Líder y trabajo en grupo

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Respecto de las diferencias existentes entre lo que es un grupo y un equipo hay que pensar en algunos puntos.

Lo primero que hay que acordar – como se hace en el contexto de cualquier ciencia es qué entendemos por ‘grupo’ y ‘equipo’ en términos generales.

Por ejemplo, la palabra equipo puede emplearse para definir a un conjunto de personas o también a un conjunto de herramientas (por ejemplo ‘equipo para la construcción’). Es obvio que aquí nos referimos a equipos humanos.

Los grupos son esencialmente conjuntos en este caso también hablamos de conjuntos de personas.

La definición de la palabra equipo implica un cierto fin utilitario. Es decir, el equipo ni simplemente ‘es’ sino que ‘es para’ tal o cual cosa. El equipo es entonces algo funcional respecto de un objetivo que deseamos alcanzar.

El grupo simplemente es un conjunto, una colección. Los elementos que conforman un grupo no necesariamente tendrán relación entre sí y mucho menos, algo que se denomina sinergia, que es una característica propia de los sistemas.

Es decir, los equipos son una clase especial de grupos. Son un subconjunto que se caracteriza o diferencia de otras clases de grupos porque los equipos están inherentemente ligados a un propósito que ha quedado establecido en algún momento.

Cuando decimos ‘equipo deportivo’ no estamos diciendo lo mismo que ‘grupo de deportistas’. El primer concepto implica la existencia de un propósito bien definido – la competencia – mientras que el segundo es mucho más general.

Para que un simple grupo se transforme en un equipo debe desarrollar una sinergia propia, distintiva y característica, la cual dependerá de un propósito en particular puesto que lo que en términos técnicos entendemos como ‘sinergia’ es lo que coloquialmente denominamos ‘comportamiento’.

Es decir, tanto los humanos como otros seres vivos, las compañías comerciales, los ejércitos, los equipos deportivos, etc. se adaptan a su función particular desarrollando un comportamiento o sinergia que les es propio a cada uno de ellos.

El concepto de sinergia es lo que en definitiva le da identidad a cada sistema. Puede haber grupos o equipos que pertenezcan a una misma clase o categoría general, pero que se diferencian entre sí tan solamente por sus sinergias características.

Por ejemplo, las diversas culturas humanas y las distintas naciones están compuestas por individuos que estructural y biológicamente son muy parecidos y casi idénticos, aunque las formas culturales que en cada sociedad se han desarrollado hacen que exista variedad.

Dos hermanos gemelos son genéticamente idénticos y sin embargo se comportan de manera diferente.

Dos equipos deportivos pueden tener el mismo propósito u objetivo, pero también son diferentes.

Es decir, un equipo también puede entenderse como un grupo que posee características de un sistema orientado hacia objetivos específicamente definidos.

Un sistema es una entidad que se caracteriza por tener un objetivo, componentes reconocibles, reglas que determinan el comportamiento de cada una de las partes, una estructura que determina la posición relativa de cada componente, y una vida útil. La teoría general de los sistemas estudia los aspectos particulares de cada una de estas cosas.

Cuando todo esto se combina, se obtiene un efecto que es mayor que la suma de los efectos parciales de cada componente, y esto es precisamente la sinergia.

Un ser humano vivo posee su sinergia. Un cadáver, que es casi ‘idéntico’ a un ser vivo e incluso hasta su degradación biológica puede presentar tejidos vivos. Pero la diferencia entre el muerto y el vivo es que en el primero no hay sinergia.

Del mismo modo, hablar de un ‘grupo’ o de un ‘equipo’ de trabajo implica analizar conceptos que son similares pero no necesariamente iguales. En un grupo de trabajo no existen reglas tan estrictas o definidas como en un equipo.

Es decir, un grupo es un sistema cuyos objetivos son de definición menos específica que en los equipos. Esta interesante diferencia puede resumirse en que los grupos pueden servir de marco de referencia para los equipos, y que estos últimos pueden cumplir funciones específicas dentro de los grupos sin que por ello se deba alterar la característica esencial del grupo, como es la definición general de sus objetivos.

En términos de organización y liderazgo, un equipo de trabajo requiere de alguna clase de jefe, coordinador o líder.

Este individuo es esencialmente quien se debe responsabilizar porque el equipo funcione de la forma más eficiente de acuerdo al objetivo que se intenta conseguir.

En otras palabras, el líder de un equipo es quien debe velar porque la sinergia del conjunto o sistema que dirige sea óptima.

Cambios en la calidad o eficiencia del equipo son también modificaciones en la calidad de la sinergia propia de ese sistema.

Por lo tanto un líder de grupo es algo más general. En estos casos el líder no cumple una función tan específica. De hecho, se recurre muchas veces a la delegación de funciones y son estos delegados los que harán las veces de líderes de equipo en distintas áreas del grupo.

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Landero Romero Guillermo. (2005, octubre 1). Líder y trabajo en grupo. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/lider-y-trabajo-en-grupo/
Landero Romero, Guillermo. "Líder y trabajo en grupo". GestioPolis. 1 octubre 2005. Web. <https://www.gestiopolis.com/lider-y-trabajo-en-grupo/>.
Landero Romero, Guillermo. "Líder y trabajo en grupo". GestioPolis. octubre 1, 2005. Consultado el 21 de Agosto de 2018. https://www.gestiopolis.com/lider-y-trabajo-en-grupo/.
Landero Romero, Guillermo. Líder y trabajo en grupo [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/lider-y-trabajo-en-grupo/> [Citado el 21 de Agosto de 2018].
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