Producción ligera e intensificación del trabajo en España.
1. INTRODUCCIÓN: OTRA VEZ LOS 'NUEVOS' MODELOS
Jugando con el popular sentido de reiteración anual que tiene en Francia
el que el beaujolais nouveau, un vino de consumo masivo, llegue todos
los años, el tercer jueves de noviembre, Danièle Linhart, en un librito
que resume y sustancia una larga trayectoria de investigación, presenta
su particular versión de un debate "seductor" que actualmente ocupa el
lugar principal en las ciencias sociales del trabajo, el del post-fordismo[1][1].
Que esos 'modelos' sean el italiano, los distritos industriales; el
sueco, las experiencias de Volvo en Kalmar o en Udevalla; el alemán, ya
sea en Baden-Württemberg o los 'nuevos conceptos de producción; o,
finalmente, la llamada 'producción ligera', quintaesencia del 'modelo
japonés'; en todos ellos encuentra Linhart una coincidencia en el
énfasis en, a través de la confianza o la participación, una
"ambivalencia productiva", una suerte de "consentimiento paradójico",
que se revela y desvela con especial fuerza analizando la organización
del trabajo[2][2].
En el programa internacional de la red GERPISA, en el que venimos
trabajando desde 1992, y que ha producido, probablemente, el conjunto de
trabajos más sólido y trabado de que se dispone sobre el asunto, se ha
emprendido una reflexión que está basada, por un lado en la aportación
de estudios originales, directos y sobre el terreno, de casos y
empresas. Y por otro, en un esfuerzo de reflexión teórica que ayude a
interpretar qué es lo que lo que los diversos autores y autoras
entienden por 'modelo productivo'[3][3].
En efecto, modelo puede significar, "simplemente 'descripción
simplificada de la realidad', de modo que los niveles y categorías de
abstracción definen la especificidad de los diferentes enfoques"[4][4].
Puede, igualmente, tratarse de una elaboración teórica, hecha por los
científicos sociales, en este caso: "conjunto organizado de
conceptos(...), que se inscribe en un cuadro teórico y que se acompaña
de métodos"[5][5].
Puede, igualmente, tratarse de un ideal al que se aspira, lo que en
algún caso se llama "a prescriptive framework", como se reconoce en el
programa de la Comunidad Europea sobre "modelos antropocéntricos", que
parte de que "there is a need to create a new organisational model"[6][6].
Ese deseable modelo europeo, "sistemas antropocéntricos de producción",
APS, según sus siglas en inglés, son "sistemas de producción asistidos
por ordenador que están muy basados en trabajo cualificado y decisiones
humanas". Tal definición general, señalan sus defensores, será diferente
en cada contexto nacional europeo, aunque se puedan identificar algunos
componentes como "de crucial importancia"[7][7].
Un modelo puede, en fin, ser un conjunto de prácticas sistematizadas.
Según la aproximación más definida y compartida en el heterogéneo
'colectivo de pensamiento' que constituye la red GERPISA: un modelo
productivo puede identificarse, dentro de los procesos de fabricación,
como un conjunto de dispositivos y prácticas coherentes entre sí y
compatibles, en los ámbitos de la gestión, de la organización y de las
tecnoogías, que tiendan a reducir la doble incertidumbre del mercado y
del trabajo. Estos modelos, a partir de unos determinados principios
productivos, y bajo ciertas condiciones de posibilidad y viabilidad,
pueden tomar cuerpo en distintas formaciones sociales, regionales o
nacionales[8][8].
Los autores que eligen esta opción, buscan más estudiar lo que realmente
se hace, bajo qué condiciones, y por qué, que la adecuación a modelos
ideal-típicos predeterminados. Es la implantación práctica, la
'situación real', la que orienta la investigación.
Este último enfoque, realista, "relativiza los grandes slogans de las
mutaciones industriales actuales", mostrando cómo, los grandes
principios que parecen hacer coincidir realidades productivas en
condiciones sociales diversas, toman formas, y significan para los
actores sociales, y para las sociedades en que desarrollan su vida y
trabajo, enormemente distintas[9][9].
Así, un conjunto de elementos aparecen sistemáticamente en los distintos
(y presuntos) 'nuevos modelos productivos', tales como la participación
de los trabajadores, el trabajo en equipo o en grupo, la rotación entre
puestos de trabajo en la fabricación, o el tipo de retribución, la
constitución artificial de pequeñas empresas dentro de la gran empresa
que ahora han de competir entre sí, la descentralización de las
funciones de mando, etc.[10][10]
Pero, en cada realidad productiva las combinaciones realmente existentes
difieren mucho entre sí, y poco más se puede decir que existe un
"denominador común de todos los modelos de nuevos sistemas de trabajo
[en] su contraposición a los sistemas tayloristas"[11][11]. Este formato
binario, como es bien sabido, es uno de los obstáculos más persistentes
para el conocimiento concreto. Como ya argumentamos en detalle en otra
ocasión, este pensar por oposición, "obliga a pensar en términos de
ruptura, antes y después, en lugar de en términos de procesos complejos.
Obliga a suponer la existencia de un modelo dominante, o que lo tendrá
que ser en el futuro"[12][12].
Y sin embargo, es el pan nuestro de cada día en investigaciones cuya
responsabilidad institucional las hace más importantes. Valga citar una
por todas, la emprendida por la Fundación Europea de Dublín, a la que ya
hicimos mención. Lo que llaman "empowered organisation", se contrapone a
las "traditional forms of work organisation". Todo lo malo está en la
derecha de su figura "An illustration of the main features of work
organisations associated with direct participation", en las "formas
tradicionales": la división del trabajo, la vigilancia punitiva, la
falta de comunicación... Y en la izquierda, en el "nuevo modelo" europeo
(del futuro): las jerarquías planas, el trabajo en grupo, la autonomía,
la disciplina interiorizada...[13][13]
Y cuando estas dicotomías fallan, es decir, casi siempre, se recurre a
la adjetivación. El fordismo o la 'japonización' serán, entonces
periféricos, asistidos por ordenador, arrítmicos, como se ha dicho de la
nueva Rusia, californianos[14][14], o como recoge Jorge Carrillo de
Alain Lipietz, 'de pacotilla'[15][15].
Otros adoptan definiciones más cautas, que en realidad, son una
aproximación a la vía realista, describiendo, en primer lugar lo que
pasa, aunque difícilmente entre en ninguno de los modelos en boga. Así,
en una espléndida revisión de estudios de casos en América Latina,
debida a Laís Abramo y Cecilia Montero, se juega retóricamente con los
adjetivos para proponer una renovación de la propia disciplina de la
sociología del trabajo.
Su balance del debate actual se pregunta, ¿fordismo periférico o
flexibilidad perversa?[16][16].
2. EL MODELO DE LOS MODELOS: LA PRODUCCIÓN LIGERA
Amén de estas distintas atalayas desde las que se aborda la nueva
organización productiva, lo que ya produce dificultades de comparación y
evaluación, un libro publicado en 1990, y traducido con celeridad a las
principales lenguas europeas y latinoamericanas, ha venido a marcar, con
un éxito difícilmente alcanzable, el contraste de lo que se hace y de lo
se piensa y dice, tanto en la comunidad de investigadores, como en las
empresas o en las instituciones. Se trata de La máquina que cambió el
mundo, un libro de divulgación basado en el programa de investigación
IMV, lanzado al mercado por el MIT norteamericano con una gran eficacia
publicitaria[17][17], y que, seguido, criticado o, tan sólo
aparentemente, ignorado, está marcando con su retórica durante los
últimos años tanto la realidad como los esfuerzos de investigación
europeos[18][18].
La propia Comunidad Europea argüirá que su propósito de un modelo
'antropocéntrico', al que ya nos hemos referido, se puede comparar, e
incluso superar a la producción ligera: "Europe has to change towards
principles which the MIT study calls 'lean production'"[19][19].
Y, en un texto menos cauto, Hubert Krieger, en nombre de la Fundación
Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo, escribe que
el proyecto EPOC (European Participation in Organisational Change), que
se inicia en 1992,es una "reacción" al estudio del MIT[20][20].
3. A VISTA DE PÁJARO O A PIÉ.
Gavin Smith se ha quejado de la abundancia de estudios de la llamada
economía "informal", que se hacen "from a bird's eye view"[21][21],
desde las alturas, sin que sea posible con esa metodología, según su
apreciación, que compartimos, captar la complejidad y la heterogeneidad
de las situaciones de trabajo, de los complejos mecanismos que
relacionan, en situaciones sociales difícilmente comparables, vida y
trabajo. A esa sociología, apresurada, lejana y, forzosamente, 'generalista',
la hemos denominado en otra ocasión "sociología del trabajo vía
satélite": desde allá arriba, casi todos los hombres (y muchas veces las
mujeres ni siquiera se distinguen de aquéllos...), son iguales, o
parecidos. Y bastan cuatro brochazos para calificar una situación... que
se desconoce. Es más, a pocas nubes que se interpongan entre tan lejano
observador y la realidad, ésta puede parecerse muy poco a lo que los
actores sociales viven y crean con su acción[22][22].
Para quienes van (vamos) al complejo, y más arriesgado metodológica y
teóricamente, estudio de caso, en un contexto de interpretación global,
los modelos como polos de situaciones se convierten, únicamente en
extremos de un continuo: una ayuda que permite más profundidad en la
interpretación de la realidad de los cambios productivos de fin de
siglo. Y lo que, aparentemente es semejante, resulta ser la excelencia
de la investigación sobre reorganización productiva, con diseños de
encuesta "capable of shedding light on the 'working harder or working
smarter debate'"[23][23].
A este género pertenece la categorización de "vías altas" y "vías bajas"
del desarrollo económico, hecha por Pyke y Sengenberger: la primera
supone no sólo alta calidad de los productos, sino también, y si se nos
apura, sobre todo, alta calidad del trabajo, alta calidad de las
calificaciones utilizadas, altos salarios, alto nivel de diálogo social
y de concertación[24][24].
Dilemas que, en estos casos, basándose en investigación de campo
detenida y en profundidad, ayudan a ver, en lugar de cegar. Así la
síntesis periodística, para terminar este argumento, que ha hecho, con
su habitual lucidez, Manuel Castells: nos hallamos, ha escrito[25][25],
ante 'dos salidas': 1) "asiatizar Europa lo más posible en términos de
costes laborales, flexibilidad de empleo y protección social, al tiempo
que las empresas europeas trasladan parte de su producción a Asia". La
otra, no es -y obviamente es la que prefiere el autor- sino la "via
alta", "antropocéntrica", de los "nuevos conceptos de producción",
basados en la calidad de los productos y en la calidad de los
trabajadores[26][26].
4. EL TRABAJO EN GRUPO COMO ANALIZADOR DE MODELOS PRODUCTIVOS
Uno de los rasgos más destacados en la caracterización de los modelos
productivos emergentes es el énfasis en el 'trabajo en grupo'. Las
'nuevas formas de organización del trabajo', como se las denominó a
finales de los años setenta, tomaban como forma emblemática de la
ruptura con la vieja organización del trabajo, denominada 'taylorista',
como telón de fondo y de contraste, los 'grupos semiautónomos de
producción'. Sobre ellos se escribió y produjo una auténtica plétora de
investigaciones, cuyo balance ocupa una etapa importante en la evolución
de la propia sociología del trabajo[27][27].
Ahora bien, como hemos constatado al intentar hacer estudios
comparativos, bajo esa denominación hallamos experiencias cuyas
concretas características, sin contar con el contexto social y
productivo particular, las hace más diversas, y menos homogéneas por
tanto para la comparación de lo que sería deseable. El problema ha sido
planteado con nitidez y claridad en la propuesta realizada, por Jean
Pierre Durand[28][28].
5. EL TRABAJO EN GRUPO EN EL CONTEXTO (DEL MODELO)
Esta perspectiva, que se centra en el análisis de dispositivos y
prácticas, y de su eventual coherencia, se ha de completar con la
referencia al modelo en su conjunto, que comprende además: una visión
del cómo proyectar y diseñar productos y procesos; cómo organizar el
make or buy de la empresa, qué se hace dentro y qué se manda hacer
fuera, determinando las políticas de subcontratación o fragmentación
productiva, tan importantes hoy en día; como vender los productos
fabricados, en qué mercados, lo que puede tener influencia sobre el tipo
de producto, la calidad requerida, la producción en serie o en lotes,
etc. Y todo ello en contextos histórica y localmente determinados que
pueden dar otro color y significado a prácticas en apariencia
semejantes.
Todo ello puede ofrecer un marco de interpretación más rico, a fuer de
más complejo y contingente. Desde las formas de organización del trabajo
podremos extrapolar hipótesis de interpretación de cambios más generales
que ayuden a enriquecer la reflexión sobre los modelos productivos y
sobre la sociedad misma en que emergen, evaluando el verdadero potencial
y posibilidades que encierran. Entre ellos, el de la posible
identificación de rasgos que permitan fomentar, como pretenden las
instituciones europeas, un modelo 'antropocéntrico' o 'reflexivo'
europeo.
Como empieza a ponerse de moda decir, esta 'globalización localizada',
llevando la metáfora también al terreno de la reflexión teórica, ayuda a
colocar los hechos en su sitio, es decir a darles un significado preciso
en un contexto de interpretación. Cuando todo parecía señalar hacia una
exportación de 'modelos fragmentados tayloristas' en la
internacionalización de la economía, el investigador perseverante
descubre que la industria electrónica japonesa ya no deja los grupos, el
trabajo en equipo, para sus sedes centrales, sino que comienza a
invertir en capital humano, también en una periferia tan lejana como
Gales, en el Reino Unido[29][29]. Pero, también, el investigador
perseverante muestra que frente al imaginario difundido de que la
innovación tecnológica trae consigo automáticamente 'nuevas formas de
organización del trabajo', tales como los grupos de producción, y el fin
de la división del trabajo, descubre, por ejemplo, para el sector textil
al que se llevan las aplicaciones de la telemática, que esa aplicación
"ha sido irregular y plagada de dificultades que aprentemente no habían
sido previstas"; que "las relaciones cooperativas entre empresas (...)
no son más que un deseo de algunos estudiosos de la industria"; o lo que
es peor, para aguzar el ingenio investigador sin dejarse llevar por
esquemas generales, al estudiar la organización del trabajo: se da "una
situación en la cual, avanzados sistemas de telecomunicaciones y de
planificación de la producción coexisten al lado de talleres
tradicionales que emplean personal, a menudo de origen inmigrante, en
condiciones laborales draconianas"[30][30].
6. UN CASO EXCEPCIONAL DE INNOVACIÓN ORGANIZATIVA
El contexto normal o estándar de la discusión y la literatura sobre
transferencias tecnológicas, sobre los hoy ya famosos trasplantes, suele
versar sobre la importación de nuevas formas de trabajo, no sólo a
países que no sin cierta imprecisión e ironía suelen llamarse
"semi-periféricos", como suele suceder con España, sino periféricos del
todo; y casi siempre, esas novedades organizativas proceden de países
llamados centrales, o dominantes [31][31].
En el caso de la "producción ligera", lean production, se suele tratar
de verificar si, y en qué medida, la organización productiva emergente
se aproxima a un modelo, muchas veces imaginario, o ideal-típico si se
es más generoso, en esas empresas, regiones o países[32][32].
Que Renault, cuyo centro neurálgico sigue siendo París, convierta uno de
estos centros de trabajo y producción en laboratorio de la nueva
organización, a la búsqueda del modelo productivo del próximo siglo es
lo excepcional. Y que invierta en ello recursos financieros, humanos y
de imagen adecuados a tamaño reto.
Ése es el caso que nos ocupa. Eso es lo que lo dota de una significación
que está muy por encima del estudio regular de caso[33][33].
6.1. Una fábrica que tiene que ser líder.
Renault inició en 1988 una política llamada en la jerga empresarial
P.A.P., Plan de Aceleración del Progreso, cuyo objetivo fundamental era,
tal y como se manifestaba con nitidez, "alcanzar el nivel de
competitividad (performance) de las fábricas japonesas". Cuanto antes
mejor se dice en los documentos internos de la época, pero en todo caso,
antes de 1998, año en que se prevé la liberalización completa del
mercado interior europeo.
Para llevar a cabo esta estrategia, la Alta Dirección de París designó
una fábrica de todo el grupo para cada área (montaje y mecánica) como
"campo de experimentación que permitiera generalizar los progresos
realizados a otras fábricas" del Grupo Renault.
Así, toda una serie de acciones de cambio ya en marcha (Justo a Tiempo,
Plan de Aceleración del Progreso, creación y generalización de Unidades
Elementales de Trabajo, Grupos de Producción, Círculos de Calidad, TPM
(Mantenimiento Productivo Total), Participación de los trabajadores...),
se impulsarían de forma especial, invirtiendo los recursos necesarios,
con el fin de "superar a los japoneses" en la producción ligera, o
'ajustada' como se la denominó en un primer momento, en 1991, logrando
productividades, al menos, comparables.
Los centros de trabajo elegidos para esta "experimentación" fueron Douai
(Francia) para el montaje sobre 13 fábricas del Grupo; y Valladolid
(España) para la mecánica sobre 7 fábricas del Grupo [34][34].
La estrategia modernizadora de FASA-Renault se inserta, en primer lugar,
dentro de la propia historia de innovaciones organizativas de los
centros de trabajo ubicados en Castilla León, que cuenta ya con más de
veinte años de 'tradición modernizadora'. La empresa es emblemática,
tanto por haber sido la vanguardia en innovaciones organizativas, como
por ser polo de referencia para otras empresas, y, desde luego, no sólo
en el sector del automóvil[35][35].
Este "campo de experimentación" se define, por parte de la empresa y del
centro de trabajo,"Motores", como producto de la mezcla o hibridación,
para, a medida que se vaya realizando, y como resultado, proceder a la
transferencia organizativa.
Por tanto, como producto, la fábrica líder debe ser capaz de copiar todo
lo bueno de sus homólogos, o de cualquier otra experiencia de
reorganización, aunque esta sea en otros sectores productivos,
poniéndolo a prueba, evaluándolo, mostrando sus límites, para poder así,
como resultado, que todos estos avances puedan ser copiados por otros
centros de trabajo de Reanult. Es decir, que puedan los restantes
centros de trabajo de Renault usar esa experiencia. Y, por supuesto,
devolverla enriquecida a Valladolid, en un círculo de aprendizaje mutuo
y reforzante, que pueda hacer de la fábrica castellana un "modèle
mondial dans la mécanique"[36][36].
En su fase de "creación", el experimento 'Motores', se lleva a cabo
entre 1992 y 1995, en el marco de la preparación para la fabricación de
un nuevo motor (E-1600), que prevé una inversión, en cinco años, hasta
1998, de 68.200 millones de pesetas[37][37].
Este experimento, además, subraya su trascendencia al identificarse,
también, como "campo de pruebas" para la preparación de la próxima "gran
operación" de la empresa en este terreno: el Motor D.
Y ello, se dice en la documentación interna, sea cual fuere la planta
del grupo donde se lleve a cabo dicha fabricación. Con lo que se
subraya, por un lado, el carácter de experiencia que debe difundirse a
todos los centros y desde todos los centros: nadie sabe, o así se
manifiesta, dónde se ubicará esa nueva fábrica. De paso, por otro lado,
se fomenta un rasgo importante en la nueva organización productiva de
las grandes empresas: se alienta la competitividad entre los distintos
centros por ofrecer mejores condiciones de producción, menores costes,
más trabajo por menos[38][38].
Con todo ello, puede decirse que estamos asistiendo a la "fabricación"
de la organización del trabajo y de la producción con la que la empresa
llegará hasta el fin de siglo.
Siendo tanto esta empresa, como el sector y la baza jugada, de primera
línea, podemos asegurar que estamos ante un caso emblemático que nos
indica por donde se orientarán las mejores experiencias de organización
del trabajo y producción en España en los próximos años [39][39]: "En
nuestro "Proyecto Líder" se define el modelo de organización al que debe
aspirar nuestra factoría y servir de pauta para el resto del Grupo
Renault. Este modelo se especifica y determina desde la perspectiva
cultural y estructural configurando una experiencia que puede culminarse
en el año 2.000" [40][40].
6.2. Nuestra fábrica de motores.
Nuestro taller,'Motores', al que habíamos dejado en 1989 con casi tres
mil trabajadores[41][41], llevará a cabo una drástica reducción de
efectivos: de los casi 2.500 trabajadores existentes al inicio de la
transformación de la "fábrica líder", en 1992, nos encontramos en
febrero de 1995, con sólo 1.211, es decir, menos de la mitad [42][42].
Los motores producidos en 1994, en cambio, fueron ligeramente más que en
1992: 354 mil, frente a 347 mil.
Según el mismo alto responsable, el 21% de todos los motores que salen
de las fábricas Renault.
El proyecto líder-mecánica fue decidido a finales de 1991, en un momento
en que tanto esta empresa, como otras igualmente pioneras en la
innovación en la organización del trabajo en Europa, ponen en práctica
una política homogeneizadora de estrategias antes dispersas[43][43]. Los
primeros pasos se dieron con el año 1992, incluyendo cambios (y
continuidades...) en la dirección de la fábrica y en su estructura
funcional[44][44]. En 1995, las UETs abarcan ya a todo el centro de
trabajo, aunque, como veremos, esta "implantación está lejos de ser un
proceso acabado", incluso desde el punto de vista de los responsables de
la "uetización" de la empresa.
La "fábrica líder" ha conocido dos etapas netamente diferenciadas. La
primera, comprendió, simultáneamente una estrategia de creación de
"grupos de producción", acordados entre empresa y trabajadores, con
remuneración extra por dicho compromiso,como decíamos, y se apoyó en
toda una trama de trazas y raíces de cambio organizativo
precedentes[45][45].
La segunda etapa, la que se llama por los propios actores empresariales
"líder II", se inició precisamente en abril de 1994, coincidiendo con un
cambio de Director, y debía tener un primer momento de balance en la
primavera de 1995 con la producción en serie del nuevo motor E-1600
[46][46]. En las palabras de un directivo, en abril de 1994, "la líder
II es el descubrimiento reflexivo del equipo de por dónde debe
orientarse la mejora en esta fábrica (...); estamos en una fase de
construcción, incluso de la idea misma" [47][47].
Un año después, en la primavera de 1995, las distintas etapas que
componen la secuencia de implantación de las UET, se han completado en
toda la factoría [48][48]. Sin embargo hay una consciencia casi unánime
entre los responsables de la implantación de que ésta se llevó a cabo de
forma apresurada, sin haber realizado un análisis detallado y firme de
los procesos de trabajo en los que se iba a anclar la nueva
organización. Hay que volver al inicio, al "mallaje", para inyectar
savia organizativa en sus cimientos mismos: "Está formalizada -dice un
directivo en 1995- pero no está ni consolidada, ni desarrollada, ni
utilizada". "El diagnóstico que nosotros tenemos -agrega otro directivo-
es que se ha hhecho una implantación demasiado mecanicista y no se ha
socavado y construido un tejido organizacional basado en costumbres
arraigadas". Y a ello se le da tanta más importancia, cuanto que se
afirma rotundamente: "le pari de cette usine c'est
l'organisation'"[49][49].
6.3. Haciendo camino al andar: nuestros criterios de selección de áreas
de trabajo.
Para una aproximación realista: esto es, que se acerque cuanto más mejor
a la situación real, a las dificultades y a las posibilidades, a la
forma en que los distintos actores sociales han vivido el cambio, es
preciso, a nuestro juicio, un tipo de investigación contingente, aunque,
obviamente, teóricamente orientada [50][50].
Hemos evaluado, en discusión con responsables y mandos de la empresa,
con sindicalistas y trabajadores, así como con "consultores UET", los
datos cifrados disponibles, las etapas avanzadas y los nuevos problemas
planteados. Con todo ello en mente, y tras distintas aproximaciones al
terreno, hemos elegido un conjunto de situaciones de trabajo,
equivalentes a UET (o viceversa), teniendo presente algunos factores que
parecen explicar la evolución distinta, la mayor o menor incidencia de
las dificultades que a todas las UETs se les presentan.
Hemos tenido presente, por tanto:
1) la experiencia anterior en nuevas formas de organización (grupos
semiautónomos, círculos de calidad, etc.);
2) la maquinaria más moderna o antigua; 3) la mayor o menor dureza del
trabajo realizado; 4) la centralidad estratégica del producto parcial o
del proceso; 5) y, finalmente, el mayor o menor grado en que afecte a
cada UET la política de movilidad de la empresa, que, especialmente,
desde finales del 94 hasta el presente, junio de 1995, ha obligado a
poner en cuarentena muchos cambios en marcha, desestabilizando los
colectivos de trabajo y las políticas de implicación y motivación.
6.4 Los 'grupos' estudiados.
Tras nuevas visitas sobre el terreno, contraste y evaluación, que nos ha
servido para un conocimiento de primera mano, y ayudado a la decisión,
hemos podido seleccionar cuatro UET que combinan, en distinto modo, los
criterios y variables que acabamos de indicar, y que han sido objeto de
análisis más detenido[51][51].
A) Montaje de trenes traseros. En el Departamento II de Motores,
"órganos mecánicos", trabajan casi la mitad de los ocupados en febrero
de 1995 en toda la factoría: unas 600 personas. El Departamento tiene un
Jefe, Director, del cual dependen 3 Jefes de Taller, de los cuales, a su
vez dependen distintas UET, en las cuales se integran los trabajadores
directos. En total, incluyendo al Director de Motores, se quiere que los
niveles jerarquicos no sean superiores a 5, Jefe de UET incluido
también, y contando con los obreros rank and file.
Las UET, en este Departamento, tuvieron, al principio, y quizá por más
de un año -nos dice un responsable- "más de fórmula que de realidad".
"Era papel, exclusivamente papel", "como metidas con calzador".
Hoy las UET están más consolidadas, pero muestran problemas de
definición desde el principio. Y, en no pocos casos, confusión de
papeles: Jefes de UET que lo son de varias, distintas. Jefes de Taller
que han de coordinar tareas que eran, en principio, asignadas a los
"jotau", como se les conoce en el argot de la planta. Dificultades para
dar autonomía a una 'miniempresa', (una 'fabriquita' la llamará algún
entrevistado), si el Jefe=gerente no es "dueño" del "pequeño negocio" en
los dos (o tres) turnos. Y si lo es, entonces será, necesariamente, un
'absentista' durante algún tiempo, aunque se piense en ensayar esta
modalidad de 'disposición total' de estos Jefes de Unidad, completos, a
través de los turnos.
La principal dificultad en el enraizamiento de las UET y del programa
organizativo que suponen, está en que se necesita tiempo (o personas
equivalentes...) para reuniones, resolución de problemas, etc.: "hay una
inercia que es la producción, la cantidad; o sea, para hacer eso
[reuniones, formación, etc.], hay que parar. Si tu quieres sacar dos
personas de la línea para que participen en un grupo de resolución de
problemas, pues, en una línea de mecanizado, que son líneas muy
automatizadas, se para la línea (...) y aunque digas que no pasa nada,
que sacamos la producción igual, no hay manera (...). Hay que ir
rompiendo esos esquemas".
Montaje de trenes traseros. Un ejemplo de jefe de UET con dos 'amores',
aunque sean ambas UET de montaje de trenes traseros[52][52], ha sido uno
de los centros de nuestras entrevistas.
Para añadir contraste a la situación, como indicamos más arriba, una de
estas UET es, además, 'grupo de producción', con retribuciones extra por
la asunción de determinadas tareas, compromisos de calidad, etc. La otra
es una "simple" UET. El grupo-UET "funciona bastante bien",
"prácticamente funcionan a nivel autónomo". Son ocho personas, con
"polivalencia total", en todas las operaciones de montaje de trenes
traseros.
"La segunda UET tiene un poco más de problema, debido a no tener
[retribución de] grupo, porque (...) es como todo, si tú das algo,
puedes exigir algo".
Para el J.U. dando responsabilidades, con un poco de tiempo, ambas UET
"tienen que funcionar igual". Pero está en sus manos algunos estímulos
que podría utilizar: más niveles en las categorías, reconocimiento de la
polivalencia en retribuciones... Lo que si está claro es que "ha
cambiado mucho la gente, en todos los sentidos,[están] más dispuestos
para casi todo".
La carga de trabajo del propio Jefe de Unidad "ahora es mucho más y con
más responsabilidades" de gestión de asuntos que antes le resolvían
otras personas.
La movilidad no afecta a estas UET y hace de estas unidades un caso muy
especial, sobre todo por lo que respecta a la motivación, lo que es el
problema en casi todas las demás UET.
Ya no se puede "apretar" más a la gente en su trabajo pues, en los
últimos años, se han "apretado mucho los tornillos por todos los
sitios".
Desde el puesto directo de trabajo, estas apreturas, esta "sobrecarga"
de trabajo es perfectamente identificada, pero se vive como una
necesidad, si se quiere que la actividad de la factoría continue, que no
se la lleven a otro sitio. "La UET, lo que nos ha cambiado es dos
hechos: que nos hemos hecho responsables de lo que nosotros tenemos, o
sea nuestro trabajo. Entonces, como yo soy el responsable,
automáticamente se me va a localizar que el error es mío". Y, por otro
lado "la UET lo que nos ha dado ha sido la responsabilidad como persona
del trabajo que estás haciendo".
B) La UET de carter de cilindros[53][54][53], lleva a cabo su trabajo en
una vieja máquina transfert, que lleva ya más de veinticinco años en la
empresa, y que fue remozada y puesta al dia en 1989, con ocasión del
lanzamiento del motor "E". En ella trabajaban, por turnos, 14 obreros
directos más un mecánico, un eléctrico y uno de calidad, hasta
septiembre de 1994. En febrero de 1995, debido a la baja actividad y
demanda de producción, trabajan únicamente 8 personas. Siempre bajo el
mando de un jefe de UET.
En enero de 1992 la primera de las experiencias de UET de la fábrica
líder" se llevó a cabo, precisamente, en carter cilindros.
La "construcción" de la(s) UET se llevó a cabo con preparación y
detenimiento: "la gente no se lo creía mucho, pues era una cosa nueva".
Se trata, como acabamos de indicar en el punto anterior de un trabajo
"duro", que llevan a cabo trabajadores con una larguísima experiencia,
tanto en la empresa como en los puestos concretos que desempeñan. La
polivalencia aquí, necesita varios meses en cada puesto: se llega a
afirmar que entre seis meses y un año. Por tanto, conseguir un "comodín"
o "cabecera de línea", esto es un obrero totalmente polivalente en la
Transfert, es una tarea de años.
La nueva organización en UETs se ha visto enormemente dañada por las
políticas de movilidad interna de la empresa, agravadas por la bajada de
actividad, que ha obligado a prescindir de, prácticamente, la mitad de
los trabajadores.
La primera consecuencia ha sido la reducción de las propias UET
existentes, que eran una por cada uno de los tres turnos, y que ahora
son sólo dos. En un primer momento, y con la perspectiva de la
producción en serie del motor E7M, se retiene al personal para ocuparlo
en la nueva línea, pero, finalmente, en febrero de 1995, se reduce
personal.
"Se ha venido todo un poco abajo" -indica un responsable- "porque la
gente se ha desmotivado". Se ha pasado de un conjunto de trabajadores
"integrados", a un conjunto lleno de escepticismo y con más actitud de
desconfianza.
El orden de salida es, además, generador de conflictos entre los
trabajadores. Y entre éstos y los mandos directos, jefes de UET y jefes
de Taller. Primero -respetando los términos del convenio colectivo- los
menos polivalentes. Pero, además, se plantean problemas con trabajadores
de oficio que, para el taller son menos cualificados que los
especialistas que llevan en el "tajo" siete u ocho años: "a la hora de
trabajar en la máquina era mucho más profesional", "mucho más
polivalente" el especialista.
Así el resultado actual es que "muchos se han ido a Palencia, otros
están en montaje de motor de aquí, otros están en Montaje [de coches] en
Valladolid, y bueno, se han desfigurado las UET". "Se ha venido todo un
poco abajo", después de haber "invertido muchas horas en mentalizarles"
[55][54].
El Jefe de la UET había sido encargado con anterioridad. Se les ha dado
más responsabilidad, y se les ha formado (casi 300 horas). Ha llegado
aquí por cooptación o designación. Pese a la ayuda que supone la Célula
de Asistencia Técnica, "adjunta" a las UET, las tareas que se exigen son
muchas, en un contexto de reducción de personal: "Que ha habido tiempos
mejores -afirma-, por supuesto. Ha habido tiempos mejores a partir de
que había más plantilla"; "llegan algunos momentos en que yo no se si
estoy colaborando o me estoy pasando".
Esta situación provoca que el jefe de la UET, que asume, como algo
inevitable y sin posible discusión, que "la producción tiene que salir",
se vea en la obligación de hacer tareas de reemplazante, o de atender a
manutención interna, "porque es que con siete tíos es que no puedo".
Esta actitud de colaboración y asimilación de los objetivos de la
empresa, puede ser calificada por los sindicatos, y así sucede en la
realidad, como el comportamiento de un"arreador": "sí, todo se ajusta
mucho sobre la gente, aunque en realidad no se atornilla del todo".
Los obreros directos creen que, al final de las mejoras que pueden
introducir las UET, hay siempre "un puesto de trabajo menos". Ese
sentimiento está presente, aunque a veces se exprese por caminos
tortuosos, vivido como una fatalidad. Y eso genera una actitud
fuertemente ambivalente y conflictiva: para ser competitivos y mantener
las producciones, hay que reducir los efectivos, pero alguién se irá a
la calle para que eso se cumpla.
Pese a ello, las nuevas UET, dicen en las entrevistas los jefes de UET,
han dado paso a mejores relaciones con los trabajadores: "de no hablar
con la gente o hablar lo imprescindible, a sentarte con él, venir,
reunirte y hablar entre todos, hay una diferencia". Es, "relacionarse de
una manera más cordial".
"Lo que sí está claro -afirma un jefe de UET- es que la gente colabora.
Si la embarcas, se embarca". "Yo lo único que hago es achuchar otro
poco".
Los trabajadores directos que quedan en la UET tienen una larguísima
experiencia en el mismo taller, e incluso en el mismo o similares
puestos de trabajo, pero con distintas categorías, aunque lleven a cabo
trabajos semejantes.
El puesto arquetípico, que reúne las mejores características posibles,
es el de cabecera de línea, o comodín, capaz de intervenir en cualquier
puesto, y especialmente hábil para hacer lo que ahora deben hacer todos
los trabajadores: "el que antes llevaba una transfert ahora lleva tres"
simultáneamente. Estos obreros llevan, todos, una media de 7 u 8 años en
bloques del carter de cilindros.
Las reuniones y el desarrollo de las UET son juzgados como algo muy
positivo, enfatizando el papel del grupo, de las personas concretas, y
de la perdurabilidad de las relaciones que se establecen. Y así, aunque
no cambie el trabajo: "haces lo mismo y llevas las mismas máquinas, pero
llevarte bien con los compañeros que están al lado es fundamental".
Con esa idea fuerte, la sola posibilidad de la movilidad erosiona
fuertemente al grupo: "si estás pensando que te van a llevar a Palencia,
que te van a llevar a montaje, el trabajo ya no es el mismo". Cambiar de
compañeros de trabajo, de hábitos, de "ambiente" es vivido como una
ruptura difícilmente recuperable.
Por otro lado, la colaboración y refuerzo del grupo de trabajo se ve
dañada por la reducción de personal: el comodín está, con la UET al
completo, para ayudar "al que más pillado está". Pero, "si estamos sin
gente no puedes ir a ayudarle a nadie". Esta sensación de que no queda
un poro libre en la jornada de trabajo se observa ya a simple vista en
los talleres.
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
Universidad Complutense de Madrid.
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |