Concesiones forestales en el Perú

34 Econoa y Sociedad 56, CIES, junio 2005
El aprovechamiento sostenible de los recursos natu-
rales implica utilizarlos para la generación de rique-
za y la mejora de los indicadores sociales, y, de modo
paralelo, para conservar el recurso, proteger la bio-
diversidad y evitar la degradación ambiental. De allí
que el desarrollo sostenible exija ofrecer las condi-
ciones y los incentivos que garanticen a las genera-
ciones, presentes y futuras, la posibilidad de disfrutar
de un adecuado nivel de bienestar y de un ambiente
apropiado.
Los recursos forestales del Perú
El sector forestal tiene el potencial para ser una fuen-
te abundante de riquezas para nuestro país, debido a
sus ventajas comparativas. Según el Proyecto de Apo-
yo a la Estrategia Nacional para el Desarrollo Fores-
tal (ENDF), los bosques naturales peruanos abarcan
78,8 millones de hecreas: 74,2 en la selva, 3,6 en
la costa y 1,0 en la sierra. Estas cifras ubican al Pe
como el noveno país con mayor superficie forestal
del planeta y el segundo en Sudamérica, después de
Brasil. Los bosques de la selva peruana son suma-
mente heterogéneos; esto es, contienen una impre-
sionante población arrea dotada de la mayor di-
versidad de especies existente en el planeta, como lo
demuestran los bosques Yanamono y Mishana (Lore-
to), con 300 y 289 especies de árboles por hecrea,
respectivamente2.
Los bosques permiten el aprovechamiento de produc-
tos maderables y no maderables. Los productos fo-
restales maderables son diversos: (1) madera en rollo
(rolliza) o en forma de astilla, (2) productos prima-
rios procesados (madera aserrada, paneles de made-
ra, pulpa y papel) y (3) productos procesados con
mayor valor agregado (madera para carpintea, mue-
bles de madera, papel reciclado y productos de car-
n, etc.). De otro lado, el comercio de productos no
maderables cubre una amplia gama de artículos; des-
de plantas medicinales y aromáticas, hasta nueces,
frutas, resinas, taninas, ceras y productos artesana-
les3. A esto hay que sumar una amplia gama de bie-
nes y servicios ambientales, tales como la belleza
paisajista, los servicios turísticos y ecoturísticos, la
diversidad genética que albergan los bosques, los
servicios de absorción de carbono de la atmósfera
(sumideros de carbono), entre otros.
La extracción de los recursos
forestales
Desde el punto de vista ecomico, durante las últi-
mas décadas, la explotación de los bosques perua-
nos no ha sido sostenible. Así, de las 2.500 especies
de maderas existentes, alrededor de 600 han sido
debidamente clasificadas y solo se aprovecha unas
80. El potencial de los bosques también es desperdi-
Elsa Galarza y Karlos La Serna – CIUP
¿Son sostenibles las concesiones forestales en el Perú?
1
1/ Resumen actualizado de Galarza, Elsa y Karlos La Serna (2005).
Las concesiones forestales en el Perú: ¿cómo hacerlas sosteni-
bles?, en Barrantes, Roxana (editora). La política forestal en la
Amazonía andina. Estudio de casos: Bolivia, Ecuador y Perú. Serie
Diagnóstico y Propuesta, Nº 16. Lima: Consorcio de Investiga-
ción Económica y Social (CIES), pp. 445-600. Esta investigación
fue auspiciada por el CIES y la Fundación McArthur. La versión
completa del documento se puede descargar desde http://
www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/Forestal/per1.pdf
2/ Información del Centro de Información y Documentación Em-
presarial sobre Iberoamérica (CIDEIBER). Disponible en http://
www.cideiber.com/infopaises/Peru/Peru-04-02.html
3/ Simula, Markku (2001). Comercio y medio ambiente en la pro-
duccn forestal. Washington, D.C.: BID.
Desarrollo insostenible. Una de las principales causas de la deforesta-
ción es la tala ilegal.
Foto CIES
35Econoa y Sociedad 56, CIES, junio 2005
ciado por el sesgo primario exportador de la activi-
dad forestal; es decir, genera productos de escaso
valor agregado4, fundamentalmente madera aserra-
da a partir de especies muy cotizadas en el mercado
internacional. Lideran este grupo dos especies cuyas
maderas se comportan como commodities: la caoba
y el cedro. El sector forestal maderable tampoco ha
logrado integrarse adecuadamente al mercado nacio-
nal de maderas, lo cual ha incentivado la dependen-
cia de productos forestales maderables importados
(principalmente pulpa de madera y algunas especies
de maderas relativamente baratas, que son usadas por
los fabricantes locales de muebles, partes y piezas).
Como consecuencia del limitado aprovechamiento
de los bosques, el sector forestal solo aporta un esca-
so 1% al producto bruto interno (PBI) del Pe5.
El impacto social del sector tampoco ha sido signifi-
cativo. En ese sentido, los dos departamentos con
mayor superficie de bosques naturales o tropicales
(Loreto y Ucayali) presentan tasas de pobreza extre-
ma superiores al 40% y porcentajes de niños meno-
res de 5 años con desnutrición crónica mayores al
30%. Asimismo, el manejo forestal está lejos de ser
considerado ambientalmente sostenible. De modo tal
que el principal problema que enfrentan los bosques
peruanos es la deforestación, estimada por el Institu-
to Nacional de Recursos Naturales (Inrena) en
261.158 has/año. Ello habría significado 9.559.817
hecreas deforestadas en la Amazonía peruana has-
ta el año 2000. Cabe mencionar que hay una estre-
cha relación entre pobreza y deforestación. Así, San
Martín es el departamento de la selva que presenta
mayor área deforestada: 23% del total nacional al
año 2000. En este departamento, actualmente, el
60,5% de la población es pobre, el 51,2% de los
hogares tiene al menos una necesidad sica insatis-
fecha y la tasa de mortalidad infantil es de 49 por
cada 1.000 nacidos vivos.
Contrariamente a lo que se cree, la extracción de
madera no es la principal razón por la cual se pier-
den bosques. La causa fundamental de este proble-
ma es el uso de las tierras boscosas para otros fines,
principalmente el agropecuario, como consecuencia
de la migración del agricultor de la sierra a la selva6.
De este modo, el 81% de la deforestación se debe a
la agricultura migratoria. Cabe señalar que la defo-
restación por agricultura migratoria y ganadería está
en relación directa con la accesibilidad a los bos-
ques. En tal sentido, la construcción de carreteras,
sin planes de desarrollo que las justifiquen, es uno
de los factores que desencadenaron los complejos
procesos de deforestación en la Amazonía.
Otra de las principales causas de la deforestación es
la tala ilegal, actividad que se concentra en las espe-
cies s valorizadas en el mercado y que, según al-
gunos estimados, representaría el 70% del mercado
forestal7. Por su parte, el Fondo Mundial para la Na-
turaleza (WWF, por su siglas en inglés) señala que el
Pe pierde 8,5 millones de dólares al año en im-
puestos no recaudados a causa de la tala y el comer-
cio ilegal de madera. Este problema tiene profundas
raíces sociales, pues se ha convertido en la única fuen-
te de ingresos de parte importante de la población
que reside en la selva.
La antigua legislación forestal
Una de las razones que explica la irracional explota-
ción forestal fue el inadecuado marco legal existente
hasta el año 2000. La Ley 21147 (13/05/1975) per-
4/ Así, la exportación de madera aserrada representó el 58% y el
69% del valor y del volumen, respectivamente, del total de las
exportaciones de los principales productos forestales de madera
transformada durante el año 2003, lo que refleja el limitado va-
lor agregado del sector.
5/ Estimados del Centro de Investigación de la Universidad del Pa-
cífico (CIUP) para la década de 1990.
6/ Inrena (2001). Plan estratégico institucional 2002-2006. Lima:
Inrena.
7/ Cifra planteada por Wilfredo Ojeda, presidente de lamara
Nacional Forestal, en el diario Gestn. Lima: 19 de julio de 2004.
«los bosques naturales
peruanos abarcan 78,8
millones de hectáreas […]. Estas
cifras ubican al Pe como el
noveno país con mayor
superficie forestal del planeta y
el segundo en Sudamérica,
desps de Brasil»
«durante las últimas décadas,
la explotación de los bosques
peruanos no ha sido sostenible.
[…] de las 2.500 especies de
maderas existentes, alrededor
de 600 han sido debidamente
clasificadas y solo se
aprovecha unas 80»
36 Econoa y Sociedad 56, CIES, junio 2005
mitía extraer madera con fines industriales y comer-
ciales mediante contratos de extracción forestal in-
transferibles, sobre superficies de hasta 100.000 hec-
reas y por períodos renovables de diez años. Por su
parte, los pequeños extractores podían acceder a con-
tratos similares sobre superficies de hasta 1.000 hec-
reas y por períodos renovables no menores de dos
años ni mayores de diez. Como esta última modali-
dad pretendía favorecer a los pequeños extractores,
no se les exigía una propuesta técnica ni mayores
requerimientos.
En la pctica, la segunda modalidad de extracción
no solo fue usada por pequeños extractores sino tam-
bién por grandes industriales. Estos últimos, directa-
mente o por medio de acopiadores, prestaban (habi-
litaban) capital físico y financiero a los pequeños
madereros, con lo cual evadían los requisitos esta-
blecidos para la primera modalidad de acceso. En
consecuencia, se incrementó la cantidad de peque-
ños extractores, lo que dificul el control de la auto-
ridad y facili la tala en zonas no autorizadas. Por
su parte, la forma de pago de los derechos de extrac-
ción, exigidos de acuerdo con la especie8 y el volu-
men extraído, no incentivaba a maximizar el rendi-
miento por hectárea; es decir, no haa costoso para
el maderero dejar de explotar recursos del bosque
que le era entregado, lo cual creó una tendencia al
acaparamiento y a la extracción en forma extensiva,
con impactos fuertes en determinadas áreas. Adicio-
nalmente, los contratos de dos años desincentivaban
la inversión y, por el contrario, promovían eldes-
creme del bosque; esto es, aprovechar únicamente
las especias más cotizadas por el mercado. Estas de-
ficiencias en la legislación ocasionaron un abasteci-
miento irregular de la industria, la desvinculación
entre los eslabones de la cadena productiva de la
madera y el estancamiento de la actividad.
Debe destacarse que, bajo este régimen, los madere-
ros pagaban un canon de reforestación, además del
derecho que dean cubrir por el número de metros
bicos extraídos de cada especie. Sin embargo, bajo
este sistema, no era factible, ni la ley exigía, un ma-
nejo sostenible del bosque por parte del extractor;
por ello, el Estado debía asumir la reforestación con
los recursos recaudados a través del canon. Lamen-
tablemente, durante los últimos treinta años, los avan-
ces en reforestación han sido exiguos.
Finalmente, la existencia de medidas temporales, de
regímenes paralelos y de continuos cambios en las
reglas de juego durante los últimos 25 años, fomen-
taron un manejo desordenado y caótico de la activi-
dad forestal.
La nueva legislación y las
concesiones forestales
Con la finalidad de corregir la situación descrita an-
teriormente, se promulgó la Ley 27308: “Ley Fores-
tal y de Fauna Silvestre (15/06/2000), cuyo objetivo
principal es garantizar el manejo sostenible y la con-
servación de los recursos forestales. La base de este
sistema son las concesiones forestales, las que se en-
tregan a particulares, para la explotación preferente
de madera, por medio de subasta pública o de con-
cursoblico, por un peodo de hasta 40 años re-
novables. Un elemento incorporado por la nueva le-
gislación es el derecho de aprovechamiento forestal
(DAF). Esta tasa es un monto enlares por hectá-
rea, fijado por la oferta ganadora de la subasta o del
concursoblico, y deberá ser pagada por cada hec-
rea adjudicada al concesionario. Otro aspecto im-
portante es que la ley traslada al concesionario la
supervisión y el control del lote concesionado. Asi-
mismo, el concesionario se obliga a respetar las ve-
das, a garantizar la integridad de las áreas forestales
concedidas y a emprender las medidas necesarias
para evitar la extracción ilegal de los recursos. Final-
mente, la ley pre la creación del Organismo Su-
8/ Sobre la base de precios fijados por el Estado para cada tipo de
madera.
« el Perú pierde 8,5 millones
de dólares al año en impuestos
no recaudados a causa de la
tala y el comercio ilegal de
madera»
Riqueza forestal. El Pe es el noveno país con mayor superficie forestal
del planeta.
Foto CIES
37Econoa y Sociedad 56, CIES, junio 2005
pervisor de los Recursos Forestales Maderables (Os-
infor), entidad reguladora que se encarga de super-
visar el cumplimiento de los contratos de concesión.
Un atributo importante de la nueva ley es que orde-
na la superficie forestal del país, para lo cual estable-
ce seis grandes categorías forestales, de acuerdo con
una zonificación ecomico-ecológica (ase el cua-
dro 1). Esta categorización pretende lograr un ade-
cuado equilibrio entre las áreas que pueden desti-
narse a una explotación forestal (maderable y no
maderable) y las porciones de bosques que, por su
fragilidad, deben permanecer bajo protección o
conservarse como muestras representativas de biodi-
versidad (como santuarios o con otros fines hisri-
cos, culturales o recreativos). Así, la ley creó los bos-
ques de producción, para ser entregados bajo la mo-
dalidad de concesiones forestales. A su vez, estos
bosques se subdividieron en bosques de producción
permanente (BPP)9, con 24.586.458 hecreas, y en
bosques de producción en reserva10, con más de 20
millones de hectáreas.
Otro aspecto importante de la nueva legislación es el
referido a los incentivos para el manejo forestal soste-
nible. Así, los plazos de 40 años, renovables cada 5
años previa evaluación, corrigen la carencia de dere-
chos de propiedad del régimen anterior, pues cuatro
cadas renovables ofrecen un escenario estable para
un manejo forestal que implica inversiones y períodos
de maduración relativamente largos. En ese mismo sen-
tido, la obligatoriedad de que el concesionario pre-
sente un Plan General de Manejo Forestal (PGMF) y
un Plan Operativo Anual (POA) constituye un esfuer-
zo por lograr un manejo sostenible del área de la con-
cesión. Los PGMF proporcionan un marco general de
planificación de la concesión, mientras que el POA
especifica al detalle las actividades a realizarse cada
año. Estos dos instrumentos contribuyen a lograr la Cer-
tificación Forestal Voluntaria (CFV), la que permiti
abrir las puertas del mercado internacional.
Adicionalmente, la nueva ley establece incentivos,
específicamente descuentos en el DAF, para la CFV
y para la integración de la cadena de valor de la
madera. Finalmente, el pago del DAF por hecrea
de la concesión, y no por volumen extraído, consti-
tuye un costo fijo, que se incrementa cuanto s
grande sea la concesión11, y promueve la eficien-
cia, pues obliga al concesionario a pagar indepen-
dientemente del volumen de madera extraído. Es
9/ Los bosques de producción permanente “son áreas con bosques
naturales primarios que mediante resolución ministerial del Mi-
nisterio de Agricultura se ponen a disposición de los particulares
para el aprovechamiento preferentemente de la madera y de otros
recursos forestales y de fauna silvestre a propuesta del INRENA
(Ley Nº 27308, Art. 8º).
10/ Los bosques de producción en reservason bosques naturales
primarios destinados a la producción preferente de madera y otros
bienes y servicios forestales, que el Estado mantienen en reserva
para su futura habilitación mediante concesiones (Ley 27308.
Art. 8º).
11/ Se debe precisar que los concesionarios establecidos en el año
2002 acceden a un programa promocional (RJ Nº 069-2002),
que consiste en la reducción del pago de los derechos de apro-
vechamiento.
Cuadro 1
Ordenamiento de la superficie forestal del Pe
Bosques de producción:
Bosques de producción permanente
Bosques de producción en reserva
Bosques para aprovechamiento futuro:
Plantaciones forestales
Bosques secundarios
Áreas de recuperación forestal
Bosques en tierras de protección
Áreas naturales protegidas
Bosques en comunidades nativas y campesinas
Bosques locales
Fuente: Ley 27308
«la existencia de medidas
temporales, de regímenes
paralelos y de continuos
cambios en las reglas de juego
durante los últimos 25 años,
fomentaron un manejo
desordenado y caótico de la
actividad forestal»
Polifacéticos. Los bosques permiten una amplia gama de bienes y servi-
cios, como los ecoturísticos.
Foto CIES
38 Econoa y Sociedad 56, CIES, junio 2005
decir, el DAF hace costoso mantener sin uso una
concesión forestal, por lo cual desincentiva el aca-
paramiento de recursos e impulsa el aprovechamien-
to integral del bosque, mediante una mayor extrac-
ción de especies por hecrea.
A partir de la promulgación del Reglamento de la nueva
ley, en abril de 2001, se determinaron los primeros
BPP que serían ofertados en la modalidad de conce-
siones: Loreto con 14.782.302 hectáreas, Ucayali con
4.089.926 hectáreas y Madre de Dios con 2.522.141
hecreas. Posteriormente, el Inrena creó la Comisión
Ad Hoc para el Proceso de Concesiones Forestales con
Fines Maderables y le encargó la conducción de los
concursos públicos en estos tres departamentos. Sin
embargo, el proceso en Loreto fue suspendido y, en su
lugar, se aplicó un sistema transitorio de abastecimiento
de madera. En consecuencia, los dos primeros proce-
sos se desarrollaron en Madre de Dios y Ucayali, en-
tre abril y mayo de 2002, y permitieron adjudicar 44 y
92 concesiones, respectivamente. Desde entonces, el
proceso ha permitido acumular s de 20 millones
de hecreas de bosques concesionados a tras de
diversos concursos públicos realizados en Loreto, Uca-
yali, Huánuco, San Martín y Madre de Dios.
El diagnóstico del sistema de
concesiones forestales
Durante el año 2003, se reali un diagnóstico de
enfoque sistémico para evaluar los resultados de los
primeros concursos y proponer recomendaciones de
política para su empoderamiento12; es decir, no solo
se analizaron factores económicos que podrían in-
fluir en el éxito de este nuevogimen, sino que gra-
cias a entrevistas, talleres y levantamiento de infor-
mación, en Lima como en los departamentos de Ma-
dre de Dios y Ucayali, se pudo estudiar los elemen-
tos administrativos, sociales e inclusive culturales que
afectan la sostenibilidad del proceso. Los factores
identificados pueden agruparse en coyunturales, re-
lativamente fáciles de evitar o controlar, y estructu-
rales, que son más complicados de superar, al me-
nos en el corto plazo.
Los factores coyunturales que
afectaron las primeras concesiones
Las primeras debilidades identificadas en los proce-
sos estudiados son de tipo institucional, pues al mo-
mento de realizarse las primeras concesiones aún no
había comenzado a funcionar el Osinfor. Por lo tan-
to, las funciones de supervisión del cumplimiento de
los contratos de concesión quedaron en manos del
Inrena, institución que no contaba con los recursos
financieros ni humanos necesarios para afrontar di-
cha responsabilidad de manera eficaz y que, al asu-
mir funciones que no le correspondían, se convirtió
en juez y parte.
Asimismo, algunas de las concesiones que se entre-
garon no estaban saneadas; es decir, algunos conce-
sionarios encontraron que sus bosques estaban inva-
didos por cocaleros, agricultores y/o comunidades
nativas. Adicionalmente, algunas de las concesiones
habían sido descremadas previamente por extrac-
tores ilegales. La incapacidad de prever este proble-
ma y, por consiguiente, de analizar la conveniencia
de concursar por estas áreas fue consecuencia de la
desactualización de los inventarios forestales brinda-
dos por el Inrena, que se elaboraron a partir del Mapa
Forestal del Perú de 199413. Conviene mencionar que
«el proceso [de concesiones
forestales] ha permitido acumular
más de 20 millones de hectáreas
de bosques concesionados a
través de diversos concursos
públicos realizados en Loreto,
Ucayali, Huánuco, San Martín y
Madre de Dios»
12/ Galarza, Elsa y Karlos La Serna. Op. cit.
13/ Realizado sobre la base de imágenes Landsat y actualizado a
partir de exploraciones de campo.
Comerciables. Los productos procesados permiten un mayor valor
agregado.
Foto CIES
39Econoa y Sociedad 56, CIES, junio 2005
los contratos de concesión firmados eximen al Inre-
na de cualquier responsabilidad por la información
proporcionada.
Otro hecho que afectó negativamente los dos prime-
ros procesos fue la proximidad del inicio de la tempo-
rada en que el clima permite realizar la extracción de
la madera (proceso conocido como zafra), lo cual de-
terminó que los plazos se acortaran significativamen-
te. Por ejemplo, la convocatoria al concursoblico
de Madre de Dios se redujo a 30 días calendario. Ello
implicó que en un mes los interesados debían leer las
bases; verificar las unidades de aprovechamiento, en
cuanto al contenido y volumen de especies; y prepa-
rar su propuesta técnica y económica. Evidentemen-
te, los plazos fueron tan cortos que impidieron la par-
ticipación de muchos interesados y no permitieron
realizar visitas a las áreas sujetas de concesión para
identificar la real condición en que se encontraban.
Los problemas mencionados generaron ofertas eco-
micas muy altas, determinadas sobre la base de
referencias optimistas s que de análisis concretos.
Los concesionarios entrevistados se arrepienten de
haber ofertado un DAF tan elevado (cifras mayores a
unlar por hectárea) y muchos también afirman que
el derecho de aprovechamiento solo debe ser paga-
do por el áreaaprovechada, a pesar de que en los
contratos de concesión se indica claramente que debe
pagarse anualmente, por toda el área adjudicada. A
estos problemas hay que sumar la presión política,
promovida por algunos sectores que se oponían al
proceso. Mientras que en Ucayali la forma de ir en
contra del proceso fue desinformando o mal infor-
mando a los participantes; en Madre de Dios, ade-
más de ello, se presentó una abierta oposición de las
autoridades políticas.
Según las bases, los primeros concursos estaban diri-
gidos a pequeños y medianos empresarios. Por ello,
otro elemento que caracterizó los primeros procesos
fue la participación de pequeños extractores. Lamen-
tablemente, parte importante de estos participantes
carecía de capital y/o experiencia. Asimismo, los con-
cursos permitían la participación de personas natu-
rales, así como de pequeños extractores en forma
organizada (en sociedades u otras modalidades em-
presariales). Ello determinó que en Ucayali y Madre
de Dios se suscribieran contratos con un promedio
de 2,75 y 7,3 socios por concesión, respectivamen-
te. Sin embargo, los extractores madereros no tienen
una cultura de asociación, lo cual determinó que al-
gunas de las sociedades inicialmente conformadas
tuvieran que recomponerse.
Por último, el trabajo de campo desarrollado en Uca-
yali y Madre de Dios permitió confirmar la existen-
cia de múltiples gremios vinculados al sector de ex-
tracción forestal, con intereses heterogéneos en cada
región. La situación gremial tan fragmentada y divi-
dida por la defensa de intereses encontrados, así como
los problemas descritos anteriormente, gene un am-
biente de inestabilidad y, en algunos de los entrevis-
tados, la sensación de que los primeros procesos de
concesión eran solo experimentos inviables que iban
a derivar en un retorno algimen anterior.
Los factores estructurales que afectan
la sostenibilidad de las concesiones
Los principales factores estructurales que afectan al
nuevo régimen forestal son la escasez de capital hu-
mano, financiero y físico. En primer lugar, es claro
que el sistema de concesiones forestales exige ma-
yores responsabilidades a los concesionarios: elabo-
rar su PGMF y los POA, explotar sosteniblemente el
área asignada, formalizar sus empresas y cumplir con
los derechos laborales de sus trabajadores, etc. Al
margen del interés que puedan mostrar muchos con-
cesionarios, es evidente que las obligaciones labora-
les, tributarias, administrativas, de planificación y de
sostenibilidad no sonciles de introducir en un sec-
«la forma de ir en contra del
proceso [de concesiones
forestales] fue desinformando o
mal informando a los
participantes; [] además de ello,
se presentó una abierta oposicn
de las autoridades políticas»
Costosa. El Pe pierde cerca de US$ 8,5 millones al año en impuestos
no recaudados a causa del comercio ilegal de madera.
Foto CIES
40 Econoa y Sociedad 56, CIES, junio 2005
tor que durante cadas se ha caracterizado por el
desorden y la informalidad. En suma, el nuevo siste-
ma requiere que los antiguos madereros se convier-
tan en gerentes socialmente responsables, lo cual se
complica por el limitado nivel educativo de muchos
concesionarios. Por ejemplo, según una encuesta rea-
liza por la WWF al inicio del proceso, solo el 40% y
el 15% de los concesionarios de Ucayali y Madre de
Dios, respectivamente, contaba con estudios supe-
riores. Preocupa también que, en ambos departamen-
tos, se encontrara un grupo cercano al 15% que solo
tea estudios primarios como máximo.
Los nuevos concesionarios afrontan también un pro-
blema de escasez de capital. El sistema financiero
formal considera al sector forestal como de alto ries-
go, en parte por la desvinculación de los sectoristas
bancarios con la realidad forestal, pero fundamen-
talmente porque es afectado por la inestabilidad cli-
mática, la falta de garantías reales, la inseguridad y
la delincuencia, la corrupción del Poder Judicial y
las autoridades y, en general, por el abandono que
sufrió durante décadas por parte del Estado. Por ello,
los concesionarios deben financiarse de manera in-
formal. Este tipo de financiamiento, básicamente, pre-
senta dos modalidades.
La primera es llamadahabilito y consiste en ade-
lantar determinada cantidad de dinero, por ejemplo
el 80% del costo de extracción, lo que permite al
extractor cubrir parte importante del capital de tra-
bajo. En este caso, la devolución del préstamo se rea-
liza con la venta de la madera al mismo prestamista,
el cual normalmente castiga reduciendo el precio y
pagando por un menor volumen de madera del que
realmente se le entrega. La segunda forma de finan-
ciamiento informal es la que denominamos al par-
tir”. Esta modalidad no implica un desembolso de
dinero en efectivo por parte del prestamista, sino fa-
cilitar maquinaria, equipo y mano de obra (operarios
para las quinas). En este segundo caso, la devolu-
ción del financiamiento se realiza con la repartición
de la madera en proporciones que varían de acuerdo
con la negociación. Lo s común es que el presta-
mista se quede con el 50% extraído.
La evaluación financiera de algunas concesiones re-
presentativas determinó que el negocio de la madera
es tan rentable, que puede soportar estos sistemas de
endeudamiento. Sin embargo, estos todos de finan-
ciamiento son sumamente onerosos, reducen signifi-
cativamente la rentabilidad de las concesiones, impi-
den que los concesionarios acumulen capital y pue-
den afectar el éxito del proceso a mediano plazo, pues
un elemento importante para el despegue del sector
forestal maderable es la inversión en mejoras tecnoló-
gicas, lo que requiere acceso a financiamiento a las
tasas que se ofrecen en el sistema financiero formal.
Otro elemento estructural que influye en la rentabili-
dad de las concesiones y, por ende, en la sostenibili-
dad del proceso es la infraestructura, específicamen-
te elsimo estado de las carreteras, lo cual encare-
ce el costo al transportista y obliga a elevar el flete.
Así, en el Pe, los costos de transporte de la madera
extraída (US$ 21,9 por m3) superan ampliamente a
los de Bolivia y Brasil (US$ 12,7 y US$ 9 por m3,
respectivamente). Por otro lado, el flete de las capi-
tales de departamento a la ciudad de Lima, a partir
de donde pueden realizarse las exportaciones, tiene
incidencia en el precio que se paga por la madera en
la capital de departamento. Ello explica que en Ma-
dre de Dios, donde los problemas de acceso y los
fletes son mayores, los precios pagados por la caoba
y el cedro sean menores que en Ucayali.
«en el Perú, los costos de
transporte de la madera
extraída (US$ 21,9 por m
3
)
superan ampliamente a los de
Bolivia y Brasil (US$ 12,7 y
US$ 9 por m
3
,
respectivamente)»
Mano de obra poco eficiente. El nuevo régimen forestal se ve perjudica-
do por el escaso capital humano calificado.
Foto CIES
41Econoa y Sociedad 56, CIES, junio 2005
¿Cómo hacer sostenibles las
concesiones forestales?
Se debe comprender que el proceso de las conce-
siones forestales está todavía en una etapa de ma-
duración y que los problemas identificados no son
más que el resultado de introducir un sistema nove-
doso y complejo en un sector que, durante déca-
das, ha sufrido el abandono estatal. Un hecho cla-
ro, tanto para los analistas como para los agentes
involucrados que se entrevistaron, es que el nuevo
gimen forestal es superior al anterior. Destacan el
ordenamiento de la superficie forestal y los incenti-
vos que ofrece para el manejo sostenible de los re-
cursos del bosque.
Para viabilizar el proceso y hacer sostenibles las con-
cesiones forestales, se requiere eliminar los factores
coyunturales que afectaron los primeros procesos y
comenzar a revertir los problemas estructurales del
sector. En ese sentido, es necesario resaltar diversos
avances. En el ámbito regulatorio, es favorable que
el Osinfor ya esté operando. Ahora se requiere ga-
rantizar autonoa y recursos para el funcionamien-
to óptimo de esta institución. Por el lado de la trans-
parencia de los procesos y de la participación de la
sociedad civil, es destacable que se haya promovido
una activa participación de los agentes involucrados
en la discusión de las decisiones. Un ejemplo es la
Mesa de Diálogo y Concertación Forestal (MDCF),
que se gesta por iniciativa del sector privado y es aco-
gida y respaldada por la autoridad política. A ello, se
suman las Mesas Regionales creadas en los departa-
mentos involucrados con el proceso, las cuales han
sido espacios de diálogo y discusión de temas en
conflicto que han funcionado bastante bien. Por el
lado de la lucha contra la ilegalidad y la inseguridad,
se ha elaborado la “Estrategia Nacional Multisecto-
rial de Lucha contra la Tala Ilegal y se ha creado la
Comisión Multisectorial de Lucha contra la Tala Ile-
gal (CMLTI) para supervisar el desarrollo de dicha
estrategia.
Finalmente, en el ámbito de la promoción, debe des-
tacarse que el proceso sigue recibiendo el apoyo de
las ONG y de instituciones privadas, como el Fondo
de Promoción del Desarrollo Forestal (FONDEBOS-
QUE), entidad dedicada a promover la competitivi-
dad forestal y lograr inversiones privadas significati-
vas en el sector. El aporte de este tipo de institucio-
nes ha sido crucial para sacar adelante el nuevo régi-
men y contribuir con la sostenibilidad de la activi-
dad forestal en el Pe.
«el nuevo régimen forestal es
superior al anterior. Destacan el
ordenamiento de la superficie
forestal y los incentivos que
ofrece para el manejo
sostenible de los recursos del
bosque»

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Económica Y Social (CIES) Consorcio de Investigación. (2006, junio 27). Concesiones forestales en el Perú. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/concesiones-forestales-en-el-peru/
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "Concesiones forestales en el Perú". GestioPolis. 27 junio 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/concesiones-forestales-en-el-peru/>.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "Concesiones forestales en el Perú". GestioPolis. junio 27, 2006. Consultado el 17 de Noviembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/concesiones-forestales-en-el-peru/.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. Concesiones forestales en el Perú [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/concesiones-forestales-en-el-peru/> [Citado el 17 de Noviembre de 2018].
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