Los encargados de compras de las empresas han tomado la delantera en la negociación de las ventas. Desde hace algunos años los compradores saben mucho más sobre ventas que antes. Sus sistemas de información les dicen mucho más de lo que contienen los informes mensuales utilizados por los vendedores.
Ahora pueden medir el costo de poseer los productos del proveedor con
una baja rotación de inventario y volver a tener disponible un metro
cuadrado de espacio en el depósito. Los estándares de evaluación del
comprador son bastante refinados, y la coordinación con sus clientes
internos se encuentran tan bien desarrollada, que los compradores tienen
estadísticas multidimensionales para cuantificar el desempeño del
proveedor. Atrás quedaron aquellos días en que los vendedores sabían más
que los compradores.
Los compradores han cambiado las reglas del juego. Día a día reducen sus
fuentes de suministros en base a la filosofía del “Just in Time”;
concertando acuerdos con un solo proveedor.
Los compradores pasaron a tener un lugar respetable en la mesa directiva
debido a que son considerados partícipes vitales para el éxito general
de los negocios, en especial desde que manejan esa gran parte de los
costos de una empresa.
Atrás han quedado los días en que eran los clientes los que se acercaban
a la compañía, ahora es la compañía quien debe ir al cliente. Ello ha
llevado a la necesidad imperiosa de encarar la reingeniería de procesos
basándola en el cliente.
Los resultados logrados por la reingeniería de la primera generación no
satisfizo a todas las empresas que lo implementaron, habiéndose
registrados un gran número de resultados más que insatisfactorios,
decepcionantes. El mismísimo James Champy declara en su obra
Reengineering Management (1995), que un estudio realizado halló que las
metas tanto de reducción de costos como de crecimiento de la
participación de mercado no se concretaron en por lo menos el 30% de los
casos encuestados.
Las principales causas que motivaron éstos decepcionantes resultados
deben ser buscados en:
· El sector / área de ventas no fue debidamente considerados.
· Sobreestimar lo que ha dado en llamarse “el valle de la desesperanza”.
· La aplicación de soluciones tipo “recetario de cocina”.
· Resistencia al cambio radical.
La reingeniería de segunda generación viene a superar estos
inconvenientes o anomalías, además de adecuar los procesos de la empresa
a la nueva tónica de los negocios. La reingeniería es una forma
particular de utilizar nuestras mentes (de pensar la empresa).
Constituye un camino de experimentos, de invenciones y reinvenciones,
constantemente contrastados con la realidad de la cuenta de resultados.
¿Qué paso con Ventas?
Si bien pueden ser enumeradas diversas causas para los problemas
experimentados en la implantación de la reingeniería de primera
generación, una de las causas más significativas para muchas empresas es
el haber marginado a ventas de tal proceso. Ello fue el resultado de
privilegiar y dar preponderancia a todos los sectores productivos de la
empresa, por sobre las áreas de contacto con el cliente.
La realidad demuestra que no da resultado dejar a ventas por fuera de
las iniciativas dirigidas a impulsar la satisfacción o la rentabilidad
mejorada del cliente. La reingeniería que trata de mejorar el desempeño
de la empresa sin tomar debidamente en consideración a ventas y a otros
cargos relacionados con el trato directo del clientes, está perdiendo
una gran parte de la visión. Marketing y ventas tienen un impacto
demasiado grande en la relación con los clientes como para ser obviadas
o dejadas de lado durante las labores de rediseño de procesos.
Las características tan especiales del área de ventas y
comercialización, en cuanto al perfil de sus integrantes, como a las
características tan particulares de sus contactos con los clientes llevó
a dejarlas de lado durante la reingeniería. Queda claro por lo
resultados obtenidos que más haya de las complejidades que le son
propias, las mismas deben ser tenidas especialmente en cuenta a la hora
de querer alcanzar mediante la reingeniería una ventaja competitiva.
Haber sobreestimado el “valle de la desesperanza”
Se denomina “valle de la desesperanza” a aquella caída en el desempeño
ocasionados en muchos casos por los radicales cambios generados en la
organización. El problema está en creer que este valle es más amplio y
profundo de lo que realmente es, lo cual lleva a fijarse metas y
objetivos por debajo de las posibilidades de la organización.
Utilizar soluciones tipo “recetario de cocina”
Este problema se da al seguir al pie de la letra determinadas fórmulas
prescriptas por ciertos gurúes de la administración. Ya sea que dichos
gurúes lo apliquen en todas las empresas y casos de la misma forma, o
bien que los directivos convencidos de determinados conceptos procedan a
su aplicación sin reparar en adaptaciones y diferenciaciones.
Es necesario subrayar que la reingeniería no es en sí misma una
estrategia para lograr ventajas competitivas, sino una herramienta
administrativa utilizada como parte de una estrategia de negocios más
amplia y diseñada par lograr ventajas competitivas.
La resistencia al cambio radical
Sí bien el cambio radical genera las posibilidades de incrementar
enormemente las ventajas competitivas, por otra parte choca con la
resistencia propia de la gran mayoría de las personas, quienes carecen
de la capacidad de cambiar también de manera radical, pues ellas
evolucionan en el tiempo.
Así pues, si los líderes creen poder implementar cambios radicales
mediante la reingeniería, los empleados están seguros de poder probar lo
contrario. Es poco realista esperar que las personas modifiquen en poco
tiempo, de manera considerable la forma en que se desempeñan.
Los nuevos principios
Una nueva generación de consultores, que habiendo vivido y tomado debida
nota de las fallas, falencias, fracasos y problemas de la primera
generación de reingenierías, proponen nuevos principios y conceptos a
tomar en consideración a la hora de aplicar la reingeniería, siendo ésta
la de segunda generación.
El Principio 1 cómo es obvio da especial trascendencia a la relación con
los clientes, para los cual le da un lugar especial a marketing y
ventas. Esta pasa a ser pues una reingeniería de “afuera hacia adentro”,
armonizándose de tal forma los procesos de venta, marketing y servicio
con los procesos de aprovisionamiento del cliente. Un significativo
impacto de la reingeniería de afuera hacia adentro lo constituye el
examinar todos los flujos del proceso entre el proveedor y el cliente.
Es fundamental a la hora de rediseñar los procesos, tener una
comprensión acabada y total del proceso de compra de los clientes. Los
mejoramientos actuales y futuros deben tener especialmente en
consideración los cambios presentes y futuros en las actividades y
procesos de compra y abastecimiento por parte de los clientes.
El Principio 2 consiste en formular una visión radical o revolucionaria,
pero implementar la misma de manera evolutiva a través de un
mejoramiento continuo. De tal forma los directivos de la empresa deben
establecer expectativas más realistas acerca de cuánto se puede cambiar
en un determinado período de tiempo. Además se debe dar y generar una
mayor participación del personal en la labor de rediseño.
Cómo Principio 3 tenemos la necesidad de combinar arte y ciencia. Dichos
términos son utilizados para ilustrar las enormes diferencias entre la
reingeniería de la primera y la de segunda generación, pues comprender y
entender a los clientes es mucho más un arte que una ciencia. Se
requiere un sentido del arte para entender la necesidad del cliente en
cuando a comodidad, seguridad, relación y compromiso. En tanto se hace
uso de la ciencia para analizar y valorar los procesos productivos de la
empresa. Combinar pues arte y ciencia es necesario para generar este
nuevo enfoque de la reingeniería centrada en el cliente.
El proceso de reingeniería
La reingeniería de la segunda generación no debe entenderse como un
movimiento sino como una herramienta diseñada para que se ajuste a la
situación específica de cada empresa.
Los cambios deben ser rápidos y profundos si sus principales clientes
optan por reducir su número de proveedores, dejando el cambio evolutivo
o continuo para el caso contrario. Las empresas pueden aceptar el reto
de formar hábilmente una visión radical de su futuro, pero luego
desarrollar diseños intermedios que permitan a la empresa avanzar bajo
un modelo de mejoramiento continuo hacia una visión revolucionaria del
futuro.
Un cambio importante en relación a la reingeniería de primera
generación, es la inclusión entre los miembros de los equipos de
rediseño a personal de primer nivel del área de ventas y marketing. En
ésta nueva visión del rediseño de los procesos se aconseja limitar el
número de participantes en los equipos a un máximo de 15 y un mínimo de
7 miembros, ello es así pues se considera que cuanto más grande sea el
equipo de rediseño, más tiempo empleará para aprender a trabajar en
forma armoniosa. Además en los esfuerzos de la segunda generación, cada
vez se hace más importante que el personal financiero participe en el
equipo, ya que los mismos poseen un claro conocimiento acerca de la
contribución que hacen a la organización las funciones de ventas,
marketing y servicios, su impacto real en los costos y rentabilidad a
partir de los clientes.
En cuanto a la participación de los consultores, ellos son esenciales
para ayudar a comenzar el proceso y presentar aspectos desde una
perspectiva totalmente diferente, aquélla que tiene que ver con su
experiencia como observador de las mejores prácticas y de los errores en
que otras empresas han incurrido.
Conclusiones
De los errores y actos fallidos de la primera generación de reingeniería
queda claro la necesidad de tomar en muy alta consideración la
importancia de ventas y marketing en el rediseño de los procesos, lo
cual implica prestar especial atención a los requerimientos de los
clientes. Además deben implementarse las reingenierías adaptándolas a
las circunstancias particulares de cada empresa en cuanto a su cultura,
comportamientos organizativos y entornos económicos – sociales –
culturales y políticos.
Los objetivos a lograr no se han visto reducidos en cuanto a cambios
radicales a alcanzar, pero en lugar de pretender esos cambios de manera
casi fulminante, se desarrolla y planifica un proceso evolutivo desde la
actual situación a los nuevos procesos.
Bajo estas nuevas circunstancias se genera la necesidad de una
integración entre el arte y la ciencia del cambio.
Sobre los cimientos de las dos primeras generaciones de reingenierías se
yergue la Recreatividad de los Procesos de la empresa como la
reingeniería para el siglo 21 (la Reingeniería de la Tercer Ola o
Reingeniería de Tercera Generación), reingeniería que partiendo de los
más importantes avances en materia de creatividad y gestión del
conocimiento permitirá un salto cualitativo de trascendental importancia
en el futuro de las empresas.
Bibliografía
Sales Reengineering from the Outside In – Blessington y O’Connell –
Sibson & Company – 1995
Los negocios en la era digital – Bill Gates – Editorial Sudamericana –
1999
Reingeniería de la Dirección – James Champy – Díaz de Santos –
Dr. Mauricio Lefcovich. Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor. E-mail: mlefcovicharrobahotmail.com
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