El Abuso de Poder

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Ya sea en el ámbito político, económico o social, cuando se trata de relaciones, resulta frecuente escuchar hablar sobre abuso de poder. Entiendo por “poder” la capacidad de una persona, situación o cosa para influir, modificar o alterar positiva o negativamente determinada realidad. Asimismo entiendo por “abuso”, el uso indebido de la capacidad de influencia, de una(s) persona(s) sobre otra(s) que suele causar daño de diverso tipo.

El abuso de poder se da o puede darse en cualquier ámbito. político, económico, mediático, etc. Aunque estas modalidades de abuso pueden presentarse de forma independiente, también las encontramos combinadas con efecto repotenciado, como sucede cuando se integran el poder político y el económico o el poder económico y el mediático. A mayor poder acumulado, mayor riesgo de desequilibrio existe en el proceso de las relaciones. Si tener poder nos pone en riesgo de ser abusadores potenciales, no tenerlo nos coloca en riesgo de ser abusados por quienes lo ostentan.

Al analizar quiénes son más susceptibles de ser víctimas del abuso, puede concluirse que ello deriva de su debilidad. Así los más propensos, son: niños, ancianos, enfermos, reos, mujeres, empleados, pobres y, en general los más ignorantes, inconscientes o desposeídos.

Por su influencia sobre otros, y de acuerdo con algunas investigaciones, los más abusadores parecen ser: políticos, militares, policías, abogados y delincuentes, con énfasis en los políticos, quienes cuentan con el poder de influir o determinar en la aprobación o derogación de leyes, inicio o cese de acciones bélicas, fuerzas armadas militares y policiales, y en el manejo de cuantiosos recursos públicos por cobro de impuestos y otras modalidades.

Hay muchos tipos de abuso a los cuales debemos prestar atención para obrar en la dirección de prevención y solución. Kerby Anderson se refiere a:

  • Abuso Emocional: Implica uso de juegos psicológicos para controlar o dañar emocionalmente: humillación, intimidación, asecho, temor, etc. Suele incluir el abuso verbal
  • Abuso físico: Implica uso de partes del cuerpo o armas para amenazar, castigar, dominar, contener, controlar o lesionar a otra persona)
  • Abuso sexual: Implica uso de acciones sexuales forzosas que pueden dominar, manipular, amenazar, lesionar, corromper o controlar a otra persona.
  • Abuso social: Implica involucra formas de dominio y control de las relaciones sociales de otra persona.
  • Abuso financiero: Implica uso de dinero y otros métodos financieros para dominar, amenazar o controlar la economía de otros.
  • Abuso espiritual: Implica control de los intereses o prácticas religiosas de otra persona.

Si combinamos estas formas de abuso, y hacemos una lista de los posibles daños, notaremos que muchos de los males y los sufrimientos humanos, se deben al abuso de poder. Algunas consecuencias: frustración, humillación baja autoestima, depresión, descrédito, dolor, sufrimientos, encarcelamientos, desapariciones, aislamientos, secuestros, asesinato, entre otras.

Existen características que operan como indicadores parciales detectables en algunas personalidades que muestran tendencias conductuales de abuso, son: Estilo de comunicación autoritario, disposición egoísta, afán de poder, dificultad para aceptar sugerencias o críticas, ambientes de crianza inmorales y permisivos, antecedentes de hogares disfuncionales, alta necesidad de llamar la atención, placer por dañar animales, uso frecuente de drogas, placer por transgredir las leyes, alta competitividad, y posibilidad de actuar en contextos de impunidad judicial.

Quienes usan sus cuotas de poder para abusar, pueden llegar a hacerlo  convencidos de que actúan de forma adecuada. Son muchos los desmanes que se han realizado utilizando la ley o a Dios como excusa.

Al analizar el abuso de poder, debemos examinar tres aspectos detenidamente: intención, método y consecuencias. En ocasiones se produce un daño sin que sea esa la intención consciente, aunque en otras ocasiones sí lo sea. Acerca de lo métodos, diremos que aunque se tenga una buena intención al actuar, la manera, el mecanismo  empleado puede ser inadecuado, como el padre que por querer cuidar a sus hijos los castiga severamente. Métodos inhumanos revelan por lo general, inconsciencia o crueldad; descuido inocente o debilidad moral y carencia de empatía, respeto o compasión.

Las consecuencias del abuso, son fundamentales para que el abusador modifique su conducta. Regularmente el abusado sufre y pierde. Cambiar eso, implica aleccionar al abusador, pues si éste no recibe castigo por sus actos, se abona el terreno grisáceo y cómplice de la impunidad que estimula nuevos abusos. El conductismo nos enseña que conducta premiada tiende a repetirse. Y la omisión, la negligencia, opera aquí como un premio a la acción antisocial.

Personas  o grupos  que mientan, agredan, roben o violen las leyes, están abusando del poder que sus derechos les confieren. Si lo hace un gobierno, resulta mucho peor, y ese gobierno, pierde credibilidad y legitimidad, y se expone a sanciones legales, muchas de ellas imprescriptibles, o la pérdida del apoyo de sus seguidores y/o electores.

Es posible evitar el abuso si no se le tolera y se asume la necesidad de un cambio personal y social que no es, por cierto, sencillo ni inmediato. Concretamente, veo tres caminos para regular la convivencia social humana y superar las tendencias de abuso: La ética, la moral y la ley.

La ética es la capacidad individual de evaluar cada situación como buena o mala, conveniente o inconveniente, adecuada o inadecuada, de acuerdo con los valores propios o particulares.

La moral se relaciona con las convicciones y tradiciones sociales ejercidas como presión a los miembros del grupo, para el sostenimiento de las buenas costumbres. Y la ley es el marco de normas aceptadas que regulan la convivencia de las sociedades, incluidas las sanciones aplicables a quienes delinquen. Lo ideal sería, como ha dijo Alexander Solzjenitsin, que cada quien se autorregulara. Si esto no sucede, la gente, el colectivo, puede presionar a los desadaptados impulsándolos a retomar el camino socialmente aceptado. Y como tercer camino, si fallan la ética y la moral, se impone la aplicación neutral de las leyes.

Quienes deben ejercer la legalidad son responsables en buen grado de que el abuso se reduzca o se incremente.

Para combatir el abuso de poder, debemos comenzar dentro de nosotros, superando las tendencias egoístas y utilitaristas en el manejo de los vínculos; y evitando lastimar a los o más débiles. Además asumiendo la tolerancia y la benevolencia como valores necesarios.

Desde la perspectiva social, es importante evitar el exceso de influencia en manos de unos pocos, por lo que los monopolios políticos, económicos, mediáticos o de cualquier tipo deben hallar contrapeso. Finalmente, para quienes no creen en las leyes terrenales humanas, quizás deben reflexionar acerca de la ley de Dios. Gracias por leerme.

El Dr. Renny Yagosesky es Ph.D en Psicología, Conferencista y Escritor.

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Yagosesky Renny. (2016, mayo 10). El Abuso de Poder. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/el-abuso-de-poder/
Yagosesky, Renny. "El Abuso de Poder". GestioPolis. 10 mayo 2016. Web. <http://www.gestiopolis.com/el-abuso-de-poder/>.
Yagosesky, Renny. "El Abuso de Poder". GestioPolis. mayo 10, 2016. Consultado el 27 de Septiembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/el-abuso-de-poder/.
Yagosesky, Renny. El Abuso de Poder [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/el-abuso-de-poder/> [Citado el 27 de Septiembre de 2016].
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