Durante las últimas décadas se han realizado miles de estudios para
tratar de identificar las características, cualidades, atributos o
comportamientos que deben poseer las personas de tal forma que puedan
llegar a convertirse en líderes de éxito, en cualquier ámbito, no sólo
en el empresarial.
Una visión incompleta
Existen decenas de modelos, esquemas, perfiles, que tratan de describir
con la mayor exactitud posible cómo debe ser un líder. Sin embargo:
La mayoría de esos enfoques adolecen de una deficiencia; se centran en
una sola de las áreas que definen, en la práctica un líder: las
cualidades o atributos de los líderes.
Para corregir esa desviación, Ulrich, Zenger y Smallwood, en su libro
Results-Based Leadership (Harvard Businees School Press), proponen un
nuevo enfoque que se sustenta en la argumentación de que las cualidades,
atributos, características, que hacen un líder sólo representan la mitad
de la ecuación. Para estos autores, el liderazgo real se basa en la
siguiente fórmula:
Liderazgo efectivo = cualidades x resultados.
La idea clave es la siguiente: una persona puede poseer todas las
cualidades propias de los líderes (carisma, auto-motivación, visión de
futuro, conocimiento de la empresa, etcétera), pero si, en la práctica,
no logra resultados, no puede considerarse un líder. Será un “buen
jefe”, una persona con habilidades para interrelacionarse con los demás,
conocedor de los procesos y sistemas de la empresa, sabrá hablar bien en
público, ser un excelente administrador e, incluso, puede tener una
figura física cautivadora... pero, si no produce resultados, no será un
o una líder.
La crítica que hacen los autores se dirige en especial a los esfuerzos
que realizan muchas empresas para formar líderes. Argumentan que la
mayoría de esos esfuerzos se concentran exclusivamente en el desarrollo
de las cualidades de líder, pero no profundizan en la necesidad de
producir resultados, que es parte consustancial de la función de líder.
Los autores no le restan importancia a las cualidades de líder. Las
consideran una parte indispensable e imprescindible en un verdadero
líder. Pero, insisten en que no es lo único, como, aparentemente,
piensan los autores de tanto y tantos libros, cursos y manuales sobre el
liderazgo.
El liderazgo integral
Desde la óptica de estos planteamientos, el liderazgo realmente eficaz y
efectivo, el liderazgo integral, está sustentado por dos grandes
columnas: cualidades o atributos y resultados. La parte de las
cualidades o atributos está formada por cuatro habilidades o
características clave para:
Fijar el rumbo: visión, clientes, futuro de la organización.
Demostrar carácter personal: hábitos, integridad, confianza,
razonamiento analítico.
Fomentar la implicación y dedicación individual: movilizar
pro-activamente al personal bajo su mando, hacer que otros se
comprometan, compartir el poder, hacer que otros hagan.
Engendrar capacidad organizativa: formar equipos, dirigir y administrar
el cambio.
Pero, no basta con poseer las cualidades o atributos anteriores. El
trabajo de un líder exige algo más que cualidades personales. Por muchas
que sean las cualidades de liderazgo de una persona, si no se preocupa
por los resultados acabará por ser ineficiente y su posición
improductiva. Los líderes, repetimos, deben producir resultados. Si no
lo hacen, en realidad no son líderes, ya que todo líder debe aprender a
comprender los resultados y concentrarse en ellos. Los líderes deben
aprender a fijar objetivos que garanticen el cumplimiento de metas a
corto, medio y largo plazo.
Pero, no se trata de lograr “cualquier” resultado. Para ser realmente
eficaz, el líder debe ser capaz de producir resultados concretos,
esperados y planificados en cuatro grandes áreas:
Resultados para con los empleados: potenciar la inversión en capital
humano, desarrollar a sus máximos niveles el capital humano de la
organización.
Resultados para con la organización: fomentar el capital organizativo;
el capital organizativo representa aquello que hace la organización más
allá del talento de sus integrantes individuales; desarrollar el capital
organizativo de tal manera que el éxito a largo plazo no dependa de un
individuo, si no de la organización como un todo.
Resultados para con el patrimonio empresarial: llevar a su niveles más
altos posible el patrimonio económico de la organización; concentrar sus
logros en el mercado y los clientes, que son la fuente primaria de la
riqueza de toda empresa; segmentar a los clientes y, luego, personalizar
la vinculación empresa-cliente; potenciar la eficiencia del uso de los
recursos financieros.
Resultados para con los inversionistas: como resultado de los logros en
las otras tres áreas, elevar el valor de los accionistas; centrarse en
la rentabilidad a medio y largo plazo (no sólo en la de corto plazo);
dedicar su atención a tres aspectos en especial: costes, crecimiento y
patrimonio.
14 pasos para mejorar su orientación personal a los resultados
En el Capítulo 7 de su libro, los autores que estamos reseñando,
proponen un conjunto de 14 pasos cuya aplicación permitirá a cualquier
persona que ocupe actualmente un cargo de liderazgo modificar su propia
conducta de líder concentrándose mejor en los resultados. Son los
siguientes:
1.- Comenzar con una concentración absoluta en los resultados.
2.- Asumir la responsabilidad total y personal por los resultados de su
área o grupo.
3.- Comunicar las expectativas y objetivos en forma clara y específica
al personal bajo su mando.
4.- Determinar lo que debe hacer personalmente para mejorar sus propios
resultados.
5.- Utilizar los resultados como el modelo definitivo para consolidar y
fortalecer sus practicas de liderazgo.
6.- Participar en actividades y oportunidades de desarrollo que le
ayuden a producir resultados mejores.
7.- Conocer las capacidades de cada integrante del personal bajo su
mando, aprovecharlas al máximo y brindar a todos adecuadas oportunidades
de desarrollo.
8.- Experimentar e innovar en los aspectos en los cuales ejerza
influencia, buscando constantemente maneras nuevas de mejorar el
desempeño.
9.- Medir los indicadores correctos y acrecentar el rigor de esta
medición.
10.- Actuar constantemente; de lo contrario los resultados no mejorarán.
11.- Aumentar el ritmo o velocidad del personal bajo su mando.
12.- Pedir a otros en su organización retroalimentación sobre maneras de
cómo usted y su grupo pueden mejorar sus resultados.
13.- Asegurarse de que sea evidente a los ojos de sus subalternos y
colegas que la motivación suya para ser líder es el logro de resultados
positivos (y no una ventaja personal o política).
14.- Servir de ejemplo y luchar por los métodos y resultados que usted
pretende que su grupo utilice y logre.
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Director
Ejecutivo de RGPymes.com Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales
por la Universidad Internacional de Estudios Sociales de Roma, Italia:
Università Luiss (1961). Master en Marketing en la misma Universidad
(1962). Ha trabajado como directivo a cargo o como consultor con y para
empresas multinacionales de los Estados Unidos de América, Inglaterra,
Francia, Canadá, España y Mónaco, así como para empresas nacionales de
Costa Rica, República Dominicana, Venezuela y España. En la actualidad
es Director Ejecutivo de RGPymes.com, presidente de Marketing Publishing
Center (América Latina), S. A. y de MAPCAL, S.p. A. Ha publicado
numerosos libros con McGraw-Hill, Ediciones Díaz de Santos, Pirámide,
ESIC, diario económico Cinco Días.
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