El rol de la psicología positiva en la utopía de la felicidad familiar

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Desde mi punto de vista la felicidad está en el interior de cada ser humano y no depende de cuánto poseamos, sino de cuanto disfrutemos lo que tenemos,  de cómo aprovechamos cada minuto de nuestra existencia y de la perspectiva que tengamos del mundo exterior.

El ser humano a lo largo de la historia de su existencia  siempre ha buscado la verdadera felicidad. Ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo tratando de encontrar la forma de ser completamente feliz. Sin embargo, en esa búsqueda incesante pareciera como si el fracaso de manera irónica se ha burlado. Pues en esa persecución incansable por encontrar la tan anhelada felicidad no ha hecho más que materializarla dándole personalidad en el dinero, posesiones materiales, placeres, entre otros,  en fin ha querido darle una imagen; no obstante, ha tenido que reconocer que la felicidad es mucho más que cosas materiales y placeres transitorios.

Si bien es cierto lo que dice un hermoso poema”…con dinero podrás comprar diversiones,  pero no felicidad” es decir, la felicidad que tanto se busca se encuentra donde menos pensamos.

Todo ser humano anhela fervientemente encontrar ese estado perfecto “ser feliz” y es por ello,  en la  siguiente síntesis de la llamada  Psicología Positiva o de la Felicidad” quiero poner en evidencia esa búsqueda  a la que me he referido tomando en consideración los conceptos básicos y modelos descriptivos que han surgido.

El término Psicología Positiva ha sido acuñado desarrollado por Martín Seligman, investigador  que acuñó este concepto y ha dedicado gran parte de su trabajo  dándole un giro radical en su orientación, elaborando y promoviendo una concepción más positiva de la especie humana.

“La psicología positiva no es un movimiento filosófico que pretende promover el crecimiento espiritual humano basándose en métodos no científicos, la psicología positiva es una rama de la psicología que intenta comprender a través de la investigación científica los procesos psicológicos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano” (Vera, 2006, p. 4 ).

Es decir, que ella busca descubrir en esos procesos psicológicos básicos( percepción, aprendizaje, lenguaje, pensamiento, atención, memoria, motivación y emoción)  de qué manera  estos intervienen en el proceso de búsqueda de ese bienestar humano y que son de alguna manera las herramientas que posee el individuo para lograr ese objetivo “la felicidad”.

El objetivo de la psicología positiva  es optimizar el funcionamiento humano positivo a través del conocimiento científico y de intervenciones eficaces que logren hacer florecer a los individuos, familias, comunidades (organizaciones) de modo que puedan ser beneficiados a totalidad.

Desde este punto de vista, la psicología positiva pretende crear un andamiaje de competencias y prevención. Para Seligman, el concepto de psicología positiva no es nuevo en la psicología, ya que antes de la Segunda Guerra Mundial la Psicología se había propuesto alcanzar tres misiones distintas: Curar la enfermedad mental, que la vida de todas las personas fuera más productiva y satisfactoria, la   identificación y el cuidado del gran talento.

En esta búsqueda de la mejora del ser humano, de las características que hacen que florezca su potencial, la psicología positiva se basa en hechos  tangibles para su validez y que de esta manera  los individuos puedan confiadamente valerse de esas competencias.  Las técnicas que surgen de la investigación en psicología positiva vienen a apoyar y complementar las ya existentes.

Considerando lo que desde el punto de vista, la psicología positiva que insiste en la construcción de competencias y en la prevención, entonces podemos decir que ese bienestar que busca el ser humano es responsabilidad de cada uno debido a que no existe una fórmula mágica, tratamiento  o terapia específica que nos dé como resultado aquella felicidad que tanto ansiamos.

En la teoría del flujo propuesta por Mihaly Csikszentmihalyi  intenta explicar lo que ocurre cuando la realización de una actividad  provoca en una persona una sensación tan placentera que el individuo la realizará por el puro placer de hacerla, aunque la actividad le resulte muy difícil.

El estado de concentración intensa y satisfactoria se denomina  flujo y cuando una persona experimenta esa sensación se queda totalmente absorta en la actividad que esté realizando en ese momento, el autor define como estar en un “estado de fluir”.  Este estado de “fluir” se define como un estado de concentración o absorción en la actividad en que se encuentra. Podemos decir que es un estado perfecto de motivación interna, en que la persona está totalmente inmersa en lo que está haciendo. El sujeto  está tan concentrado en lo que está haciendo que, muchas veces, pierde la noción de tiempo y espacio lo que indica que este está disfrutando al máximo lo que está haciendo.

De acuerdo con lo que define  Mihaly en su teoría del flujo, si integramos este concepto en el sistema familiar en esa búsqueda entonces podemos decir que para encontrar ese equilibrio dentro de  dicho sistema cada miembro debe concentrase en realizar esas actividades que le producen placer integrando a los demás miembros y procurar que estos puedan encontrar también esa satisfacción. Si es razonable que dentro de ese sistema familiar debe existir esas coaliciones saludables y llegar a consensos donde todos y cada uno de los miembros se integren en ambas direcciones para que puedan aportar y lograr el objetivo buscado.

Ahora bien, eso que tanto buscamos está claro que no solo es un deseo personal y egoísta, es evidente que lo anhelamos también para esas personas a quienes amamos y que ocupan un lugar especial en nuestras vidas. Es decir, el padre que desea esa felicidad para su familia, el novio que desea y promete ante un altar hacer  feliz a su futura esposa, el hijo que anhela darle esa felicidad a sus ancianos padres en fin todos luchamos por encontrar ese tesoro escondido llamado felicidad y poder ofrecerlo con toda liberalidad a otras personas.  Si tenemos familias felices entonces tendremos sociedades felices y sanas; sin embargo, esto no significa que todo será perfecto porque es obvio que no tenemos familias perfectas por tanto no tendremos sociedades perfectas.

Todo esto se debe a que como hemos visualizado la perfección de forma errónea, pensando que perfección es estar libre de todos esos males que aquejan a la humanidad y son formas de pensamientos errados que nos hacen de manera equivocada crearnos conceptos equivocados.

“El papel que juega la psicología positiva en la dinámica familiar en búsqueda de esa felicidad es importante, los estudios experimentales relacionados con el afecto positivo han demostrado que éste se relaciona con una organización cognitiva más abierta, flexible y compleja que posibilita una mejor integración de la información. El resultado de esta forma de pensar facilita los procesos de resolución de problemas y, por tanto, la toma de decisiones (Vecina, 2006,)”.

Es decir, que ayudará a los individuos a tener una visión más clara acerca de lo que realmente es la felicidad y el ser feliz. Es evidente que las familias están compuestas por individuos y que cada uno tiene una manera diferente de ver las cosas y de procesar la información del mundo que nos rodea, sin embargo, si cada miembro de la familia se dispone a hacer uso de sus potencialidades y aportar a esa búsqueda sin lugar a dudas esta se hará visible porque claro está la felicidad se encuentra en el interior de cada ser humano.

Esta perspectiva coincide perfectamente con los planteamientos clásicos de Aristóteles: “las cosas no son como son, sino como las ve quien las mira”, es decir, la interpretación subjetiva de los hechos, no los hechos mismos, es lo que determina la emoción, las emociones son reacciones a las informaciones que recibimos en nuestras relaciones con el entorno, así como las que procesamos internamente (recuperación de eventos de nuestra memoria), resultando de todo ello lo que solemos entender por “conocimiento”.

Cada miembro de la familia de manera particular tiene un rol sumamente importante sin importar la edad que tenga, pero lo que si es cierto es que los padres aportan en gran manera los elementos necesarios para que sus hijos puedan tener la oportunidad de ser felices, de crecer en hogares felices y de transmitir el conocimiento de esa felicidad a sus futuras generaciones.

Modelos Descriptivos

  • La Teoría Evolutivo-Cibernética De La Felicidad (Heylighen, 1992)

Desde este enfoque se define la “felicidad pasajera” como el sentimiento agradable o la experiencia subjetiva del bienestar. La “felicidad duradera” corresponde entonces, al predominio de sentimientos agradables en un período prolongado. Este control sobre la situación, cuenta con tres elementos (Heylighen, 1992):

Capacidad material: Tener los recursos y oportunidades necesarias para satisfacer las necesidades.

Capacidad cognitiva: No es suficiente que los recursos necesarios estén ahí, también hemos de ser capaces de encontrarlos, reconocerlos y utilizarlos de manera efectiva.

Capacidad subjetiva: No es suficiente que los recursos estén ahí y que seamos capaces de encontrarlos, además, debemos creer en nuestra propia capacidad de resolver problemas.

  • El Modelo De Las Tres Vías Hacia La Felicidad (Seligman, 2002)

Martin Seligman (2002) nos propone un marco estructural para señalar las diversas vías que parecen conducir al bienestar y la felicidad. Sin embargo, su propuesta no está dispuesta como una teoría, ni siquiera como un modelo, sino más bien como una forma de estructurar inicialmente la investigación realizada en este campo y de proyectarla hacia el futuro (Duckworth, Steen y Seligman, 2005). A juicio del profesor Seligman, la investigación ha demostrado que hay al menos tres vías fundamentales por las cuales las personas se pueden acercar a la felicidad:

  • la vida placentera (pleasant life), este tipo de felicidad es de corta duración y se logra maximizando las emociones positivas y minimizando las negativas respecto al pasado, presente y futuro.
  • La vida comprometida (engaged life), se refiere a la puesta en práctica cotidiana de las fortalezas personales con el objetivo de desarrollar un mayor número de experiencias óptimas («flow»).
  • La vida significativa (meaningful life), es la más duradera de las tres, e incluiría el desarrollo de objetivos que van más allá de uno mismo y la pertenencia a las llamadas instituciones positivas (democracia, familia, educación, etc.)(Duckworth et al., 2005).

Mattieu Ricard, un francés de 61 años, que decidió dejar su trabajo de genetista celular en el prestigioso Instituto Pasteur de París, para estudiar a los grandes maestros del budismo y convertirse en asesor personal del Dalai Lama. El “monje feliz” como se le conoce, define la felicidad como “un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona. Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, sienten lo mismo que un pájaro cuando es liberado de su jaula”.

Quizás para muchos la decisión tomada por Mattieu Ricard se considere una decisión insensata desde el punto de vista de las demás personas. Pero lo interesante es que para él es que  pudo encontrar ese bienestar. Tratándose de ese bienestar, procuramos poseerlo, disfrutarlo y compartirlo con esas personas que son muy significativas para nosotros. No obstante, a lo largo de la historia esa lucha de incansable búsqueda ha dado lugar  a nuevos desafíos.

Ese bienestar se trata de disfrutar lo que tienes y dejar de lamentarse por lo que no se tiene. Es estar agradecidos con el Ser Supremo por la oportunidad de vivir. Es trazarse nuevas metas, alcanzar nuevos desafíos y tener un equilibrio integral para evitar caer en los extremos: ya sea en el conformismo o en el insaciable deseo de tener.

En el sistema familiar el mayor reto es proporcionar toda la información a los miembros comenzando desde los niños y enseñarles a procesar dicha información de manera positiva es decir, enseñarles a canalizar y cristalizarla de modo que a medida que crezcan puedan aprender a utilizar todas sus habilidades, capacidades, cualidades y todo los recursos como ser humano para que puedan descubrir la verdadera felicidad dentro de sí.

Cabe mencionar que indudablemente cada  individuo  tiene una gran labor tomar en consideración aquellas cosas que lo ayuden en esa búsqueda.

Con respecto al rol de la psicología positiva en la utopía de la felicidad familiar busca convertir ese sueño en una realidad; que sus conceptos y logros sean tangibles y que por fin las familias puedan llegar a encontrar la tan anhelada Felicidad.

CONCLUSIONES

Respecto a la felicidad, la Psicología Positiva, no se limita a conseguir de manera particular y transitoria  ya que considera que también consiste en pensar que la vida que vivimos es auténtica y no se trata de una opinión meramente particular, sino que implica la decisión de obtener  esas gratificaciones y emociones positivas mediante esas competencias pensadas como las vías naturales y duraderas hacia la satisfacción.

Todo ser humano anhela fervientemente encontrar ese estado perfecto “ser feliz” sin embargo, en esa búsqueda ha dedicado más tiempo del que debería olvidándose de esta manera que ese bienestar o felicidad está en el interior de cada individuo pues, no se trata de cosas materiales sino de disfrutar aquello que tenemos y valorar aquellas actividades que nos producen placeres saludables a nivel emocional.

Por ende individuo es responsable dentro de un sistema familiar de aportar en gran manera para logra encontrar ese bienestar y con ello encontrar el equilibrio dentro de la sociedad.

Tratándose de ese bienestar, procuramos poseerlo, disfrutarlo y compartirlo con esas personas que son muy significativas para nosotros. No obstante, a lo largo de la historia esa lucha de incansable búsqueda ha dado lugar  a nuevos desafíos.

Indudablemente podemos encontrar lo que buscamos “la felicidad” si ponemos en práctica el conocimiento que se adquiere haciendo uso de las cualidades y todo el potencial que poseemos.

La interpretación que tengamos del mundo exterior será lo que determine en gran medida la manera en que aprovechemos al máximo los recursos que estén en nosotros mismos para encontrar la felicidad que tanto buscamos.

Fuentes de Referencias

  • Vera, B. (2006). Psicología Positiva: Una nueva forma de entender la psicología. Papeles del Psicólogo, 27(1), 4.
  • Vecina, M. (2006). Creatividad. Papeles del psicólogo, 17 (1).
  • Heylighen F. (1992) A Cognitive-Systemic Reconstruction of Maslow’s Theory of SelfActualization. Behavioral Science 37, 39-5.
  • Seligman, M. (2002). Aunthentic Happiness. New York: Free Press.
  • Duckworth, A. L., Steen, T. A. y Seligman, M. E. (2005) Positive psychology in clinical practice. Annual Review of Clinical Psychology, 1, 629-651.

Por: Silvia Ortega

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Ortega Silvia. (2018, noviembre 21). El rol de la psicología positiva en la utopía de la felicidad familiar. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/el-rol-de-la-psicologia-positiva-en-la-utopia-de-la-felicidad-familiar/
Ortega, Silvia. "El rol de la psicología positiva en la utopía de la felicidad familiar". GestioPolis. 21 noviembre 2018. Web. <https://www.gestiopolis.com/el-rol-de-la-psicologia-positiva-en-la-utopia-de-la-felicidad-familiar/>.
Ortega, Silvia. "El rol de la psicología positiva en la utopía de la felicidad familiar". GestioPolis. noviembre 21, 2018. Consultado el 13 de Diciembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/el-rol-de-la-psicologia-positiva-en-la-utopia-de-la-felicidad-familiar/.
Ortega, Silvia. El rol de la psicología positiva en la utopía de la felicidad familiar [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/el-rol-de-la-psicologia-positiva-en-la-utopia-de-la-felicidad-familiar/> [Citado el 13 de Diciembre de 2018].
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