Las relaciones de trabajo no sólo están cambiando en cuanto a que ya no es necesario que el colaborador, en algunas organizaciones y ocupaciones específicas, acuda puntual y forzosamente al centro de labores. Como ya sabemos y vivimos todos en carne propia, permanentemente estamos conectados con el trabajo desde prácticamente cualquier lugar. Algunos afortunados ¿o condenados? practican el teletrabajo. No obstante, no es la única revolución que veremos en el ámbito laboral.
En un futuro próximo algunos entrarán a un registro, primero local y
luego universal, que contendrá nuestras potencialidades y competencias
laborales probadas durante nuestra época de estudiantes y como
trabajadores novatos. Y todo progreso que hagamos en cuanto a
experiencia y habilidades se inscribirá en dicho archivo personal. Desde
luego, dicho registro primero se extenderá para profesionales de
determinado nivel profesional, ciertas ocupaciones y países altamente
desarrollados. Más tarde, se extenderá a profesionales del resto del
mundo. Estar dentro de ese registro significará que se nos considera
trabajador calificado internacionalmente.
Veamos consecuencias más palpables de dicho banco de datos. Por ejemplo,
al responder a una convocatoria de empleo, poca será la información
novedosa que nosotros podamos entregar a la empresa que recluta, pues
dicha organización tendrá a su disposición nuestro historial laboral.
¿Cómo negarse a esto aduciendo violación de la intimidad? De hecho,
habrá muchos que acepten gustosos ser incluidos en dicho archivo laboral
universal. Es más, quien no esté ahí, no existirá laboralmente. Será
útil únicamente para oficios menores o poco calificados.
Buena parte de las convocatorias serán directas, al correo electrónico,
casilla de voz u otro medio electrónico del trabajador o profesional.
Las convocatorias como esta no serán abiertas como quien lanza una red y
espera ver qué pesca. En el futuro eso será una pérdida de tiempo y
recursos. Las organizaciones preferirán lo directo. Incluso, algunos
profesionales muy bien ubicados en dicho ranking laboral global hallarán
nuevas ofertas en su casilla electrónica cada mañana.
De otro lado, también será información pública la referida a
trabajadores o profesionales que cuenten con algún implante en su
cerebro que les permita procesar valiosa información sin uso de energía
convencional salvo la generada por el propio cuerpo. Dichas personas
estarán conectadas de modo permanente a su centro de trabajo.
Si los trabajadores con implante sufrieran algún accidente que
incapacitara su mente, una cláusula en su contrato permitirá a su
empresa empleadora hacer remover quirúrgicamente dicho dispositivo.
Considero que el gran peligro que encierra el mundo laboral que está
surgiendo es la discriminación y la postergación de quienes no cuenten
con la oportunidad de desarrollar las competencias mejor valoradas por
las organizaciones. Espero equivocarme.