Las reformas de Junichiro Koizumi y su impacto en la economía japonesa actual

Autor: Ernesché Rodríguez Asien

Otros conceptos de economía | Economía política

19-09-2012

En las dos últimas décadas de crisis económica sostenida en Japón los diferentes gobiernos que se sucedieron llevaron a cabo reformas con pocos resultados positivos, sin embargo, una de las de mayor impacto fueron las llevadas a cabo por Junichiro Koizumi, las cuales han tenido un alcance en el mediano y largo plazo, desde el punto de vista económico y social.

Se analiza el efecto que tuvieron las reformas de Koizumi en la economía nipona en su momento, así como su impacto en la actualidad. Estas reformas, aunque avanzadas, no prepararon a la economía y a la sociedad japonesa para enfrentar los retos que se les avecinaron en años posteriores. Se evalúa además, la situación económica nipona actual y sus perspectivas.

Abstract

In the last two decades of sustained economic crisis in Japan, the different governments carried out reformations with few positive results. However, from the economic and social point of view, the Koizumi’s reforms had more impact in the medium and Iong term.

The work analyses the impact of the Koizumi’s reforms on the Japanese economy in its moment, as well as at the present time. These reformations, although advanced, didn't prepare the Japanese economy and society to face the challenges that were approached in later years. The work also evaluates the Japanese current economic situation and their perspectives.

Introducción

La economía japonesa desde la década de los 90s atraviesa una crisis económica de la que no ha podido salir a pesar de las distintas reformas económicas llevadas a cabo desde esos años hasta la actualidad.

Junichiro Koizumi fue Primer Ministro de Japón en la etapa 2001-2006, lo que lo convierte en el político con más tiempo en el poder desde la crisis y el más controvertido de la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial. Su mandato se caracterizó por haber propuesto reformas muy diferentes a las tradicionales, las cuales tuvieron, y continúan teniendo, un gran impacto en la economía y la sociedad nipona.

En la etapa comprendida entre 2007- 2011 las autoridades del gobierno y del Banco de Japón trataron de continuar la aplicación de las reformas estructurales planificadas desde el Gobierno de Koizumi, para sacar al país adelante, aunque aún en la actualidad algunas de esas reformas no se han materializado y otras se han quedado a medias por diferentes razones. Entre las más importantes figuran el breve período de permanencia en el poder de los gobiernos sucesores, o simplemente la discrepancia con algunas medidas o la falta de apoyo para su implementación de forma total.

En la actualidad existe una gran incertidumbre sobre el futuro de Japón. Por un lado, no se avizora que vaya a salir de la crisis económica en que se encuentra en el corto plazo, tanto por la situación de su economía interna como por la del entorno internacional, por otro, pesa la inestabilidad política que aún se mantiene, y a ello se le unen otras dificultades como los escándalos por corrupción, desviación de recursos financieros y enriquecimiento personal de los ocupantes de altos puestos del gobierno, todo lo cual ha ido en detrimento de la política económica a que se aspiraba.

Las reformas de Koizumi y su estado en la etapa actual

El 21 de junio del 2001 el Consejo del Gobierno presidido por Junichiro Koizumi, dio a conocer los objetivos de las nuevas reformas estructurales, económicas y fiscales, que se proponían solucionar los graves problemas no resueltos con las reformas anteriores y hacer frente a los retos del siglo XXI. (Rodríguez, 2003).

Estas se resumían en el saneamiento definitivo de los bancos, la reforma estructural en todos los campos y la reactivación de la economía impulsada por la empresa privada. Para ello se propusieron siete programas que se conocen con el nombre de “Reformas de Koizumi”:

1- Privatización de las principales corporaciones públicas: Aunque las privatizaciones se venían produciendo desde antes del período de Koizumi, en esta etapa adquieren mayor relevancia. El énfasis se debió a que la mayoría de estas empresas eran ineficientes, por tanto, dependían del financiamiento gubernamental y el gobierno ya no tenía la capacidad ni el incentivo suficiente para mantenerlo.

Las privatizaciones continuaron con los siguientes gobiernos, sin embargo los resultados no han sido los esperados.

2- Apoyo a proyectos nuevos: Se proponía poner en marcha nuevos negocios; introducir un sistema tributario que propiciara la creación de nuevas empresas; reestructurar y renovar las pequeñas y medianas empresas (PYMEs); impulsar la revolución de la tecnología de la información y la educación en este campo.

Las medidas para desarrollar proyectos nuevos, al igual que las dirigidas a fortalecer los bienes intelectuales han recibido mucho apoyo por parte de los gobiernos posteriores a Koizumi y han obtenido logros importantes.

3- Consolidación del funcionamiento de la seguridad social: Japón es un país con baja natalidad y un rápido envejecimiento de su población, por tanto, la jubilación de las personas de la tercera edad tiene un impacto negativo en las finanzas públicas que se incrementará con el tiempo. El objetivo de este programa era lograr un sistema de seguridad social capaz de enfrentar este reto.

Aunque se lograron algunos avances con Koizumi, como un mayor control para los pagos y beneficios de los jubilados, y se ha mantenido la preocupación por lo que significa esta problemática para la sociedad japonesa, aún la situación no está resuelta por las dificultades por la que atraviesa la economía.

4- Fortalecimiento de los bienes intelectuales: Su objetivo era fortalecer la base tecnológica japonesa y poner a la nación en condiciones de competir con Europa y los Estados Unidos. Para ello el programa se proponía fomentar el traspaso de fondos privados a la investigación y a la educación, dando prioridad estratégica a sectores punteros tales como la nanotecnología, la tecnología de la información, la biotecnología, el medio ambiente, etc. Lo nuevo en la política de Koizumi fue brindar una perspectiva más amplia y hacer énfasis en reformas vinculadas a cambios de estructura económica, visión que se mantuvo con posterioridad.

5- Innovación en el estilo de vida: Se proponía impulsar una ciudad de rascacielos multifuncionales, mayor participación social de las mujeres, así como la creación de una sociedad sin desperdicios, ni efectos invernaderos, que garantizaran la seguridad ciudadana y el orden público.

Aunque este objetivo se ha mantenido en la agenda de diferentes gobiernos, sobre todo en lo referido a las cuestiones medioambientales entre las que se destacan garantizar suministros estables de energía y combatir el calentamiento global, no se ha avanzado suficientemente en ello. La catástrofe ocurrida en Japón en 2011 afectó negativamente el avance de proyectos referidos a producción de energía nuclear.

6- Activación e independencia de las regiones: Para revitalizar y dar más independencia a las regiones, se pretendía tomar en cuenta sus especificidades y permitirles cubrir con sus propios fondos las necesidades de la administración local, mediante el ingreso de los impuestos locales. El objetivo central era darle más autonomía a las prefecturas.

Esta reforma no se materializó desde que fue planteada por Koizumi, pues tanto en esa etapa como en las que le siguieron, el gobierno se tuvo que centrar en problemáticas más importantes de la economía como las de sanear el fisco y reducir la gran deuda pública. Además, la inestabilidad política imperante también ha limitado su cumplimiento.

7- Reforma fiscal: Para su implementación se concibió un plan en dos fases. La primera se proponía sanear el fisco, reduciendo la emisión de bonos del Estado y la segunda, conseguir un equilibrio entre los ingresos y los gastos fiscales a mediano plazo y lograr así un superávit.

Durante muchos años el gran déficit presupuestario ha obligado a tomar medidas de saneamiento fiscal para frenar el aumento de la deuda pública y recaudar fondos para sufragar los gastos del envejecimiento de la población. Esta fue, por tanto, una de las principales reformas de Koizumi, sin embargo, no se lograron los objetivos propuestos. A partir del 2007, el descenso en los ingresos fiscales hizo que fuera muy difícil para el gobierno llevar a cabo el plan de acción que había prometido para sanear el fisco reduciendo la emisión de bonos y mucho menos lograr un superávit, por lo que siguen sin cumplirse.

Impacto de las reformas de Koizumi en la actualidad

Las reformas de Koizumi han tenido un efecto importante en la economía y sociedad nipona de los últimos años. Entre las que incidieron positivamente en el comportamiento de indicadores económicos y financieros se destacan el saneamiento de los bancos, la creación de proyectos nuevos y el fortalecimiento de los bienes intelectuales.

Aunque los diferentes gobiernos que han seguido a Koizumi han tratado de lograr el saneamiento definitivo de los bancos, ya que para poder encaminar con buenos resultados todas las demás reformas esto era fundamental, la meta no se ha podido alcanzar completamente por la muy difícil situación financiera predominante, principalmente por el gran volumen de créditos irrecuperables surgidos luego del estallido de la burbuja financiera de principios de los 90.

No obstante, se ha logrado reducir el monto de créditos irrecuperables de los bancos y ello conllevó a un incremento de la demanda de créditos por parte de los consumidores y las empresas que estimuló la economía en el período 2007 – 2010.

En cuanto a la consolidación de la seguridad social, se ha logrado un mayor control para los pagos y beneficios de los jubilados, no obstante, todavía existen algunos problemas en este sentido. También se estima que aumentará el gasto en seguridad social y atención de la salud, debido al envejecimiento poblacional.

El desarrollo de proyectos nuevos y fortalecimiento de los bienes intelectuales sí fueron reformas exitosas desde un inicio y su aplicación se mantiene hasta nuestros días. Sus logros fueron particularmente importantes en algunos sectores claves como la tecnología de la información y el automotriz.

Por ejemplo, los celulares japoneses cada vez más sofisticados con la última tecnología de punta han tomado más fuerza en el mercado internacional, impulsando las exportaciones japonesas en toda esta etapa. También se ha alcanzado un alto desarrollo en la producción de semiconductores y otros componentes electrónicos, así como de vehículos ecológicos.

En resumen, ambos programas lograron incrementar la tecnología de punta para competir con el exterior. Sin embargo, otras han tenido una repercusión negativa como las privatizaciones de grandes corporaciones públicas y la reforma fiscal.

Aunque con ellas se logró algunos efectos positivos en cuanto a disminución de costos financieros, no han logrado eliminar los problemas de eficiencia de la economía japonesa ni los déficits fiscales. Por el contrario, han tenido un enorme costo social al incrementar el desempleo, reducir salarios y otras ventajas laborales que ofrecía el sistema japonés.

Estos efectos positivos y negativos mencionados se materializan en la posterior evolución económica de Japón.

Evolución económica en el período posterior a Koizumi

A principios de 2007 se comenzó a experimentar una ligera recuperación en la economía japonesa, en la que influyeron factores internos y externos. (Rodríguez, 2008)

La Organización Mundial del Comercio, en un informe divulgado a finales de enero del 2007, reconoció que la situación económica y la competitividad habían mejorado desde el 2005, al tiempo que se había avanzado en las reformas de ciertos sectores claves como el de la energía y los servicios, aunque consideró que la sostenibilidad de ese desempeño dependía, en cierta medida, de otros elementos como el ritmo de crecimiento de la economía mundial y los precios del petróleo.

Un aspecto positivo a destacar, fue que la exportación de vehículos creció en el primer semestre del 2007 en un 8,9% con respecto a igual etapa del año anterior, marcando la mayor cifra experimentada por este indicador en los últimos 20 años.

A partir de noviembre del 2007 la economía japonesa empezó a verse afectada nuevamente, cuando el Banco Central nipón, en su informe mensual, anunció por primera vez en tres años una desaceleración en el crecimiento económico, así como un decrecimiento de los indicadores fundamentales de la economía nacional, que entró en recesión en el año 2008. Los problemas comenzaron a profundizarse y se registró una contracción consecutiva en el crecimiento del PIB durante los últimos trimestres de ese año; todo ello debido a la desaceleración económica internacional vinculada a la crisis global y sus efectos negativos sobre la demanda mundial.

La producción industrial nipona y las exportaciones disminuyeron por la desaceleración de la demanda, fundamentalmente de EE.UU. y Europa. El incremento del precio del petróleo y de las materias primas afectaron una vez más los beneficios de las PYMEs japonesas, repercutiendo en el salario y la confianza del consumidor.

La debilidad de la actividad económica nipona durante el 2008, obligó al Comité de Política Monetaria de Japón a reducir el nivel al que se encontraba la tasa de interés de 0,50% a un 0,30%. La situación continuó agravándose por lo que en diciembre de ese mismo año el Banco de Japón decidió bajar nuevamente la tasa de interés, a niveles extremos. (Bank of Japan, 2009a)

En enero del 2009, el Banco de Japón proyectó dos años de deflación en el país, debido principalmente a la ampliación de la brecha entre la producción nipona y una disminución cada vez mayor de la demanda interna y externa. Este fenómeno es uno de los más peligrosos y complejos de resolver.

El PIB japonés se contrajo en el 2009 un 6,3%, prácticamente el doble que en el año 2008, decrecimiento superior al estimado con anterioridad por las autoridades económicas. (Bank of Japan, 2009a)

Por otra parte, el índice de desempleo en el año 2009 se situó en el 5,2%, 1,2 puntos porcentuales por encima de la media de 2008 y marcando su peor nivel en seis años. (Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones de Japón, 2011)

Como consecuencia de lo anterior, el número de suicidios en Japón aumentó otra vez en el 2009, con un total que se mantuvo por encima de los 30 mil por duodécimo año consecutivo.

En ese mismo año el panorama internacional obligó a la economía japonesa a lidiar con otras dificultades entre las que se destacaron la deflación y la apreciación del yen. La moneda japonesa se apreció durante todo ese año trayendo consecuencias negativas para las exportaciones niponas.

Toda esta situación descrita ha contribuido a la pérdida de liderazgo de Japón en la región asiática, lugar que está siendo tomado por China. En la década de 1990, por ejemplo, el PIB de Japón representaba el 43,6% del PIB asiático, sin embargo, en la actualidad sólo representa el 19,3% (Oficina del Gabinete de Japón, 2011). China, por su parte, ha incrementado su aporte al PIB asiático de un 16% en 1990 a un 39% en la actualidad, con lo que se convierte en el nuevo motor económico de la zona. (CEPAL, 2010)

En noviembre del 2009, el gobierno anunció un nuevo plan de medidas valoradas con el objetivo de sostener la economía y hacer frente a la apreciación del yen.

Al mismo tiempo se anunció la intención de frenar la deuda pública y reconstruir las finanzas, pues el descenso en los ingresos fiscales hizo que fuera muy difícil para el gobierno llevar a cabo el plan de acción que prometió. Se presentó la llamada “Nueva estrategia de crecimiento” hasta el 2020, que se proponía entre sus objetivos fundamentales reducir la tasa de desempleo durante los primeros cuatro años hasta un 3% del 5% en que se encuentra actualmente.

Tabla 1. Tasa de desempleo (por ciento)

Las reformas de Junichiro Koizumi y su impacto en la economía japonesa actual

Fuente: Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones

El proyecto presupuestario elaborado para el 2010 contempló una cifra de más de 92.3 billones de yenes, lo que representó el mayor presupuesto de la historia de Japón. (Bank of Japan, 2009b).

Para apoyar la frágil economía, el gobierno se ha estado apoyando en el Banco de Japón que ha otorgado dinero para planes de estímulo que prometieron crear 200 mil nuevos empleos. Además, se ha comprometido en la lucha contra la deflación a través de una política monetaria flexible, con tasas de interés de 0,1%. (Bank of Japan, 2009a)

La reducción refleja la contracción de los mercados de créditos provocada por la crisis, lo que obligó al Banco de Japón a inyectar dinero a bajo interés en el sistema financiero en diciembre de ese año. La contracción del crédito no sólo ha reflejado la renuencia de los bancos a otorgarlos por el natural incremento de la aversión al riesgo en tiempos de crisis, sino además, las empresas japonesas no han estado estimuladas a pedirlos para la inversión de capital en ese contexto.

En el mes de mayo del 2010 se eligió como Primer Ministro a Naoto Kan (sexto jefe de Gobierno de Japón después de Koizumi), anterior ministro de Finanzas. Al dirigirse por primera vez al Parlamento luego de asumir el cargo, el nuevo Primer Ministro expresó que su gran reto sería disminuir la deuda del gobierno y destacó que las finanzas del Estado estaban bajo presión debido a una disminución de la población activa en edad laboral, que se hace cada vez más vieja.

El primer ministro prometió además, que su gobierno trabajaría de cerca con el Banco de Japón para evitar un incremento de la deflación en aras de desarrollar una política “fuerte y exhaustiva”. Señaló que su objetivo era que la economía crezca a un ritmo mayor al 2% anual hasta el año 2020. El Banco Central de Japón coincide con el gobierno en que la deflación es uno de los problemas más acuciantes del país.

El gobierno anunció las directrices en política fiscal, que incluye contener la enorme deuda pública y un posible aumento del impuesto al consumo. El plan contempla además objetivos a largo plazo como la vuelta al superávit presupuestario en el año 2020 y comenzar a reducir la deuda pública de manera constante desde el año 2021.

El crecimiento del PIB en al año 2010 fue de 3,9% (Bank of Japan, 2011), un incremento por encima de la meta propuesta, que refleja una recuperación económica basada fundamentalmente en una mayor demanda interna. Sin embargo, esta recuperación va a verse afectada por una serie de elementos negativos, entre ellos, una nueva caída de la producción industrial, debido sobre todo a una menor demanda de Europa y China; un mayor nivel de desempleo y un incremento de la cifra de la deflación, todos estos elementos agudizados por la crisis global.

Entre las principales medidas tomadas por las autoridades para enfrentar la actual situación de crisis se encuentran, el programa temporal de préstamos a los bancos, anunciada por el Banco de Japón para financiar actividades en 18 sectores estratégicos, entre los que se encuentran los de salud, investigación y medio ambiente.

Los fondos de este programa se prestarán a bajas tasas de interés a instituciones financieras para que potencien actividades estratégicas encaminadas a fortalecer el crecimiento económico.

En el mes de junio del 2010 Naoto Kan propuso mejorar el problema de la deuda gubernamental subiendo impuestos y reduciendo los gastos gubernamentales.

Situación crítica en el año 2011 y 2012

Un hecho que agravó considerablemente la situación ya difícil en el país fue el terremoto y posterior tsunami que tuvo lugar en marzo de 2011. La economía nipona se contrajo siete décimas por debajo de lo estimado inicialmente (-0,9%) y el Banco Mundial evaluó los daños en 235 000 millones de dólares, equivalentes a un 2,5% y un 4% del PIB del país en el 2010. Se estima que el país podría necesitar hasta cinco años para recuperarse de los efectos desastrosos de dichos fenómenos. (FMI, 2012)

Tabla 2. Producto Interno Bruto

Tasas de variación con respecto al trimestre anterior.

Las reformas de Junichiro Koizumi y su impacto en la economía japonesa actual

Fuente: Oficina del Gabinete.

* Dato revisado por la fuente oficial

Otro factor crítico ha sido la apreciación del yen, que ha incidido en la caída de las exportaciones. Como consecuencia, Japón registró en 2011 su primer déficit comercial en 31 años, de 31 mil millones de dólares. (Oficina del Gabinete, 2011)

El año 2012 será en general muy complicado para la economía japonesa, a 15 meses del mayor desastre natural de su historia, el país aún sufre sus estragos económicos, políticos y sociales; además debe hacer frente a enormes problemas como la deuda pública y el fortalecimiento del yen.

Todo esto se agudiza con el factor externo, pues la economía global no se recupera definitivamente y no se descarta el riesgo de una nueva recesión. En Europa, la crisis de deuda en algunas economías ha agudizado el panorama financiero que envuelve a la región; mientras que Estados Unidos enfrenta un estancamiento económico y está lejos de repuntar. Estos problemas han afectado el entorno macroeconómico global e incluso han provocado un declive en el crecimiento de las economías más dinámicas del planeta como China e India.

Uno de los factores económicos que más se ha visto afectado en Japón en los últimos tiempos ha sido la atracción de Inversión Extranjera Directa respecto a otras economías asiáticas. Desde hace varios años, Japón ha dejado de ser un lugar atractivo para los inversionistas extranjeros, situación que se acentúo en los últimos meses debido a la catástrofe natural y el accidente nuclear.

Dentro de las causas principales por las cuales las firmas extranjeras han perdido el interés en Japón, se destacan: los altos impuestos corporativos, la carencia de estímulos para impulsar nuevos negocios, la falta de información en otros idiomas, la gradual caída del consumo interno así como la dificultad de encontrar servicios de asistencia a extranjeros como hospitales y escuelas.

Japón necesita rediseñar su estructura económica, específicamente en el esquema de producción industrial, la creación de nuevas industrias y la definición de estrategias para mantener la competitividad del sector exportador japonés y las PYMEs, pilares de la economía de la nación.

En materia de inversiones se espera que continúe la expansión de operaciones de las firmas japonesas en el extranjero, tendencia que se fortaleció durante el segundo semestre del 2011.

En la política fiscal, el gobierno nipón tendrá que aprobar la reforma tributaria, necesaria para incrementar los ingresos públicos. Se espera que en los próximos meses el Ministerio de Finanzas presente su propuesta para incrementar el impuesto al valor agregado (actualmente del 5%) que le permita obtener los fondos necesarios para financiar los programas de seguridad social, como el sistema de pensiones, de servicios médicos y de guarderías y soportar los fondos para la reconstrucción del norte del país.

No obstante, el Gobierno de Japón reiteró en su evaluación mensual que la economía está recuperándose lentamente, aunque enfrenta varios riesgos, incluyendo los altos precios del petróleo, la prolongada crisis de deuda de Europa y las restricciones del suministro energético nacional, debido a que 52 de sus 54 reactores nucleares fueron cerrados en medio del temor público tras la crisis de radiación generada por el desastre del año pasado en Fukushima.

En síntesis, se puede decir que en los últimos 20 años de crisis el gobierno de Japón con sus diferentes medidas financieras y económicas, no ha logrado los resultados esperados. No ha conseguido superar la situación de fragilidad que ha caracterizado a la economía japonesa en los últimos años, ni ha podido dar cumplimiento en su totalidad a los principales objetivos básicos que se había trazado para combatir la crisis, como son: 1) crecimiento económico elevado y mantenido, 2) disminución del desempleo, 3) lograr la equidad en la distribución de la riquezas, 4) la sustentabilidad, y 5) eliminar las crecientes desigualdades regionales. En ello ha incidido un conjunto de factores internos y externos.

Las causas internas fundamentales de la permanencia de la crisis japonesa son:

• Soluciones tardías y mal dirigidas por parte de los diferentes gobiernos.

• Inestabilidad política en la Administración Central del país, que conlleva la inexistencia de un modelo económico a seguir. La pérdida de confianza hacia el gobierno y el no seguimiento de una política económica estable que garantice la recuperación de la economía, hace más grave la situación.

• Ausencia de una adecuada coordinación entre la política fiscal y la política monetaria, pues el gobierno presionó al Banco Central a tomar medidas inmediatas de estímulo a la economía y el Banco de Japón fue siempre lento en su relajación monetaria para así obligar al gobierno a reestructurar la economía.

• La política fiscal ha sido el instrumento financiero que más se ha utilizado para la recuperación de la economía, sin embargo, no ha sido efectiva. El problema es que la composición del gasto público no ha sido adecuado debido a que se contabilizaron como gasto público presupuestos de períodos anteriores, por lo que realmente no hubo un incremento del gasto. Asimismo las asignaciones presupuestarias eran frecuentemente inferiores a las anunciadas.

• Ineficiente política de estímulo, incorrectamente dirigida, pues los paquetes fiscales de gran magnitud consistían en préstamos a instituciones financieras públicas que no creaban necesariamente un aumento de demanda. Los sectores tradicionales en Japón (transporte, construcción, manufacturas, comercio) han recibido durante todos estos años protección y subsidios, lo cual ha dado como resultado que se pierda incentivo en la inversión de estos sectores trayendo como consecuencia una menor tasa de crecimiento de la productividad, ya que no están estimulados a competir.

Muchas de las dificultades anteriores pudieran explicarse por las debilidades e inconsistencias de la gestión estatal nipona, que hacen imposible una gestión eficiente y el logro de los propósitos enunciados.

A toda esta situación interna se le sumó la crisis global que está afectando aún a todo el mundo, en especial al desarrollado. Con una economía frágil, dependiente de las exportaciones y un sistema financiero con fuertes lazos con el de Estados Unidos, la crisis que se generó en este país y se trasladó rápidamente al resto del mundo, se hizo sentir en Japón.

Retos y perspectivas

El Estado nipón tiene como objetivo fundamental detener la crisis; dominar y dirigir con rigor el crecimiento económico y amortizar la deuda pública, (la elevada deuda pública junto a la fragilidad del sector financiero implican costos potenciales significativos para el sector público) lo que contribuiría a resolver otros de los problemas pendientes como el desempleo, la desigualdad en la distribución de los ingresos y las diferencias de desarrollo entre regiones.

Estimular la reactivación económica con una estrategia que responda a las condiciones reales del país para un desarrollo estable, demanda una participación activa y compromisos cuantificados de los sectores público y privado, pero también del comportamiento del entorno externo.

En síntesis, una recuperación significativa de la economía japonesa está sujeta al comportamiento de determinadas variables internas y externas, como la tasa de interés, el desempeño del consumo privado, el tipo de cambio del yen, el comportamiento de los precios del petróleo, el ritmo de crecimiento de la economía mundial, entre los más importantes.

Si bien los bajos tipos nominales de interés resultantes de la crisis para estimular el crédito y la inversión, contribuyen a la estabilidad financiera, también tienen consecuencias adversas, ya que inciden negativamente sobre la rentabilidad bancaria y obstaculizan la estimación del riesgo de crédito. La estimación de los costos económicos provocados por la deflación y el límite cero de tipos de interés nominales es una tarea difícil, pero con bastante seguridad alcanzan una magnitud significativa.

La tan esperada recuperación de la inversión empresarial y del gasto de los consumidores aún no se ha producido. Se estima que el crecimiento del consumo privado seguirá siendo lento, pues la tasa de desempleo se ha disparado y los salarios nominales continúan bajos. Influye además, la constante deflación que no estimula los salarios, el empleo, ni la inversión, cayendo en un círculo vicioso.

Por otro lado, la apreciación significativa y sostenida del yen supone un elemento de riesgo que puede llegar a ser relevante. En los últimos tiempos, el yen se ha apreciado hasta niveles muy altos, decayendo la actividad económica a causa de la desaceleración de las exportaciones. La apreciación de la divisa podría llegar a bloquear también la reversión del proceso deflacionario, si bien ello requeriría una pérdida de competitividad bastante significativa.

Para el futuro, aunque sea difícil predecir la evolución de los tipos de cambio, todo indica que se mantendrá la apreciación del yen con respecto a las demás monedas, sobre todo de sus principales socios comerciales (China, EEUU y UE). Si la moneda china sigue sin revaluarse, si el Banco Central Europeo interviene para frenar la apreciación del euro y si el dólar estadounidense sigue debilitándose, todo ello influirá fuertemente en la tendencia alcista de la moneda japonesa.

Desde el punto de vista externo, la volatilidad de los precios del petróleo, impacta doblemente sobre la economía nipona. Primero porque Japón, como país de escasos recursos naturales y con una gran dependencia de la energía, tiene altos gastos por importación de petróleo. El segundo efecto, aunque indirecto, tiene que ver con el crecimiento económico del resto del mundo, pues la inestabilidad de precios del petróleo para los demás mercados va en detrimento de su desarrollo económico por los altos costos de importación que limitan a los tres principales mercados de exportación de Japón: Estados Unidos, Unión Europea y China.

Las perspectivas de crecimiento y recuperación de la economía nipona dependen también de la situación de la economía global. Si no se recupera la demanda global y los flujos financieros a ritmos que no parecen posibles en el corto plazo, la economía japonesa permanecerá también contraída.

De todos modos, es necesario destacar que la difícil situación de Japón, aunque agravada en la actualidad por factores coyunturales, data de bastante tiempo y se debe sobre todo a causas internas que no han podido resolver las autoridades del país con las medidas aplicadas hasta el momento. Por todo lo anterior, es evidente que se requiere un cambio en el manejo de su política económica y se hace necesario orientar las medidas hacia objetivos más amplios, como:

1- Recuperación de las tres joyas de la gerencia japonesa

2- Mejorar la utilización de la mano de obra.

3- Incrementar la productividad, aprovechando mejor los recursos y los avances tecnológicos.

4- Reducir la elevada deuda pública y déficit fiscal.

5- Restringir las carteras de créditos con alta probabilidad de riesgo.

6- Aplicar un régimen cambiario más flexible.

7- Fomentar la inversión extranjera directa.

8- Resolver el problema que genera el envejecimiento poblacional.

Conclusiones

- Junichiro Koizumi se propuso resolver el estancamiento en que se encontraba Japón desde los años 90 y preparar al país para enfrentar los retos del Siglo XXI, para ello implementó, una reforma estructural que abarcaba diferentes aspectos de la economía y la sociedad japonesa.

Las reformas de Koizumi, de corte neoliberal, tuvieron algunos resultados positivos durante el período 2001-2006 desde el punto de vista del sistema del capital japonés en la esfera empresarial y financiera, garantizando la gobernabilidad del sistema capitalista nipón. Sin embargo, no se dirigieron con efectividad a las causas de la crisis y la desaceleración de la economía japonesa y han tenido un alto costo social (menos beneficio social, mayor desempleo, marginalidad, y descontento de la población).

– Muchas de las reformas que se iniciaron desde el 2001 aún no han concluido. Los gobiernos posteriores a Koizumi trataron de dar continuidad a sus medidas, pero en algunas áreas todavía es muy lento el avance y no emergen los efectos deseados. Las causas son de orden interno y externo. Dentro de las internas están: cambios de gobiernos, corrupción, fenómenos naturales, medidas tardías de las autoridades económicas, entre otras, y en las externas: la influencia de la política económica y comercial de Estados Unidos y la irrupción de la crisis económica internacional.

– Por todo lo anterior, las autoridades japonesas se enfrentan hoy al gran reto detener la crisis, lograr el crecimiento económico, amortizar la deuda pública, reducir el desempleo, la desigualdad en la distribución de los ingresos y las diferencias de desarrollo entre regiones, y evitar un mayor deterioro de los niveles de vida, sobre todo teniendo en cuenta el envejecimiento de la sociedad, todo ello en un contexto nada favorable tanto desde el punto interno como externo.

Referencias Bibliográficas:

• Bank of Japan (2009a). Semiannual Report on Currency and Monetary Control. Marzo - Abril 2009. http://www.boj.or.jp

• Bank of Japan (2009b). Semiannual Report on Currency and Monetary Control. Diciembre 2009. http://www.boj.or.jp

• Bank of Japan (2011). Semiannual Report on Currency and Monetary Control. Marzo - Abril 2011. http://www.boj.or.jp

• CEPAL (2010). Informe Económico. Junio 2010. http:// www.eclac.org/publicaciones/xml/8/27938/S81CI-L2656

• FMI (2012). Perspectivas de la Economía Mundial. Boletín Digital. 17 de abril de 2012 http://www.imf.org/external/spanish/pubs/ft/survey/so/2012

• Ministerio de Asuntos Internos y de Comercio de Japón (2011). http://www.soumu.go.jp/english

• Oficina del Gabinete de Japón (2011). http://www.kantei.go.jp

• Rodríguez Asien, Ernesché (2003): Situación actual de la economía japonesa y las reformas de Koizumi, México y la Cuenca del Pacífico, septiembre-diciembre 2003, Vol.6, N0.20, pág.69-75.

• Rodríguez Asien, Ernesché (2008). La recuperación de la economía japonesa. Observatorio de la Economía y la Sociedad del Japón. Vol 1, Nº 2 (mayo 2008), Universidad de Málaga, España. ISSN: 1988-5229, indexada en IDEAS-RePEC http://www.eumed.net/rev/japon/index.htm

Notas al pie:

1. Relaciones laborales y humanas en las empresas, con lo cual se generalizó el salario con antigüedad, el empleo de por vida y el sindicato por empresas.

Ernesché Rodríguez Asien - erneschearrobarect.uh.cu

Profesor-Investigador.

Universidad de la Habana.

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