El viaje hacia la fe

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Fe es un estado en el que todas las cosas son posibles, cuando te encuentres en un estado de fe total verás milagros en tu vida.

Recuerdo que cuando tenía alrededor de 13 años y mis padres se acababan de divorciar me volví una adolescente muy religiosa, leía mucho la Biblia y trataba de estar en contacto con Dios, tomé unos estudios bíblicos y en ese tiempo aprendí mucho sobre la fe.

En las historias más importantes de la Biblia se menciona a la fe como una fuerza enorme y poderosa que era la encargada de obrar milagros, se decía que si tuviésemos fe como un granito de mostaza seríamos capaces de decirle a una montaña que se arrancara de la tierra y se arrojara al mar y que ésta lo haría.

Tan grande era el poder de la fe que con una poquitita (como el granito de mostaza) podríamos mover montañas.

Y también se decía que todas las obras son por fe, que Jesús era capaz de levantar a los muertos porque tenía fe indubitable y que era capaz de curar a aquellos que se acercaran a tocar sus ropas con el simple hecho de que se acercaran con “fe”.

Y después el les decía “Tu fe te ha sanado”

Creo que a partir de ahí empezó mi educación con respecto a la fe porque me enfermé y los doctores no sabían que tenía, es más, no teníamos dinero para doctores.

Así que mi padre se limitaba a verme acostada y enferma sin saber que más hacer porque las medicinas que estaban a nuestro alcance no me hacían efecto.

Un día por la noche cuando ya me sentía muy mal, tomé la Biblia y la abracé y le dije a Dios que yo quería tener fe en mi curación y que me ayudara a tenerla… “Dios mío ayúdame a tener fe y curarme” porque no quiero seguir enferma y mis padres no tienen dinero para llevarme a otros doctores.

Después de llorar y pedir ayuda a Dios, puse mi Biblia a un lado y me acosté a dormir. Y como no podía dormir, seguí pensando en Dios, en el poder infinito que él tenía, en la capacidad que tenía para curarme si él quisiera y le volví a decir que si él tenía el poder, que me curara.

Seguí durante varias horas con una conversación mental con Dios, pensando cosas como:

  • Yo sé que Dios me creó y también se que él puede curarme.
  • Yo sé que puedo curarme de la noche a la mañana porque he leído y escuchado testimonios de gentes que han sido tocadas por sanadores y han dejado sus enfermedades a un lado.
  • Creo que es cierto eso de la fe y estoy segura de que puedo lograr tener fe en curarme, me puedo curar.
  • Creo que si le pido a Jesús que venga esta noche y me sane, quedaré sana “estoy segura”
  • Jesús ha podido levantar muertos y puede curar a una niña enferma, “seguro que si puede hacerlo”
  • Creo que solo es cuestión de que Jesús quiera y no creo que se niegue si se lo pido.
  • Jesús por favor ven y cúrame, soy una niña buena.
  • Jesús ven y cúrame, se que tu puedes y tu quieres.
  • Creo que tú puedes tocarme y curarme en este mismo instante, no mañana, no en un año ni en un mes, yo creo que puede ser ahora.
  • Gracias por curarme….

Y en ese momento sentí como que algo que estaba dentro de mi cuerpo tronó, fue como si un balón se hubiera desinflado y el dolor que tenía en mi estomago desapareció de inmediato.

Después me levanté al baño y comencé a sentir como si todo el desecho que había estado atorado en mi cuerpo se fuera por el inodoro.

No dije nada a nadie porque me daba miedo, mis padres creyeron que fue la medicina.

Recuerdo que esa misma noche cuando me curé de niña, fui a acostarme muy enferma y triste y conforme empecé a tener una conversación mental con Dios fui empezando a obtener fe.

Creo que la fe “indubitable” la que es capaz de obrar milagros se obtiene poco a poco es cuestión de auto-convencimiento. Es cuestión de ir trabajando poco a poco con nuestra capacidad de “creer” con producir ese sentimiento de “seguridad”

Estar seguro o tener fe es un sentimiento y todos los humanos tenemos la capacidad de generar el sentimiento de “fe indubitable”

Cuando tengas esa fe indubitable, sabrás de lo que te estoy hablando.

Si ya lo has llegado a sentir alguna vez en tu vida, sabes a que me refiero.

Tal vez tenías la seguridad de que te iban a dar ese trabajo que tanto deseabas y generaste ese sentimiento de fe y sí te lo dieron.

Estabas seguro de que ibas a encontrar al hombre de tu vida y que te iba a proponer matrimonio y generaste ese sentimiento y si lo lograste!

Tenías fe en que todo el problema que tenías se iba a resolver y generaste ese sentimiento y sí.. se resolvió favorablemente.

Perdiste algo y generaste el sentimiento de fe en que lo ibas a volver a encontrar y si lo encontraste.

A eso me refiero con la fe, la fe es un sentimiento y todos somos capaces de generarlo.

Después de mi curación pasaron varios años y crecí, recuerdo que tenía 17 años y ese día acudí a la fiesta en la compañía donde trabajaba mi papá.

Al entrar nos dieron un boleto para llenar con nuestros datos y así participar en la rifa de los obsequios. Pero mi papá que era muy pesimista me dijo “Tira esa porquería” yo nunca me saco nada en las rifas, así que ni nos hagamos ilusiones.

¡Pero yo no era todavía tan pesimista tenía 17 años!

Así que no me importó y le puse al ticket el nombre de mi papi y eché la mitad a la tómbola de los regalos.

Después, estando en el salón vi todos los obsequios. Habían lavadoras, refrigeradores, recámaras, salas, televisiones, estéreos.. que digo.. estéreos…

Eso fue lo que más llamó mi atención. “estéreos”.

Yo venía soñando con un estéreo desde hacía tiempo y nunca había juntado lo suficiente para comprarme uno, mi papá nunca me había podido comprar uno. Yo soñaba con tener un estéreo y en ese momento dije “Yo quiero ganarme un estéreo en esta rifa”

Y sin recordar para nada como fue el proceso de mi curación cuando tenía 13 años, es más, creo que para ese tiempo ya se me había olvidado por completo.

Sin saberlo comencé el mismo proceso, empecé a negociar con Dios, y a decirle que quería un estéreo, que ya lo había visto, que estaba enfrente de mí, que por favor me ayudara a ganármelo en la rifa, que yo sabía que era posible, que por favor, por favor, por favor, por favor, no me dejara irme de esa fiesta con las manos vacías.

Empecé a generar un sentimiento de querer algo “con todas mis fuerzas” y a pedirlo “con todas las fuerzas del universo” y después a través de esa conversación mental, empecé a convencerme de que era posible y que Dios me iba a ayudar a tenerlo, sin saber… ese día volví a generar ese sentimiento de FE Absoluta y en un momento sentí ese sentimiento de tener una fe y una seguridad enorme en que me iba a ganar el estéreo.

Y el siguiente paso fue que lo di por un hecho y di gracias y me dediqué a disfrutar de la fiesta olvidando por completo, esta parte es muy importante, me olvidé por completo de lo que había pedido.

¡¡lo juro!! Se me olvidó y me puse muy feliz a disfrutar de la fiesta.

Después llegó la hora de la rifa y mi padre me dijo que ya era hora de irnos, como yo me había olvidado de mi estéreo le dije que sí y me despedí de los amigos que había conocido en la fiesta.

Nos salimos de la compañía y ya íbamos casi en la esquina cuando por el altavoz nombraron el nombre de mi papá. Y dijeron “Antonio Reyes a la una… Antonio Reyes a las dos…. ya sabes así le hacen cuando entras a una rifa y si no estás ahí para reclamar tu regalo. Si no estás ahí lo vuelven a rifar entre otros participantes.

Así que mi papi se regresó corriendo para reclamar su regalo y…. ya te Imaginarás cual era el regalo… Por supuesto era mi estéreo.

Ese estéreo exactamente, frente al cual me había sentado, uno que tenía moño rojo, ese que señale. No fue un refrigerador como mi papi hubiera querido, ni un viaje en crucero, era precisamente ese estéreo el cual deseaba con todas las fuerzas de mi alma, ese que le pedí a Dios con todas las fuerzas del Universo diciéndole, por favor, por favor, por favor, no me dejes irme con las manos vacías hoy de esta fiesta.

Casi tengo lágrimas en los ojos al estar escribiendo esto porque fue algo maravilloso, es como pedir un milagro y recibirlo.

Este concepto de la fe se menciona en muchas ocasiones en la Biblia, pero desgraciadamente es una herramienta que está muy olvidada, muy desaprovechada.

Cada vez que vamos a la iglesia nos hablan sobre la fe, o nos dicen que debemos tener fe en que las cosas van a salir bien y eso es todo el acercamiento que una persona común y corriente tiene con esta fuerza tan potente que es el sentimiento de fe.

Si tan solo supiéramos mas sobre ella, si tan solo pudiéramos aprovecharla sucederían cosas increíbles. Obtendríamos mas milagros y nuestra vida sería muchísimo mejor.

Como ya te habrás dado cuenta la fe no solo funciona para curar enfermedades, también funciona para cosas más mundanas como obtener un estéreo en una rifa.

Después con el tiempo y conforme fui creciendo y haciéndome de varios sistemas de creencias negativos me fue un poco más difícil usar la fe para convencerme y para creer cuando necesitaba solucionar algún problema o lograr un objetivo en mi vida.

De hecho me he dado cuenta que los adultos somos mucho mas incrédulos que los niños y que ahora me cuesta mucho más trabajo llegar a ese estado de fe al que pude llegar fácilmente cuanto tenía 13 y 17 años.

¿Pero te digo una cosa?

Si lo he logrado, y ahora que ya tengo 32 años, muchas cosas las he logrado con esa fe que te digo, pero todo es cuestión de encender esa chispita… irla encendiendo poco a poco y comenzara a quitar los baches del camino, los baches que me dicen quieres esto.

Ah! Pues no se puede, porque está muy difícil, o porque están todos estos obstáculos, o porque tal vez no lo merezcas, o porque tal vez no es bueno para ti, Además nunca antes lo has logrado, es algo difícil. Quien te crees que eres para pedir algo semejante.

Y una vez que quitas todos esos baches del camino…. ya llegaste al estado de fe en donde suceden milagros.

Es así de simple, es un proceso de ir quitando baches del camino, es cuestión de procesar, en ocasiones el pasado, en ocasiones lo que te hicieron creer tus familiares o gente que te rodeaba, en otras ocasiones lo que viste en la tele o tal vez también las cosas que te sucedieron, pequeños fracasos que fueron rebajando tu autoestima y la confianza en ti mismo y en Dios.

¡Eso es todo lo que se interpone en tu camino, tus miedos y dudas nada mas!

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Reyes Olivia. (2006, enero 18). El viaje hacia la fe. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/el-viaje-hacia-la-fe/
Reyes, Olivia. "El viaje hacia la fe". GestioPolis. 18 enero 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/el-viaje-hacia-la-fe/>.
Reyes, Olivia. "El viaje hacia la fe". GestioPolis. enero 18, 2006. Consultado el 11 de Diciembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/el-viaje-hacia-la-fe/.
Reyes, Olivia. El viaje hacia la fe [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/el-viaje-hacia-la-fe/> [Citado el 11 de Diciembre de 2018].
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