
producto y convencerlo de sus ventajas y beneficios.
- No debemos argumentar basándonos en las características del producto
sino en base a algunas de sus ventajas y especialmente en sus
beneficios.
- No debemos usar especificaciones técnicas sino explicar de modo
sencillo las ventajas y beneficios que al cliente le reportará nuestro
producto.
No debemos argumentar que el automóvil que vendemos tiene un coeficiente
de penetración aerodinámica de 0.3, sino que debido a su diseño
aerodinámico este automóvil consume menos, con el consiguiente ahorro
para el cliente.
Un truco que nos ayudará en la argumentación es hacerla mediante
preguntas del tipo:
“¿No desearía usted disponer de un coche de muy bajo consumo?”
Es decir, son preguntas en las que se pide la opinión al cliente sobre
las ventajas del producto, de modo que normalmente tienen una respuesta
positiva y es entonces cuando podemos recalcar la ventaja sobre la que
hemos interrogado:
“Pues el coche que le ofrezco tiene tan solo un consumo de
4 litros a los 100 Km., debido a su diseño aerodinámico.”
Otro ejemplo:
“¿Qué le parecería a usted, que en caso de tener algún percance,
su familia no tuviese que atravesar dificultades económicas?”
Lo habitual es que el cliente diga que le parece bien, con lo cual
nosotros contestaríamos:
“Con nuestros seguros de vida, su familia quedará económicamente
protegida de cualquier posible desgracia.”
Es en esta fase de la entrevista (la de la argumentación), donde suelen
surgir las objeciones del cliente. Las objeciones son trabas o disculpas
que nuestro interlocutor utiliza para evitar la compra. Pero esto ya es
parte del artículo de la próxima edición.
Cedido por: Estr@tegia Magazine
Consultoría en Marketing, Recursos Humanos y Servicios en Informática - Capacitación Laboral y Empresarial
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