Las habilidades emocionales, factores clave en el trabajo y la vida

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Las organizaciones modernas, sean privadas o públicas, viven problemas derivados de una sociedad cada vez más diversa y compleja, individualista y golpeada por los grandes flagelos de nuestros tiempos: Adicciones, violencia, fracaso, divorcios, desempleo e inseguridad.

Los problemas de casa los llevamos al trabajo, los problemas del trabajo los llevamos a casa, debido a la incapacidad, la angustia y el terror de creer no ser nadie en la vida, de saber que existen miles de personas que pueden ocupar nuestro lugar en el trabajo, del miedo que provoca pensar que el otro es mejor, de creer que nuestra infelicidad se debe al otro, de suponer que si nuestros hijos no hacen lo que nosotros deseamos todo está mal, de sentirnos inmersos en una estructura aspiracional que nunca logramos alcanzar. Estamos secuestrados por nuestras propias emociones. Situación que nos lleva a competir con deslealtad sin interesarnos jamás en los otros.

La sociedad prospera en tanto sus propuestas se introyectan, el divorcio es funcional, ya no existe estructura de contención para permanecer en pareja. En el proceso todos perdemos, incluso la organización, la empresa, pues nunca logramos integrarnos en equipo para ganar: Nos organizamos para perder todos pues este hecho apacigua el dolor y la angustia. Cuando todo mundo pierde uno se percibe menos ineficiente. En el íntimo “ser mexicano”, descubrimos que somos jugadores solitarios, nunca de equipo.

La idea es actuar como atletas de alto rendimiento y producir la sinergia de estos campeones olímpicos que saben perfectamente que en la lucha diaria por la vida, por alcanzar la meta, la batalla más encarnizada es aquella que se establece con uno mismo. Ejemplos de ello existen muchísimos. El atleta de alto rendimiento sublima en el deporte y obtiene una disciplina férrea que no les es agotadora, por el contrario le es placentera

¿Cuántos kilómetros es necesario correr a la semana para participar en un maratón? Arriba de 200 kilómetros. ¿Cuántas horas de entrenamiento requiere un gimnasta, un nadador, un esgrimista? Muchas al día. Y nosotros, seres mortales comunes y corrientes, ¿cuántas horas involucramos para ser eficientes? Quien sabe vencerse asimismo estará listo para organizarse en equipo, es entonces cuando la magia de la sinergia aparece.

Sucede como cuando Napoleón, teniendo de testigo a las grandes pirámides egipcias, gritó a sus soldados: ¡Valientes franceses, cientos de años de historia humana son testigos de nuestro triunfo! Así sucede cuando la victoria alcanzada en la lucha contra nuestros demonios: La humanidad entera se expresa a través nuestro. En este caso, el espíritu que encarna el deportista de alto rendimiento podrá expresarse en nuestro íntimo devenir.

En un proyecto de cinco años de duración patrocinado por la Fundación W. T. Grant, un grupo de investigadores descubrió los componentes activos esenciales para el éxito de programas eficaces para la integración de equipos de trabajo. Este grupo de investigadores llegó a la conclusión de que, independientemente del problema concreto que se pretenda solucionar, el desarrollo de habilidades como autoconocimiento, autoestima y comunicación (competencias que permiten inteligencia emocional), son habilidades claves que deben desarrollarse para que el individuo sea capaz de enfrentarse a las diferentes situaciones que se le presenten a lo largo de su vida, ya sea en la esfera del trabajo o en la individual.

En tal sentido, Harvard descubrió que es mucho más importante el coeficiente emocional que el coeficiente intelectual. Las personas que poseían inteligencia emocional destacaron sobre personas de coeficiente intelectual arriba del promedio.

“Un profesional con alto Coeficiente Emocional es una persona que percibe más fácil, más hábil y rápidamente que los demás, los conflictos en gestación que tienen que resolverse, los puntos vulnerables de los equipos, las organizaciones a que hay que prestar atención, las distancias que se deben salvar o los vacíos que deben llenar, las conexiones ocultas que significan oportunidad y las oscuras y misteriosas interacciones que prometen ser de oro y rentables.” (Robert k. Cooper).

Tener relaciones laborales adecuadas que nos conduzcan a la plenitud, implica desarrollar en un proceso de aprendizaje, una serie de competencias que faciliten afrontar exitosamente las exigencias y desafíos de la vida productiva sea en la iniciativa privada o en la administración pública.

Las competencias permiten a las personas transformar conocimientos, actitudes y valores en habilidades. Una habilidad es saber qué hacer y cómo hacerlo en un momento oportuno.

Consideramos fundamental propiciar la reflexión y el desarrollo de habilidades para lograr la integración de equipos de trabajo eficientes para descubrir de manera autogestiva la importancia que tiene la incorporación de éstas habilidades en la compleja tarea de hacer que lo diferente trabaje en un solo sentido.

Manejo de emociones

Todas las emociones son, en esencia, impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacción automática con los que nos ha dotado la evolución. Cada emoción predispone al cuerpo a un tipo diferente de respuesta.

La mente emocional es mucho más veloz que la mente racional y se pone en funcionamiento sin detenerse ni un instante a considerar lo que está haciendo. Su rapidez hace imposible la reflexión analítica deliberada que constituye el rasgo característico de la mente pensante.

El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas, pues el intento de acallar las emociones conduce al embotamiento y la apatía, mientras que su expresión desenfrenada, por el contrario, puede terminar en situaciones extremas.

La vida emocional constituye un ámbito que incluye un determinado conjunto de habilidades que puede dominarse con mayor o menor pericia. El grado de dominio que alcance una persona sobre estas habilidades resulta decisivo para determinar el motivo por el cual ciertos individuos prosperan en la vida mientras que otros, con un nivel intelectual similar, acaban en un callejón sin salida.

Científicamente está comprobado que las personas que obstaculizan procesos de trabajo, que se muestran boicoteadoras, miedosas, rebeldes, sumisas, negativas, descalificadoras, sufren ansiedad, enojo y depresión.

Es necesario decir que las habilidades emocionales desempeñan un papel más decisivo que los factores económicos y familiares a la hora de determinar sí un individuo llegará a arruinar su vida por estas dificultades o si, por el contrario, podría sobreponerse a ellas.

Una aptitud clave para dominar los impulsos consiste en conocer la diferencia entre los sentimientos y las acciones y en aprender a adoptar mejores decisiones emocionales, controlando el impulso de actuar e identificando las distintas alternativas de acción y sus posibles consecuencias. Muchas de estas habilidades son marcadamente interpersonales: la capacidad de interpretar adecuadamente los signos emocionales y sociales, la de escuchar, de resistirse a las influencias negativas, de asumir la perspectiva de los demás y de comprender la conducta que resulte más apropiada a una determinada situación.

[1] Herrán, Gascón, A de la. Autoconocimiento y formación: Más allá de la educación en valores. Tendencias Pedagógicas, Madrid 2003.
[2] Op. Cit.

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Juárez Tovar Alberto. (2007, agosto 10). Las habilidades emocionales, factores clave en el trabajo y la vida. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/las-habilidades-emocionales-factores-clave-en-el-trabajo-y-la-vida/
Juárez Tovar, Alberto. "Las habilidades emocionales, factores clave en el trabajo y la vida". GestioPolis. 10 agosto 2007. Web. <https://www.gestiopolis.com/las-habilidades-emocionales-factores-clave-en-el-trabajo-y-la-vida/>.
Juárez Tovar, Alberto. "Las habilidades emocionales, factores clave en el trabajo y la vida". GestioPolis. agosto 10, 2007. Consultado el 16 de Octubre de 2018. https://www.gestiopolis.com/las-habilidades-emocionales-factores-clave-en-el-trabajo-y-la-vida/.
Juárez Tovar, Alberto. Las habilidades emocionales, factores clave en el trabajo y la vida [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/las-habilidades-emocionales-factores-clave-en-el-trabajo-y-la-vida/> [Citado el 16 de Octubre de 2018].
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