Trabajo, empleo y jubilación en la psicología social

El ser humano se encuentra inmerso en un río en el que todo transcurre y cambia, en el que nunca nada es lo mismo.

La evolución es la concepción del hombre en un sistema dinámico, y la evolución cultural se caracteriza por la receptividad. La receptividad de la cultura facilita la continuidad, que a su vez desempeña la función estabilizadora para la cultura. La continuidad se refiere a que la totalidad de la cultura es un continuo en el tiempo y el espacio.

La cultura se impone a la naturaleza, y la naturaleza humana es sometida por los sistemas culturales y modelada en diversas direcciones. Todas las personas se desarrollan con un conjunto particular de reglas culturales trasmitidas de generación en generación. La cultura está integrada por las actividades económicas, los patrones sociales dominantes, valores, configuraciones y visiones del mundo.

Desde la Psicología Social se plantea que el individuo adviene desde que nace a un grupo, por lo que los miembros del grupo comparten ciertas creencias, valores, hábitos, costumbres y normas. Las personas se identifican con otras personas, tienen diferentes experiencias de aprendizaje y tienen más de una identidad grupal. En las sociedades modernas y complejas los individuos tienen diversas identidades sociales, todos nosotros nos presentamos en diferentes roles, Ej.: profesional, padre, madre, hijo, profesor, albañil, estudiante, etc.

El término rol o status puede utilizarse para referirse a cualquier posición que uno ocupa en la sociedad. Hay roles adquiridos que se obtienen mediante tratos, talento, acciones, esfuerzos, actividades y logros, y otros que son adscritos: las personas tienen escasa o nula capacidad en su obtención, la edad es un status adscrito, las personas no pueden elegir no envejecer.

La edad no es sólo el número de años desde que nace una persona, implica un conjunto de definiciones sociales respecto a lo que se requiere y es apropiado.

Todas las culturas incluyen un conjunto de normas que hacen referencias al comportamiento apropiado y esperado de las personas en cada etapa de la vida.

Estas normas contribuyen a definir el significado de tener cierta edad.
Como construcción cultural que conlleva ciertas expectativas, la edad es el canal para que las personas asuman y abandonen status sociales, y los derechos y responsabilidades que van con ellos.

Todas las sociedades establecen sus calendarios para definir los principales eventos vitales como casarse, tener hijos, nietos y jubilarse (este calendario puede variar con el tiempo y las diversas circunstancias socio-económicas).

La edad contribuye a acomodar a la gente en status y también contribuye a organizar la distribución de los valiosos recursos de una sociedad.

Siendo la edad un status adscrito, pero de carácter transitorio, implica una percepción social sobre el proceso de envejecimiento a la que están sometidas las personas.

La percepción social es el proceso por el que asignamos significados a los objetos y eventos sociales que tenemos en nuestro entorno. En ella está incluida nuestra identidad social o la idea que tenemos de nosotros mismos en nuestro entorno, y también la idea que tenemos de otras personas y grupos socioculturales.

Que significa la identidad social, bueno es el auto concepto que tiene de sí mismo una persona; el mismo se forma, debido a que el sujeto se reconoce como miembro de algunos grupos determinados, es así como también percibimos a las demás personas. La identidad social se compone de varios elementos: las características demográficas de la persona, las organizaciones formales e informales de las que es parte, grupos a los que pertenece y sus características como: estatus social, color de la piel, edad, sexo, nacionalidad, etnia, empresa donde tiene empleo, grupos políticos, económicos, profesionales, etc.

En el mundo occidental uno de los conceptos de identidad más fuerte de la persona, es la actividad laboral que realiza y el lugar donde la realiza, por lo tanto el empleo ocupa un lugar de identidad para la persona: Gerente de Producción, jefe en una Consultora, empleado en una Empresa de Servicios de primera línea, etc., hay una valorización social al pertenecer al plantel de personal de una organización, cuanto mayor es el prestigio de la empresa mayor es el de la persona.

Esto se debe a que el paradigma de la postmodernidad nos presenta el trabajo y el empleo con la misma entidad.

Es importante saber que el trabajo es la existencia misma del hombre, es la fuerza que se aplica física y mentalmente a la ejecución de alguna cosa o por conseguir algo. Es un proceso que nace en el momento que venimos al mundo y acaba cuando partimos del mismo.

En cambio el empleo estructural, como hoy lo conocemos, es una construcción cultural del hombre a partir de una situación económica, de hecho este modelo de empleo surge en la Revolución Industrial. El mismo sufre a lo largo del tiempo modificaciones de acuerdo a las necesidades del mercado imperante, lo que instala exigencias diferentes para la empleabilidad y finalización de lo que se conoce como la vida económicamente activa de las personas.

Es importante incorporar la diferencia entre trabajo y empleo. Es necesario comprender que jamás dejamos de trabajar, hasta el último momento de la vida trabajamos, pero en el período donde las capacidades intelectuales y físicas de las personas son las más óptimas, el mundo económico-social nos organiza un tiempo de empleo, lo que permite confundir al momento del retiro, el fin del empleo con el fin del trabajo.

Es también la cultura la que determina a través de las organizaciones políticas, sociales y económicas los tiempos productivos de cada persona. Qué significa esto? que cada uno de nosotros tenemos establecido culturalmente la edad de la jubilación de las organizaciones económicas, esto responde a un orden social, que permite la renovación de los adultos mayores por jóvenes en la producción de riqueza y la adquisición de un nuevo status; jubilado.

Si vivenciamos el retiro laboral o la jubilación como una exclusión y no como un proceso del que nadie puede escapar, no nos vamos a permitir proyectar una nueva actividad. Actividad en la que se puede volcar la experiencia adquirida o simplemente iniciar un emprendimiento. La capacidad de generar creación está dada por la persona misma y no por los años que tiene, un ejemplo fue la Madre Teresa de Calcuta.

El aceptar el ciclo de vida laboral como una etapa dentro de un proceso de trabajo permite la reflexión: ¿qué se ha hecho en el pasado y cómo será el futuro? El pasado es inmodificable, el futuro es nuestro y lo construimos en el día a día.

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Buelga Otero María Carmen. (2011, marzo 2). Trabajo, empleo y jubilación en la psicología social. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/trabajo-empleo-y-jubilacion-en-la-psicologia-social/
Buelga Otero, María Carmen. "Trabajo, empleo y jubilación en la psicología social". GestioPolis. 2 marzo 2011. Web. <https://www.gestiopolis.com/trabajo-empleo-y-jubilacion-en-la-psicologia-social/>.
Buelga Otero, María Carmen. "Trabajo, empleo y jubilación en la psicología social". GestioPolis. marzo 2, 2011. Consultado el 17 de Noviembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/trabajo-empleo-y-jubilacion-en-la-psicologia-social/.
Buelga Otero, María Carmen. Trabajo, empleo y jubilación en la psicología social [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/trabajo-empleo-y-jubilacion-en-la-psicologia-social/> [Citado el 17 de Noviembre de 2018].
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