Indicadores ambientales PER para el desarrollo sostenible

Los indicadores ambientales son mecanismos que articulan los objetivos de sostenibilidad y su importancia radica en que, sectorial o integralmente son formulados en un contexto único e irrepetible a nivel social, administrativo-territorial. Según la forma, información seleccionada y relaciones preestablecidas entre los elementos considerados significativos de evaluar, obtendremos las claves que nos indican la interpretación del ideal de sostenibilidad impulsada por sus gestores.

Introducción

Esta investigación titulada “Los indicadores Presión – Estado – Respuestas (PER) para la medición del desarrollo sostenible” tiene como objetivo general: explicar el uso de los indicadores PER para la medición del Desarrollo Sostenible.

Para dar cumplimiento al objetivo propuesto se presenta un análisis del origen y evolución del concepto de desarrollo sostenible; se exponen los diferentes modelos conceptuales sobre la sostenibilidad; contiene además los aspectos relacionados con el uso de los indicadores, específicamente se analiza el enfoque PER y por último se analiza la política sobre medio ambiente en Cuba.

Desarrollo.

Origen y evolución del concepto de Desarrollo Sostenible.

Hace más de tres décadas, renombrados académicos franceses, promovieron una concepción diferente del desarrollo, planteando “que sólo se puede hablar de desarrollo si se satisfacen las necesidades fundamentales de la sociedad, incluyendo la educación, necesidades culturales, espirituales”. Es decir se refería al desarrollo incluyendo al hombre en todas sus dimensiones. Ya en la década del 70 había nacido también el concepto de Ecodesarrollo antecedente inmediato del que será el enfoque predominante en nuestros días, el Desarrollo Sostenible.

Ecodesarrollo:

Término utilizado por primera vez en la Conferencia de Estocolmo en 1972 por Maurice Strong, para dar a entender una idea de desarrollo económico y social que tomase en cuenta la variable ambiental. El ecodesarrollo plantea una modalidad de desarrollo diferente a las actuales, poniendo énfasis en los estilos y características propias de los aspectos locales, tanto ecológicos, como socioculturales. Esta concepción fue ampliamente desarrollada por Ignacy Sachs, el cual lo define inicialmente como… “una estrategia de desarrollo, basada en la utilización juiciosa de los recursos locales y del saber hacer campesinos aplicables a las zonas rurales aisladas del Tercer Mundo” .

A partir de lo cual se plantea que el ecodesarrollo ofrece oportunidades de cambio para las zonas rurales marginales, y posteriormente de forma más amplia se define como un estilo de desarrollo que, en cada eco región, insiste en soluciones específicas para sus problemas particulares, teniendo en cuenta tanto los datos ecológicos, como las necesidades inmediatas y a largo plazo . Se introduce así un elemento claramente innovador en este enfoque respecto a los anteriores: la preocupación por el medio ambiente.

Por tanto, el objetivo fundamental del desarrollo económico pasa a ser la sostenibilidad.

El concepto de Desarrollo Sostenible fue discutido en la reunión preparatoria de la Conferencia sobre Medio Ambiente Humano celebrado en Estocolmo en 1972, y descrito por algunos autores durante los años setenta, como R. Dasmann, J Miltum y P Fraeman en su libro (Ecological Principles for Economie Development). Después de la presentación del informe de la Comisión Mundial Sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, conocido como “Nuestro Futuro Común’’ o simplemente “Informe Brundtland” (1987), es donde se dio a conocer el concepto de desarrollo sostenible bajo el enunciado siguiente:

“Un desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus necesidades”.

El concepto ha sido difundido ampliamente después de la Cumbre de Río en 1992, alcanzando amplia repercusión política y promoviéndose a niveles altos de decisión. Según la conocida definición de Desarrollo Sostenible planteada en el “Informe Brundtland” 1987, el crecimiento económico y el uso racional de los recursos naturales y el medio ambiente están vinculados desde una perspectiva meramente ecológica y se percibe como la interacción entre los sistemas económicos altamente dinámicos y los sistemas ecológicos menos cambiantes en la cual:

  • La vida humana pueda continuar indefinidamente.
  • Los seres humanos como individuos puedan desarrollarse.
  • Los efectos de las actividades humanas deben mantenerse dentro de unos límites que no permitan la destrucción de la diversidad, complejidad y funcionamiento de los sistemas ecológicos soportes de la vida.

Este informe propone como principio de una sociedad sostenible lo siguiente:

  •  Respetar y cuidar la comunidad de los seres vivientes.
  •  Mejorar la calidad de la vida humana.
  •  Conservar la vitalidad y diversidad de la tierra.
  •  Reducir al mínimo el agotamiento de los recursos no renovables.
  •  Mantenerse dentro de la capacidad de carga de la tierra.
  •  Modificar las actitudes y prácticas personales.
  •  Facultar a las comunidades de que cuiden de su propio medio ambiente.
  •  Forjar una alianza mundial.

Otros autores asociaban la sostenibilidad con la capacidad de carga de los sistemas para soportar el desarrollo de la humanidad, lo que implica que el sistema económico debe mantenerse dentro de los márgenes de capacidad de carga del mundo, entendiéndose la sustentabilidad como desarrollo sin crecimiento o como perfeccionamiento cualitativo sin aumentos cuantitativos.

Diversos especialistas mencionan cuatro dimensiones del Desarrollo Sostenible: socioeconómica, institucional- política, productivo- tecnológica, y ecológica.

A pesar del tiempo transcurrido y la gran cantidad de publicaciones aún no hay un consenso respecto a lo que significa realmente el Desarrollo Sostenible, y las innumerables interpretaciones varían según sea la disciplina, el paradigma o la ideología que sirvan como base para definirlo.

Ya en los años ochenta del siglo pasado la Estrategia Mundial de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) planteó que el desarrollo en relación con la naturaleza se debía concebir como la modificación de la biosfera y la aplicación de los recursos humanos y financieros, para la satisfacción de las necesidades humanas y al mejoramiento de la calidad de vida.

Varias medidas han sido propuestas para alcanzar la sostenibilidad como son: análisis de costo –beneficio, capacidad de carga y rendimiento sostenible, pero han sido rechazadas también por la dificultad de obtenerlas, así como lo inapropiado para establecer límites o variables, para ello se han definido dos grupos de variables:

  • Variables que caracterizan la integridad ecológica: suelo, productividad biológica, biodiversidad, agua dulce y océano.
  • Variables que caracterizan las aspiraciones humanas: necesidades humanas básicas (alimento, agua, salud, vivienda), combustible, cohesión y diversidad cultural.

Se plantea que, conociendo las aspiraciones humanas se puede construir los escenarios de las alternativas posibles, ya que las variables suelo, biodiversidad, cambian más lentamente para alcanzar la sostenibilidad, entonces se debe lograr una estabilidad en estas variables.

Luego de este análisis se puede llegar a un concepto de Desarrollo Sostenible propio:

El desarrollo es un proceso de cambios multidimensional sostenido, que trae consigo el mejoramiento equitativo de la calidad de vida de las personas, mediante el cual se procura el crecimiento económico social en una relación armónica con la protección del medio ambiente, de modo tal que se satisfagan las necesidades de las generaciones actuales, sin comprometer la posibilidad de desarrollo de las generaciones futuras.

Diferentes modelos conceptuales sobre sostenibilidad.

El grupo de enfoques de indicadores multidimensionales con propósito taxonómico descriptivo es el más conocido. Si bien existen distintos matices dentro de este grupo, estos comparten la característica esencial del enfoque, de preferir un sistema multifacético (distintas cuestiones económicas, sociales, ambientales) y multidimensional (distintas unidades de medición física y monetaria) de variables e índices que se agrupan de acuerdo a distintos esquemas de esta índole. En el fondo, el enfoque es descriptivo, aún con una percepción implícita o explícita sobre la modalidad de interacción entre:

  • Las actividades humanas, procesos socioeconómicos o desastres naturales que impulsan un cambio de tipo económico, social-institucional y ambiental (categoría de “fuerza presión”);
  • Los medios físicos y las poblaciones humanas y biológicas que reflejan dicho cambio de calidad (“situación o estado”)
  • Las instancias de la sociedad que reaccionan con alternativas en su comportamiento o con políticas correctivas ante estos cambios sufridos (“respuesta”).

Existen distintos matices de clasificación sobre la asumida interrelación entre las fuerzas de impulso inicial, los cambios experimentales y las respuestas originadas.

El enfoque de estrés (Friend/Rapport 1991) se propuso en Canadá a fines de los ochenta, con fines primordiales de identificar las fuentes principales de envergadura global y nacional de dicho país. Implícitamente, para este enfoque es suficiente clasificar de acuerdo a la categoría de estrés sobre el ambiente, los respectivos factores de presión en la llamada tecnoesfera (donde actúan los seres humanos a través de sus actividades de producción consumo, etc.).

Por lo tanto, se establecieron una serie de indicadores representativos para las fuerzas y actividades potencialmente contaminantes y degradantes, para controlar las repercusiones en los medios del ambiente. Sin postularlo como tal, se partió de una relación causa-efecto entre los factores de estrés de origen económico-humano y sus impactos ambientales en la biosfera. Esta idea ha sido retomada en el desarrollo posterior de indicadores de Desarrollo Sostenible de distintas maneras.

Uno de estos desarrollos ha sido el enfoque de Presión-Estado-Respuesta (PER) propuesto y lanzado al debate internacional por parte de Adrianse (1993) y la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) (1991, 1994).

El enfoque PER se limita al segmento ambiental del Desarrollo Sostenible y tiene como objetivo principal crear un conjunto de indicadores que permitan reducir, de manera correcta, la realidad compleja para identificar prioridades de problemas medulares y soluciones adecuadas en el ámbito del ambiente.

El enfoque Presión-Estado-Respuesta, está basado en la premisa de que las acciones humanas ejercen presión sobre el ambiente y cambian el estado de la calidad y cantidad de los recursos naturales. La sociedad responde a estos cambios a través de la respuesta ambiental, económica y política. Basado en una lógica de causalidad determinística, asume que las actividades humanas ejercen una presión sobre el ambiente y afectan la calidad de sus elementos y la cantidad de sus recursos (estado); ante lo cual la sociedad responde a través de políticas ambientales, económicas y sectoriales, así como cambios en la percepción y comportamiento (respuesta social).

El marco de referencia PER es ahora ampliamente usado pero está continuamente en evolución. Uno de los mayores problemas ha sido tratar de diferenciar entre indicadores de presión y estado y la necesidad de expandir el marco de referencia para tratar más específicamente las necesidades de descripción del Desarrollo Sostenible.

El esquema P.E.R se fundamenta en tres categorías básicas de interrogantes, que en relación con el tema ambiental son:

  1.  ¿Cuál es el estado actual de los recursos naturales y del medio ambiente?
  2.  ¿Qué y quién está afectando los recursos naturales y el medio ambiente?
  3.  ¿Qué está haciendo la sociedad para mitigar o resolver los problemas ambientales y para fortalecer sus potencialidades?

Presión:

Están a menudo clasificadas como factores o fuerzas subyacentes tales como: crecimiento poblacional, consumo o pobreza. Las presiones sobre el medio ambiente son consideradas frecuentemente desde una perspectiva política como punto de partida para abordar los asuntos medioambientales y desde el punto de vista de indicador están disponibles para realizar análisis, toda vez que son derivadas sobre la base de datos de seguimiento socio económicos, medioambientales y otros. Refleja el objetivo último de las políticas ambientales e incluyen aspectos tales como:

  •  Las características físicas, químicas y biológicas del entorno.
  •  La condición del ecosistema y las funciones ecológicas del medio natural.
  •  La calidad de vida de la población.

Estado:

El estado se refiere a la condición del medio ambiente que resulta de las presiones arriba descritas, y el deterioro que en ellos generan las diferentes actividades humanas, los niveles de contaminación del aire, degradación de la tierra o deforestación. El estado del medio ambiente afectará, a su vez, la salud humana y el bienestar así como el tejido socio-económico de la sociedad. Por ejemplo, un incremento en la degradación de la tierra conducirá a uno o varios de los siguientes factores: disminución en la producción de alimento, incremento de alimento importado, incremento en el uso de fertilizantes, malnutrición, etc.

Es importante entender tanto el estado del medio ambiente como los efectos indirectos. Los indicadores de estado deberían ser diseñados para responder a las presiones y al mismo tiempo facilitar acciones correctivas.

Respuesta:

El componente de respuesta del marco de referencia PER está relacionado con las acciones tomadas por la sociedad, individual o colectivamente, que son diseñadas para facilitar o prevenir impactos medioambientales negativos con el fin de corregir el daño existente o de conservar los recursos naturales. Esas respuestas pueden incluir acciones reguladoras, gastos medioambientales o de investigación, opinión pública y preferencia del consumidor, cambios en las estrategias de manejo y suministro de información medioambiental. Las respuestas deberían estar diseñadas para actuar sobre las presiones, pero pueden al mismo tiempo tener un impacto modificador en los indicadores de estado.

Existen diversos conjuntos de indicadores ambientales, cada uno con propósitos específicos.

Los indicadores suelen usarse en los informes ambientales, la evaluación del desempeño ambiental o del avance hacia el Desarrollo Sostenible, pero deberían ser una herramienta básica en la planeación, contribuyendo a la claridad en los objetivos de las políticas y el establecimiento de prioridades ambientales.

De acuerdo con el propósito para el cual el modelo PER es usado, este puede ser ajustado para mayor detalle o para incorporar algunos aspectos específicos. Un ejemplo es el modelo “Presión Estado Impacto/Efecto-Respuesta” (P-E-I/E-R) que ha sido desarrollado por Winograd (1995, 1997) para el proyecto de indicadores del CIAT/PNUMA para América Latina.

Este proyecto es diseñado particularmente para los indicadores del uso sostenible de tierras; para ello combinan información basada en estadísticas ambientales corrientes con variables “georreferenciadas” (indicadores generados por aplicaciones de sistema de información geográfica).

El modelo P-E-I/E-R tiene tres rasgos principales:

  • Supone una interacción de presión hacia delante y de respuesta hacia atrás, únicamente entre el sistema socioeconómico y el sistema ambiental que se consideran como equivalentes en términos de significado relativo y funcionamiento de sistema.
  • Los indicadores económicos y sociales quedan mayormente enfocados en la categoría de presión con origen en el sistema socioeconómico. Mientras tanto, los indicadores ambientales y de recursos naturales representan en particular la categoría de estado el cual se percibe como calidad propia del sistema ambiental.
  • Se introduce dentro del ámbito de la calidad ambiental una interacción de impacto-efecto mutuo entre el ambiente y los recursos, además entre la naturaleza y la sociedad. Lo que sugiere que una secuencia causa-efecto entre ambas dimensiones del sistema ambiental y entre este y la sociedad, así como una reacción funcional ante estos impactos en forma de respuesta y gestiones en materia de información, educación y política nacional/internacional de recursos, sean identificables y medibles.

A partir de las propuestas de la OCDE, países como Canadá y Holanda fueron los primeros en adoptar indicadores ambientales y sectoriales como parte fundamental de la toma de decisiones, el establecimiento de políticas y la difusión de información a la sociedad. Esta tendencia se ha extendido a otros países de la OCDE y en diversas agencias internacionales.

Ventajas y desventajas del enfoque Presión – Estado – Respuesta.

Ventajas:

Teniendo en cuenta lo anterior, las principales ventajas del esquema PER son:

Su estructura ha tenido gran difusión precisamente por basarse en un principio de causalidad determinístico, ya que como vimos es insuficiente para abordar la complejidad propia de los problemas ambientales, no solo porque las interrogantes a las que responde son propias de un proceso de gestión y toma de decisión en materia ambiental; no busca exclusivamente reflejar las fuerzas que modifican dicho estado (dinámica económica o social predominantes en una región o país, entre otras) si el esfuerzo social que se lleva a cabo es para mejorarlo y revertir las presiones que lo deterioran.

Esto último es particularmente importante en tanto que la estructura PER permite establecer las base para evaluar no solo la gestión realizada (la eficiencia de la respuesta) sino su impacto, medido en términos de las variaciones en el estado y la presión gracias a la respuesta de la sociedad.

Proporciona al público en general y a los tomadores de decisiones una visión integrada del ambiente y otros aspectos interconectados.

Debido a ello, el esquema P.E.R. es el más utilizado en sistema de seguimiento y evaluación de políticas, planes, programas y proyectos de sostenibilidad.

Desventajas:

Se limita al segmento ambiental del desarrollo sostenible.

Es insuficiente para abordar la complejidad propia de los problemas ambientales, no solo porque las interrogantes a las que responde son propias de un proceso de gestión y toma de decisión en materia ambiental sino también porque no refleja las fuerzas que modifican dicho estado (dinámica económica o social predominantes en una región o país, entre otras), ni el esfuerzo social que se lleva a cabo para mejorar dicho estado y revertir las presiones que lo deterioran.

No siempre encontramos una secuencia metodológica al formular indicadores PER, son propuestos de manera independiente sin relación causa-efecto directa sino indirecta, todos se relacionan con el tema que los motiva pero no entre sí.

No es posible establecer relaciones entre los distintos indicadores, cada indicador es válido por si solo y como tal debe ser abordado debido a su lógica causal y lineal.

No es un modelo preventivo. Derivado de su lógica la información obtenida solo permitirá establecer el diagnóstico de la situación pero no puede ser utilizada en programas o políticas donde se aplique el principio de prevención.

El Desarrollo Sostenible y la política sobre medio ambiente en Cuba.

Cuando se habla de sostenibilidad en el mundo, se está planteando la capacidad de sobrevivencia y avance de las naciones pobres, porque los países ricos se autosostienen, viven… ¡y de qué manera!…

En medio del proceso de globalización que tiene por escenario a todo el planeta, las naciones del Norte, con menos del 20% de la población mundial, tienen en su poder aproximadamente el 80% de todos los recursos de la Tierra. Por si fuera poco concentran el 82% de los mercados de exportación, dominan el 68% de la inversión extranjera directa, controlan el 71% del comercio internacional y consumen el 80% de la energía producida en el mundo.

¿Qué queda para los pobres del Sur? Pues poco, muy poco, apenas el 20% de los recursos del planeta para una población de 5.000 millones de seres humanos.

Esto conspira contra las aspiraciones de sostenibilidad de los países pobres. ¿Con qué potencial económico cuentan para avanzar las naciones subdesarrolladas capitalistas? ¿Cómo detener la fuga de personas preparadas profesionalmente? ¿Qué fuentes utilizar para desarrollar las ciencias y la tecnología en medio de sociedades donde prevalece el interés individual, por encima del interés de la sociedad?

Es ahí precisamente donde el ejemplo de la Revolución en Cuba ofrece respuestas para pensar seriamente en sostenibilidad al sur del planeta. No hay otro camino.

El ordenamiento y la búsqueda de solución a los problemas del medio ambiente, están ligados al concepto de desarrollo. Por tanto, el establecimiento de una política ambiental nacional y de las estrategias para el Desarrollo Sostenible, no pueden hacerse al margen de los elementos históricos, culturales, económicos y sociales, ni fuera del contexto internacional que las define y que en ocasiones también condiciona.

Lo anterior es esencialmente valido para nuestras condiciones, debido al proceso histórico, económico y social por el que se ha transitado y por su vinculación y efectos producidos sobre el medio ambiente. Nuestro país tiene que luchar por preservar los logros y conquistas sociales alcanzadas, en el que se han tenido en cuenta todos estos elementos. Desde los inicios del período colonial, ya en este siglo, bajo la condición impuesta de república mediatizada, el desarrollo económico que se logró alcanzar se sustentó principalmente en la producción agrícola extensiva, con un uso y manejo inadecuado de los suelos y una intensa destrucción de las áreas boscosas.

La crítica situación social debido a los altos niveles de pobreza, el analfabetismo y los bajos niveles de salud, fueron elementos del medio ambiente que constituyeron prioridad en la política de la revolución desde el año 1959.

La política ambiental cubana ha estado definida y sustentada por los principios de desarrollo económico y social equitativos. De esta forma a través de la diversificación de la economía sobre una base de equidad, se alcanzó el primer logro social y ambiental, que fue erradicar la pobreza extrema.

Durante todos estos años de validación de nuestra política, hemos erradicado totalmente el analfabetismo, situación crítica en el año 1959; el desarrollo alcanzado por el sistema de salud cubano es un indicador notable de la justeza de la política ambiental integral, donde los problemas económicos y sociales desempeñan un papel preponderante.

En general, las condiciones ambientales básicas han mejorado para toda la población del país, ya sea en relación a la vivienda como al acceso al agua y a los servicios de saneamiento.

La aplicación de los nuevos conocimientos adquiridos y los resultados científicos alcanzados han permitido evaluar gran parte del potencial de los recursos naturales existentes en el país, aplicar cada vez mas diferentes prácticas de agricultura sostenible, realizar una mejor gestión en el manejo de los recursos de agua y suelo, rehabilitar y restaurar ecosistemas afectados, aplicar nuevas tecnologías para el aprovechamiento de residuales, y desarrollar nuevas vacunas y medicamentos.

Conjuntamente con estos logros han existido errores y deficiencias debido, entre otras cosas a la insuficiente conciencia, conocimientos y educación ambiental; la carencia de una mayor exigencia en la gestión; una insuficiente incorporación de la dimensión ambiental en las políticas, planes y programas de desarrollo; y la ausencia de un sistema jurídica lo suficientemente integrador y coherente.

Los cambios institucionales que han ocurrido y ocurren en Cuba, especialmente la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) encargado de proponer la política ambiental nacional y de dirigir, organizar y controlar su ejecución, proporcionan una base sólida que nos permite avanzar con optimismo en la aplicación de nuestra política ambiental, cuyos lineamientos y pautas nos conducirán a un estadio superior en la protección del medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales, como base de un desarrollo sostenible para todos.

Para los países en desarrollo, el reto de alcanzar la sostenibilidad requiere grandes transformaciones políticas, económicas y sociales, lo que para Cuba es un hecho materializado.

Nuestro estado ha declarado la soberanía nacional sobre los recursos naturales y ha promovido un activo proceso de recuperación y protección de estos, teniendo como centro al hombre y la satisfacción integral de sus necesidades materiales, educacionales, culturales y estéticas.

Asimismo, incorpora a toda la sociedad a la atención de los problemas ambientales por medios de procesos de participación ciudadana basados en la existencia y funcionamiento de organizaciones sociales y de masas.

Conclusiones

• El enfoque multidimensional del desarrollo sostenible permite hacer mucho más operativa esta concepción, poniendo en igual orden de prioridad el desarrollo económico, social y la conservación del ambiente biofísico.

• Los indicadores PER expresan una percepción implícita o explícita sobre la modalidad de interacción entre las actividades humanas, procesos socioeconómicos o desastres naturales que impulsan un cambio de tipo económico , socio institucional y ambiental (categoría de presión), los medios físicos y las poblaciones humanas que reflejan dicho cambio de calidad (situación de estado), y las instancias de la sociedad que reaccionan con alteraciones en su comportamiento o con políticas correctivas ante estos cambios (respuesta).

Bibliografía

Rayén Quiroga M: Sigla indicadores de sostenibilidad ambiental y de desarrollo sostenible. Tomado De: , agosto del 2007.
Wautiez, Francoise. Indicadores locales para la sostenibilidad/ – Francoise Wautiez. — La Habana: Instituto de Ecología Política, 2001. –13h.

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Quevedo Reyes Yanisleidy. (2007, octubre 18). Indicadores ambientales PER para el desarrollo sostenible. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/indicadores-ambientales-per-para-el-desarrollo-sostenible/
Quevedo Reyes, Yanisleidy. "Indicadores ambientales PER para el desarrollo sostenible". GestioPolis. 18 octubre 2007. Web. <https://www.gestiopolis.com/indicadores-ambientales-per-para-el-desarrollo-sostenible/>.
Quevedo Reyes, Yanisleidy. "Indicadores ambientales PER para el desarrollo sostenible". GestioPolis. octubre 18, 2007. Consultado el 24 de Mayo de 2018. https://www.gestiopolis.com/indicadores-ambientales-per-para-el-desarrollo-sostenible/.
Quevedo Reyes, Yanisleidy. Indicadores ambientales PER para el desarrollo sostenible [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/indicadores-ambientales-per-para-el-desarrollo-sostenible/> [Citado el 24 de Mayo de 2018].
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