Le Petit Prince. El Principito como maestro de empresarios

DESDE UN ASTEROIDE PERDIDO EN EL ESPACIO

De  niño cuando se tiene el hábito de la lectura encontramos libros que nos hacen soñar y divertirnos permitiéndonos ser lo que quizás nunca más logremos, con ellos nos convertimos en héroes, espadachines, arqueros, bufones, piratas, reyes, aprendemos a diferenciar de un solo vistazo los buenos de los malos, soñamos con bosques encantados y magos poderosos pero al ir creciendo comenzamos a comprender que no es tan fácil ser héroe, que la época de los espadachines, arqueros, bufones y piratas quedo atrás y que no existen  reyes buenos así como  tampoco se encuentran  los bosques encantados y los magos poderosos. Aprendemos que todo lo que deseamos requiere una dosis de esfuerzo y trabajo, que los malos y los buenos no conforman grupos y personas aisladas y excluyentes sino que se mezclan aportando su dosis de bondad y maldad en su vida como individuo y a los grupos a los que pertenecen. Entonces los libros que fueron faro de nuestra niñez se convierten  en reliquias de una época feliz.

Existen otros libros que aunque los leamos de niños no pierden su vigencia en el transcurso del tiempo puesto que además de estar escritos para niños permitiéndoles soñar y divertirse, nos trasmiten enseñanzas útiles para la vida, crean valores imperecederos como la amistad, la justicia, el amor al trabajo, la imaginación que nos marcan de forma endeble para toda la vida. Un clásico de este tipo de literatura lo constituye Le Petit Prince o como todos conocemos El principito, libro publicado en 1943 por Antoine de Saint-Exupery escritor francés exilado en los Estados Unidos, piloto muerto en una misión de guerra el 31 de julio de 1944 a los 44 años de edad y autor de otros libros como Vuelo Nocturno, Correo del Sur y Piloto de Guerra.

El principito es un libro que una vez leído, cuando niño se convierte en un imán, para la mayoría de los lectores, que obliga  retornar  a su lectura periódicamente ya siendo adolescente o adulto. El secreto de esta fuerza de atracción radica, además del  lenguaje poético con que está escrito, y su  forma de acercarse a los sentimientos más limpios del ser humano, en el caudal de enseñanzas que este aporta.  Es tal su magnitud que puede hacer dudar, si es un libro escrito para niños o para adultos. En tan pocas páginas se pueden extraer tantas enseñanzas que resulta difícil encontrar proporción de tal magnitud aún en los más connotados libros de texto.

Para los estudiosos de la administración y amantes de la lectura, El principito constituye una suerte de conexión, y para los que quieran comprender qué hacer y cómo comportarse en libro para lograr un primer encuentro con esta. 

LA ADMINISTRACIÓN A LO PRINCIPESCO

La administración podría definirse como la ciencia que estudia el proceso encaminado a alcanzar objetivos propuestos a través de la conducción de un grupo de personas involucradas con dichos objetivos y el manejo adecuado de recursos escasos destinados para dicho fin. Lo que se analiza a continuación tratará de exponer en que forma El principito contribuye a esta ciencia.

De la definición de administración ofrecida con anterioridad se puede afirmar que el estudio de esta ciencia necesita de la profundización en tres áreas fundamentales referidas a:

  • La Conducción del Factor Humano.
  • El manejo de los recursos escasos.
  • La Estrategia o vía de alcanzar los objetivos.

A cada una de estas áreas El principito hace referencia y realiza aportes en mayor o menor medida, para ilustrar lo expuesto se profundizará en el contenido de cómo  y en qué forma en el libro se tratan las mismas.

LA CONDUCCIÓN DEL FACTOR HUMANO. 

El factor humano resulta ser el más importante de todos los elementos del proceso de administración puesto que es el encargado de utilizar los recursos y posibilitar el logro de los objetivos. Este, con el transcurso del tiempo, incrementa su valía con la adquisición de un saber capaz de perfeccionar la actividad que realiza.

De la misma forma en que el factor humano es el más importante, resulta también el más difícil  de tratar por su diversidad. Cada persona difiere de otra por su responsabilidad,  motivación, capacidad, percepciones de la vida, paradigmas, etc., no obstante la administración, basada en otras ciencias, cuanta con métodos que facilitan el estudio y análisis del hombre como miembro de una organización para poder manejar de manera adecuada la generalidad de personalidades que puedan encontrarse.

Los estudios de la motivación del hombre permite analizar los móviles que originan el comportamiento del factor humano tomando como base sus necesidades y valores, y sobre esta base diseñar las formas de influir positivamente sobre este.

Del estudio de las necesidades como base de la motivación se conocen los resultados alcanzados por Abraham Maslow el cual  planteaba que el hombre se mueve  según sus necesidades,  las que se podrían agrupar en 5 categorías con diferentes peso en la conducta, este autor representaba la influencia de las necesidades de forma piramidal en donde las de la base poseen mayor peso que las ubicadas en la parte superior de esta. Elemento que ha resultado ser el más susceptible a las criticas de esta teoría porque no en todas las personas se presentan igual relación de peso entre los grupos de necesidades. Simonov en  clasifica las necesidades de  los humanos en tres grupos:  las vitales orientadas a la supervivencia, las sociales orientadas a la convivencia y las ideales orientadas al desarrollo. Por su parte McClelland plantea otros tres grupos de necesidades: la de poder con la que se desea ejercer influencia y control sobre los demás, la de afiliación esta determinada por la necesidad de pertenecer a un grupo social y por último la de logro que se manifiesta en un   deseo de éxito y un temor igualmente intenso de fracaso.

El principito, si bien no de forma intencional, ofrece evidencias de la mayoría de las clasificaciones de necesidades antes citadas. Por ejemplo, hace referencia a las necesidades fisiológicas o vitales como fuente de motivación cuando Antoine, el piloto perdido en el desierto, cuenta:

“… me dispuse a intentar, completamente solo, una difícil reparación. Era para mi una cuestión de vida o muerte. Tenía agua apenas para ocho días”.  

Mientras que las necesidades sociales o de afiliación se manifiestan a través  de todo el libro en las distintas relaciones  y las expresiones que de ellas se derivan. Analicemos la relación principito – rosa:

“Si amas una flor que se encuentra  en una estrella, es dulce, por las noches mirar, al cielo. Todas las estrellas están florecidas”.

De igual manera en la relación  principito – zorra cuando esta última expresa:

“Me aburro, pues, un poco. Pero si me domesticas, mi vida se iluminará. Conoceré un ruido de pasos  que será distinto a todos los demás. Las otras pisadas me hacen  esconder bajo la tierra. Las tuyas  me sacaran de mi madriguera, como una música. ! Y, además mira! ¿Ves allá los campos de trigo? Yo no como pan. El trigo es inútil para mí. Los campos de trigo no me recuerdan nada. !Y eso es triste! pero tu tienes los cabellos color de oro. Cuando  me hayas domesticado. Será maravilloso! El trigo que es dorado me hará  acordarme de ti, y amaré el ruido del viento en el trigo”.

Por último cuando sentencia el principito:

“Es bueno haber tenido un amigo aún cuando uno va a morir. Estoy muy contento de tener una amiga zorra…”

La necesidad de poder se muestra en el personaje del rey. El monarca poseía como necesidad básica la del mandato

“-Es contrario a la etiqueta bostezar en presencia de un rey. Te lo prohibo.

-No lo puedo evitar. He hecho un largo viaje y no he dormido.

-Entonces te ordeno bostezar. Desde hace años no veo a nadie bostezar. Los bostezos son curiosidades para mí. ¡Vamos!, bosteza otra vez. Es una orden.”

También se observan necesidades de estima en el personaje del vanidoso el que sólo deseaba ser aclamado y admirado, usando un sombrero para:

“… saludar cuando me aclamen. Desgraciadamente jamás pasa nadie por aquí”.

“-¿Realmente me admiras mucho?

-¿Qué significa admirar?

-Admirar significa reconocer que soy el hombre más hermoso, el mejor vestido, el más rico y el más inteligente del planeta”

-¡Pero tu estás solo en el planeta!

-Dame gusto. !Admírame lo mismo!”

El principito no solo ilustra las diferentes manifestaciones de las categorías de necesidades, sino que muestra como estas influyen en la conducta de las personas, esto se  evidencia en la discusión del principito y Antoine, para este último arreglar el motor de su avión era cuestión de vida o muerte y por tanto su máxima prioridad.

“Estaba muy preocupado con la avería, que comenzaba a parecerme muy sería, y el agua, que agotaba, me hacia temer lo peor.

-¿Y tú, tú  crees que las flores…?

-¡No, no! ¡Yo no creo nada! Te conteste cualquier cosa. ¡Yo me ocupo de cosas serias!”

Mientras que el principito, en aquel momento crítico, da prioridad a su deseo de búsqueda del conocimiento y los sentimientos  que lo unían a su rosa.

“-Hace millones de años que las flores fabrican espinas. Hace millones de años que las ovejas comen flores. ¿Y no es cosa seria  tratar de averiguar por que ellas pierden el  tiempo fabricando espinas que no le sirven para nada?”

Más adelante conocemos, en la visita al planeta del farolero, que para el Principito eran más importante las necesidades colectivas que las individuales.

“… es el único que no me parece ridículo. Es, tal vez, porque se ocupa de cosas ajenas a sí mismo”.

En las últimas décadas, además del estado de las necesidades, se ha profundizado en otros factores de origen social que influyen  en las conducta. Todos estos agrupados bajo el término de cultura empresarial la que según Edgar H. Shein no es más que un modelo de presunciones básicas inventadas, descubiertas o desarrolladas por un grupo al ir aprendiendo a enfrentarse con sus problemas de adaptación externa e integración interna, que hallan ejercido la suficiente influencia para ser considerados válidos y, en consecuencia ser enseñado a los nuevos miembros como modo correcto de percibir, pensar y sentir esos problemas.

La cultura empresarial presenta entre sus componentes esenciales a los valores, presunciones subyacentes básicas y los paradigmas. La palabra valor viene del verbo latín valer que significa estar sano, fuerte  sin perder  su originalidad su significado se ha  ido ampliando a través de los siglos, a tal punto que en la actualidad han llegado a manejarse numerosas definiciones entre las que se encuentran que los valores no son más que la base esencial que “guía la toma de decisiones y otras acciones”.

Un ejemplo de la manifestación de los valores en El principito lo constituye el rechazo al descubrimiento  del Asteroide B 612 realizado en 1969 por el astrónomo turco motivado por su ropa y su aceptación en 1920 por vestir de traje muy  elegante. Pero El principito no sólo muestra valores que pueden caracterizar una cultura sino que refleja la existencia de conflictos entre valores diferentes, el principito estaba feliz que las ovejas comieran baobabs, pero le disgustaba que también se alimentaran de flores, la zorra gustaba del planeta del principito porque no había cazadores, pero le molestaba que no hubiera gallinas.

“-¿Hay cazadores en ese planeta?

-No.

-¡Eso es interesante! ¿Y gallinas?

-No.

-Nada es perfecto. – suspiró la zorra.”

Dentro de las presunciones subyacentes básicas se encuentran las relacionadas con la naturaleza de la realidad y la verdad y las vinculadas a la naturaleza del tiempo y su uso.

Las presunciones que todo grupo suele distinguir sobre la realidad comprende los siguientes ámbitos.

  • Realidad física externa: lo que se considera determinable empíricamente por medio de exámenes objetivos o científicos.
  • Realidad social: es todo aquello que los miembros de un grupo aceptan como material de consenso sin que pueda ser examinado desde el exterior.
  • Realidad individual: que es todo aquello que una persona dada ha aprendido de la experiencia y que, por tanto, constituye una verdad absoluta para esa persona sin embargo, cabe que esa verdad no sea compartida con nadie más.

En El principito se observan manifestaciones de estas forma de existencia o determinación de la realidad y la verdad.

La flor de tres pétalos tiene su propia realidad individual.

“-¿Los hombres? Creo que existen seis o siete. Los vi hace años. Pero nunca se sabe dónde encontrarlos. El viento los esparce. Les faltan raíces y eso los molesta mucho”.

La realidad física externa que se evidencia en sus conversaciones con el geógrafo.

“El geógrafo… Recibe a los exploradores, los interroga, toma nota de sus informaciones. Y si las informaciones de uno de ellos les parecen interesantes, el geógrafo ordena hacer una investigación sobre la moral del explorador… Porque un explorador que mintiera traería catástrofe a los libros de geografía… Entonces, cuando la moral del explorador parece buena, se hace una investigación sobre su descubrimiento… se exige al explorador que presente pruebas. Si se trata, por ejemplo, del descubrimiento de una montaña, se le exige que traiga grandes piedras”.

En cuanto a las presunciones subyacentes vinculadas al uso del tiempo existen en el libro varias alusiones.

Los hombres no tienen tiempo de conocer nada. Compran las cosas hechas en los mercados. Pero como no hay mercados de amigos, los hombres no tienen amigos… Es el tiempo que has perdido por tu rosa lo que la hace importante”.

La conversación con el vendedor de píldoras que calman la sed, constituye otro ejemplo y lección.

“-¿Por que vendes eso?

-Es una economía de tiempo. Los expertos han hecho cálculos. Una hora cincuenta y tres minutos por semana.

-¿Y que se hace con esos cincuenta y tres minutos?

-Se hace lo que uno quiera…

“Yo, se dijo el pequeño príncipe, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, iría muy dulcemente hacia una fuente…”

La cultura empresarial se caracteriza además por las leyenda, ritos y mitos que esta posea, los cuales también se contemplan en la obra donde se define un rito como:

“… es lo que hace a un día diferente de los otros;  una hora, de las otras. Entre mis cazadores, por ejemplo, hay un rito. El jueves bailan con las muchachas de la aldea. El jueves es, pues, un día maravilloso. Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran cualquier día, los días se parecerían todos, y yo no tendría vacaciones”.

El factor humano durante mucho tiempo fue considerado como un recurso sustituible y renovable al igual que las máquinas y materias primas pero atendiendo al vertiginoso avance de la tecnología de producción, la cual se caracteriza por cambios rápidos y constantes, se ha  producido un viraje en la utilización del factor humano. Se comenzó a trabajar en la formación y entrenamiento del mismo, se inicio la creación de mecanismos que le permitieran participar en la búsqueda de alternativas y la toma de decisiones en la solución de los problemas que enfrentaban.

Sin embargo la capacidad creativa del factor humano, se ha visto afectada, en gran medida, producto a las características de los mecanismos administrativos, por los procesos de capacitación desarrollados entre las causas principales. Es común escuchar sentencias como  “siga las instrucciones al pie de la letra”, “esta es la respuesta correcta”, “eso no es lógico”, “sea preciso, evite las ambigüedades”,  “equivocarse es vergonzoso”. Creencias de este tipo son las semillas de la ausencia de creatividad.

Los procesos de capacitación tienden a aceptar la idea errónea de que los problemas tienen una única solución y así por ejemplo actualmente al término de la vida estudiantil el estudiante medio ha encontrado no menos de 2600 Respuestas únicas.

Un elemento que caracteriza a la cultura empresarial y que tiene mucha relación con la capacitación, son los paradigma (patrón o modelo en la vida de cada uno, que pueden convertirse en leyes de la sociedad), estos actúan como filtro de selección de los datos que llegan a la mente de las personas. Aquellos datos que concuerdan con los paradigmas son reconocidos fácilmente con gran claridad. Cuando los datos no concuerdan suele ocurrir  que los mismos son anulados o distorsionados sin que  las personas lleguen a darse cuenta que constituían excepciones de la regla.

Un paradigma es un arma de doble filo, por un lado selecciona información que es familiar en forma precisa y detallada, pero por otra parte deja de lado la información que no concuerda con él, sólo se ve lo que  se espera ver, pero se ve muy poco o nada cuando los datos no concuerdan con el paradigma.

En El Principito, si bien no se observan  alusiones directas vinculadas a la forma de impartir la capacitación si se muestra como una creencia o la forma en que se ha educado una persona afecta la imaginación y la creatividad.

“Las personas mayores me aconsejaron dejar a un lado los dibujos de serpientes boas, abiertas o cerradas, e interesarme  más por la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. Fue así como abandoné, a los 6 años, una magnifica carrera de pintor. Quedé desalentado por fracaso de mi dibujo número uno y mi dibujo número dos”

De esta forma un niño que a los 6 años de edad ya dibujaba, al crecer y ser piloto carecía de esta habilidad.

“He aquí el mejor retrato que, más tarde, logré hacer de él. Pero mi dibujo, claro está, es mucho menos maravilloso que el modelo. No es culpa mía. Fui separado de mi carrera de pintor por las personas mayores cuando tenía seis años, y nada había aprendido a pintar, salvo boas cerradas y boas abiertas”.

Y cuando el principito le pidió que le dibujara una oveja Antoine se enfrentó a su realidad.

“… en ese momento recordé que yo había estudiado sobre todo geografía, historia, cálculo y gramática, y (ya un poco malhumorado) le dije al caballerito que no sabia dibujar”.

Sin embargo el pequeño príncipe que no conocía de ninguna de estas ciencias, que aún vivía en su mundo de imaginación,  se encontraba en condiciones de ver una oveja dentro de una caja  con orificios dibujada en una hoja de papel.  

“-Esta es la caja. La oveja que tú quieres está dentro”.

!Exactamente como la quería! ¿Crees que le haga falta mucha hierba a esta oveja?”

Parece evidente que ni los habitantes de la tierra ni los de los asteroides escapan al efecto de los paradigmas. Un primer ejemplo lo encontramos con el sombrero – boa, para muchos era solo un sombrero, para el autor y el principito era una boa con un elefante adentro. A Antoine le sorprendió la idea de los elefantes comiendo Baobabs.  

“Le hice saber al principito que los baobabs no son arbustos, sino árboles grandes como iglesias, y que si él tomaba un rebaño de elefantes,  ese rebaño no acabaría con un solo baobab”

Pero el principito tenía otra enseñanza para Antoine.

“Los Baobabs antes de crecer comienzan por ser pequeños”. 

Otro tanto le sucedió al pequeño príncipe a quien le sorprendió la idea de tener que esperar por una puesta de sol.

“-Amo mucho las puestas de sol. Vamos a ver una puesta de sol”

-Pero hay que esperar.

-¿Esperar qué?

-Esperar que el sol se ponga.

Al principio tomaste un aire de sorpresa después reíste de ti mismo y me dijiste:

-!Siempre creo que estoy en mi casa!”

Algo que diferencia a las personas creativas de las que no lo son es su capacidad para ver un mismo objeto de diferentes formas y aristas, de encontrar diversas soluciones a un mismo problema.

“La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para unos, que viajan, las estrellas son guías. Para otros, no son más que pequeñas luces. Para otros que son sabios, son problemas.  Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todos esas estrellas callan.  Tú tendrás estrellas como nadie las ha tenido… ¡Tú tendrás estrellas que saben reír!”

Otro elementos a destacar es en la forma en que se percibe a las personas desde el paradigma individual, para el rey todos los hombres son súbditos.

“!Ah!, he aquí un súbdito”

Para el vanidoso todos los hombres eran sus admiradores.

“!Ah! !Ah! !He aquí la visita de un admirador!.

Y para el geógrafo todos eran exploradores.

!Vaya! !He aquí un explorador!.

Otro aspecto a considerar en la conducción del factor humano está dado por la forma en que las personas encargadas de la conducción de las mismas (administradores) obtengan tal poder o autoridad.

Las fuentes del poder pueden ser varias como el grado de información y conocimiento que se posea, o el grado de riqueza con que se cuente que permite ofrecer recompensas o castigos cayendo en ocasiones en la manipulación de los otros, o el grado de afecto, cariño o lealtad que se inspire o se adquiera mediante el ofrecimiento desinteresado de servicios propios a los otros.

En la obra se presentan las tres fuentes de poder mencionadas. El hombre de negocios deseaba poseer las estrellas mostrando una de las percepciones del poder que nos dice que es un recurso limitado y que hay que acumularlo porque si lo comparto tengo menos poder.

“-¿Y para qué te sirve poseer las estrellas?

-Me sirve para ser rico. Para comprar otras estrellas si alguien las encuentra..

-¿Cómo se puede poseer las estrellas?

-¿De quién son?- repicó agriado, el hombre de negocios.

-No sé. De nadie.

-Entonces son mías, pues yo soy el primero en haberlo pensado… Las administro, las cuento y las recuento. Es difícil… Puedo depositarla en un banco… Quiero decir que escribo en un papelito el número de mis estrellas y después encierro con llave este papel en una gaveta”.

El rey basaba su poder en la autoridad usando el conocimiento y la razón.

“… el rey quería, por sobre todas las cosas,  que su autoridad fuera respetada”

Sin embargo nuestro monarca reconoce hace sus concesiones.

“-Si ordeno a un general que vuele de flor en flor como una mariposa, o que escriba una tragedia, o que se transforme en ave marina y el general no cumple la orden recibida, ¿de quién será la culpa de él o mía?

-Será vuestra.

-Exacto. Es necesario exigir a cada uno lo que cada uno puede dar. La autoridad reposa ante todo, sobre la razón. Si ordenas a  tu pueblo tirarse al mar, hará la revolución. Tengo derecho a exigir obediencia porque mis órdenes  son razonables”.

Evidentemente nadie puede dar lo que no tiene y en ocasiones las personas se preguntan por qué los que tienen que hacer no hacen y la respuesta se explica en lo anterior.

“Es difícil ponerse a dibujar a mi edad, cuando jamás se ha hecho otra intento que aquel de la boa cerrada y la boa abierta, a la edad de seis años”.

Es imposible pedir excelencia, liderazgo, calidad a los trabajadores cuando no se les ha enseñado lo que estas palabras significan cuando se ha acostumbrado a trabajar haciendo todo lo contrario, cuando siempre se les midió de otra forma. Antes de pedir hay que dar. Hay que ser razonable cuando de manejar el poder se trata.

Por su parte el pequeño extraterrestre veía como fuente de poder los servicios prestados a los demás. “Yo poseo una flor que riego  todos los días. Poseo tres volcanes que deshollino todas las semanas. También deshollino uno que está extinguido. !Nunca se sabe! Es útil para mis volcanes y es útil para mi flor que yo los posea. Pero tu no eres útil a las estrellas”.

El verdadero poder es el del servicio, los ejecutivos están en sus puestos para servir a los trabajadores no para manipularlos, usarlos, castigarlos, esta es una época en que la participación se abre espacio en muchas esferas y la de las organizaciones no es la excepción.

En ocasiones los ejecutivos padecen de arrogancia y esta es una buena coraza, pero una mala bicicleta, nos hace dar vueltas y vueltas en un mismo lugar y nos lleva al rompimiento de los vínculos con los demás. Este tipo de ejecutivo piensa que está en la cima y los demás están debajo de él, como el geógrafo.

“-Es muy bello su planeta. ¿Tiene océanos?

-No puedo saberlo.

-!Ah! ¿Y montañas?

-No lo puedo saber

-¿Y pueblos y ríos y desiertos?

-No lo sé tampoco

-!Pero usted es geógrafo!

– Exactamente, pero no soy explorador. Estoy falto de exploradores. No es el geógrafo quien va a contar los pueblos los ríos, las montañas los mares, los océanos y los desiertos. El geógrafo es demasiado importante para ir de un lado a otro. No debe abandonar su mesa de trabajo”.

Existen ejecutivos que piensan que pueden hacer su tarea desde su mesa de trabajo y bajan a donde se pueden saber sin equivocaciones de qué forma marcha su organización. Hay que tener humildad para reconocer el valor de lo que hacen los de abajo.

En los últimos años han surgidos nuevas teorías sobre la conducción del ser humano donde no se acepta la idea de que este sólo sea un ser que se mueve de forma inconsciente por los distintos estímulos recibidos  del medio exterior, sino que se destaca la posibilidad que este posee, como ser superior, de elegir a que estimulo responder, en qué orden y con qué intensidad hacerlo, para esto el mismo debe presentar cualidades  como la perseverancia, la elección proactiva, la capacidad de juzgarse y exigirse a sí mismo. Aspectos estos que tampoco son ignorados en el libro por ejemplo. El principito jamás renunciaba a una pregunta, una vez que la había hecho.

“¿Quinientos millones de qué? repitió el principito que jamás en su vida había renunciado a una pregunta, una vez que la había hecho”.

La elección de juzgarse a sí mismo más que a los demás y la adquisición de la responsabilidad que esto implica.

“Es mucho más difícil  juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás. Sí logras juzgarte bien a ti mismo, es por que eres un verdadero sabio”.

Todo esto nos lleva a recordar que los ejecutivos tienen al igual que todos, dos hemisferios cerebrales, uno encargado de la parte creativa y el otro de la lógica (cuestión que no vale la pena discutir desde el punto de vista neurológico). Hay quienes aman los números.

“Pero si ustedes les dicen: “El planeta de donde venía es el asteroide B612”, entonces quedarán convencidos y los dejarán tranquilos con sus preguntas”.

Otros aman a la oveja, como el pequeño príncipe.

Los primeros se encargaron de hacer el plan, de organizar, de mandar, de controlar. Los segundos motivan, visionar, establecen relaciones, estudian los sentimientos y las emociones. El éxito consiste en el adecuado uso de los hemisferios cerebrales.

LA ADMINISTRACIÓN DE LOS RECURSOS

Sí es cierto que el factor humano es lo más importante de un proceso productivo también es cierto que no existe un solo proceso productivo en el que  no se necesite  en mayor o menor medida de los recursos. La ciencia de la administración también se encarga del estudio del manejo de los recursos con el objetivo de lograr obtener efectividad, eficiencia y eficacia en el uso de los mismos, entendiendo por efectividad: el logro de los objetivos propuestos para la ejecución del proceso, por eficiencia: el consumo óptimo de los recursos en el logro de los objetivos y por eficacia: la óptima satisfacción en el logro de los objetivos de una forma eficiente.

Atendiendo a estos indicadores un proceso puede resultar no eficaz cuando no se alcanzan los objetivos trazados o peor aún cuando se realiza sin objetivos aparentes, no eficiente cuando no se logran los objetivos o cuando a pesar del logro de los objetivos se utiliza para ello más recursos de los óptimamente necesarios, y no efectivo cuando no se logra que sea eficaz y eficiente, o aún habiendo logrado esto los objetivos alcanzados no exhiben su máxima calidad.

En el libro se encuentran varias muestras de procesos que se realizan sin objetivos aparentes o con objetivos innecesarios.

“El pequeño  príncipe no se podía explicar para que podía servir,  en algún lugar del cielo, sobre u planeta sin casas, sin habitantes, un farol y su farolero.”

“Los hombres, …, se amontonan en  los trenes pero no saben lo que buscan. Sin embargo, se agitan y dan vueltas”

O las conclusiones sobre el cultivo de flores.

“Los hombres de tu tierra, cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín….. y no encuentran lo que buscan… Y, sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en una sola rosa o en un poco de agua…” 

LAS  ESTRATEGIAS

Que el factor humano cuente con los recursos necesarios para ejecutar un proceso productivo no es suficiente para que este comience es necesario también conocer en que emplear  los recursos,  el modo más efectivo de utilizarlo y de organizar al factor humano, además se deben trazar las líneas generales  que guíen la actuación. Todo este conjunto de   acciones se incluyen en el trazado de una estrategia la que no es más que: “ Un despliegue de acciones y recursos para alcanzar objetivos completos”.

En el libro se maneja una idea interesante y novedosa que roza con una teoría moderna de la administración, la Teoría de las Restricciones que nos dice que una organización debe contar con una Meta que guíe sus pasos.

“Hacia adelante no siempre se puede llegar muy lejos”.

Esto nos indica la necesidad de este elemento en la consecución de objetivos en las organizaciones.

En el trazado de las estrategias se determinan el momento más idóneo para iniciar las acciones al igual que el Rey de asteroide 325 determinaba el instante más favorable para ordenar al sol ponerse.

“Tu puesta de sol, la tendrás. Lo exigiré. Pero esperaré, con mi ciencia de gobernante, a que  las condiciones sean favorables”.

Respuesta interesante teniendo en cuenta que una buena decisión fuera de tiempo (antes o después) no es efectiva.

En otra parte del libro el principito enseña:

“A veces no hay inconveniente en dejar el trabajo para más tarde. Pero si se trata de baobabs es siempre una catástrofe. Conocí un planeta habitado por un perezoso. Había descuidado tres arbustos…”

Más tarde cuando Antoine entendió lo que le decía el principito reflexionaba:

“Cuando dibujé los baobabs estaba animado por el sentimiento de la urgencia”.

En relación con el tema de las estrategias de igual manera nos recuerda el pequeño príncipe que no sólo debemos pensar en el largo plazo, sino también en el corto y mediano plazo. En ocasiones los ejecutivos destinan grandes recursos a diseñar una estrategia para los próximos diez años, pero no saben como resolver los problemas de hoy. Cuando el geógrafo quiso saber del planeta del pequeño príncipe se desarrolla el siguiente diálogo:

“-Tengo tres volcanes. Dos en actividad y uno extinguido… También tengo una flor.

-No anotamos las flores.

-¿Por qué no? !Es lo más lindo!

-Porque las flores son efímeras… Las geografías son los libros más valiosos de todos. Nunca pasan de moda. Es muy raro que una montaña cambie de lugar. Es muy raro que un océano se seque. Nosotros escribimos sobre cosas eternas.”

A veces nos encontramos renunciando a la flor por la montaña cuando es en la flor en donde se encuentra la oportunidad.

Es función también de estas actividades establecer hacia que objetivos dirigirse, de forma general, los mismos pueden ser de mantenimiento del nivel alcanzado por la organización es decir de las condiciones existentes y de  mejora que son las que se proponen alcanzar estudios de desarrollo superior.

En El Principito  se muestran varios ejemplos de acciones que tienen como objetivos el mantenimiento tales como la limpieza de baobabs.

“Pero si habían semillas terribles en el planeta del pequeño príncipe… esas eran las semillas baobabs. El suelo del planeta estaba infectado de ellas. Y si un baobab no se arranca a tiempo, ya jamás se podrá arrancar. Cubre todo el planeta. Lo perfora con sus raíces. Y si el planeta es demasiado pequeño y los baobabs demasiado numerosos,  lo hacen estallar”. “Es una cuestión de disciplina… Cuando uno termina su aseo por la mañana, se debe hacer, cuidadosamente, el aseo del planeta. Uno debe obligarse, regularmente a arrancar los baobabs los baobabs desde que los diferencia de los rosales, aunque se les parecen mucho cuando son muy pequeños es un trabajo muy aburrido, pero muy fácil”.

Un objetivo de mantenimiento lo constituye también el deshollinar los volcanes.

“Si los volcanes se deshollinan bien, arden suave y regularmente, sin erupciones. Las erupciones volcánicas son como el fuego de las chimeneas. Evidentemente en nuestra tierra somos demasiados pequeños para deshollinar nuestros volcanes. Por eso nos causan tantas molestias”.

Desgraciadamente no se encuentran ejemplos de objetivos de mejora en esta obra, no obstante si se evidencian aspectos que siempre acompañaban a este tipo de objetivos.

Toda mejora implica un riesgo el que casi siempre la mayoría de las personas no  están dispuestos a asumir. El otro elemento es el  cambio que acompaña al logro de los objetivos.

Cuando se establece un objetivo de mejora o cuando las condiciones externas o internas hacia las cuales se orienta la acción varían es de suponer que las acciones a desarrollar también lo hagan sin embargo, esto no siempre es así, en ocasiones se crea una regla o procedimiento para alcanzar un objetivo y cuando las condiciones cambian no somos capaces de cambiar esa regla o procedimiento, razón por la cual el farolero estaba imposibilitado de poder descansar.  

“Tengo un oficio terrible. Esto era razonable en otro tiempo. Apagaba por la mañana y encendía por la tarde. Tenía el resto del día para descansar y el resto de la noche para dormir…la  consigna no ha cambiado – expresó el farolero-. !Este es el drama! El planeta de año en año se ha movido con más y más rapidez y la consigna no ha cambiado”.

En teoría, las organizaciones que no se orientan hacia objetivos de mejora deben, al menos hacerlo hacia los de mantenimiento sin embargo existen en las práctica algunas que se mueven sin objetivos definidos, al compás de su pasado y son las que no tardan en desaparecer. También esta situación se presenta en la obra en la persona del borracho.

“-¿Por que bebes?

-Para olvidar.

-¿Para olvidar qué?

-Para olvidar que estoy avergonzado.

-¿Avergonzado de qué?

-Avergonzado de beber”.

O en el análisis del guarda agujas, sobre los viajes de los hombres en tren.

“No persiguen absolutamente nada duermen ahí dentro, o bien bostezan. Sólo los niños, aplastan sus narices contra los vidrios”.

Si no se han agotados todos los ejemplos que El Principito  ofrece sobre la ciencia de la dirección, sí se han mostrado un número considerable de estos.

UNA NOTA FINAL: SOBRAN LAS CONCLUSIONES

Antes de concluir esta pequeña incursión por los vínculos de la literatura infantil ha de decirse una vez más que de los niños siempre podemos aprender porque todos, de una forma u otra, llevamos un niño dentro aunque generalmente lo hayamos olvidado. 

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA 

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García Vidal Gelmar. (2002, febrero 21). Le Petit Prince. El Principito como maestro de empresarios. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/le-petit-prince-el-principito-como-maestro-de-empresarios/
García Vidal, Gelmar. "Le Petit Prince. El Principito como maestro de empresarios". GestioPolis. 21 febrero 2002. Web. <https://www.gestiopolis.com/le-petit-prince-el-principito-como-maestro-de-empresarios/>.
García Vidal, Gelmar. "Le Petit Prince. El Principito como maestro de empresarios". GestioPolis. febrero 21, 2002. Consultado el 20 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/le-petit-prince-el-principito-como-maestro-de-empresarios/.
García Vidal, Gelmar. Le Petit Prince. El Principito como maestro de empresarios [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/le-petit-prince-el-principito-como-maestro-de-empresarios/> [Citado el 20 de Septiembre de 2018].
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