La integración de la ciencia en los estudios ambientales

Las nuevas tecnologías y aplicaciones científicas están modificando radicalmente las relaciones del hombre con la naturaleza. Cada vez más el hombre ocupa la doble y contradictoria posición de ser parte de la naturaleza como especie biológica y al mismo tiempo, debido a su organización social y a su capacidad laboral, de contraponerse a la misma impactándola, degradándola y empobreciendo sus recursos.

En muchas ocasiones los investigadores no tienen en cuenta los criterios de sus colegas de otras ramas que, al igual que ellos, accionan sobre la naturaleza sin considerar las leyes que rigen a la naturaleza, restándole así importancia al trabajo integrado.

Las tendencias actuales son precisamente recuperar las negociaciones, el manejo de conflictos entre todos los entes afectados e interesados, la búsqueda de metodologías integradoras que den respuesta a los problemas ambientales.

Introducción

Las nuevas tecnologías, la transformación de áreas naturales en zonas agrarias y pecuarias, etc, están propiciando que el agua, el aire y el suelo estén siendo alterados en exceso. Se difunden en ellos contaminantes químicos y organismos que pueden provocar enfermedades. El agua necesaria para nuestra higiene, para beber y para preparar los alimentos va perdiendo sus características naturales. Con el aire no sólo respiramos contaminantes sino que a través de él nos llegan ruidos y radiaciones cuyos riesgos son difíciles de evaluar. Sobre el suelo los roedores y los insectos compiten con el hombre por los alimentos, además de actuar como vectores de enfermedades (O.M.N.1985). Es por todo esto que se hace necesaria una integración entre todos los entes gestores e investigadores para, de alguna manera, dar fin a este desastre.

En nuestro medio enfrentamos concepciones equivocadas del desarrollo con las necesidades del auténtico progreso humano, puesto que se mantienen actividades económicas ambientalmente negativas y se deteriora la base de los recursos naturales, provocándose, con ello, agresiones a la salud humana y ambiental.

Según la CEDEAM-ICONA, 1983, “… aspectos como el entorno ambiental, el estilo de vida, el sentimiento de realización o de seguridad personal condicionan nuestro estado de salud, siendo éste el resultado de la interrelación entre la persona y el medio…”, palabras muy ciertas y que marcan la pauta de que salud, ambiente y desarrollo deben entenderse como realidades indisolubles.

Por lo tanto, el presente trabajo propone recapacitar sobre cómo la integración de las ciencias es la vía de resolver los problemas ambientales en la actualidad abordando algunas consideraciones generales sobre los problemas que presenta la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad en nuestros días y analizando, además, el tratamiento que se le da en Cuba al tema, especificando en el caso de lo estudios ambientales, mediante nuevas metodologías de ordenamiento integral de los territorios. Al final se plantean una serie de consideraciones generales y las conclusiones del mismo.

Algunas cuestiones generales sobre la ciencia, la tecnología y la sociedad

La ciencia y la tecnología han tenido tanto auge, tanto desarrollo que hoy en día muchos temen que la ciencia y la tecnología lleguen a destruir el mundo. En la actualidad la tecnología es parte del sistema de vida de todas las sociedades. La ciencia y la tecnología se están sumando a la voluntad social y política de las sociedades de controlar sus propios destinos, sus medios y el poder de hacerlo. La ciencia y la tecnología están proporcionando a la sociedad una amplia variedad de opciones en cuanto a lo que podría ser el destino de la humanidad.

La tecnología se propone mejorar u optimizar nuestro control del mundo real, para que responda de manera rápida y predecible a la voluntad o el capricho de la sociedad, aunque no siempre sea en su beneficio.

Se dice que la tecnología produce impactos. Esta derrama sobre la sociedad sus efectos ramificadores sobre las prácticas sociales de la humanidad, así como sobre las nuevas cualidades del conocimiento humano.

Desde los primeros tiempos de la agricultura o desde fines de la Edad de Hierro, la cultura humana ha desarrollado tecnologías, es decir, fue aumentando su capacidad de modificar la naturaleza en un grado u otro. Se considera que la tecnología, desde sus inicios, proporcionó estimables beneficios a corto plazo, aunque a largo plazo engendró graves problemas sociales.

Algunos autores consideran que los problemas que ha generado la tecnología son indirectamente provocados por la ciencia, ya que si no contáramos con los avanzados conocimientos científicos, no tendríamos una tecnología tan adelantada.

Estamos convencidos de que una de las características del momento actual es la conexión indisoluble, la muy estrecha interacción y el acondicionamiento mutuo de la sociedad con la ciencia. La ciencia es uno de los factores esenciales del desarrollo social y está adquiriendo un carácter cada vez más masivo, pero aun es insuficiente.

Al estudiar los efectos de la ciencia en la sociedad, no se trata solamente de los efectos en la sociedad actual, sino también de los efectos sobre la sociedad futura. En las sociedades tradicionales estaban bien definidas las funciones del individuo, había una armonía entre la naturaleza, la sociedad y el hombre. Ahora bien, el desarrollo de la ciencia trajo consigo la desaparición de este marco tradicional, la ruptura del equilibrio entre el hombre y la sociedad y una profunda modificación del ambiente. Aunque no debemos culpar directamente a la ciencia en sí, sino a la forma en que el hombre la ha aplicado, o sea, sin tener en cuenta todos los factores implicados solo su propio beneficio.

La tecnología, como conjunto de reglas instrumentales que prescriben un rumbo racional de actuación para lograr una meta previamente determinada y que debe ser evaluada en función de su utilidad y de su eficacia práctica, es creada por el hombre con el fin de satisfacer una necesidad. Esta necesidad es la causa de la evolución de la tecnología. La tecnología se encuentra en una constante evolución y los objetos que no se adaptan simplemente desaparecen, es decir, a medida que las necesidades son mayores o digamos más complicadas se necesita crear un objeto que pueda llenar el vacío, el cual llega a reemplazar el anterior.

Se dice que vivimos en una era tecnológica. Se imputa a la tecnología el crecimiento económico sin precedentes de los países industrializados y el aumento consiguiente de la riqueza material. La tecnología no es un hecho aislado en la civilización actual, sino que está presente en la sociedad.

Muchos consideran que de continuar los avances tecnológicos con el ritmo que llevan, podrían llevar a la destrucción de lo que conocemos como el planeta Tierra. Pero a nuestro entender la tecnología tiene poder suficiente para crear una nueva etapa, pero todo depende de la forma en que se utilice a partir de este momento.

La integración como vía de resolver los problemas ambientales

Es evidente, la vinculación de las ciencias naturales y sociales, como ciencia única. Esto corrobora la capacidad de la ciencia geográfica y de su lugar y papel en los momentos actuales en que existe una seria amenaza para el mundo en que vivimos; pues su razón de ser es precisamente el todo interrelacionado, el medio ambiente en que vivimos y nos desarrollamos.

La utilización racional y óptima del medio ambiente y su armonía con la protección de éste constituyen uno de los problemas más importantes de los que depende el futuro de la humanidad.

Las bases del estudio geográfico del medio ambiente se encuentran formuladas en los principios marxistas-leninistas de la interacción entre la naturaleza y la sociedad, expresadas en los principios, leyes y categorías fundamentales de la dialéctica materialista. Además, las investigaciones geográficas poseen el enfoque complejo, sintético e integral del estudio de la naturaleza, la economía y la población, lo cual facilita la investigación de problemas, su integración y sistematización y la unificación de los datos analíticos aislados, obtenidos por diferentes disciplinas, estudiando tanto fenómenos naturales como sociales.

Los problemas medio ambientales y de la protección de la naturaleza son de origen diverso, por lo tanto son multidisciplinarios, estos han surgido por la intensa interacción entre el hombre y la naturaleza, a través del proceso productivo y se hacen progresivamente más agudos con el desarrollo científico-técnico.

Los estudios ambientales tienen gran significación y en la actualidad han cobrado auge debido a su carácter sistémico y holístico que permite ver la integración de los componentes, naturales y humanos, lo que constituye un poderoso instrumento para la gestión de cualquier territorio.

Existen numerosos estudios ambientales sobre asentamientos urbanos (Di Pace,1994; Pérez,1996; FAUDUNMI)P,1996; Maya,1996, etc) y metodologías propuestas por organismos internacionales para el estudio de diferentes regiones del planeta (PNUD,1997), sin embargo, no puede hablarse de igual forma de éstos estudios para áreas rurales debido a que se le ha dado menos importancia por diversos motivos entre los que se pueden citar la baja densidad de población que presentan estos territorios, la falta de información sistemática unida al alto costo del levantamiento y actualización de la información, la inaccesibilidad de estas regiones, la errada creencia de que éstos espacios poseen un ambiente impecable, completamente sano y puro, que está alejado de la contaminación, y que pueden “esperar”.

Como respuesta a esto en los últimos tiempos vuelve a ser importante el medio rural pues “… son dos aspectos los que sitúan en el primer plano de atención los problemas del medio rural. Por una parte los terrenos o espacios rurales son los que siguen predominando en el mundo y en segundo lugar, a finales del siglo XX, las dos terceras partes de la población mundial se está dedicando a la actividad agrícola…”, continúa, “hay que tener en consideración que los productos alimenticios y las materias primas que proceden del espacio rural crean las condiciones para la vida y el trabajo en las ciudades.”, Montiel, (1996).

Ahora, para que de nuestras tierras sigamos obteniendo los productos alimenticios y las materias primas necesarias para desarrollar la economía se hace necesario velar por la buena salud de los recursos y de los pobladores de nuestras zonas rurales, de forma integrada.

Tratamiento del problema en Cuba

En Cuba, el Estado se preocupa y ocupa por todo lo relacionado con la protección del medio ambiente y el bienestar de la población. Después del triunfo de la Revolución, se promulgó la ley de Repoblación Forestal que acometió la tarea de reforestación y se aprobaron 5 Reservas Naturales por la antigua Academia de Ciencias de Cuba (ACC), actualmente Ministerio de Ciencias Tecnología y Medio Ambiente, bajo la dirección del Dr. Antonio Núñez Jiménez, para de alguna manera restaurar el fondo forestal tan degradado en tiempos anteriores.

En estos años se emprendieron diversas tareas de gran magnitud con vistas al desarrollo del país. La rapidez con que fue llevado a cabo este proceso impidió que se realizaran suficientes investigaciones científicas a la par que se desarrollaban las tareas, esto hizo que, al transformar la naturaleza para su utilización y desconocer algunos mecanismos de interacción, se mantuvieran los problemas heredados y surgieran algunos otros que afectaron y afectan a nuestro país. Esto se fue solucionando con la fundación de la ACC.

En el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (1975), en su tesis sobre Política Económica Nacional se expuso: “… resulta imprescindible tomar en cuenta lo relacionado con nuestras riquezas naturales, pues la acción de nuestro sistema social sobre la naturaleza y la sociedad nos da la posibilidad de orientar la planificación del conjunto de los componentes del medio geográfico, influyendo de éste modo sobre la fertilidad de la tierra, el régimen de los ríos y embalses, el clima, el mar y otros elementos…”

A medida que fue pasando el tiempo se fue tomando conciencia de los peligros que estaban implícitos en el desarrollo cuando es era acelerado, por lo que se trató de lograr un equilibrio entre el desarrollo y protección de la naturaleza.

El tema también aparece en el Artículo 27 de la Constitución de la República de Cuba donde se establece que: ” Para asegurar el bienestar de los ciudadanos, el Estado y la sociedad protegen la naturaleza. Incumbe a los órganos competentes y a cada ciudadano velar porque sean mantenidas limpias las aguas y la atmósfera y que se proteja el suelo y la fauna.”

En 1981 surgió la Ley 33, sobre la protección del medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales en nuestro país, dejando claro el compromiso de toda la sociedad con la protección de nuestro bien común: La Naturaleza.

En 1989 se publicó, por primera vez en el país, un mapa de Medio Ambiente en el nuevo Atlas Nacional de Cuba, donde se desarrolló una sección sobre esta temática, elaborada por un grupo de prestigiosos profesionales de diversas especialidades.

En 1997, la Ley 33 fue corregida y enriquecida con el saber científico-técnico y con el conocimiento adquirido de los errores cometidos.

A nivel nacional existen diversas instituciones y organismos donde se han venido realizando estudios e investigaciones correspondientes al medio ambiente, con un carácter más integrador, entre los que se encuentran: Instituto Nacional de Planificación Física, Instituto Nacional de Desarrollo y Aprovechamiento Forestal (actualmente Empresa Nacional para la protección de Flora y Fauna), Instituto de Geografía Tropical, Instituto de Ecología y Sistemática, Facultad de Geografía, Instituto de Recursos Hidráulicos, Instituto de Oceanología, Instituto de Suelos, Instituto de Investigaciones en Normalización, Acuario Nacional de Cuba, etc.

Se tiene muy claro que tanto la salud del medio ambiente, como el desarrollo económico, son condiciones indispensables para el bienestar humano; ello implica que necesariamente debe darse una compatibilidad entre ambas variables, y que el logro de esta compatibilidad debe ser una de las metas fundamentales de la comunidad internacional, pero sin perder de vista el carácter integrador de que debe hacer uso la ciencia y la tecnología en nuestros días.

Aplicación de metodología integradoras en las cuencas hidrográficas del territorio cubano

En las propuestas de ordenamiento y protección de los recursos naturales la FAO reconoce a la cuenca hidrográfica como unidad de acción. Es por esto que actualmente en nuestro país se ha trazado como lineamiento que los proyectos de ordenación y manejos integrales deben ser realizados a nivel de cuencas y subcuencas. Para lograr este objetivo se han creado metodologías aisladas, pero estas aun carecen del enfoque sistémico y muchas veces no tratan variables sociales importantes como la salud de la población.

En el presente, se realizan trabajos en este sentido en la Facultad de Geografía de la Universidad de La Habana y en el Instituto de Geografía Tropical y en otras Instituciones, insertando las unidades ambientales y la población en el mismo nivel de importancia.

En las cuencas de montaña, como es sabido, los procesos de deterioro por la acción del hombre ocurren de forma acelerada, por las características propias del relieve y del clima, que favorecen procesos coma la erosión de los suelos, las inundaciones etc, y que traen consecuencias nefastas como la pérdida de los suelos, avenidas cada vez más periódicas, pérdida de especies animales y vegetales de valor, muchas veces inestimable, la proliferación de enfermedades por contaminación de las aguas y el sucio, en general, la modificación del paisaje natural, todo esto favorecido, además, por el frágil equilibrio que presentan los ecosistemas de montaña.

La mayor parte de estos territorios fueron absorbidos al triunfo de la Revolución por el Plan Escambray en Ascenso, actual Plan Turquino Manatí, orientado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Rúz y dirigido, en aquel momento en la región central, por el Comandante Félix Torres.

Este plan iniciado a mediados de 1960, tenía corno objetivo fundamental poblar la región que había quedado deshabitada cuando los alzados decidieron tomar la montaña y hacerla centro de sus horrendas fechorías. Además, estableció el fomento de la ganadería y los cultivos varios en las regiones de premontaña y el cultivo de café en la montaña.

El análisis de las variables naturales y humanas, por los métodos antes expuestos, nos demuestra que sobre el área de las cuencas de montaña, de forma general, existe gran diversidad de actividades antrópicas. En las partes más llanas se destacan las actividades agrícolas y pecuarias con pastos naturales y áreas de tierra ociosa. En la montaña y premontaña se observan extensas áreas dedicadas al cultivo de pastos, áreas dispersas de forestal, autoconsumo y monte con café.

En general, la superficie netamente forestal tiene un porciento bajo pues sólo se localiza en regiones de la montaña más intrincada. Los suelos se presentan lavados y erosionados debido a la falta de cubierta vegetal y al empico de cultivos rotativos que ofrecen poca protección al sucio en las áreas de autoconsumo y a la construcción de caminos sin tener en cuenta los proyectos de conservación. Las aguas superficiales están contaminadas principalmente debido al deficiente tratamiento que se le da a los residuales provenientes de Hospitales, caseríos, poblados, cochiqueras, corrales, Centros de Enseñanza etc., distribuidas por toda el área También, en gran medida, influye el mal uso de los fertilizantes químicos en los diferentes cultivos.

Consideraciones finales

Desde finales del pasado siglo muchos investigadores de diferentes ramas se han ido dando cuenta de que la ciencia y la tecnología está generando gran cantidad de beneficios pero también, y a la par, gran cantidad de impactos negativos y se han puesto de acuerdo en que se necesita de una orientación más racional de la ciencia y de la tecnología. Autores como Núñez, (2001) abogan por este cambio y así lo reflejan en sus diversos trabajos sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad.

Hoy en día el “operar tecnocráticamente“ está quedando más como un absurdo de alias anteriores. Cada vez se le brinda mayor participación a la población y a las partes involucradas en un problema. De esta forma se buscan soluciones más viables y racionales para todas las partes.

Los científicos y técnicos se han dado cuenta de que muchas de las soluciones, científicamente pensadas, dan al traste ante el conocimiento tradicional y ancestral de los pobladores, conocedores del territorio y de sus problemas, y es por eso que ahora más que nunca se tiene en cuenta sus opiniones a la hora de aplicar medidas para eliminar o corregir un problema de cualquier índole.

La integración, o sea, el trabajo en grupo, las tormentas de ideas entre especialistas de ramas diversas, la consulta con las poblaciones, o sea, el rescate del sujeto, entre otras, son algunas de las tendencias que actualmente distinguen a los proyectos de desarrollo y organización de la sociedad y del medio ambiente. Al respecto sólo habría que garantizar la libre circulación de la información sobre todas las utilizaciones y consecuencias posibles de los nuevos descubrimientos y tecnologías, a fin de que las cuestiones éticas se puedan debatir de moda apropiado. Todos los países deben adoptar medidas adecuadas en relación con los aspectos éticos de la práctica científica y del uso del conocimiento científico y sus aplicaciones esto hará que la ciencia y la técnica estén, cada vez más, al alcance de todos y recuperando al sujeto, que en definitiva, es su razón de ser.

Bibliografía

1- Calderón, E. et al (1995): Salud ambiental y desarrollo. ECOSOLAR-LTDA, Santa Fé de Bogotá, 380 pp.

2- Cárdenas, 0. (1996): Impacto potencial en zonas montañosas y húmedas por la acción del hombre. ENPA, Cienfuegos, 9 pp.

3- CITMA (1997): Ley 81 del Medio Ambiente, República de Cuba.

4- FAO / PNU, (1996): Planificación y Manejo Integrado de cuencas hidrográficas en zonas áridas y semiáridas de América Latina, Santiago de Chile.

5- FAO (1992): Ordenación de cuencas hidrográficas. Revista UNASYLVA, Vol 42, 199212.

6- FAUD / UNMDP (1996): Habitar Mar del Plata. Problemas de vivienda, tierra y desarrollo urbano de Mar del Plata. Diagnóstico y propuestas. Edit. Programa Arraigo, Mar del Plata, Argentina.

7- Mateo, J. (1984): Apuntes de Geografía de los Paisajes. La Habana, pp 50-55.

8- Médez, E. (1992): Gestión ambiental y ordenación territorial. Universidad de Los Angeles. 184 pp.

9 – Montiel, S. y F. Trilla (1986): Geografía de la Población. Universidad de La Habana. Facultad de Geografía, 129 pp.

12- Núñez, A. (1972): Geografía de Cuba (II tomo). Edit. Pueblo y Educación. La habana.

13- Núñez, A. (2002): Notas de clases de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Facultad de Filosofía, UIT, Ciudad de La Habana.

14- Núñez, J. (2001): Tratando de conectar dos culturas (soporte digital). Facultad de Filosofía, UIT, Ciudad de La Habana.

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

Tu opinión vale, comenta aquíOculta los comentarios

Comentarios

comentarios

Compártelo con tu mundo

Escrito por:

Cita esta página
Cárdenas López Obllurys. (2011, octubre 13). La integración de la ciencia en los estudios ambientales. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/integracion-ciencia-estudios-ambientales/
Cárdenas López, Obllurys. "La integración de la ciencia en los estudios ambientales". GestioPolis. 13 octubre 2011. Web. <https://www.gestiopolis.com/integracion-ciencia-estudios-ambientales/>.
Cárdenas López, Obllurys. "La integración de la ciencia en los estudios ambientales". GestioPolis. octubre 13, 2011. Consultado el 8 de Noviembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/integracion-ciencia-estudios-ambientales/.
Cárdenas López, Obllurys. La integración de la ciencia en los estudios ambientales [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/integracion-ciencia-estudios-ambientales/> [Citado el 8 de Noviembre de 2018].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de usdagov en Flickr
DACJ