1. Introducción
Lo que comenzó como la búsqueda de cinco grandes objetivos, consistentes
en reducir a su mínima expresión los despilfarros y desperdicios
concernientes a fallas y defectos, tiempos de espera, averías, niveles y
costos burocráticos y, niveles de inventarios en materia de insumos,
productos en proceso y terminados, se amplió con el transcurso del
tiempo para incorporar la necesidad de eliminar los accidentes en la
empresa y las enfermedades laborales, llevar a cero los niveles de
contaminación, generar un 100% de satisfacción en los clientes,
consumidores y personal, lo cual llevaría a la obtención de importantes
beneficios económicos resultantes de reducir los niveles de rotación de
empleados y clientes.
Finalmente quedó patentizado que no bastaba con realizar bien todos los
procesos si la organización podía ser objeto de fraudes, por lo cual se
atacó también este efecto nocivo.
Estos objetivos no son meras utopías, son objetivos que deben
perseguirse a los efectos de lograr la máxima rentabilidad, el mejor
posicionamiento de la empresa, sus productos y/o servicios, y la
consistencia en los niveles de competitividad.
Todo los factores o causas que tiendan a impedir el logro de los
objetivos antes enunciados deben ser considerados como objeto de
sistemática eliminación.
La manufactura de clase mundial no admite la generación de desperdicios.
El grado de competencia a nivel global es tal que no resulta admisible
dejar pasar los problemas en lugar de afrontarlos.
2. Cero Defectos
Cualquier batalla contra el despilfarro debe comenzar por la prevención
de fallos y defectos, tanto en los productos y servicios, como en todos
y cada uno de los procesos internos. En esta búsqueda de la mejora
continua de la calidad están comprendidos tanto los clientes externos
como internos. Sólo cuando los clientes internos son satisfechos
plenamente podremos obtener la satisfacción total de los consumidores.
Por otra parte la búsqueda de la calidad no se reduce a generar
productos carentes de fallas, además deben ser generados correctamente a
la primera, pues lograr la calidad tras numerosos y sucesivos ajustes es
generador de mayores costos.
Tales logros en materia de calidad llevan a un incremento sistemático en
los niveles de productividad y consecuentemente a la reducción de los
costos, lo cual permite lograr una mayor cuota de mercado incrementando
los beneficios, tal cual lo manifestará Deming en lo que él denominó la
reacción en cadena de la calidad.
Cuando se habla de calidad, es necesario volver a subrayarlo, se hace
mención a todas y cada una de las actividades, procesos, productos y
servicios. Calidad en la información, calidad en los controles, calidad
en la contratación de personal, calidad en el mantenimiento de las
máquinas, calidad en la gestión crediticia, etc. Sólo con calidad en
cada fase del proceso, se logrará un producto o servicio final libre de
fallas y errores.
Atacar los niveles de fallas implica implementar la Gestión de Calidad
Total (TQM), sistema que conlleva la concientización y capacitación del
personal, el Control Estadístico de Procesos, los Círculos de Control de
Calidad, el Poka Yoke, la utilización de las herramientas de gestión de
calidad, el Despliegue de la Función de Calidad, Análisis de Modos de
Fallas y Efectos, Diseño de Experimentos, Benchmarking, diseño de
controles e inspecciones, entre muchos otros.
El nivel en sigma igual a seis es hoy sinónimo de cero defectos, y el
sistema Seis Sigma con su filosofía y metodología conforman el accionar
de las principales empresas en la búsqueda de la mejora continua.
3. Cero Averías
Las averías no sólo originan costos por reparaciones, dando además lugar
a roturas de otras partes de los equipos, sino que además son causantes
de fallas en la producción. Estas fallas en la producción son motivo de
material de desecho como así también de gastos por reciclado o
reparaciones de productos. Las averías ocasionan demoras en la
producción y son una de las razones de los famosos inventarios de
seguridad.
Mejorar el mantenimiento de las máquinas y equipos constituye un gran
negocio pues reduce tanto los costos generados directamente por las
reparaciones, sino que además aumenta la vida útil de los equipos,
genera menores pérdidas por fallas, aumenta la rotación de inventarios
al reducir los plazos en los ciclos totales de producción y lleva a su
mínima expresión la necesidad de inventarios de productos terminados,
disminuyendo notablemente los inventarios de productos en proceso. Esa
reducción de inventarios implica reducir la necesidad de espacios
físicos, generando a su vez menores costos en materia de manipulación de
inventarios, seguros, costos financieros, pérdidas por obsolescencia,
entre otros.
El Mantenimiento Productivo Total es el sistema ideado para dar
respuesta y solución a los problemas de mantenimiento. Una correcta
planificación en materia de mantenimiento no sólo reduce costos, sino
que contribuye a mejorar los niveles de seguridad, como así también los
de satisfacción tanto interna como externa.
4. Cero Tiempos de Espera
Eliminar los cuellos de botella, mejorar el recorrido del flujo de
insumos y productos en proceso, eliminar las averías, reducir a su
mínima expresión los tiempos tanto de preparación como de cambios de
herramientas, asegurar una recepción en tiempo y forma de insumos por
parte de los proveedores, constituyen cuestiones fundamentales para
evitar los costos del paro (de máquinas, inventarios en proceso y mano
de obra) como los problemas de insatisfacción de clientes y
consumidores. Además como en el caso de las averías, los tiempos de
espera son motivo generadores de inventarios de seguridad, con todos los
costos que ello trae aparejado.
5. Cero Inventarios
Logrados los objetivos anteriores es factible llevar los niveles de
inventarios a su mínima expresión, se trate de insumos, productos en
proceso o productos terminados. Pero es también fundamental cambiar la
mentalidad empresarial que buscando el mayor aprovechamiento de los
costos fijos no toma debidamente en consideración tanto los costos
financieros, como todos aquellos desperdicios tapados por los altos
niveles de inventarios.
Como si se tratara de un lago donde el nivel elevado del agua impide ver
las rocas que se encuentran en él, o bien estas rocas no impiden la
navegabilidad, los altos inventarios no permiten ver la gran cantidad de
defectos e improductividades, permitiendo cumplir con la entrega de los
pedidos, pero todo ello a un alto costo.
6. Cero Papelería
En la competencia actual ya no es admisible aceptar los desperdicios
provocados por los excesos de burocracia y trámites de oficina. Ello se
da en todo tipo de empresas, pero toman mayor volumen en la industrias
de servicios, como lo son los bancos, los seguros, las obras sociales
entre otros.
La reingeniería viene en auxilio de las empresas a los efectos de
incrementar la productividad en las actividades administrativas,
eliminando toda actividad no generadora de valor agregado para el
cliente y llevando a un nivel óptimo las relativas a las tareas de apoyo
interno para la empresa.
Hacer extensible las políticas y medidas de productividad en los
procesos administrativos no sólo es factible sino necesario. No basta
con eliminar la papelería mediante la tecnología informática (IT) es
menester eliminar todas aquellas actividades administrativas generadoras
de costos improductivos, y tiempos de espera.
7. Cero Contaminación
Bajo las actuales circunstancias y dado el elevado nivel de
contaminación las empresas están, y lo estarán mucho más en el futuro,
presionadas a generar tanto productos, como servicios y procesos con el
menor grado de polución ambiental. Las empresas tienden actualmente a
implementar los llamados procesos verdes, procesos que no sólo toman en
consideración el reciclado de los bienes producidos, sino también hacen
el mejor aprovechamiento de los recursos productivos, evitando la
contaminación a través de sus distintas vías.
Las empresas que no presten atención a tales cuestiones no sólo verán
volcar en su contra a los consumidores, sino que serán pasibles de
importantes castigos económicos. No tomar en consideración los niveles
de contaminación de los productos puede cerrarle a una empresa muchas
posibilidades de exportación.
8. Cero Enfermedades Laborales
Las enfermedades laborales generan costos por ausentismo, y mayor
rotación de personal. Esta mayor rotación de personal implica la pérdida
de trabajadores con la consecuente pérdida de experiencia y sus efectos
en la curva de aprendizaje. Además lleva a costos por búsqueda y
contratación de personal, y pérdidas en las etapas de aprendizaje.
La ausencia de personal por enfermedades lleva a la necesidad de un
mayor número de personal para reemplazar al personal faltante, con el
costo que ello implica, sino además las irregularidades en los procesos
productivos que se trasuntan en pérdidas de ritmo y niveles de
productividad y calidad, con sus efectos en mayores costos.
Por todo ello llevar a cero las enfermedades laborales es fundamental,
mucho más aún teniendo en cuenta que un mejor ambiente de trabajo
incrementa la productividad del personal y con ello la rentabilidad de
la empresa.
9. Cero Accidentes
Estamos haciendo hincapié con ello, a la eliminación de accidentes que
aquejan tanto al personal, clientes y usuarios, como a miembros de la
comunidad en general. Los accidentes no sólo bajan la moral del
personal, encarece su contratación y la de los seguros, sino que
destruye la imagen de la empresa. En muchos casos estos accidentes
terminan generando además graves problemas ecológicos o de
contaminación.
Un accidente puede ser el fin de una empresa. Envenenamientos masivos,
grandes incendios con sus secuelas de muerte y destrucción no sólo
generan riesgos desde el aspecto económico-financiero, sino además
penal.
No basta con tener asegurada la empresa, ante un incendio la destrucción
total o parcial de la planta destruye la existencia de la empresa en
marcha como ente generador de valor.
Contemplar por lo tanto este aspecto no es una cuestión menor, para lo
cual la Gestión del Riesgo (Risk Management) toma una importancia clave
sino crucial.
10. Cero Rotación de Empleados y Clientes
Una alta rotación de empleados implica mayores pérdidas o desperdicios
debido a:
· Costos de nuevas búsquedas, selecciones y contrataciones de personal.
· Mayores costos motivados en la disminución en los niveles de calidad y
productividad, ocasionados estos en la pérdida de experiencia y
desaprovechamiento de la curva de aprendizaje.
· Pérdidas de las relaciones efectivas y en algunos casos afectivas
entre personal y clientes.
Este tipo de rotaciones puede ser disminuidas mediante un cambio en la
política de personal que incremente la participación de supervisores y
trabajadores, tanto en las ganancias como en las decisiones operativas,
aprovechando de tal forma sus experiencias y conocimientos.
Lograr que el personal se sienta pleno en el desempeño de su trabajo
mediante una mayor calidad de vida laboral, logrando tanto seguridad
como auto-desarrollo es la cuestión fundamental a los efectos de
disminuir su rotación y consecuentemente los costos y/o pérdidas
originados por sus niveles de rotación. Si bien la rotación cero es
imposible, si lo es disminuir tales niveles.
Por otra parte la rotación de clientes aparte de ser una muestra de
insatisfacción para con la empresas, sus productos y sus servicios,
genera el costo de conquistar nuevos clientes, costo que siempre supera
ampliamente al costo de conservarlos.
Además mantener clientes implica la posibilidad de conocer los gustos y
tendencias de los mismos, con lo que ello importa en las posibilidades
de producir mayores niveles de satisfacción a los mismos, y ofrecerles
nuevos productos y servicios que sean de su gusto y satisfacción.
Un monitoreo continuo en los niveles de satisfacción de los clientes, y
de sus deseo y necesidades, permite conservar al mayor número de estos.
Nunca y bajo ningún punto de vista debe olvidar el empresario y
directivo, que dos de sus principales activos son su fuerza laboral y
sus clientes. Un cliente conforme no sólo seguirá generando regularmente
un flujo de fondos sino que lo incrementará al aceptar nuevas ofertas y
propuestas de la empresa, pero además traerá nuevos clientes por medio
de su recomendación.
En tanto que la fuerza de trabajo es la que está en el campo de batalla
todos los días, creando nuevos productos, fabricándolos, vendiéndolos y
satisfaciendo los requerimientos de los clientes. Sus experiencias,
aptitudes y actitudes son fundamentales para el potencial de la empresa.
Las sinergias generadas por el trabajo en equipo de la empresa como un
todo nunca serán factibles en tanto y en cuanto no se logre un
compromiso del personal para con la empresa, compromiso que sólo tendrá
lugar en la medida que el mismo sea partícipe.
11. Cero Insatisfacción
Incrementar los niveles de satisfacción traen consigo un incremento
continuo en los niveles de rentabilidad. La obtención de los objetivos
arriba descritos hace factible alcanzar mayores niveles de satisfacción
o lo que es lo mismo, reducir a su mínima expresión los niveles de
insatisfacción.
Entregar el mayor valor por el dinero percibido es la forma de mantener
y conservar plenamente satisfecho a los clientes. Ello implica no sólo
producir bienes carentes de defectos, sino producir aquellos bienes que
el cliente desea y necesita, a un precio acorde a sus capacidades de
pago, poniendo a disposición del cliente la variedad y cantidad
adecuada, en el lugar y momento que el cliente lo demande.
La satisfacción total sólo logrará obtenerse mediante el compromiso
emocional de la empresa en la entrega de sus productos y servicios. Es
el momento en el que los directivos y el personal deberán poner la
inteligencia emocional en la búsqueda de la excelencia.
12. Cero Incobrables
De poco servirá generar productos y servicios de alta calidad,
promocionarlos y venderlos, si luego no logran ser cobrados, o bien el
cobro no es el adecuado para mantener un flujo regular de fondos. Los
incobrables constituyen una pérdida para la empresa y son el resultado
de la falta de calidad en la gestión de créditos y cobranzas. De ahí la
importancia de la Gestión de Calidad Total alcanzando a todas las
actividades y funciones de la empresa.
Una gran mayoría de empresas adolecen de una muy mala gestión
crediticia, exponiendo de tal forma a la empresa a frecuentes e
importantes pérdidas financieras. La gestión crediticia no es una
cuestión menor y debe ser debidamente atendida y considerada en
conjunción con las políticas financieras y ventas.
13. Cero Fraudes
No pocas grandes empresas han visto tambalear sus estructuras producto
de fraudes internos y/o externos que produjeron enormes pérdidas para su
patrimonio.
Más allá del monto de pérdidas generadas, el sólo hecho de que las
mismas puedan generarse y sumarse a las pérdidas antes aludidas, son
motivo para el adecuado y sistemático relevamiento y evaluación del
control interno.
Una eficaz política de prevención de fraudes, reducirá la factibilidad
de éstas. Cuando de fraudes se trata, estamos hablando tanto del robo de
fórmulas o diseños, como el de base de datos de clientes, el uso
indebido por el personal de insumos de la compañía, el robo de
materiales y productos entre muchos otros.
Pero uno de los más graves y peligrosos está constituido por las
acciones delictivas de directivos, las cuales pueden llevar a
trastabillar a toda la empresa como tal.
Entre los fraudes que deben ser debidamente considerados tenemos el
tiempo de trabajo que los empleados o funcionarios destinan a labores de
carácter particular, a pesar de que la empresa les está pagando por
dedicar su tiempo y energía a la misma.
14. Diagnóstico
Una primera gran tarea es efectuar, preferiblemente por asesores
externos, una labor de diagnóstico para evaluar los grados de pérdida o
desperdicios ocasionados por la mala gestión, como así también los
riesgos a los cuales la empresa está expuesta debido a la falta de
planes, políticas y estrategias tendientes a lograr niveles de cero en
todos los aspectos antes descritos.
Diagnóstico que partiendo de un cuestionario y de un análisis minucioso
de los procesos, actividades, indicadores y políticas permita hacer
saber a los propietarios y directivos los riesgos a los cuales se
encuentran expuestos, como así también las potencialidades de
rentabilidad que pueden obtener al efectuar los ajustes pertinentes.
15. Tablero de Comando
Los directivos deben estar informados de manera continua acerca de los
niveles de inventarios, tiempos de espera, plazos de desarrollo del
ciclo productivo, plazos promedios de cobranzas, niveles de defectos,
cantidad de averías, cantidad de accidentes y gravedad de los mismos,
ausentismos, rotación de empleados, nivel de rotación de clientes,
niveles de insatisfacción, montos de incobrabilidad, y niveles de
contaminación entre otros muchos indicadores e índices que reflejen la
buena, mediocre o mala gestión de la empresa.
A ello deben sumarse informes estadísticos mensuales a los efectos de su
respectivo tratamiento por la Comisión Directiva, quién partiendo de
ella determinará los ajustes que sean menester para corregir las
falencias y defectos de gestión.
Todos estos datos deben ser comparados con los objetivos presupuestados
y con las marcas de las compañías con las cuales es factible compararse
(benchmarking).
16. Conclusiones
Reducir o eliminar las pérdidas por fraudes, rotación de empleados y
clientes, averías de máquinas y equipos, defectos de producción,
accidentes, excesos de inventarios, excesos de actividades improductivas
en materia de oficinas, altos índices de incobrabilidad, entre otras,
permite mejorar notablemente la última línea del cuadro de resultados.
Lograr los doce ceros no es meramente la búsqueda de la excelencia por
la sola importancia y trascendencia que ello conlleva, sino que se ven
claramente reflejados al momento de calcular la rentabilidad de la
organización.
Ser competitivos hoy es eliminar desperdicios, y en la búsqueda de ello
deben
comprometerse plenamente todos los integrantes de la empresa, en una
sistemática persecución de la mejora continua. Mejora continua en todos
y cada uno de los procesos, actividades, productos y servicios que hacen
a la empresa como tal.
Ya no basta sólo pensar en lograr los Cinco Ceros clásicos, hoy es
menester reducir a su mínima expresión todas las posibilidades de
pérdidas para la empresa. Una empresa cómo tal está expuesta
constantemente a factores externos o internos fortuitos, no sólo debe
disminuirse la posibilidad de tales, sino además reducir sus posibles
incidencias, pero además deben obtenerse en los buenos momentos los
mayores beneficios posibles que sirvan de colchón (o amortigüen) las
pérdidas generadas en otros momentos en la vida de las empresa.
Lograr los Doce Ceros es mucho más que un deseo, es una necesidad
imperiosa de las empresas en el actual mundo de los negocios, donde ante
cualquier tropiezo financiero resulta muy difícil y complicado
reponerse. Por ello es que la búsqueda sistemática de los Doce Ceros es
la mejor manera de prevenir los problemas financieros, y si estos ya
están presentes, su búsqueda permitirá la rehabilitación.
Los Doce Ceros son una forma de estrategia hacia la excelencia, y por lo
tanto a la ventaja competitiva. Reflejan un cambio de actitud de la
gerencia en relación a la forma de gestionar los diversos aspectos de la
empresa.
Debe tenerse muy presente que la contabilidad tradicional no informa de
los costos y pérdidas ocasionados o generados tanto en las
improductividades como en las falencias de gestión, y en los fraudes.
Es menester y factible, mediante un sistema que partiendo de un
presupuesto flexible logre identificar los costos y pérdidas generados
por las falencias de gestión, permitiendo reconocer de tal manera la
diferencia entre los ingresos presupuestados (en función del nivel de
ventas y/o actividades) y los reales.
En cuanto a las pérdidas generadas por productos de escasa o nula
demanda, las mismas forman parte de los costos por defecto siguiendo con
ello la concepción del TQM por la cual es atinente a un buen sistema de
calidad determinar previamente las necesidades y deseos de los clientes
y consumidores.
Sólo reconociendo fehacientemente los diversos tipos de pérdidas es
posible actuar sobre ellos a los efectos de su eliminación.
17. Bibliografía
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Bases del éxito en la gerencia de empresas – William Osgood – Editorial
Norma – 1984
Reinventar la fábrica – Harmon y Peterson (Andersen Consulting) –
Editorial Limusa – 1994
La producción exitosa – James Tompkins – McGraw Hill – 1992
Cómo administrar el futuro – Robert Tucker – Editorial Grijalbo – 1991
El cambio óptimo – The Price Waterhouse Change Integration Team –
Editorial Irwin – 1995
Cómo aumentar los beneficios – José Orbegozo – Ediciones CDN – 1990
El sistema de Producción Toyota – Taiichi Ohno – Gestión 2000 – 1993
Reducción de costos. Costeo Kaizen – Mauricio Lefcovich –
www.gestiopolis.com - 2003
Kaizen. Detección, prevención y eliminación de desperdicios – Mauricio
Lefcovich – www.gestiopolis.com - 2004
Reducción de Costos bajo un enfoque sistémico – Mauricio Lefcovich –
www.gestiopolis.com - 2005
Reducción de Costos – Mauricio Lefcovich – www.winred.com - 2005
Estrategia Kaizen – Mauricio Lefcovich – www.monografias.com - 2003
Dr. Mauricio Lefcovich.
Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios.
Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de
Costos y Satisfacción del Consumidor.
Dr. Mauricio Lefcovich. Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor. E-mail: mlefcovicharrobahotmail.com
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