Las siglas J.I.T. se corresponden a la expresión anglosajona “Just In
Time“, cuya traducción podemos denotar como “Justo A Tiempo“. Y
precisamente la denominación de este novedoso método productivo nos
indica su filosofía de trabajo: “las materias primas y los productos
llegan justo a tiempo, bien para la fabricación o para el servicio al
cliente“.
El método J.I.T. explica gran parte de los actuales éxitos de las
empresas japonesas, sus grandes precursoras. Sus bases son la reducción
de los “desperdicios“, es decir, de todo aquello que no se necesita en
el preciso momento, colchones de capacidad, grandes lotes almacenados en
los inventarios, etc. De esta manera, lo primero que nos llama la
atención es la cuantiosa reducción de los costes de inventario,
desembocando en una mejor producción, una mejor calidad, etc.
Sin embargo, no podemos estudiar el sistema J.I.T. como un paquete de
software, como el MRP (Material Requirements Planning: Programa de
Requerimientos de Material), sino que debemos estudiarlo como una
filosofía, ya que no únicamente afecta al proceso productivo, sino que
también lo hace directamente sobre el personal, la forma de trabajo, los
proveedores, etc. Esta filosofía se basa principalmente en dos
expresiones que resumen sus objetivos, “el hábito de ir mejorando“ y la
“eliminación de prácticas desperdiciadoras“. El J.I.T. busca que
continuamente busquemos hacer las cosas mejor, hecho que raramente es
apreciado en las acomodadas empresas occidentales, algunas de las cuales
realizan una equívoca comparación entre sus medidas de minimizar costes
con la eliminación de prácticas que producen desperdicio, esto es,
prácticas que no suponen ningún beneficio para la empresa (aunque a
primera vista si lo parezca).
En este trabajo, pasaremos a exponer como surgió el J.I.T. como una
innovación, a partir de los departamentos de I+D , por que si bien el
aspecto más conocido de su trabajo es la creación e innovación de nuevos
productos, menos relevante a nivel superficial pero no menos importante
a nivel empresarial son sus innovaciones en los métodos productivos
EL NACIMIENTO DEL JUST IN TIME
El just in time nació en Japón, donde fue aplicado por la empresa
automovilística Toyota que lo empezó a utilizar a principios de los años
50 y el propósito principal de este sistema era eliminar todos los
elementos innecesarios en el área de producción (que incluye desde el
departamento de compras de materias primas, hasta el de servicio al
cliente, pasando por recursos humanos, finanzas, etc.) y es utilizado
para alcanzar reducciones de costos nunca imaginados y cumpliendo con
las necesidades de los clientes a los costos mas bajos posibles como se
ha comentado en la introducción. En una nación pequeña como Japón, el
bien más preciado es sin lugar a duda el espacio físico. Por ello, uno
de los pilares de la nueva filosofía fue precisamente el ahorro de
espacio, la eliminación de desperdicios y, en conclusión, la eliminación
de la carga que supone la existencia del inventario.
Además, la historia tiene su propia aportación a la innovación del J.I.T..
Si en la década de los 50 el avance tecnológico y el desarrollo
industrial eran propiedad casi exclusiva de los Estados Unidos de
América, debido en gran parte a su victoria en la II Guerra Mundial, la
cual perjudicó enormemente a la nación nipona, en la década de los 80,
esta tendencia se invirtió hacia el que fue su gran enemigo en la
guerra, Japón. El avance de la electrónica y otros grandes sectores
industriales relacionados con las más florecientes industrias se
asentaron en aquel país debido en gran parte a las favorables
condiciones económicas y laborales en las empresas niponas. Pero el
nacimiento de un gran número de empresas, casi todas ellas relacionadas
con los mismos sectores tecnológicos provocó la aparición de una feroz
competencia. La lucha por la supremacía mundial se enfocó entonces hacia
aspectos que nunca antes habían tenido tanta importancia, La innovación.
El gran número de empresas provocó la aparición casi simultánea de
productos similares fabricados por diferentes empresas, reduciendo así
la cuota de mercado y, por lo tanto, los beneficios. Las empresas debían
ser superiores a sus competidoras, y lo debían ser en aquellos aspectos
que a nadie antes se le había ocurrido. Las empresas japonesas fueron
las primeras en enfocar sus productos e innovaciones en esta dirección.
Para ello, debían de ser las mejores en innovación de nuevos productos,
pero además debían ser las más rápidas, para evitar que la competencia
redujera su margen de beneficios. Pero el avance tecnológico impidió que
aumentará la diferencia de tiempo desde que se lanzaba el nuevo producto
hasta que los competidores lo “reproducían”. Por lo tanto, se debía
buscar un nuevo método para seguir innovando pero aumentando el margen
de beneficios. Y precisamente ésta será la filosofía de la innovación
que estamos tratando: El J.I.T.. Rápidamente, las empresas que lo
implantaron, todas ellas japonesas, consiguieron resolver dos problemas
a la vez: la falta de espacio físico y la obtención del máximo
beneficio: “ reducción de inventarios y eliminación de prácticas
desperdiciadoras”. La primera empresa que implanto este método
productivo, Toyota, se convirtió rápidamente en líderes mundiales en su
sector. La eficacia del J.I.T. las llevó rápidamente a mejorar y
perfeccionar su filosofía, la cual pasó a afectar a todos los ámbitos de
la empresa, y no solo a la producción, Personal laboral, Dirección,...
El método J.I.T. explica muchos de los éxitos de las empresas japonesas
en los últimos años, las cuales están pasando poco a poco a liderar sus
ámbitos de mercado. Sin embargo, son muchas las empresas que no han
implantado aún el J.I.T. en su producción. La mayoría de estas empresas
corresponden al grupo de empresas occidentales, entre las que englobamos
tanto a las empresas Norteamericanas como a las Europeas.
Una de las causas de que el J.I.T. no se halla instalado en occidente
puede ser los distintos estilos de vida de ambos bloques, La vida
metódica tradicional japonesa frente a la vida liberal de los países
occidentales. Y sobre todo, debemos llegar a la diferencia que de aquí
se deriva en la forma de ver la empresa. Mientras que en Europa, la
empresa es el lugar de trabajo para la gran mayoría, perdiendo toda
relación con ella fuera de las horas laborales. En Japón, en cambio, la
empresa es una parte de la vida muy importante en la vida del trabajador
nipón, llegando al extremo de identificarse totalmente con los problemas
de la empresa, haciéndolos como suyos e intentando resolverlos para el
beneficio del conjunto antes que el beneficio propio. Si tomamos este
hecho como punto de partida, ya podemos apreciar el porqué de las
dificultades de implantar un sistema productivo japonés en un país
occidental.
Pero debemos partir de la base de que el J.I.T. no es solamente un
método productivo, sino una filosofía, y que por lo tanto no se debe
implantar, sino que se debe enseñar y del que se deben mostrar sus
virtudes y sus inconvenientes, de tal modo que el trabajador aprenda
esta filosofía por iniciativa propia, y por imposición.
Por otra parte, la publicidad sobre el tema no ha llegado en profundidad
a sus pormenores, quedándose únicamente en la superficie. Este hecho
provoca que las empresas vean solamente la capa más exterior,
facilitando la aparición de suspicacias y rechazos hacia el nuevo
sistema productivo, alcanzando a ver, como mucho, al J.I.T. como un
método capaz de aumentar la tasa de rentabilidad de la inversión de una
empresa o de reducir costes. Sin embargo, la adopción del J.I.T. en una
empresa supone un cambio radical en la forma tanto de ver la empresa
como de entenderla. Todas las normas y rutinas ya establecidas pasas a
la obsolescencia, ya que, por ejemplo, el J.I.T. obliga a eliminar los
gastos excesivos característicos de las grandes instalaciones. Y este
llega a ser un factor determinante en el rechazo hacia el J.I.T., ya que
no todas las empresas se ven a sí mismas lo suficientemente flexibles
como para adoptar los cambios que el J.I.T. necesita. Por lo tanto, son
muchas las excusas que las empresas occidentales alegan para rechazar el
J.I.T.. Pero todas ellas tienen una explicación coherente que puede que
llegue a aclarar las ideas a muchas empresas.
Conseguir una buena tasa de rentabilidad depende de una buena
implantación cuyas cinco fases que son esenciales para ello son:
Primera fase: Poner el sistema en marcha.
Segunda fase: educación.
Tercera fase: conseguir mejoras del proceso.
Cuarta fase: conseguir mejoras del control.
Quinta fase: ampliar la relación proveedor / cliente.
La primera fase implica la creación de una base sobre la que se pueda
construir la implantación. Como la implantación del J.I.T. implica
cambiar las actitudes dentro de una empresa, la primera fase establece
el tono global de la aplicación. Incluye una cierta educación inicial,
el análisis de costes y beneficios, y la identificación de una planta
piloto. Pero quizá el factor más importante para la puesta en marcha es
conseguir el compromiso de la alta dirección. Sin este compromiso, la
implantación ser bastante más difícil, ya que inevitablemente en unos
puntos determinados habrá que tomar decisiones difíciles.
Una vez completada la primera fase, puede iniciarse la tarea de la
educación. El hecho de que esta fase se haya denominado el punto en que
se sigue o se deja indica su importancia. Una buena implantación del
J.I.T. requiere cambiar ciertas actitudes a veces muy arraigadas.
Una vez este en marcha el programa de educación, ya se pueden cambiar
los procesos, y luego el control de la producción. Estas mejoras
incluyen la utilización de mini fabricas con líneas de flujo para
simplificar los problemas de control, así como el uso de sistemas de
arrastre/Kanban para arrastrar el trabajo a través del sistema de
producción.
La fase final, la ampliación de la relación proveedor/cliente, completa
la implantación del J.I.T.. Esta fase incorpora a los proveedores y
clientes en un sistema J.I.T. que abarca todo el proceso de producción,
desde los proveedores, pasando por la propia empresa hasta llegar a los
clientes. De esta ultima fase se hablara mas adelante.
Estas cinco fases forman la base de la puesta en practica del J.I.T..
Han sido probadas en la practica y forman el núcleo del plan de
implantación.
PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL J.I.T.
ATACAR LOS PROBLEMAS FUNDAMENTALES
A la cultura japonesa le encanta representar los conceptos con imágenes.
Para describir el primer objetivo de la filosofía del J.I.T., atacar los
problemas fundamentales, los japoneses utilizan la analogía del río de
las existencias que queda reflejada en el esquema de la figura 1.
El nivel del río representa las existencias y las operaciones de la
empresa se visualizan como un barco que navega río arriba y río abajo.
Cuando una empresa intenta bajar el nivel del río (en otras palabras,
reducir el nivel de las existencias) descubre rocas, es decir,
problemas. Hasta hace bastante poco, cuando estos problemas surgían en
las empresas de los países occidentales la respuesta era aumentar las
existencias para tapar el problema.
Un ejemplo típico de este tipo de problemas sería el de una planta que
tuviera una máquina poco fiable que suministrara piezas a otra, más
fiable, y la respuesta típica de la dirección occidental sería mantener
un stock de seguridad grande entre las dos máquinas para asegurar que a
la segunda máquina no le faltara trabajo. En cambio, la filosofía del
J.I.T. indica que cuando aparecen problemas debemos enfrentarnos a ellos
y resolverlos, las rocas deben eliminarse del lecho del río). El nivel
de las existencias puede reducirse entonces gradualmente hasta descubrir
otro problema; este problema también se resolvería, y así sucesivamente.
En el caso de la máquina poco fiable, la filosofía del J.I.T. nos
indicaría que había que resolver el problema, ya fuera con un programa
de mantenimiento preventivo que mejorara la fiabilidad de la máquina o,
si éste fallara, comprando una máquina más fiable, La Figura 2 ilustra
la diferencia entre el enfoque tradicional occidental y el J.I.T..
Cuando hay una máquina o un proceso que forma un cuello de botella, uno
de los enfoques occidentales tradicionales ha sido intentar conseguir
una programación mejor y más compleja (utilizando, por ejemplo, el MRP
II) para asegurar que nunca se queda sin trabajo, disminuyendo así el
efecto del cuello de botella. Las consecuencias de estas políticas han
sido muchas veces decepcionantes, los objetivos en cuanto a la rotación
de existencias, que constituye una buena medida de la eficiencia, han
sido inferiores en los países occidentales que en el Japón, y lo que es
más, estos objetivos referentes a la rotación de existencias han
aumentado más rápido en Japón que en los países occidentales. El enfoque
J.I.T. ante una máquina o un proceso que constituye un cuello de botella
sería, en cambio, reducir el tiempo de preparación para conseguir una
mayor capacidad, buscar máquinas o procesos alternativos, comprar
capacidad adicional o incluso subcontratar el trabajo en exceso. Un
directivo J.I.T. reconoce que ni un aumento del stock de seguridad ni
una programación más compleja resolverían el problema fundamental; lo
único que hacen es tapar temporalmente los problemas.
Cuando un directivo J.I.T. observa que los tiempos ciclo son tan largos,
intenta identificar los principales problemas que los ocasionan. No se
contentará con intentar acelerar algunos pedidos, sino que querrá
descubrir por qué los plazos de fabricación son tan largos. Según mi
experiencia, los plazos de fabricación largos son el resultado de
diversos factores, incluyendo máquinas o procesos que causan cuellos de
botella, falta de fiabilidad de las máquinas, control de calidad
deficiente (que requiere el reproceso de los artículos que no cumplen
los niveles de calidad – una actividad muy cara), y falta de control en
la fábrica. Resolviendo estos problemas, se pueden reducir gradualmente
los plazos de fabricación.
ELIMINAR DESPILFARROS
El segundo objetivo de la filosofía del J.I.T. se puede expresar
mediante una frase que se utiliza con frecuencia en las fábricas
japonesas más eficientes, eliminar Despilfarros, en este contexto,
significa todo lo que no añada valor al producto. Ejemplos de
operaciones que añaden valor son los procesos cómo cortar metal, soldar,
insertar componentes electrónicos, etc. Ejemplos de operaciones que no
añaden valor son la inspección, el transporte, el almacenaje, la
preparación. Tomemos el caso de la inspección y el control de calidad
como ejemplos. El enfoque occidental tradicional es tener inspectores
estratégicamente situados para examinar las piezas y, si es necesario,
interceptarlas. Esto conlleva ciertas desventajas, incluyendo el tiempo
que se tarda en inspeccionar las piezas y el hecho de que los
inspectores muchas veces descubren los fallos cuando ya se ha fabricado
un lote entero, con lo cual hay que reprocesar todo el lote o
desecharlo, dos soluciones muy caras. El enfoque J.I.T. consiste en
eliminar la necesidad de una fase de inspección independiente, poniendo
énfasis en dos imperativos:
Haciéndolo bien a la primera. Dado que conseguir productos de alta
calidad normalmente no resulta más caro que fabricar productos de baja
calidad, todo lo que se necesita es un esfuerzo concentrado para depurar
las tendencias que propician la aparición de defectos.
Conseguir que el operario asuma la responsabilidad de controlar el
proceso y llevar a cabo las medidas correctoras que sean necesarias,
proporcionándole unas pautas que debe intentar alcanzar.
Si comparamos el enfoque occidental tradicional de la inspección y
control de calidad con el método J.I.T. (Fig. 3), podemos ver que el
enfoque occidental ha sido determinar unos límites superiores e
inferiores (por ejemplo, tolerancias) y si las medidas caen fuera de
estos dos límites, el producto se desecha o se reprocesa. En cambio, el
enfoque J.I.T. es reducir la desviación de lo nominal ideal, no
tolerando ninguna desviación de lo nominal. Además, el J.I.T. traspasa
la responsabilidad de detectar y corregir las desviaciones a los
operarios que llevan a cabo los procesos. Se espera de ellos que lo
hagan bien a la primera y que impidan que los productos se desvíen
demasiado de lo nominal. Estas son las características esenciales del
control de calidad estadístico. El almacenamiento de las existencias es
otro ejemplo de una actividad ineficiente. El coste real del inventario
tiene dos vertientes. El primer coste es, naturalmente, el coste directo
en términos de capital y gastos de almacén, y el riesgo de que las
existencias se vuelvan obsoletas. Muchas empresas de los países
occidentales han supuesto que el coste del inventario se sitúa entre un
20 y un 30 por ciento al año. El segundo coste, que en las empresas
tradicionales occidentales se ha pasado por alto, es el de que las
existencias ocultan los problemas. Se relaciona con la filosofía del
J.I.T. de ir reduciendo gradualmente los niveles de existencias y
exponer problemas. En un principio, algunos directivos contemplaban esta
idea con cierta preocupación porque pensaban que era bueno que el
problema permaneciera oculto, ya que una vez expuesto el problema debían
hacer algo para solucionarlo. Si los proveedores no entregan los
componentes o las materias primas a tiempo y con una buena calidad, un
stock de seguridad grande de los componentes o materias primas mantendrá
el problema oculto. Esta no es una solución satisfactoria. El stock de
seguridad es caro, ocupa espacio y puede volverse obsoleto. Además, hay
costes asociados con la devolución de artículos (si la calidad es mala)
o reclamar el pedido (si no se entrega a tiempo). Un suministro más
frecuente y más fiable puede reducir los stocks de seguridad y también
los costes.
Eliminar todas las actividades que no añadan valor al producto reduce
costes, mejora la calidad, reduce los plazos de fabricación y aumenta el
nivel de servicio a los clientes. Indirectamente, por supuesto, también
puede aumentar las ventas. Eliminar despilfarros implica mucho más que
un solo esfuerzo de una vez por todas. Requiere una lucha continua para
aumentar gradualmente la eficiencia de la organización y exige la
colaboración de una gran parte de la plantilla de la empresa. Si
queremos que la política sea eficaz no se puede dejar en manos de un
“comité para la eliminación de despilfarros”, sino que tiene que llegar
a cada rincón de las operaciones de la empresa, es decir, sólo será
eficaz si los empleados entienden completamente los conceptos y si se
lleva a cabo alguna medida para aplicar la estrategia de eliminación de
despilfarros.
Las empresas que han obtenido los mejores resultados utilizando esta
filosofía de eliminación de despilfarros, normalmente no lo han
considerado el único criterio y han movilizado a los empleados para
aplicar a fondo la filosofía. Los programas de sugerencias son una forma
de implicar a los empleados. En el pasado, estos programas eran notorios
en Occidente por la mala respuesta obtenida por parte de los empleados y
por la baja proporción de sugerencias que en realidad se han llevado a
la práctica. Si se quieren eliminar las pérdidas con eficacia, el
programa de sugerencias debe implicar una participación total de la
mayor parte de los empleados. Ello significa que hay que cambiar el
enfoque tradicional de decirle a cada empleado exactamente lo que debe
hacer, y la filosofía J.I.T. pone mucho énfasis en la necesidad de
respetar a los trabajadores e incluir sus aportaciones cuando se
formulen planes y se hagan funcionar las instalaciones. Sólo de esta
forma se podrá utilizar al máximo la experiencia y la pericia de todos
los empleados. Este estilo de dirección más participativo puede exigir
un ajuste considerable, especialmente por parte de los supervisores y
los encargados. Con frecuencia el personal de esta categoría tiene la
sensación de que disminuye su base de poder si no se les mantiene
plenamente informados del objetivo de los cambios que implica la
aplicación del J.I.T.. Sin embargo, si el personal de la empresa,
especialmente en el ámbito de supervisores y encargados, recibe una
formación completa sobre el J.I.T., es muy probable que este sistema
reciba por su parte un apoyo incondicional.
SIMPLICIDAD
El tercer objetivo de la filosofía J.I.T. es buscar soluciones simples.
Los enfoques de la gestión de la fabricación que estaban de moda durante
los años setenta y principios de los ochenta se basaban en la premisa de
que la complejidad era inevitable. Y a primera vista parece cierto. Un
fabricante típico por lotes puede tener varios centenares de lotes
simultáneamente en los diferentes procesos. Probablemente cada lote
implica una cantidad determinada de operaciones independientes y
seguramente deberá pasar por la mayor parte de los departamentos de la
fábrica. Gestionar un sistema de este tipo es extremadamente complejo;
las interacciones entre los diferentes trabajos, así como la necesidad
de otros recursos, suelen agobiar a la mayoría de los directivos. El
J.I.T. pone mucho énfasis en la búsqueda de la simplicidad, basándose en
el hecho de que es muy probable que los enfoques simples conlleven una
gestión más eficaz. El primer tramo del camino hacia la simplicidad
cubre dos zonas: Flujo de material y Control.
Un enfoque simple respecto al flujo de material es eliminar las rutas
complejas y buscar líneas de flujo más directas, si es posible
unidireccionales. La mayoría de las plantas que fabrican basándose en
lotes están organizadas según lo que podríamos denominar una disposición
por procesos. La Figura 4 es un ejemplo de ello.
La mayor parte de los artículos elaborados en esta fabrica de ejemplo
seguirían una ruta tortuosa pasando, por ejemplo, del corte de materias
primas a los tornos, luego al mandrinado, a la soldadura, al laminado,
al tratamiento térmico, al rectificado y al taller de pintura.
Normalmente cada proceso implica una considerable cantidad de tiempo de
espera que se añade al tiempo que se invierte en el transporte de los
artículos de un proceso a otro. Las consecuencias son bien conocidas,
una gran cantidad de productos en curso y plazos de fabricación largos.
Los problemas que conlleva intentar planificar y controlar una fábrica
de este tipo son enormes, y los síntomas típicos son que los artículos
retrasados pasan a toda prisa por la fábrica mientras otros, que ya no
se necesitan inmediatamente a causa de la cancelación de un pedido o un
cambio en las previsiones, se paran y quedan estancados en la fábrica.
Estos síntomas tienen muy poco que ver con la eficacia de la gestión. No
importa lo bueno que sea un director, tendrá problemas para controlar un
sistema de este tipo. La filosofía de la simplicidad del J.I.T. examina
la fábrica compleja y empieza partiendo de la base de que se puede
conseguir muy poco colocando un control complejo encima de una fábrica
compleja. En vez de ello, el J.I.T. pone énfasis en la necesidad de
simplificar la complejidad de la fábrica y adoptar un sistema simple de
controles. El método principal de conseguir un flujo simple de material
en la fábrica es agrupar los productos en familias, utilizando las ideas
que hay detrás de la tecnología de grupos y reorganizando los procesos
de modo que cada familia de productos se fabrique en una línea de flujo.
En la Figura 5 se muestra un caso ideal, aunque, generalmente, la línea
de flujo a menudo se organiza en forma de U. De esta forma, los
elementos de cada familia de productos pueden pasar de un proceso a otro
más fácilmente, ya que los procesos están situados de forma adyacente.
Probablemente se reducirá así la cantidad de productos en curso y el
plazo de fabricación.
Con estas pequeñas líneas de flujo ya colocadas, surgen también otras
ventajas. Por ejemplo, la gestión resulta mucho más fácil que en el caso
de la disposición por procesos, ya que cada línea de flujo es, en gran
parte, independiente. Puede haber un subjefe responsable de cada línea
de flujo. Además, la calidad tenderá a mejorar; dado que ha disminuido
el pánico porque hay menos pedidos urgentes, se puede pasar más tiempo
solucionando los problemas de calidad.
La filosofía de simplicidad del J.I.T., además de aplicarse al flujo de
artículos, también se aplica al control de estas líneas de flujo. En vez
de utilizar un control complejo, el J.I.T. pone más énfasis en un
control simple. Un ejemplo es el sistema de arrastre/Kanban. Dista mucho
de los enfoques de control convencionales, ya que los sistemas de
arrastre/Kanban arrastran el trabajo.
Los sistemas de control complejos son sistemas que empujan en el sentido
de que planifican lo que hay que fabricar, que luego se empuja a través
de la fábrica. Se supone que los cuellos de botella y otros problemas se
detectan de antemano y se instalan unos complejos sistemas de control
para informar de los cambios para que puedan tomarse las medidas
correctoras. En cambio, el enfoque J.I.T. que utiliza el sistema de
arrastre/Kanban elimina el conjunto complejo de flujos de datos, ya que
es esencialmente, en su forma original, un sistema manual. Cuando
finalice el trabajo de la última operación, se envía una señal a la
operación anterior para comunicarle que debe fabricar más artículos;
cuando este proceso se queda sin trabajo, a su vez, envía la señal a su
predecesor, etc. Este proceso sigue retrocediendo toda la línea de flujo
tal como se muestra en la Figura 6.
De esta forma, se arrastra el trabajo a través de la fábrica. Si no se
saca trabajo de la operación final no se envían señales a las
operaciones precedentes y por tanto no trabajan. Esta es la principal
diferencia con respecto a los enfoques anteriores de control de
materiales. Si disminuye la demanda, el personal y la maquinaria no
producen artículos. Los defensores del J.I.T. sugieren que realicen
otras tareas como limpiar la maquinaria, hacer ajustes y comprobar si
requieren mantenimiento, etc. Con los enfoques más tradicionales, la
mayor parte de los directivos son menos propensos a dejar que el
personal y la maquinaria permanezcan inactivos. Se programará trabajo
incluso aunque no se necesite en un futuro próximo. Demasiadas veces no
se necesita nunca porque el producto se ha convertido en obsoleto y los
productos acabados deben desecharse. De hecho, el enfoque tradicional
consideraba que la principal prioridad era mantener a las máquinas y al
personal en activo, incluso a costa de fabricar artículos que sólo
contribuirían a aumentar unas existencias ya infladas e incrementar el
porcentaje de desecho. El enfoque J.I.T., basándose en el uso de los
sistemas tipo arrastre, asegura que la producción no exceda de las
necesidades inmediatas, reduciendo así el producto en curso y los
niveles de existencias, al mismo tiempo que disminuye los plazos de
fabricación. Y el tiempo que de otra forma sería improductivo se
invierte en eliminar las fuentes de futuros problemas mediante un
programa de mantenimiento preventivo. Conseguir un entorno correcto para
que esto ocurra exige un programa global de educación, formación y
comunicación.
La evidencia de los fabricantes occidentales que han llevado a cabo un
programa de este tipo muestra resultados alentadores en la reducción de
los plazos de fabricación y los períodos improductivos de la maquinaria.
Además, aumenta considerablemente la moral. Las principales ventajas que
se pueden obtener del uso de los sistemas J.I.T. tipo arrastre/Kanban
son las siguientes:
Reducción de la cantidad de productos en curso.
Reducción de los niveles de existencias.
Reducción de los plazos de fabricación.
Reducción gradual de la cantidad de productos en curso.
Identificación de las zonas que crean cuellos de botella.
Identificación de los problemas de calidad.
Gestión más simple.
Ya se ha hablado de las tres primeras ventajas, que son la reducción de
la cantidad de productos en curso, de los niveles de existencias y de
los plazos de fabricación. El sistema Kanban original en la fábrica de
Toyota en Japón consigue una rotación de existencias de 80 en
comparación con el promedio de las empresas occidentales que es de 3-4.
Aunque hay que tener mucho cuidado a la hora de comparar la línea de
Toyota con la de otras empresas, las cifras indican las asombrosas
ventajas que pueden aportar los sistemas tipo arrastre/Kanban. Una de
las ventajas principales es que simplifican la gestión del sistema de
fabricación. Los sistemas de arrastre funcionan por sí solos y su
necesidad de un complejo control por ordenador es mucho menor. El flujo
de trabajo lo determinan las limitaciones del sistema y no lo que sale
de un ordenador. Si, por ejemplo, se crea un cuello de botella en una
zona, también disminuirá la actividad de los procesos anteriores para
evitar que se acumule el trabajo antes del cuello de botella. Las
mejoras asociadas con un sistema de arrastre aparecen de forma gradual.
Parece que funciona mejor si el sistema se aplica primero con colas
bastante largas frente a cada proceso y el nivel del río (productos en
curso) disminuye lentamente para reducir los plazos de fabricación.
Probablemente las mejoras serán lentas, pero también serán continuas.
Muchas veces se piensa que los sistemas de arrastre/Kanban sólo se
pueden utilizar cuando hay poca variedad de productos y poca variación
de la demanda. Sin embargo, muchas empresas están utilizando sistemas de
arrastre/Kanban adaptados cuando no existen estas condiciones. El hecho
de que los sistemas de arrastre/Kanban identifiquen los cuellos de
botella y otros problemas, en Occidente se consideró al principio como
una desventaja. Bien, como ya hemos indicado antes, el objetivo del
J.I.T. es resolver los problemas fundamentales y esto sólo se puede
conseguir si se identifican los problemas
ESTABLECER SISTEMAS PARA IDENTIFICAR PROBLEMAS
El cuarto punto de la filosofía del J.I.T. es Establecer sistemas para
identificar problemas. Hemos visto cómo los sistemas de arrastre/Kanban
sacan los problemas a la luz. Otro ejemplo es el uso del control de
calidad estadístico que ayuda a identificar la fuente del problema. Con
el J.I.T., cualquier sistema que identifique los problemas se considera
beneficioso y cualquier sistema que los enmascare, perjudicial. Los
sistemas de arrastre/Kanban identifican los problemas y por tanto son
beneficiosos. Los enfoques anteriores tradicionales tendían a ocultar
los problemas fundamentales y de esta forma retrasar o impedir la
solución. La mayoría de los sistemas de fabricación tenían además otros
problemas: Proveedores poco fiables, Falta de calidad y Procesos con
cuellos de botella, etc.
Los sistemas diseñados con la aplicación del J.I.T. deben pensarse de
manera que accionen algún tipo de aviso cuando surja un problema. La
línea funciona con un nivel de eficiencia determinado, aparece un
problema, la línea se detiene y se identifica el problema, se toman
medidas correctoras y se pone de nuevo en marcha la línea. Como ya nos
hemos enfrentado con el problema y se ha solucionado parcial o
totalmente, es poco probable que esta línea tenga de nuevo el mismo
problema, con lo que aumentará su eficiencia. Esto se refleja en el
esquema de la Figura 7, en el se puede ver fácilmente que el enfoque
funciona mediante la acumulación gradual de una serie de pequeños
aumentos de la eficiencia. Cuando se combinan suficientes aumentos, el
resultado es un incremento importante de la eficiencia. Podemos utilizar
alguna de estas ideas en cualquier sistema J.I.T. que diseñemos. El
objetivo no es sólo disminuir la cantidad de productos en curso y los
plazos de fabricación sino también identificar los problemas lo antes
posible para obligar a los directivos a tomar medidas correctoras.
Por ejemplo, si tenemos un proceso con un cuello de botella, una
programación ingeniosa podrá aliviar los síntomas, pero nunca resolverá
el problema. De hecho, una programación más compleja simplemente da un
rodeo a costa de, por ejemplo, tener más productos en curso, reprogramar
el trabajo con otros procesos menos rentables. Y lo que es peor, sirve
para ocultar el problema, ya que un directivo puede ser capaz de
programar una fábrica con varios cuellos de botella sin verse obligado a
reconocer que su operación tiene diversos problemas inherentes que
debería identificar y resolver. Para identificar un problema en la forma
adecuada, un directivo debería estar dispuesto a pagar el precio en
forma de pequeños contratiempos. Si realmente queremos aplicar el J.I.T.
en serio tenemos que hacer dos cosas:
Establecer mecanismos para identificar los problemas.
Estar dispuesto a aceptar una reducción de la eficiencia a corto plazo
con el fin de obtener una ventaja a largo plazo.
La diferencia entre una empresa típica tradicional y una aplicación
J.I.T. es grande. El bajo nivel de productos en curso en una buena
aplicación del J.I.T. le da a la fábrica un aspecto ordenado, casi
desierto. También se puede observar un aumento de la moral y una
atmósfera más dedicada. Es posible que muchos directivos consideren en
un principio que la necesidad de crear sistemas para identificar
problemas es una desventaja potencial. Sin embargo, la experiencia
muestra que si se crean estos sistemas y si se resuelven los problemas
(que es el primer aspecto de la filosofía J.I.T.) se puede mejorar
considerablemente el funcionamiento de la empresa.
COSTE / BENEFICIO DE LA APLICACIÓN DEL J.I.T.
Los enfoques convencionales del control de la fabricación como el MRP
exigen grandes inversiones de capital. Por ejemplo, se estima que una
aplicación del MRP II puede costar a cada empresa un promedio de más de
un millón de dólares (180 millones de pesetas). La mayor parte de este
coste consiste en hardware y software informático. Normalmente una
aplicación de los sistemas MRP implica una secuencia de implantación de
18 meses para resolver los flujos de datos; luego se prueba el sistema
en paralelo con el sistema existente, se solucionan los problemas
iniciales y finalmente la empresa pasa a utilizar definitivamente el
nuevo sistema. En cambio, el J.I.T. exige muy poca inversión de capital.
Lo que se requiere es una reorientación de las personas respecto a sus
tareas.
Con la aplicación del J.I.T., todos los gastos implicados son
principalmente gastos de formación. El personal de una empresa debe ser
consciente de la filosofía que subyace el J.I.T. y como influye esta
filosofía en su propia función. Pero aunque el coste de una aplicación
J.I.T. sea más bajo que el de las aplicaciones típicas del MRP II, la
reducción de las existencias es mucho mayor con el sistema J.I.T.,
muchas aplicaciones consiguen una reducción del 60 al 85 por 100 de las
existencias. También debemos recordar que el J.I.T. no se debe
considerar a corto plazo; es decir, no deberíamos utilizar el J.I.T.
durante seis meses y luego parar. El J.I.T. es una campaña progresiva
que busca un perfeccionamiento continuo. También debemos tener en cuenta
que el J.I.T. no sólo reduce las existencias, sino que aumenta la
calidad, el servicio al cliente y la moral general de la empresa. Todo
nos demuestra que el J.I.T. puede resultar muy rentable, con la única
condición de que la aplicación esté bien planificada.
RELACIÓN PROVEEDOR-CLIENTE
Tanto las relaciones con los proveedores como con los clientes son
importantes porque amplían el alcance de la reducción de costes y dan
mayor impulso a la mejora de la calidad. Por ejemplo, tomar medidas para
mejorar la calidad de los componentes de nuestro proveedor reduce las
medidas que habrá que tomar cuando nos llegue un lote grande de baja
calidad y garantiza que las mejoras en la calidad de los componentes
fabricados en la empresa queden secundadas por mejoras comparables de
los componentes procedentes de los proveedores externos, con lo cual el
producto final será de mejor calidad.
Los ahorros pueden ser grandes. Las investigaciones recientes sugieren
que en las empresas occidentales los costes de material constituyen un
51 por 100 de los costes totales, mientras que los costes de mano de
obra representan sólo el 15 por 100. El coste de la mano de obra como
porcentaje del coste total tiende a disminuir (en muchos sectores los
costes de mano de obra están por debajo del 10 por 100 de los costes
totales), mientras que los costes de materiales tienden a aumentar.
Tecnologías como la automatización y la robótica han reducido los costes
de mano de obra y muchas empresas están realizando grandes inversiones
que los reducirán aún más.
En cambio, las empresas sólo están empezando a examinar los aspectos que
pueden reducir considerablemente los costes de material. Muchas veces
los departamentos de compras se han contentado con una visión a corto
plazo, y su respuesta a los cambios de la demanda, a los rechazos o a la
obsolescencia ha consistido básicamente en cursar pedidos urgentes a los
proveedores. Los clientes son importantes, porque, desde el punto de
vista financiero, proporcionan el dinero y, desde el punto de vista de
la gestión de la fabricación, son la locomotora de todo el proceso de
fabricación. Obviamente, sin la demanda de los clientes no habría
fabricación.
Si se incorporan los clientes en la implantación del J.I.T., se
beneficiarán con ello tanto el cliente como la empresa. Por ejemplo, si
el cliente puede proporcionar un programa de pedidos en firme para un
período de tiempo determinado (suele ser de 6 a 8 semanas), el
fabricante, con los cortos plazos de fabricación asociados a menudo al
J.I.T., puede trabajar con este programa sabiendo que no habrá cambios,
lo que le permitirá reducir los costes. Parte de este ahorro lo puede
repercutir en el cliente. También pueden derivarse beneficios
adicionales al haber más tiempo para concentrarse en la calidad.
VÍNCULOS CON LOS PROVEEDORES
Las compras han sido normalmente la parte más olvidada de la gestión,
pero es en las compras donde podemos conseguir considerables ahorros;
por término medio, por cada peseta que se gasta en mano de obra, se
gastan tres pesetas en compras. Por tanto, hay muchas más posibilidades
para reducir costes en las compras que en la mano de obra (aunque
tampoco debemos ignorar este aspecto).
En la relación con el proveedor, una manera de eliminar despilfarros, en
forma de excedentes de existencias, es reducir las cantidades de los
pedidos ya que así se reducirá el tiempo de permanencia en los
almacenes. La reducción de las cantidades de pedidos es un aspecto del
J.I.T. que se aplica a los proveedores, pero hay que realizar algunos
cambios para que sea factible: Minimizar la burocracia, Entregas
eslabonadas y Simplificar la gestión de las existencias.
Al reducir las cantidades de los pedidos , estos aumentan, por lo que
sólo puede resultar rentable si cambiamos algunos de los mecanismos del
suministro. Primero tenemos que simplificar la burocracia para que haya
menos papeleo relacionado con los pedidos. Si con cada entrega debemos
hacer el mismo papeleo, éste aumentará cuando haya una entrega por
semana. Pero se puede reducir, por ejemplo, enviando un solo pedido al
mes pero programando entregas parciales diarias o semanales del mismo.
Más entregas significa también mayores costes de transporte porque hay
que hacer más viajes. En la Figura 8 se muestra un sistema de entregas
con una base radial, cada proveedor entrega directamente a la planta.
Para reducir el coste de enviar volúmenes más pequeños se puede utilizar
un sistema eslabonado (Fig. 9). Los proveedores se turnan para hacer las
entregas a la fábrica, pasando por otros proveedores en el camino. Para
los proveedores de grandes cantidades, se pueden mantener las entregas
directas si las cantidades lo justifican. Este sistema eslabonado exige
una cierta organización, pero tiene la ventaja de que disminuye el coste
de los envíos.
Cuando los artículos llegan a la planta, hay que simplificar la gestión
de las existencias de modo que los artículos lleguen rápidamente a las
áreas de producción. Esto significa reducir la inspección y el
inventario de entradas. Estos importantes cambios en el procedimiento
quedan compensados por mejoras de la calidad que, por ejemplo, eliminan
la necesidad de realizar inspecciones de recepción. La simplificación de
la burocracia y de la gestión de las existencias, junto con las entregas
en cadena, son algunos de los cambios necesarios para facilitar los
vínculos con el proveedor J.I.T.. Los principales requisitos que deben
cumplir los vínculos con los proveedores J.I.T. son:
Alto nivel de calidad.
Reducción de las cantidades de los pedidos.
Más cortos y más fiables tiempos ciclo.
De esta forma, se contribuye a disminuir los niveles de inventario y la
incertidumbre respecto al proveedor de los tiempos ciclo. Si podemos
estar seguros de que el proveedor entregará productos de alta calidad a
tiempo, podremos reducir nuestro stock de seguridad, junto con la
necesidad de inspeccionar los productos que se reciban, y no habrá
ninguna interrupción de la producción a causa de artículos de calidad
deficiente o de retrasos en las entregas.
Varios proveedores o un solo proveedor
Hasta ahora, normalmente la mayor parte de los grandes fabricantes han
compra- do sus componentes a varios proveedores. Esto significa que
varios proveedores fabrican la misma pieza. Las ventajas son una mayor
seguridad de suministro (el fallo de un proveedor no interrumpirá el
suministro) y una reducción del coste (al contar con un mayor poder de
negociación). Sin embargo, los que consideran que es mejor tener varios
proveedores olvidan tres puntos críticos. En primer lugar, pueden
ignorar las economías de escala. Si un proveedor puede suministrar una
cantidad mayor, el coste será inferior, ya que gran parte de los gastos
fijos seguirán siendo los mismos. En segundo lugar, cada proveedor
maneja volúmenes más pequeños que si se tratara de un proveedor único, y
este volumen puede no ser suficiente para justificar una inversión
futura en la mejora de los procesos. En tercer lugar, hay más problemas
de gestión al tener que tratar con varios proveedores.
El enfoque del J.I.T. resalta la necesidad de buscar una sola fuente de
suministro. De hecho, subraya continuamente la necesidad de tener un
solo proveedor que suministre varias piezas de una “familia”, aumentando
así el volumen por proveedor y reduciendo el número de proveedores. De
esta forma, se estimulará al proveedor para que haga la inversión
necesaria para mejorar sus procesos de fabricación. Con frecuencia, las
grandes empresas que estén implantando el J.I.T. enviarán un equipo de
trabajo a los proveedores (especialmente a los proveedores pequeños)
para estudiar sus procesos de fabricación y recomendar cambios.
Si se interrumpe el suministro de este proveedor no tiene porque
significar que tendremos que interrumpir nuestro propio suministro,
siempre que el trabajo de base se haya realizado correctamente.
Significa que hay que crear una buena relación con los proveedores,
proporcionándoles asistencia técnica cuando sea necesario y comprobando
que los proveedores elegidos sean financieramente sólidos y estén bien
dirigidos. Si no es así, habrá que seleccionar otro proveedor.
Contratos a corto plazo o a largo plazo
Tradicionalmente, los departamentos de compras han mirado siempre con
recelo los contratos a largo plazo. Significa comprometer a la empresa
con un proveedor determinado durante un largo período de tiempo con muy
pocas oportunidades de renegociar o buscar proveedores alternativos. Los
compradores siempre han preferido contratos a corto plazo porque les
proporciona una mayor flexibilidad y precios más competitivos. Al final
de un contrato a corto plazo, se pueden entablar nuevas negociaciones
con varios proveedores, y firmar el contrato con el que oferte el precio
más bajo.
Desde el punto de vista del proveedor, son preferibles los contratos a
largo plazo porque implican menos riesgo. Los contratos a corto plazo
pueden ser más costosos porque no ofrecen al proveedor ningún incentivo
para invertir en la mejora de los procesos y reducir así los costes.
El J.I.T. fomenta los contratos a largo plazo con unos pocos proveedores
cuidadosamente seleccionados, por las siguientes razones: Más
fiabilidad en las entregas, Mayores oportunidades de inversión,
Productos de mejor calidad y Menor coste.
Se considera que con un contrato a largo plazo es más probable que el
proveedor mantenga sus promesas de entrega, frecuentemente a expensas de
los contratos a corto plazo con otras empresas. La empresa se convierte
en un cliente importante (especialmente si se compra al mismo proveedor
una familia de productos) y se satisfarán primero sus necesidades.
También se considera que un contrato a largo plazo ofrece al proveedor
una mayor sensación de seguridad. Por tanto, conviene que el proveedor
realice alguna inversión para facilitar la producción de la familia de
productos, invirtiendo en maquinaria, sistemas de control o en la
formación de su personal. En alguna parte de este contrato a largo
plazo, se especificarán las fechas de entrega y los niveles de calidad.
Antes de aplicar el J.I.T., cuando los contratos se basaban casi
exclusivamente en el precio, había quizá pocos incentivos para que los
proveedores mejoraran la calidad de sus productos. Algunos incluso
renunciaban a intentar entregar productos de una calidad aceptable. El
contrato a largo plazo especifica los niveles de calidad exigidos
(normal- mente un nivel cada vez más alto), y a los proveedores no les
queda ninguna duda de la importancia de mantener la calidad de los
productos. Estas inversiones junto con un mayor volumen de producción
para cada pro- veedor llevan a una reducción de los costes, una parte de
la cual beneficia al proveedor y otra parte al comprador.
Sin embargo, al implantar el J.I.T. es aconsejable no ponerse
inmediatamente a firmar contratos a largo plazo. Se tarda tiempo en
identificar a los proveedores adecuados y establecer una buena relación
con ellos. No se puede pasar de la noche a la mañana de mantener una
relación tradicional, a veces antagónica, con los proveedores, al
entorno ideal del J.I.T. de confianza y cooperación. Se requiere tiempo,
y debe ser un cambio gradual hacia contratos a largo plazo. Cualquier
jefe de compras que de la noche a la mañana firme contratos a largo
plazo, para un gran volumen y con un solo proveedor esta poniendo en
peligro el futuro de la empresa y de su propia carrera. Este tipo de
contratos solo se puede firmar tras un prolongado periodo de reflexión y
análisis. Las empresas que han aplicado el enfoque J.I.T.
satisfactoriamente con sus proveedores han ido ampliando gradualmente la
duración del contrato y poco a poco han consolidado una red de
proveedores únicos
Proveedores locales o lejanos
El hecho de que los costes de transporte suban mucho más rápido que
otros costes es un argumento cada vez más poderoso en favor de los
proveedores locales. Además, los largos tiempos ciclo asociados a los
proveedores lejanos reducen la flexibilidad. Cada día que se añade al
plazo de fabricación debido al transporte amplía el horizonte de
planificación. Por tanto, los proveedores pueden eliminar los
despilfarros por inventario asociado al plazo de entrega y disminuir el
riesgo de entregar grandes cantidades de productos defectuosos. Además,
el riesgo y la incertidumbre asociados a los tiempos ciclo largos
también disminuyen, con lo que el sistema es más flexible a un coste más
bajo.
VÍNCULOS CON LOS CLIENTES
El crear vínculos con los clientes principales constituye el último
eslabón de la cadena del J.I.T. que pasa a través de los proveedores, la
empresa y tiene su punto final en el cliente. Es importante incluir a
los clientes en una aplicación del J.I.T., ya que su participación puede
mitigar los problemas de planificación. Si, por ejemplo, un cliente
importante nos proporciona un programa en firme de sus necesidades con
seis semanas de antelación y el plazo de entrega de la empresa es de
cinco semanas, se podrán cumplir los plazos con relativa facilidad. Si
el cliente sólo nos da un programa en firme con una semana de
antelación, la empresa tendrá más problemas para cumplirlo. La función
más importante de la creación de vínculos con los clientes es la
educación. El cliente debe empezar a darse cuenta de que si pasa un
programa en firme con varias semanas de antelación y no lo cambia, podrá
tener una relativa seguridad de que se cumplirá dicho programa. Así, se
reducen los costes y los trastornos tanto para la empresa como para el
cliente. También aquí puede ser útil una reunión/seminario de un día con
los principales clientes, para explicar el J.I.T. y por qué es necesario
disponer de información con antelación sobre las necesidades de los
clientes. Desde el punto de vista del cliente, un proveedor que esté
aplicando el J.I.T. puede reducir sus tiempos ciclo (ofreciendo una
buena respuesta a los cambios de la demanda) y mejorar la calidad. Una
empresa sin ninguna entrega tarde es el tipo de beneficio que los
clientes valoran, pero deben darse cuenta de que tienen que proporcionar
un programa en firme. De nuevo, un contrato a largo plazo puede ayudar a
la empresa. El objetivo global de la creación de vínculos con los
clientes es mejorar la respuesta del sistema J.I.T. a los cambios en las
exigencias del mercado. A su vez, esto puede reducir los costes para el
cliente.
CONCLUSIÓN
La mejora de los vínculos proveedor / cliente sólo tiene sentido cuando
se ha realizado ya una gran parte de los cambios internos que requiere
el J.I.T. ya que se necesita tiempo para discutir los requisitos del
J.I.T. con los proveedores y los clientes, y los cambios que hay que
realizar requieren tiempo. Con el J.I.T., la empresa prefiere tener
pocos proveedores, que en general constituyen una única fuente de
suministro y producen cada uno volúmenes mayores. El paso a una línea de
suministro única debe realizarse gradualmente para garantizar la
selección de los proveedores correctos, ya que cualquier jefe de compras
que de la noche a la mañana pase a tener un solo proveedor de gran
volumen, está poniendo en peligro el futuro de la empresa y su propia
carrera.
Aquellas aplicaciones del J.I.T. que crean vínculos fuertes con los
proveedores y los clientes se benefician mucho de ello. El resultado
neto es un aumento de la calidad, un suministro a más bajo coste, que se
entrega a tiempo, con una mayor seguridad tanto para el proveedor como
para el cliente.
En la aplicación del JIT, el proceso total de implantación es
fuertemente soportado por la participación activa de todo el personal de
la empresa en actividades de mejora, las cuales contribuyen a elevar la
moral de los mismos, con la aplicación del KANBAN, BENCHAMRKING puedo
ser competitivo, en mi vida personal y laboral, ser competitivo, se
refiere a la posición relativa de la empresa en el mercado medida por su
participación y nivel de rentabilidad, que le aseguran vialidad a largo
plazo.
REFERENCIAS Y VINCULOS WEB – TRABAJOS DE INGENIERÍA INDUSTRIAL (UPIICSA
– IPN)
INTRODUCCIÓN A LA INGENIERÍA INDUSTRIAL
www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/ger1/introalaii.htm
INGENIERÍA DE MÉTODOS DEL TRABAJO
http://www.monografias.com/trabajos12/ingdemet/ingdemet.shtml
INGENIERÍA DE MEDICIÓN DEL TRABAJO
http://www.monografias.com/trabajos12/medtrab/medtrab.shtml
INGENIERÍA DE MEDICIÓN: APLICACIONES DEL TIEMPO ESTÁNDAR
http://www.monografias.com/trabajos12/ingdemeti/ingdemeti.shtml
INGENIERÍA DE MÉTODOS: ANÁLISIS DE LA PRODUCCIÓN 1
http://www.monografias.com/trabajos12/andeprod/andeprod.shtml
INGENIERÍA DE MÉTODOS: ANÁLISIS DE LA PRODUCCIÓN 2
http://www.monografias.com/trabajos12/igmanalis/igmanalis.shtml
INGENIERÍA DE MÉTODOS: MUESTREO DEL TRABAJO
http://www.monografias.com/trabajos12/immuestr/immuestr.shtml
MANUAL DEL TIEMPO ESTÁNDAR
www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/ger/mantiemesivan.htm
DISTRIBUCIÓN DE PLANTA Y MANEJO DE MATERIALES
http://www.monografias.com/trabajos12/distpla/distpla.shtml
FUNDAMENTOS DE LA ECONOMÍA DE LOS SISTEMAS DE CALIDAD
www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/fin/fundelacal.htm
PAGOS SALARIALES: PLAN DE SALARIOS E INCENTIVOS EN INGENIERÍA INDUSTRIAL
www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/rrhh/pagosal.htm
CONTROL DE CALIDAD - SUS ORÍGENES
http://www.monografias.com/trabajos11/primdep/primdep.shtml
CONTROL DE CALIDAD - GRÁFICOS DE CONTROL DE SHEWHART
http://www.monografias.com/trabajos12/concalgra/concalgra.shtml
INVESTIGACIÓN DE MERCADOS
http://www.monografias.com/trabajos11/invmerc/invmerc.shtml
PLANEACIÓN Y CONTROL DE LA PRODUCCIÓN - PRONÓSTICOS
http://www.monografias.com/trabajos13/placo/placo.shtml
INVESTIGACIÓN DE OPERACIONES - PROGRAMACIÓN LINEAL
http://www.monografias.com/trabajos13/upicsa/upicsa.shtml
INVESTIGACIÓN DE OPERACIONES - MÉTODO SIMPLEX
http://www.monografias.com/trabajos13/icerodos/icerodos.shtml
INVESTIGACIÓN DE OPERACIONES - REDES Y LA ADMINISTRACIÓN DE PROYECTOS
www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/ger1/iopertcpm.htm
PLANEACIÓN Y CONTROL DE LA PRODUCCIÓN: BALANCEO DE LÍNEAS DE ENSAMBLE:
LÍNEAS MEZCLADAS Y DEL MULTI-MODELO
www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/ger1/pcplinen.htm
PLANEACIÓN Y CONTROL DE LA PRODUCCIÓN - BALANCEO DE LINEAS
www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/ger1/pycdelapro.htm
MANUFACTURA ASISTIDA POR COMPUTADORA
http://www.monografias.com/trabajos14/manufaccomput/manufaccomput.shtml
PROCESOS DE MANUFACTURA POR ARRANQUE DE VIRUTA
http://www.monografias.com/trabajos14/manufact-industr/manufact-industr.shtml
INTRODUCCIÓN A LAS MÁQUINAS HERRAMIENTA
http://www.monografias.com/trabajos14/maq-herramienta/maq-herramienta.shtml
TEORÍA DE RESTRICCIONES
http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/ger1/tociem.htm
LEGISLACIÓN Y MECANISMOS PARA LA PROMOCIÓN INDUSTRIAL
http://www.monografias.com/trabajos13/legislac/legislac.shtml
TEORÍA DE LA EMPRESA
http://www.monografias.com/trabajos12/empre/empre.shtml
PRUEBAS NO DESTRUCTIVAS - ULTRASONIDO
www.gestiopolis.com/recursos/documentos/ fulldocs/ger1/disultra.htm
DIFICULTADES EN LA CERTIFICACIÓN DE CALIDAD NORMAS ISO
www.gestiopolis.com/recursos/documentos/ fulldocs/ger1/difiso.htm
CIENCIAS BÁSICAS DE INGENIERÍA
Química - Átomo
http://www.monografias.com/trabajos12/atomo/atomo.shtml
Física Universitaria - Mecánica Clásica
http://www.monografias.com/trabajos12/henerg/henerg.shtml
UPIICSA - Ingeniería Industrial
http://www.monografias.com/trabajos12/hlaunid/hlaunid.shtml
Pruebas Mecánicas (Pruebas Destructivas)
http://www.monografias.com/trabajos12/pruemec/pruemec.shtml
Mecánica Clásica - Movimiento unidimensional
http://www.monografias.com/trabajos12/moviunid/moviunid.shtml
Química - Curso de Fisicoquímica de la UPIICSA
http://www.monografias.com/trabajos12/fisico/fisico.shtml
Biología e Ingeniería Industrial
http://www.monografias.com/trabajos12/biolo/biolo.shtml
Algebra Lineal - Exámenes de la UPIICSA
http://www.monografias.com/trabajos12/exal/exal.shtml
Prácticas de Laboratorio de Electricidad (UPIICSA)
http://www.monografias.com/trabajos12/label/label.shtml
Prácticas del Laboratorio de Química de la UP
http://www.monografias.com/trabajos12/prala/prala.shtml
Problemas de Física de Resnick, Halliday, Krane (UPIICSA)
http://www.monografias.com/trabajos12/resni/resni.shtml
Bioquimica
http://www.monografias.com/trabajos12/bioqui/bioqui.shtml
Código de Ética
http://www.monografias.com/trabajos12/eticaplic/eticaplic.shtml
Física Universitaria – Oscilaciones y Movimiento Armónico
http://www.monografias.com/trabajos13/fiuni/fiuni.shtml
Producción Química - El mundo de los plásticos
http://www.monografias.com/trabajos13/plasti/plasti.shtml
Plásticos y Aplicaciones – Caso Práctico en la UPIICSA
http://www.monografias.com/trabajos13/plapli/plapli.shtml
Psicosociología Industrial
http://www.monografias.com/trabajos13/psicosoc/psicosoc.shtml
Legislación para la Promoción Industrial
http://www.monografias.com/trabajos13/legislac/legislac.shtml
Trabajos Publicados de Neumática en Ingeniería Industrial
Aire comprimido de la UPIICSA
http://www.monografias.com/trabajos13/compri/compri.shtml
Neumática e Ingeniería Industrial
http://www.monografias.com/trabajos13/unointn/unointn.shtml
Neumática: Generación, Tratamiento y Distribución del Aire (Parte 1)
http://www.monografias.com/trabajos13/genair/genair.shtml
Neumática: Generación, Tratamiento y Distribución del Aire (Parte 2)
http://www.monografias.com/trabajos13/geairdos/geairdos.shtml
Neumática - Introducción a los Sistemas Hidráulicos
http://www.monografias.com/trabajos13/intsishi/intsishi.shtml
Estructura de Circuitos Hidráulicos en Ingeniería Industrial
http://www.monografias.com/trabajos13/estrcir/estrcir.shtml
Neumática e Hidráulica – Generación de Energía en la Ingeniería
Industrial
http://www.monografias.com/trabajos13/genenerg/genenerg.shtml
Neumática – Válvulas Neumáticas (aplicaciones en Ingeniería Industrial)
Parte 1
http://www.monografias.com/trabajos13/valvias/valvias.shtml
Neumática – Válvulas Neumáticas (aplicaciones en Ingeniería Industrial)
Parte 2
http://www.monografias.com/trabajos13/valvidos/valvidos.shtml
Neumática e Hidráulica, Válvulas Hidráulicas en la Ingeniería Industrial
http://www.monografias.com/trabajos13/valhid/valhid.shtml
Neumática - Válvulas Auxiliares Neumáticas (Aplicaciones en Ingeniería
Industrial)
http://www.monografias.com/trabajos13/valvaux/valvaux.shtml
Problemas de Ingeniería Industrial en Materia de la Neumática (UPIICSA)
http://www.monografias.com/trabajos13/maneu/maneu.shtml
Electroválvulas en Sistemas de Control
http://www.monografias.com/trabajos13/valvu/valvu.shtml
Neumática e Ingeniería Industrial
http://www.monografias.com/trabajos13/unointn/unointn.shtml
Estructura de Circuitos Hidráulicos en Ingeniería Industrial
http://www.monografias.com/trabajos13/estrcir/estrcir.shtml
Ahorro de energía
http://www.monografias.com/trabajos12/ahorener/ahorener.shtml
Trabajo Publicados de Derecho del Centro Escolar Atoyac
Nociones de Derecho Mexicano
http://www.monografias.com/trabajos12/dnocmex/dnocmex.shtml
Nociones de Derecho Positivo
http://www.monografias.com/trabajos12/dernoc/dernoc.shtml
Derecho de la Familia Civil
http://www.monografias.com/trabajos12/derlafam/derlafam.shtml
Juicio de amparo
http://www.monografias.com/trabajos12/derjuic/derjuic.shtml
Delitos patrimoniales y Responsabilidad Profesional
http://www.monografias.com/trabajos12/derdeli/derdeli.shtml
Contrato Individual de Trabajo
http://www.monografias.com/trabajos12/contind/contind.shtml
La Familia en El derecho Civil Mexicano
http://www.monografias.com/trabajos12/dfamilien/dfamilien.shtml
La Familia en el Derecho Positivo
http://www.monografias.com/trabajos12/dlafamil/dlafamil.shtml
Artículo 14 y 16 de la Constitución de México
http://www.monografias.com/trabajos12/comex/comex.shtml
Garantías Individuales
http://www.monografias.com/trabajos12/garin/garin.shtml
La Familia y el Derecho
http://www.monografias.com/trabajos12/lafami/lafami.shtml
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