El mercado de derivados. Su aplicación a la economía cubana

Autor: Lic. Yoandra Diaz González

Entorno financiero y los mercados

11-06-2008

En el presente trabajo se analiza como se pueden gestionar los riesgos financieros en las empresas así como las características y clasificación de los instrumentos derivados, entre los que se incluyen los futuros, las opciones, los Fras y los swaps u operaciones de permuta financiera, además de exponer las ventajas que ofrecen estos productos, con el objetivo de resaltar cómo, un uso adecuado de los mismos, no sólo puede ayudar a cumplir los objetivos de rentabilidad, sino también a reducir claramente las posiciones de riesgo y alcanzar una mayor eficiencia empresarial.

En la investigación se realizó un análisis exhaustivo de todos los derivados financieros sus formas de utilización, ventajas, desventajas; su posible aplicación en la economía cubana. El mismo pretende ser una punta de lanza de un tema bastante poco tratado por especialistas cubanos.

DESARROLLO

Si hubiera que fijar una razón por la que surge la ingeniería financiera esa seria la falta de estabilidad: falta de estabilidad en el sistema de cambios, en los tipos de interés, en los mercados, en la solvencia de los países, y en resumen, un mayor riesgo en el conjunto de operaciones financieras. Muchas empresas se han dado cuenta que esta inestabilidad puede causarles dificultades en la consecución de los flujos de caja previstos, y en algunos casos, llevarles a la quiebra o a tomas de control hostiles.

Todo ello ha creado la demanda de los instrumentos financieros, que gestionen este tipo de riesgos.

Los mercados financieros se componen de tres mercados fundamentales; los mercados de deuda, (que a su vez incluyen los mercados interbancarios, los de divisas, los monetarios y los de renta fija), los mercados de acciones, y los mercados de derivados.

El auge de los mercados derivados en los últimos años ha sido espectacular, provocado básicamente por su utilización para la cobertura de riesgos. Y precisamente, la posibilidad de separar el riesgo de las fluctuaciones en los precios de las operaciones físicas subyacentes de una empresa y gestionarlos separadamente, a través del uso de productos derivados, es la mayor de las innovaciones financieras de la década de los ochenta. Pero es que, a su vez, a medida que se van creando productos con esta finalidad se aprecia su aplicación, no solo en la cobertura de riesgos, sino también para cubrir otras necesidades de la empresa.

El mercado de derivados.

Los valores que se negocian en los mercados de derivados se “derivan”, bien de materias primas, o bien de valores de renta fija, de renta variable, o de índices compuestos por algunos de esos valores o materias primas, a los que se les denomina subyacente. Están basados en activos clásicos o convencionales, pero con algunas modificaciones en su operativa. Por ejemplo, en las operaciones al contado o “spot” el intercambio del activo, a cambio del precio pactado, tiene lugar en el mismo momento en el que se formaliza el contrato. En las operaciones a plazo, pioneras dentro de las operaciones derivadas, la ejecución del contrato no se realiza en el momento de la formalización del mismo, sino en un momento posterior o fecha de vencimiento. En la fecha actual o de formalización las partes contratantes acuerdan todos los términos del contrato, incluido el precio a plazo o precio forward de la operación.

Así los tipos a plazo o “forward rates” será el precio que el mercado establece para un instrumento financiero que se negocia hoy pero cuya transacción se realizará en una fecha posterior. Estas operaciones se pueden realizar en mercados organizados, originando lo futuros financieros o bien en mercados no organizados u OTC, como las operaciones FRAs. En otro caso, si lo que se considera es la posibilidad o no de la entrega del activo contratado, a elección de una de las partes contratantes, se originan las opciones. Otra ventaja de las operaciones derivadas, a diferencia de los activos financieros clásicos, es la no necesariedad de que se produzca el flujo monetario por el montante total de la operación, por lo que permiten la cobertura de riesgos sin que exista la posibilidad de la perdida de la totalidad de principal en el caso de impago. Dentro de los mercados derivados, es posible distinguir entre instrumentos derivados que se negocian en mercados oficiales organizados, donde se dan una serie de características tales como la tipificación o normalización de los contratos, el aseguramiento de las liquidaciones mediante la cámara de compensación, la transparencia de las cotizaciones, el régimen de garantías, la liquidación gradual y final de las diferencias, etc.; y otros que incumplen esas características, y que se negocian en mercados no organizados u OTC (Over The Counter), donde las dos partes contratantes fijan en cada caso los términos contractuales de las operaciones convenidas entre ellos.

A su vez dentro de los mercados derivados no organizados u OTC se negocian las operaciones a plazo, las operaciones de permuta financiera o swaps y las opciones OTC, entre las que también se incluyen los caps, floor, collar y swaptions, mientras que en los mercados derivados organizados se negocian básicamente los futuros y las opciones. La principal aplicación de todos estos instrumentos es la cobertura de los riesgos financieros y de mercado, a los que se encuentran sometidos los agentes económicos, principalmente el originado por los cambios en los tipos de interés, de cambio, precio de las materias primas y bursátiles.

Principales Operaciones del Mercado de derivados.

Los derivados presentan rasgos comunes, a nivel mundial, los cuales se exponen de manera resumida:

1. Hay operaciones a plazo. Son operaciones en las que, entre el momento de la contratación y el de la liquidación, transcurre un período de tiempo suficientemente dilatado como para hacer posible y conveniente la existencia de un mercado secundario.

2. Hay operaciones «a medida». Esta característica equivale a que las partes contratantes eligen libremente el activo subyacente seleccionado, la cantidad del mismo, su precio y la fecha de vencimiento. Este nivel de concreción permite, siempre que se encuentre contrapartida, una adecuación sumamente exacta a las necesidades de cada operador, garantizándole un precio de compraventa para el instrumento deseado, en la cantidad precisa y exactamente en la fecha futura buscada.

3. Ser operaciones con riesgo de liquidación. Con las características antes citadas, las dos operaciones con derivados presentan suficientes niveles de riesgo de liquidación como para tener que seleccionar cuidadosamente el otro participante en la operación.

4. Operaciones con fuerte apalancamiento. Esta característica se pone de manifiesto considerando que ambas operaciones ofrecen la posibilidad de beneficios teóricamente ilimitados sin ningún desembolso inicial, en el caso de las compraventas a plazo, o pagando una prima relativamente pequeña, en el caso de la compra de opciones.

5. Pese a lo indicado en el número anterior, pueden ser operaciones relativamente caras, si se tienen en cuenta los siguientes costes, no siempre explícitos: de búsqueda, al no existir un mercado organizado; de liquidez, por la ausencia de un mercado secundario; y los imputables a los riesgos comentados.

Las principales posibilidades de utilización que presentan los mercados organizados de futuros y opciones están ya presentes en las operaciones a plazo «a medida».

Cobertura.

La primera función de los instrumentos derivados es la de proporcionar un mecanismo de cobertura frente al riesgo de mercado, es decir, ante la posibilidad de que el precio de mercado de un instrumento financiero varíe ocasionando pérdidas o menores beneficios. Atendiendo a las causas de esta variación, significativas para el tema tratado, cabe hablar de tres variantes del riesgo de mercado.

La primera de ellas, el riesgo de tipo de interés, mide las posibles pérdidas, o menores beneficios, que puede generar una variación en el nivel o estructura de los tipos de interés. La segunda modalidad de riesgo de mercado es el riesgo de tipo de cambio, que mide las pérdidas, o menores beneficios, que pueden originar variaciones en el tipo de cambio de la moneda nacional frente a la moneda en la que están denominados los distintos activos y pasivos. En este caso, la posición frente a una moneda se considera larga cuando, para una determinada fecha, el importe de los activos supera al de los pasivos, en ambos casos denominados en ella, y corta, en caso contrario.

Frente a todas estas formas de riesgo de mercado, el procedimiento de cobertura es el mismo, ya que consiste en realizar operaciones que contribuyan a disminuir la exposición al riesgo, es decir, compraventas a plazo o adquisición o emisión de opciones, de forma que las posiciones abiertas previas se cierren total o parcialmente, es decir, el procedimiento de cobertura consiste en asegurar hoy el precio de las operaciones financieras, activas o pasivas, que van a tener que realizarse en el futuro. Por ello, la perfección de la cobertura será tanto mayor cuanto más exactamente coincidan para la posición abierta y para la operación de cobertura:

a) los importes,
b) las fechas o plazos, y
c) la variabilidad del precio del instrumento financiero en el que se registra la posición abierta y del activo subyacente en la operación de cobertura, si no son el mismo.

Queda claro por tanto, que las operaciones de cobertura vienen dadas por el deseo de reducir o eliminar el riesgo que se deriva de la fluctuación del precio del activo subyacente.

La cobertura es más efectiva cuanto más correlacionados estén los cambios de precios de los activos objeto de cobertura y los cambios de los precios de los futuros. Es por ello por lo que la pérdida en un mercado viene compensada total o parcialmente por el beneficio en el otro mercado, siempre y cuando se hayan tomado posiciones opuestas.

La breve descripción realizada de los mecanismos de cobertura pone de manifiesto dos aspectos importantes. El primero es que la necesidad de cubrirse no deriva del volumen de operativa en los mercados, sino muy especialmente del volumen y estructura de las carteras y de la forma de financiarlas. El segundo es que, siempre que la magnitud y causas de la variabilidad de su precio sean similares, es decir, siempre que sus respectivos mercados estén suficientemente integrados, pueden realizarse operaciones de cobertura basadas en un activo subyacente para disminuir los riesgos derivados de posiciones abiertas en otros instrumentos diferentes. Esto explica la posibilidad de utilizar como subyacentes activos nocionales, que no existen en la realidad, o cestas de activos, en las operaciones de cobertura.

Los Futuros.

Un contrato de futuros es un acuerdo, negociado en una bolsa o mercado organizado, que obliga a las partes contratantes a comprar o vender un número de bienes o valores (activo subyacente) en una fecha futura (fecha de ejercicio), pero con un precio establecido de antemano (precio de ejercicio).

Quien compra contratos de futuros, adoptan una posición “larga”, por lo que tiene el derecho a recibir en la fecha de vencimiento del contrato el activo subyacente objeto de la negociación. Asimismo, quien vende contratos adquiere una posición “corta” ante el mercado, por lo que al llegar la fecha de vencimiento del contrato deberá entregar el correspondiente activo subyacente, recibiendo a cambio la cantidad correspondiente, acordada en la fecha de negociación del contrato de futuros.

Al margen de que un contrato de futuros se puede comprar con la intención de mantener el compromiso hasta la fecha de su vencimiento, procediendo a la recepción del activo correspondiente, también puede ser utilizado como instrumento de referencia en operaciones de tipo especulativo o de cobertura, una manera de hacerlo es mantener la posición abierta hasta la fecha de vencimiento; si se estima oportuno puede cerrarse la posición con una operación de signo contrario a la inicialmente efectuada. Cuando se tiene una posición compradora, puede cerrarse la misma sin esperar a la fecha de vencimiento simplemente vendiendo el número de contratos compradores que se posean; de forma inversa, alguien con una posición vendedora puede cerrarla anticipadamente acudiendo al mercado y comprando el número de contratos de futuros precisos para quedar compensado.

El contrato de futuros, cuyo precio se forma en estrecha relación con el activo de referencia o subyacente, cotiza en el mercado a través del proceso de negociación, pudiendo ser comprado o vendido en cualquier momento de la sesión de negociación, lo que permite la activa participación de operadores que suelen realizar operaciones especulativas con la finalidad de generar beneficios, pero que aportan la liquidez, necesaria para que quienes deseen realizar operaciones de cobertura puedan encontrar contrapartida. Desde hace más de dos siglos se negocian contratos de futuros sobre materias primas, metales preciosos, productos agrícolas y mercaderías diversas, pero para productos financieros se negocian desde hace dos décadas, existiendo futuros sobre tipos de interés a corto, medio y largo plazo, futuros sobre divisas y futuros sobre índices bursátiles. Hay distintos tipos de productos determinados con los futuros, entre los que destacan fundamentalmente los utilizados sobre Índices Bursátiles y sobre Acciones.

Las Opciones

Una opción es un contrato entre dos partes por el cual una de ellas adquiere sobre la otra el derecho, pero no la obligación, de comprarle o de venderle una cantidad determinada de un activo a un cierto precio y en un momento futuro. Las opciones negociadas son habitualmente sobre contratos de futuros o sobre acciones y tienen en general, la característica de ser de tipo americano, es decir, se pueden ejercer en cualquier momento hasta la fecha de vencimiento, utilizando el precio de cierre del subyacente, futuro o acción, para realizar la liquidación de las opciones.

Al igual que los contratos de futuros, las opciones se negocian sobre tipos de interés, divisas e índices bursátiles, pero adicionalmente se negocian opciones sobre acciones y opciones sobre contratos de futuros.

Existen dos tipos básicos de opciones:

• Contrato de opción de compra (Call).
• Contrato de opción de venta (Put).

Así como en futuros se observa la existencia de dos estrategias elementales, que son la compra y la venta de contratos, en opciones existen cuatro estrategias elementales, que son las siguientes:

• Compra de opción de compra (long Call).
• Venta de opción de compra (short Call).
• Compra de opción de venta (long Put).
• Venta de opción de venta (short Put).

La simetría de derechos y obligaciones que existe en los contratos de futuros, donde las dos partes se obligan a efectuar la compraventa al llegar la fecha de vencimiento, se rompe en las opciones puesto que una de las partes (la compradora de la opción) tiene el derecho, pero no la obligación de comprar (Call) o vender (put), mientras que el vendedor de la opción solamente va a tener la obligación de vender (Call) o de comprar (Put). Dicha diferencia de derechos y obligaciones genera la existencia de la prima, que es el importe que abonará el comprador de la opción al vendedor de la misma. El ejercicio de una opción Call genera una posición compradora del subyacente para el tenedor de la opción compradora y una posición vendedora para el vendedor de la opción. El ejercicio de una opción put, en cambio, genera una posición vendedora del subyacente para el tenedor de la put y una posición compradora para el vendedor de la put. Por tanto, para cada opción ejercida se genera una posición abierta en el subyacente.

Dependiendo del Precio de Ejercicio y del Precio del Subyacente (ó la cotización de las acciones) en cada momento, podemos clasificar las Opciones en: “dentro del dinero” (en inglés, “in-The-Money”), “en el dinero” (“at-The-money”) o “fuera del dinero” (“out-Of.-The-Money”). Por tanto, se dice que una Opción está “dentro del dinero” si, ejerciéndola inmediatamente, obtenemos beneficio. Se dice que una Opción está “fuera del dinero” si, ejerciéndola inmediatamente, no obtenemos beneficio. Se dice que una Opción está “en el dinero” cuando se encuentra en la frontera del beneficio y la pérdida.

En el caso de una opción call esta “in The money” si el precio de ejercicio es inferior a la cotización del subyacente, mientras que una opción put está “in the money” cuando el precio de ejercicio es superior a la cotización del subyacente; por supuesto, una opción está “out Of. The money” cuando se da la situación contraria a la descrita anteriormente para las opciones “in The money”, con la excepción de las opciones que están “at The money” que sólo sucede cuando precio de ejercicio y precio del subyacente coinciden.

La Prima.

La Prima es la cantidad de dinero que el comprador de una Opción paga por adquirir el derecho de compra (Opción Call) o de venta (Opción Put). A su vez, esta misma cantidad de dinero (Prima) es la que recibe el vendedor de la Opción, obligándole a, en caso de ejercicio, vender (en el caso de una Opción Call) o comprar (para una Opción Put) las acciones al precio fijado (Precio de Ejercicio).

Lo que se negocia en el Mercado de Opciones es la Prima, en la que compradores y vendedores establecen diferentes precios de demanda y oferta de las Opciones, en base a sus expectativas sobre la evolución del precio de las acciones. De esta manera, cuando el precio de demanda y oferta coinciden se produce un “cruce”, es decir, se realiza una operación. Por lo tanto, al igual que en cualquier otro mercado, se trata de comprar barato y vender caro. Hay una gran variedad de Precios de Ejercicio y Vencimientos a disposición de compradores y vendedores potenciales para que ellos negocien las diferentes Primas. La Prima o precio de la Opción consta de dos componentes: su valor intrínseco y su valor extrínseco o temporal.

El valor intrínseco de una Opción se define como el valor que tendría una Opción si fuese ejercitada inmediatamente, es decir, es la diferencia entre el Precio del Subyacente y el Precio de Ejercicio de la Opción, por ello podemos precisar que es el valor que tiene la Opción por sí misma.

Como valor extrínseco o temporal se define la parte de la Prima que supera su valor intrínseco.

PRIMA = VALOR INTRINSECO + VALOR EXTRINSECO O TEMPORAL

Un elemento significativo es conocer cómo se determina la Prima, para ello hay que tener en cuenta los siguientes factores:

1. Precio de la acción hoy (Precio del Activo Subyacente)
2. Precio al que queremos asegurar el precio (Precio de Ejercicio)
3. Tiempo durante el que queremos asegurar ese precio (Tiempo a Vencimiento)
4. Dividendos que paga la acción durante ese periodo (Dividendos)
5. Tipo de interés libre de riesgo que existe en ese momento (Tipo de Interés)
6. Las expectativas que el inversor tiene acerca de cuánto y con qué frecuencia va a variar el precio del subyacente en el periodo establecido (Volatilidad).

Contratos Fras.

Los contratos Fras (Forward Rate Agreement) nacieron para garantizar el tipo de interés en operaciones de inversión y financiación, sustituyendo a los depósitos forward-forward.
Un Fras es un contrato a plazo sobre tipos de interés mediante el cual dos partes acuerdan el tipo de interés de un depósito teórico o nocional, a un plazo y por un importe determinado, que se realizará en una fecha futura estipulada. Permiten eliminar el riesgo de fluctuaciones en el tipo de interés durante dicho período.

La aplicación fundamental de este instrumento financiero, y que ha producido su espectacular crecimiento, es la fijación del importe de los intereses de un préstamo/ empréstito o de una inversión, para un período futuro determinado, sin que en ningún momento las partes se intercambian el principal (nominal del contrato), dado que éste es teórico y no existe.

Mecánica operativa de las operaciones FRAS.

En las operaciones con Fras lo único que se liquidan son diferenciales de intereses entre el tipo vigente en el mercado interbancario (EURIBOR, LIBOR) y el tipo estipulado. Por ello, el contrato FRAS no es un instrumento de financiación, sino de cobertura de riesgos, ofreciendo a los que intervienen la eliminación del riesgo derivado de posibles fluctuaciones de los tipos de interés.

A las partes contratantes se las denomina comprador y vendedor. El comprador del FRAS es la parte contratante que desea protegerse de una subida de tipo de interés, actuando como futuro prestatario hipotético, mientras que el vendedor de un FRAS será la parte contratante que desea protegerse contra una disminución del tipo de interés, actuando como futuro prestamista hipotético. De esta forma, si en la fecha de la liquidación, el tipo de referencia es superior al tipo garantizado, el vendedor debe abonar la diferencia al comprador y a la inversa. En la práctica sólo una de las partes es la que desea asegurase un tipo siendo la otra contraparte una entidad financiera que actúa como contrapartida.

Los contratos más frecuentes son: 1 mes contra 3 o contra 6 meses, 3 contra 6 o 12, 6 contra 9 o 12 y 9 contra 12. A plazos más largos no tienen liquidez, por lo que su utilidad es para la gestión de tipos de interés a corto plazo. Como ejemplo de esta operación podemos poner el caso de una empresa que desea protegerse, dentro de tres meses, de una subida de tipos por un periodo de seis meses para una cantidad de 100.000 Euros. Para ello compraría un FRAS3/9 por un nominal de 100.000 Euros.

Si el tipo acordado es el momento de la firma es un 5% en base anual, se podrían dar las siguientes situaciones en el momento de inicio del contrato cuando se realice la liquidación por diferencias:
- - Que el tipo de interés de mercado sea superior al 5%. En este caso sería la entidad vendedora del FRAS quien debería asumir la diferencia, ya que el coste del depósito será mayor que el garantizado.
- - Que tipo de mercado fuera inferior al 5 %. En este caso sería la parte compradora quien debería asumir la diferencia hasta el tipo contractual (5 %), ya que el coste del depósito será inferior que el garantizado.

En ambos casos el comprador del contrato FRAS se asegura que el tipo de interés a pagar por un depósito de 100.000 euros a tres meses a obtener dentro de tres meses será del 5%, una vez que se vea el Definición y clasificación de los swaps de los tipos de interés (IRS).

Las operaciones de permuta financiera o swaps son contratos en los que dos agentes económicos acuerdan intercambiar flujos monetarios, expresados en una o varias divisas, calculados sobre diferentes tipos o índices de referencia que pueden ser fijos o variables, durante un cierto período de tiempo. Dentro de estas estructuras podemos distinguir entre swaps de tipos de interés, de divisas, de commodities o materias primas y de acciones. No obstante, dado que los más utilizados son los de tipos de interés, en este trabajo sólo nos centraremos en analizar las características y aplicaciones de estos últimos. Un swap de tipos de interés, o swap de intereses, es un contrato en el que dos partes acuerdan, durante un período de tiempo establecido, un intercambio mutuo de pagos periódicos de intereses nominados en la misma moneda y calculados sobre un mismo principal pero con tipos de referencia distintos. En el caso más habitual una de las partes paga los intereses a tipo variable en función del EURIBOR o LIBOR, mientras que la otra lo hace a un tipo fijo o bien variable, pero referenciado, en este supuesto, a otra base distinta.

Existen dos modalidades básicas o genéricas de swaps de tipos de interés, los llamados:

- Swaps fijo contra variable o “cupón swap”, en el que se intercambia un flujo a tipo fijo a cambio de otro a tipo variable.
- Swaps variable contra variable o “basis swaps”, en el que se intercambian dos flujos de intereses calculados a tipo variable, como pudiera ser el EURIBOR 3 meses contra el EURIBOR 6 meses, EURIBOR 3 meses contra el LIBOR a 3 meses, etc.

Las modalidades no básicas se originan a partir de variaciones sobre las características de los swaps genéricos, entre los que cabe destacar los swaps con principal no constante, los swaps con comienzo diferido, swap con un tipo fijo que varía a lo largo de la operación, etc. Las principales aplicaciones de estos instrumentos, al igual que cualquier otra operación derivada son la cobertura de riesgos, la especulación o el arbitraje.

Los instrumentos derivados en Cuba. Ventajas de su utilización.

Antes de adentrarnos en las ventajas que tendría el uso de los instrumentos derivados en Cuba es necesario hacer una valoración de las condiciones que propician el uso de los mismos. Hasta los inicios de la década de los noventa apenas se mencionaba el riesgo financiero en el contexto de las relaciones económico financieras cubanas. Después que Marx se refiriera indirectamente a el, al abordar el surgimiento del capital de préstamo como parte disociada del capital social y que Lenin contactara el nacimiento del capital y la oligarquía financiera, como consecuencia de la fusión de capital monopolista bancario con el industrial, la economía política socialista virtualmente desterró el término, suponiéndolo ajena a la naturaleza planificada de producción teóricamente reñida con la espontaneidad.

En el caso cubano la inserción de la isla en el campo socialista y la consolidación del intercambio con esas naciones reafirmo ese criterio, refrendando por las estructuras económicas del país.

Las modificaciones introducidas en la economía nacional y la reorientación de sus nexos con el exterior motivadas por los sucesos conocidos, acabaron con el mito de certeza que ha llevado a considerar el riesgo como un elemento básico dentro de la economía cubana, que por consiguiente es necesario administrar. Si se pidieran que se sintetizaran los elementos que fundamentan el carácter objetivo del riesgo en las condiciones actuales de desarrollo de la economía cubana, se mencionarían tres aspectos fundamentales:

- Desaparecieron las condiciones que permitían la planificación con una dosis mínima de incertidumbre, de la mayor parte de las relaciones económicas con el exterior.
- Se incrementan los nexos económicos y financieros con el mundo capitalista, mediante la participación de capital que posibilita el acceso a nuevas tecnologías y del incremento del comercio con un grupo creciente de países que plantean estas reglas de juego.
- Aumenta la autonomía del sistema empresarial y las instituciones financieras en el contexto de la economía interna lo que presupone la necesidad de cubrirse contra el riesgo de incumplimiento de las obligaciones contractuales.

Si se dijera en pocas palabras, en las nuevas condiciones de la economía cubana le es imprescindible alcanzar una eficiencia que poco a poco torne competitiva sus producciones a escala internacional. No cabe duda que las técnicas de ingeniería financiera a través de los instrumentos derivados para cobertura del riesgo, han probado su eficacia cuando se trata de lograr la explotación óptima de los recursos escasos disponibles.

Si se tienen en cuenta los elementos que se plantean en este trabajo, se comprenderá que lejos de perjudicar, el estudio del funcionamiento de los instrumentos derivados y la utilización de las técnicas que de ellos se derivan contribuiría al logro de una mayor eficiencia para las empresas cubanas que realicen operaciones con el extranjero, pues le permitiría cubrirse del riesgo ambiental que indudablemente impera en el mundo globalizado de hoy.

No hay dudas de que el mercado de derivados ponen al descubierto la esencia explotadora de la sociedad capitalista, pero sus técnicas pueden ayudan a ser eficientes a las empresas socialistas.

Analizaremos sus características, potencialidades y ventajas, con el propósito de comprender su esencia técnica para que nos ayude a alcanzar el óptimo resultado desde el punto de vista económico. Para comprender la esencia de los fenómenos sigamos recurriendo a la doctrina marxista. En resumen, no le pidamos peras al olmo, pero aprovechemos su sombra.

Ventajas de los instrumentos derivados.

Las principales ventajas de operar con instrumentos derivados son:

• Permiten a los inversionistas que así lo deseen, cubrirse de variables de mercado tales como tipo de cambio, tasa de interés, y precio de activos.
• Permiten a las organizaciones efectuar una mejor estimación de resultados, por cuanto al operar con instrumentos derivados se conocen variables de mercado que antes eran desconocidas, con lo cual se pueden obtener estimaciones de flujos con mayor exactitud.
• Los costos operativos de cobertura son inferiores a los de una cobertura tradicional.
• Presentan una posibilidad de obtener resultados, es decir, con una pequeña inversión se pueden obtener grandes ganancias, en la medida que se cumplan las expectativas de mercado, de lo contrario, también se puede producir grandes pérdidas.

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Lic. Yoandra Diaz González

Licenciada en Contabilidad y Finanzas, he cursado algunos postgrados de Macroeconomía y Microeconomía , curso una maestría en Contabilidad Gerencial , actualmente ejerzo como profesora de la Universidad de Las Tunas.

yoandradgarrobault.edu.cu  

Coautora: Betzaida Hernández Hernández

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