Aporte a las nuevas empresas competitivas
1. Introducción
La contabilidad de costos tradicional responde claramente a paradigmas
no válidos ya para el actual estado de la tecnología y las necesidades
de adoptar decisiones en base a una mejor información, dado el alto
nivel de competitividad.
Bajo la tecnología tradicional de distribución de costos indirectos, se
realizan los prorrateos de costos de los centros de servicios a los
centros productivos; sin embargo, los costos acumulados en los centros
productivos son asignados a los productos o procesos normalmente con
base en las horas máquina, horas hombre o unidades producidas; pero
estas bases no reflejan con precisión los recursos consumidos por los
diferentes productos o procesos.
La metodología de Costeo Basado en Actividades (Activity Based Costing)
se basa en el hecho de que una empresa para producir productos o
servicios necesita llevar a cabo actividades, las cuales consumen
recursos, por lo que primero se costean las actividades y luego el costo
de las actividades es asignado a los diferentes objetos de costo
(producto, servicios, grupos de clientes y regiones, procesos, etc.) que
demandan dichas actividades; de tal forma lograse una mucho mayor
precisión en la determinación de los costos y de la correlativa
rentabilidad.
Los contables basados en bibliografía propia de la era tayloriana, y
desconocedores de los procesos fabriles, continúan por tradición y
facilismo con un sistema de costeo que da lugar a tomas de decisiones y
análisis incorrectos. Estas incorrecciones generan errores en materia de
fijación de precios, cálculos de rentabilidades, detección de
desperdicios, costeo de productos y/o servicios, y determinación de
planes y presupuestos.
Es hora de desmontar esas viajas ideas y paradigmas, para reemplazarlos
por nuevas concepciones adecuadas tanto a las nuevas tecnologías de
producción e información, como así también a las nuevas situaciones de
alta competitividad.
El análisis de los costos es fundamental a la hora de prevenir,
detectar, reducir y eliminar desperdicios.
Para dar solución a estos inconvenientes y basados en el desarrollo de
la nueva tecnología informática, tenemos el aporte dado por el sistema
de Costeo Basado en Actividades, comúnmente denominado ABC (Activity
Based Costing).
El ABC interviene en el costeo de los costos indirectos,
distribuyéndolas entre las actividades que consumen dichos recursos. El
ABC es por tanto una tentativa de transformar los costos indirectos en
costos directos en la forma de incidir en cada actividad, lo cual
indudablemente exige una mayor precisión que en las prácticas
tradicionales de costeo.
Nuevas reglas para el cálculo de los costos
En una economía sometida a la globalización el correcto cálculo de los
costos a los efectos de su control y posterior reducción resulta
fundamental a los efectos de poder competir eficazmente con los
oferentes de otros lugares del planeta. Ello además es también
fundamental a la hora generar estrategias válidas para el mercado
interior.
Ahora bien, cuales son éstas reglas:
· Primero: superar las barreras organizacionales en cuanto a áreas o
sectores, para dar preponderancia a los procesos.
· Segundo: debe ayudar a detectar aquellas actividades y procesos no
generadores de valor agregado para el cliente o la empresa, y por lo
tanto ayuda a su eliminación.
· Tercero: concentra su atención más en la eliminación de las
actividades innecesarias, que en la reducción de los costos de las
actividades.
· Cuarto: permitir la fijación de precios competitivos para sus
productos y/o servicios en el mercado.
· Quinto: evitar que actividades superavitarias financien a otras de
carácter deficitarias.
¿Qué es el ABC?
El ABC fue generado como un método destinado a dar solución a un
problema que tiene lugar en la mayoría de las organizaciones que
utilizar el sistema tradicional de costeo, consistentes ello en:
1. La incapacidad de reportar los costos de productos individuales a un
nivel razonable de exactitud.
2. La incapacidad de proporcionar retroinformación útil para la
administración de la empresa a los efectos del control de las
operaciones.
Por tales circunstancias, los directivos de las empresas que venden una
variedad de productos y servicios toman decisiones cruciales para la
marcha de la organización, como lo son la determinación de precios, la
composición de productos y la tecnología de procesos a aplicar,
basándose en una información de costos notoriamente inexacta e
inadecuada.
Los sistemas tradicionales de costos basan el proceso de “costeo” en el
producto. Los costos se remiten al producto porque se presupone que cada
elemento del producto consume los recursos en proporción al volumen
producido. Por lo tanto, los atributos de volumen del producto, tales
como el número de horas de mano de obra directa, horas máquina, cantidad
invertida en materiales, se utilizan como “direccionadores” para asignar
costos indirectos. Estos direccionadores de volumen, sin embargo, no
tienen en cuenta la diversidad de productos en forma de tamaño o
complejidad. No existiendo tampoco una relación directa entre el volumen
de producción y el consumo de costos.
Al contrario de lo antes expresado, el Costeo Basado en Actividades basa
el proceso de costeo en las actividades; lo cual implica que los costos
se rastrean de las actividades a los productos, basándose para ello en
la demanda de productos para estas actividades durante el proceso de
producción. Por lo tanto, los atributos de las actividades, tales como
horas de tiempo de preparación, o número de veces involucrados, se
utilizan como “direccionadores” para asignar los costos indirectos.
Como el número de la actividad mide los incrementos utilizados, el ABC
permite captar mejor los factores económicos subyacentes a la operación
de la empresa, lo que permite obtener costos de productos más exactos.
Otra distinción importante entre los sistemas de costo tradicionales y
el sistema ABC es el alcance de las operaciones. Los sistemas
tradicionales, que se dedican principalmente a la valoración del
inventario, analizan solamente los costos incurridos dentro de las
paredes de la fábrica. La teoría de ABC sostiene que, debido a que
virtualmente todas las actividades de la empresa existen para apoyar la
producción y la entrega de los bienes y servicios actuales, se les debe
incluir integralmente como costos del producto no a los efectos de los
inventarios, sino a los de la toma de decisiones. O sea que para tomar
una decisión correcta no sólo debemos tener en cuenta el costo de
fabricación de un producto, sino también los costos de publicidad, venta
y entrega entre otros relacionados al mismo. Entre los ejemplos de estos
costos de fabricación y de apoyo empresarial, que pueden dividirse y
remitirse a productos individuales o a familiar de productos, cabe
mencionar:
· Logística
· Producción
· Marketing
· Ventas
· Servicios
· Investigación y Desarrollo
· Distribución
La teoría económica convencional y los sistemas de contabilidad de
gestión tratan los costos como una variable solamente si cambian con las
fluctuaciones de producción a corto plazo. La teoría de ABC sostiene que
muchas importantes categorías de costos no varían con los cambios de
producción a corto plazo, sino con cambios (durante varios años) en el
diseño, composición y variedad de los productos y clientes de la
empresa. Estos costos de complejidad deben identificarse y asignarse a
los productos.
¿Qué dio lugar al Sistema ABC?
Muchos gerentes entienden intuitivamente que sus sistemas contables
distorsionan los costos de los productos, y hacen ajustes informales
para compensar. Sin embargo pocos gerentes pueden predecir la magnitud y
el impacto de los ajustes que deberían hacer.
El ABC se desarrolló por primera vez como solución a estos problemas por
dos profesores de la Universidad de Harvard, Robin Cooper y Robert
Kaplan. Ellos identificaron tres factores independientes pero
simultáneos como las razones principales que justifican la necesidad y
la practica del ABC:
El proceso de estructura de costos ha cambiado notablemente. A
principios de siglo, la mano de obra directa representaba
aproximadamente el 50% de los costos totales del producto, mientras que
los materiales representaban un 35% y los gastos generales el 15%.
Ahora, los gastos generales normalmente hacienden a cerca del 60% del
costo del producto, con los materiales en el orden del 30% y la mano de
obra directa en tan sólo un 10%.
Obviamente, el empleo de las horas de mano de obra directa como base de asignación tenía sentido hace 90 años, pero no tiene validez dentro de la estructura de costos actual.
El nivel de competencia que confrontan la mayoría de las firmas ha aumentado notoriamente. El entorno competitivo mundial y rápidamente cambiante no es un cliché, es una realidad perturbadora para muchas firmas.
Conocer los costos reales de los productos es esencial para
sobrevivir en esta nueva situación competitiva.
El costo de la medición ha bajado a medida que mejora la tecnología de
procesamiento de la información. Incluso hace veinte años, el costo de
acumular, procesar y analizar los datos necesarios para ejecutar un
sistema de ABC habría sido prohibitivo.
Hoy, sin embargo, estos sistemas de medición de actividades no sólo son financieramente accesibles, sino que una gran parte de los datos ya existen en alguna forma dentro de la organización. Por lo tanto, ABC puede resultar sumamente valioso para una organización, porque proporciona información sobre el alcance, costo y consumo de las actividades operativas.
¿Qué beneficios y usos estratégicos pueden derivarse de esta
información?
En primer lugar tenemos costos de productos más exactos, lo cual lleva a
poder tomar mejores decisiones estratégicas concernientes con:
a) Determinación del precio del producto.
b) Combinación de productos.
c) Determinar la conveniencia de comprar o producir.
d) Inversiones en investigación y desarrollo.
En segundo lugar la mayor visibilidad de las actividades realizadas
permite que una empresa pueda concentrarse en la mejora de las
actividades de alto coste, y por otro lado detectar y eliminar las
actividades no generadoras de valor agregado.
Podemos resumir las ventajas y beneficios de la aplicación del ABC en
los siguientes puntos:
1) Permite la investigación sobre las causas que originan las
actividades y a su vez los costes.
2) No plantea dificultades de implantación en cualquier tipo de
organización.
3) Es compatible con el método de Costes Totales, o Full Costing, ya que
de hecho se fundamenta en el cálculo del coste total.
4) Permite su adaptación tanto a los costes históricos como a los costes
standard.
5) Facilita la eliminación de aquellas actividades que no generan valor.
6) Permite el cálculo “a priori” de actividades que se deseen
incorporar, así como el impacto que las mismas producirían de llevarse a
término.
7) Facilita la toma de decisiones estratégicas ya que pone de manifiesto
el nivel real de competitividad de la empresa, así como las
posibilidades de éxito o fracaso frente a la competencia.
En relación al punto 5º cabe acotar que de múltiples empresas
occidentales que auditan sus actividades, se ha llegado a determinar que
entre un 50 y un 70 por ciento de dichas actividades no son valoradas
por sus clientes.
Este dato refleja la importancia que tiene el análisis de las
actividades y el valor agregado que las mismas generan.
Principios del método ABC
Las dos ideas fundamentales de las cuales parte la metodología en
cuestión son:
1) Los productos no consumen costes sino actividades.
2) Las actividades son las que realmente consumen recursos. Los costes
son la expresión cuantificada de los recursos consumidos por las
actividades.
De ello se deriva en primer lugar que la gestión de los costes se deberá
centrar, principalmente en las actividades que los originan, llevando a
que la gestión óptima de las mismas generen la reducción de los costes
que de ellas se derivan.
En segundo lugar debe establecerse una relación causa / efecto entre las
actividades y los productos o servicios. De ello se deriva que a mayor
consumo de actividades corresponde la imputación de mayores costes y
viceversa.
Por último y en tercer lugar, tenemos que la mayor objetividad en la
asignación de los costes, resultante ello de conocer los recursos
consumidos en cada actividad. Por lo tanto la imputación al producto o
servicio será en función de las actividades que haya producido o
consumido.
La actividad y el volumen producido
Un criterio tan usual como negativo que se prodiga en el sistema
tradicional de costes es la consideración de repartir los costes
indirectos en función de un volumen determinado, que puede ser
producción, ventas, etc. El resultado de ello es que cuando de un
producto se producen pequeñas cantidades, se absorben por lo tanto
pequeñas cantidades de costes indirectos, con independencia de lo que
hayan consumido realmente.
No se tienen en cuenta, en ocasiones, que funciones tales como:
lanzamiento de órdenes de producción, diseño, investigación,
preparaciones y cambios de herramientas, y gestiones de compras entre
otras, provocan actividades que no son contempladas, ni mucho menos
imputadas. Este criterio puede generar un crecimiento de los costes
indirectos que, o bien, deben ser soportados por el resto de los
productos o servicios, u obviamente provocará una caída de la
rentabilidad.
El ABC concede la posibilidad de analizar la información no sobre los
costes que se les ha imputado en función de un determinado criterio sino
para detectar aquellos trabajos innecesarios que deben ser origen de
reducción e incluso de eliminación.
El ABC en acción
Los sistemas de administración de costos basados en actividades (ABC)
ubican los costos generales a las actividades específicas que los
ocasionan, con lo cual proporcionan un costo del producto más seguro.
Cuatro conceptos claves diferencian los sistemas de contabilidad de
costos basados en actividades de los de contabilidad de costos
tradicional, lo que permite a los sistemas basados en actividades
proporcionar datos de costos del producto más precisos:
I. Contabilidad de actividad. En un sistema basado en actividades, el
costo del producto es la suma de todos los costos que se requieren para
fabricar y entregar el producto. Las actividades que desarrollo una
empresa consumen sus recursos, y la disponibilidad y uso de recursos
crean costos. La contabilidad de actividades descompone a una
organización en una estructura de actividades que proporciona un
análisis razonado de causa y efecto de cómo los objetivos fundamentales
y sus actividades asociadas crean costos y tienen como resultado
productos. De acuerdo con Brimson, un sistema de contabilidad de
actividades efectivo usa el siguiente método:
A. Determinar las actividades fundamentales que se deben llevar a cabo
para satisfacer los objetivos de una empresa. Las actividades permiten
la identificación de cómo una compañía despliega sus recursos para
lograr sus objetivos básicos.
B. Determinar las relaciones causales que permiten que los productos
(resultado) se atribuyan a los insumos (recursos). Un gran número de
éstas relaciones se basará en mediciones no relacionadas con el volumen
como el número de partes en un diseño nuevo.
C. Comprobar la salida de una actividad en términos de una medida del
volumen de actividad a través del cual los costos de un proceso de
negocios varían de forma más directa (por ejemplo, número de
configuraciones de máquina que se requieren para un diseño complejo).
D. Relacionar las actividades con los productos (u otros objetos) y
determinar cuánto de cada actividad se dedica a ellos. Una estructura de
costos, conocida como lista de actividades, se usa para describir cada
patrón de consumo de actividad del producto.
E. Determinar los factores fundamentales de éxito mediante los que las
actividades de la empresa se pueden alinear con los objetivos
estratégicos planteados. Este paso indica qué tan efectivamente se lleva
a cabo el funcionamiento que se desea a través de las actividades que la
compañía emprende.
F. Tomar medidas, con la filosofía de mejoramiento continuo, sobre las
oportunidades de productividad que se identifican en los pasos A-E. Como
el costo de actividad es la razón de los recursos consumidos por una
actividad a la medida de la producción de la actividad, un medio para
evaluar la efectividad y eficacia (es decir, productividad) está
disponible para los administradores. Ahora se pueden evaluar, en forma
realista, varias alternativas para realizar los cambios que se desean en
los patrones de actividad, a través de la inversión o de medios
organizacionales.
II. Conductores de costos. Un conductor de costos es un suceso que
afecta al costo / funcionamiento de un grupo de actividades
relacionadas. Los conductores de costos familiares incluyen el número de
configuraciones de máquina, número de avisos de cambios de ingeniería y
número de órdenes de compra. Los conductores de costos reflejan las
demandas colocadas sobre las actividades en los niveles de actividad y
producción. Al controlar el conductor de costos, se pueden eliminar los
costos innecesarios, lo que tiene como resultado una mejora en el costo
del producto.
III. Identificación directa. La identificación directa implica atribuir
costos a aquellos productos o procesos que consumen recursos. Muchos
costos generales ocultos se pueden identificar de forma efectiva a los
productos, proporcionando de esta manera un costo del producto más
exacto.
IV. Costos agregados sin ningún valor. En los procesos de producción,
los clientes pueden percibir que ciertas actividades no agregan valor al
producto. Mediante la identificación de los conductores de costos, una
empresa puede determinar con precisión estos costos innecesarios. Los
sistemas de costos basados en actividades identifican y colocan un costo
sobre las actividades ejecutadas (que agregan valor y que no lo agregan)
de modo que la administración puede determinar los cambios esperados en
los requerimientos de recursos para cada actividad. En contraste, los
sistemas de costos tradicionales acumulan costos mediante partidas de
línea presupuestaria y por funciones.
Estos cuatro conceptos básicos se incluyen en los sistemas de
contabilidad de costos basados en actividades y conducen a información
de contabilidad de costos más precisa. Además, los sistemas de
contabilidad de costos basados en actividades proporcionan más
flexibilidad que los sistemas tradicionales porque producen una variedad
de cifras de costos útiles para contabilidad de tecnología, contabilidad
de costos de productos y análisis de ciclo de vida. Además, estas cifras
de costos se pueden aplicar en la toma de varias decisiones especiales,
que incluyen determinación de inventarios, presupuestar / pronosticar,
análisis de línea de productos, decisiones tipo hacer / comprar y diseño
de costos.
Conclusión
Para poder competir en el ambiente de negocios de hoy, las empresas
requieren contar con información sobre los costos y la rentabilidad
total del negocio que les permita tomar decisiones estratégicas y
operativas en forma acertada. Contar con este tipo de información de
manera precisa y oportuna sirve de base a la alta dirección y la
gerencia de una empresa para buscar maximizar el rendimiento del
negocio.
Si bien existe una fuerte necesidad de gestionar y asignar los gastos
generales, los sistemas de contabilidad de costos tradicionales ya no
son eficaces.
La implantación del ABC sirve a los efectos de lograr la reducción de
costos, incrementar las utilidades, mejorar el desempeño y hacer
factible la mejora continua.
Es menester tener muy presente:
1. No todos los costes se originan exclusivamente por un volumen de
producción, en contraposición con la teoría tayloriana. En nuestros
días, y dada la creciente complejidad que se da en las empresas,
aparecen unos costes que obedecen al crecimiento de los servicios que
reclaman los clientes, como atención al cliente, logística,
infraestructura, entre otros.
2. No todos los costes son realmente fijos. Una parte muy importante de
los mismos son, o se pueden constituir en costes variables.
Para analizar las posibilidades de mejora que le pueda suponer la
implantación del método es preciso conocer a fondo cada organización.
Para que las empresas alcancen el nivel de competitividad que el entorno
actual exige sólo una implantación metódica, rigurosa y motivadora dará
lugar a que este sistema pueda ser realmente útil.
Bibliografía
An ABC Manager’s Primer – Gary M. Cokins – Edit. John Wiley & Sons, Inc.
– 1992
Modelos de ABC/ABM – Samuel Cogan – Qualitymark Editora – 1997
Custos e Preços. Formaçao e análise – Samuel Cogan – Editorial Pioneira
– 1999
Activity Based Costing for Small and Mid Sized Businesses – D. Hicks –
Edit. John Wiley & Sons – 1995
Contabilidad por Actividades – James A. Brimson – Editorial Marcombo -
1995
Dr. Mauricio Lefcovich Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor. E-mail: mlefcovicharrobahotmail.com
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