Economía solidaria para el desarrollo económico

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En el mundo moderno subsiste la pobreza, reina el abandono y el atraso. De allí que la prioridad estratégica para una región como América Latina, es el crecimiento y desarrollo.

Sin embargo lo que se palpa, lo que se observa, lo que se siente, es el fracaso o al menos las crisis de los paradigmas económicos. Ni el socialismo, ni el intervensionismo; tampoco el modelo neoestructuralista y menos el neoliberalismo resuelven el problema. Naciones como Colombia se detiene en su crecimiento; no encuentra la senda hacia el desarrollo.

A pesar de lo que se afirma actualmente, no es dialéctico pensar en el fin de la historia, aceptar que el modelo neoliberal es único.

Pero entonces, se vuelve al comienzo. En nuestra época ¿la economía tiene respuestas a los interrogantes del desarrollo? O se debe aceptar la tesis del fin de la historia y de la economía.

Empecemos por plantear el debate: No existe un “modelo” único para llevar adelante una transformación estructural. En consecuencia es indispensable apoyarse en las experiencias y actuar con pragmatismo, construyendo un proceso de transición sobre el cual, más adelante se pueda reelaborar una teoría del desarrollo.

En ese proceso lo que se debe tener presente es que “las doctrinas” presuntamente acabadas, que dicen descansar en principios inmutables, pueden producir todo lo contrario al desarrollo.

La economía como ciencia –se plantea como una hipótesis generalizadora- debe entendérsela como una disciplina en permanente construcción, que tiene como motor de cambio y que se declara antidogmática. Sin dogmatismo y sin la necesidad de plantear modelos únicos, se puede aceptar que la economía si tiene respuestas a los problemas del crecimiento y desarrollo.

Aclaro, no obstante que en un época que en la cual aflora la crítica al neoliberalismo “perse”, la búsqueda del camino debe sustentarse en una abundancia, riqueza teórica desde el ámbito de la ciencia, con la guía de la teoría crítica. Se deben buscar sistemas propios de teorizar, de criticar y de hacer las cosas. Hay que creer en el poder de las ideas y que la existencia de un pensamiento propio constituye un acervo valioso para impulsar las etapas del desarrollo. En lugar de tomar posiciones defensivas frente al neoliberalismo, se trata de encarar los problemas que afectan la vida nacional y regional, proponiendo acciones efectivas, medidas operativas: “el hacer”, más que el “debe ser”, en particular a lo tocante al nuevo papel del Estado. Para ello se propone un enfoque abierto y flexible, útil para asumir los nuevos desafíos del tercer milenio.

Las respuestas son posibles. Quizá se trata de superar los conceptos de “desarrollo” y “progreso”, porque su implícita perspectiva de naciones pobres alcanzando a las naciones desarrolladas, ya no es viable. Quizás la palabra apropiada es “capacitación”, porque la meta, es capacitar a los individuos y a los grupos sociales para que aprendan a escoger lo que es mejor para ellos, y ayudarles a adquirir la capacidad de poseer de decisión y así encauzar sus propios destinos.

Esta visión contempla el atraso como parte del proceso histórico, de tal manera que este y el denominado “subdesarrollo” deben ser considerados como partes de un mismo proceso universal –procesos simultáneos vinculados dialécticamente-, entre países y entre regiones de un mismo país. En ese contexto el desarrollo se puede conceptuar a través de las variables población, producción e inversión, teniendo presente al ser humano en un proceso auto sustentable.

El mejor proceso de desarrollo será aquel que permita elevar la calidad de vida de las personas.

Desde la óptica humanista se enfrenta el tema de hallar respuestas, de encontrar el camino al desarrollo enfrentando el discurso del “capitalismo salvaje”, con una riqueza teórica que genere legalidad al pragmatismo transicional que se propone construir. En el ámbito de la teoría crítica quién esto escribe no acepta la inevitabilidad de un sistema de la “Mega máquina social”, en el cual el ser humano solo es parte de su engranaje. En cambio se sigue reclamando el derecho a sentir que es posible una nueva sociedad que separe el sistema tectónico, para que ese hombre, en un ámbito de libertad como valor social máximo, libre de enajenación consumista y monetaria, sea el amo de la naturaleza. Lo anterior implica, como expresa Erich Fromm, aceptar lo que es imposible negar: que el gran poderío científico, tecnológico, de ese capitalismo que va llegando a conquistar Marte, ha fracasado en su sueño de hace cinco siglos que pretendía un dominio total de la naturaleza, la abundancia material, mayor felicidad para un mayor número de personas y libertad personal sin amenazas.

Pero ese ángulo humanista traducido a las categorías económicas bien pueden interpretarse desde la racionalidad científica de Keynes. Sus palabras siguen siendo tan actuales ayer como hoy en relación al tema cuando escribió que: “Los principales inconvenientes de la sociedad económica en que vivimos son su incapacidad por procurar la ocupación plena y su arbitraria y desigual distribución de la riqueza y de los ingresos”.

Precisamente, estas páginas inician el debate concreto, en torno a las tesis últimas de Jhon Maynard Keynes en las notas finales de su teoría general. El proceso de transición que se convierte en un paradigma de desarrollo de naciones como las de Latinoamérica, podría ser pensado en una tripleta de variables Keynesianas que se resumen en la libertad, la eficiencia y la equidad.

Como el mismo término lo afirma se debe tener en cuenta que “el mundo no tolerará por mucho tiempo más la desocupación que, a parte de breves intervalos de excitación, va unida – y en mi opinión inevitablemente- al capitalismo individualista de estos tiempos; pero puede ser posible que la enfermedad se cure por medio de una análisis adecuado del problema conservando al mismo tiempo la eficiencia y la libertad”.

Sin embargo el modelo desde el punto de vista económico debe envolver el ámbito social, político, retomando las premisas de planteamientos válidos y ya no recordados en el contexto Latinoamericano. Recalco así que la equidad, la libertad, la democracia, la autonomía y la eficiencia son el marco en el cual se establecen las relaciones entre sociedad civil – Estado social – Mercado. Todo se complementa y se interrelaciona. El desarrollo de la sociedad civil presupone el del Estado social, y este, a su vez, supone el de aquella.

Se admite así que la economía si tiene respuestas al interrogante del desarrollo. Pero tales respuestas son variables, según momentos históricos y la institucionalidad vigente. En ese ámbito se señala la aplicación simultánea de una conjunto de políticas a un grupo de problemas, estableciendo prioridades para la cronología y la intensidad de cada política. La condición de esta dinámica es la regulación económica selectiva y la mejora de la distribución del poder retroalimentándose mutuamente.

En una nueva visión para lograr respuestas, se gesta la idea de utilizar complementariamente el prospecto de la Economía Solidaria como instrumento de desarrollo, orientado por el neoestructuralismo dentro de una Economía Social de Mercado. Como premisa se eleva al horizonte económico hacia la dirección humanista, en el cual puede concretarse el criterio de la solidaridad. En ese ámbito se puede ubicar un papel conciliador del Estado para promover relaciones de cooperación entre los actores sociales, para construir el modelo de desarrollo equitativo y democrático. Pero su contexto solidario bien puede sustentarse en los principios de la democracia participativa. Sobre los postulados de eficiencia, y libertad, se pueden afianzar los de la equidad y justicia, en la búsqueda de una senda que busque el objetivo emancipador de la economía, y que vuelva al hombre su naturaleza concreta de la libertad frente a su diaria subsistencia.

Bibliografía

FROMM, Erich. “Introducción”, en: Tener o Ser. FCE. México, 1993.

KEYNES, Jhon M. “Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero”. FCE, México, 1994. A

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Chalapud Narváez Eduardo David. (2001, octubre 20). Economía solidaria para el desarrollo económico. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/economia-solidaria-desarrollo-economico/
Chalapud Narváez, Eduardo David. "Economía solidaria para el desarrollo económico". GestioPolis. 20 octubre 2001. Web. <https://www.gestiopolis.com/economia-solidaria-desarrollo-economico/>.
Chalapud Narváez, Eduardo David. "Economía solidaria para el desarrollo económico". GestioPolis. octubre 20, 2001. Consultado el 18 de Octubre de 2018. https://www.gestiopolis.com/economia-solidaria-desarrollo-economico/.
Chalapud Narváez, Eduardo David. Economía solidaria para el desarrollo económico [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/economia-solidaria-desarrollo-economico/> [Citado el 18 de Octubre de 2018].
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